
Si la repostería europea es puro arte, la oceánica no se queda atrás, y en concreto la neozelandesa tiene todos estos platazos
A nadie le amarga un dulce, por Oceanía: los 5 postres más queridos en toda Australia
Pocas cosas despiertan tanta unanimidad como un buen postre. Y si hablamos de los más célebres de Oceanía, Nueva Zelanda juega en otra liga. Su historia culinaria, muy influida por la tradición británica pero adaptada a un entorno natural privilegiado, explica por qué sus dulces combinan recetas clásicas con fruta fresca y elaboraciones sencillas. Aquí el postre es directo, casero y muy ligado al día a día.
En este recorrido por la repostería neozelandesa asoman nombres que cualquier viajero ha escuchado —o probado—: la pavlova, el hokey pokey o el afghan biscuit, dulces que forman parte de la cultura popular. Nueva Zelanda puede dividirse por islas, paisajes o tradiciones, pero hay algo que la mantiene unida: su manera cercana y sin artificios de disfrutar lo dulce.
1. Pavlova
El gran icono del país. Un merengue crujiente por fuera y suave por dentro, cubierto con nata y frutas como kiwi o frutos rojos. Comparte origen con Australia, pero aquí se defiende como propio.
2. Hokey pokey ice cream
Uno de los helados más populares del país. Se elabora con base de vainilla y trozos de caramelo crujiente, lo que le da una textura muy característica.
3. Afghan biscuit
Galleta densa hecha con cacao, mantequilla y copos de maíz, cubierta con chocolate y a menudo decorada con nueces. Es un clásico de la repostería casera.
4. Lolly cake
Pastel sin horno elaborado con galletas trituradas y caramelos de colores, recubierto con coco. Es muy popular en celebraciones infantiles y reuniones familiares.
5. Anzac biscuits
Compartidas con Australia, estas galletas de avena, coco y sirope forman parte del recetario tradicional y tienen un fuerte vínculo histórico.

Más allá de Sevilla, Andalucía despliega un calendario de ferias donde ciudades como Jerez, Córdoba o Málaga compiten en ambiente, tradición y espectáculo
Por qué el traje de flamenca de la feria de Sevilla cambia cada año
La Feria de Abril de Sevilla es, probablemente, la más conocida de todas. La que sale en los anuncios, la que llena titulares y la que muchos identifican como el gran símbolo festivo de Andalucía. Pero hay algo que se repite cada primavera y verano en el sur que desmonta esa idea de exclusividad.
Andalucía no tiene una sola feria. Tiene decenas. Y algunas de ellas no solo están a la altura de Sevilla, sino que compiten directamente en ambiente, historia y capacidad de convocatoria. Porque aquí, cuando termina una feria, empieza otra. Literalmente.
Feria del Caballo de Jerez: elegancia, caballos y tradición
Si hay una feria que suele aparecer en cualquier comparación con Sevilla, esa es la de Jerez. La Feria del Caballo de Jerez tiene algo que la hace distinta, una identidad muy marcada por el mundo ecuestre y el vino.
El recinto del Parque González Hontoria se llena de casetas donde el protagonismo no es solo del rebujito, sino también de los espectáculos de caballos y la tradición vinícola de la zona. No es casualidad que esté considerada una de las grandes ferias de Andalucía y que incluso tenga reconocimiento internacional.
Aquí el ambiente es más abierto que en Sevilla, con casetas accesibles y una sensación menos cerrada, lo que hace que muchos visitantes la prefieran para disfrutar sin tantas barreras.
Feria de Córdoba: una de las más largas y abiertas
La Feria de Córdoba juega otra liga. No tanto por competir en tamaño, sino por ofrecer una experiencia distinta. Se celebra en el recinto del Arenal y tiene una característica clave, muchas de sus casetas son públicas, lo que facilita que cualquier visitante pueda integrarse en la fiesta.
Además, es una de las ferias más largas, con varios días de celebración que combinan tradición, gastronomía y ocio sin el componente más exclusivo que sí tiene Sevilla. Eso la convierte en una alternativa muy atractiva para quien busca una feria más accesible.
Feria de Málaga: la gran fiesta del verano andaluz
Si Sevilla marca la primavera, Málaga domina el verano. La Feria de Málaga es una de las más multitudinarias y transforma por completo la ciudad durante varios días, con un doble escenario muy característico.
Por un lado, el centro histórico se llena de ambiente durante el día, con música, baile y gente en la calle. Por otro, el recinto ferial toma el relevo por la noche, con casetas, conciertos y atracciones. Esa combinación la convierte en una feria más abierta, más urbana y con un perfil distinto al de Sevilla.
Feria de Granada y Colombinas de Huelva: dos estilos, una misma esencia
La Feria de Granada, vinculada al Corpus Christi, es otra de las grandes citas del calendario andaluz. Aquí, como en Córdoba, las casetas suelen ser abiertas, lo que favorece un ambiente más inclusivo y menos cerrado que el sevillano.
En cambio, las Colombinas de Huelva tienen un carácter más histórico, ya que están ligadas al descubrimiento de América y se celebran en verano. Son una de las ferias más importantes de la provincia y destacan por su mezcla de tradición y ambiente festivo.
Son dos ejemplos claros de cómo cada ciudad adapta la feria a su identidad sin perder la esencia común.
No hay una sola feria, hay muchas formas de vivir Andalucía
Hablar de rivalidad con la Feria de Abril de Sevilla tiene sentido, pero también matices. Sevilla sigue siendo la referencia, la más internacional y la que marca el imaginario colectivo.
Sin embargo, lo interesante es entender que Andalucía funciona como un circuito continuo de ferias, donde cada ciudad aporta su personalidad. Jerez apuesta por el caballo, Córdoba por la apertura, Málaga por el ambiente urbano y Granada o Huelva por su identidad propia.
Al final, más que competir, se complementan. Y eso es precisamente lo que convierte a Andalucía en un lugar único durante estos meses. No es una feria. Son muchas. Y cada una tiene su forma de hacerte quedarte un rato más.

Gestión diaria - La comunidad separaba zonas y controlaba lo que ocurría cerca de los depósitos, lo que ayudó a mantener reservas utilizables durante mucho tiempo en un territorio dependiente de la lluvia
El mayor monumento maya fue el primer intento humano de construir el universo sobre la tierra hace más de 3.000 años
La supervivencia dependía de algo tan básico como que el agua no se echara a perder. En la sociedad maya, mantener el agua limpia exigía controlar lo que ocurría alrededor de los depósitos, aunque la tecnología fuera muy limitada si se compara con la actual.
Los residuos humanos podían contaminar esas reservas en poco tiempo y provocar problemas graves de salud. Ese riesgo de envenenamiento obligaba a organizar la vida con cuidado. Las zonas de vivienda, el uso del espacio y los hábitos diarios tenían que ajustarse a esa necesidad. Sin ese control, el agua almacenada durante meses se convertía en un problema.
Un estudio reveló niveles muy bajos de suciedad humana
Esa necesidad de proteger el agua aparece reflejada en un trabajo científico, publicado en Archaeometry, que examina sedimentos de tres reservorios en la ciudad maya de Ucanal y detecta niveles muy bajos de restos fecales a pesar de la presencia de miles de habitantes.
El estudio identifica compuestos derivados de las heces que sirven como rastro químico de actividad humana. Los resultados indican que la contaminación fue mínima durante largos periodos. Ese dato apunta a un sistema de control eficaz en torno al agua almacenada.
Para llegar a esa conclusión, los investigadores analizaron muestras secas extraídas de tres depósitos. En esos sedimentos buscaron esteroides fecales, con especial atención a los que proceden de la digestión humana y se distinguen de los de otros animales.
La comparación entre capas permitió ver cómo variaban esos restos con el paso del tiempo. La mayoría de las muestras ofreció cantidades muy bajas o incluso indetectables, algo poco habitual en entornos con población densa.
La química explica parte de la desaparición de esos restos
Una parte de esa baja presencia se puede explicar por procesos químicos. En sedimentos con oxígeno, muchos de estos compuestos se descomponen con rapidez, lo que reduce su rastro con el tiempo. Ese fenómeno, conocido como degradación aeróbica, afecta a los esteroles presentes en las heces.
Aun así, esa explicación no basta por sí sola. Incluso teniendo en cuenta esa descomposición, los niveles siguen por debajo de lo esperable en un sistema con tanta actividad humana.
Los biomarcadores fecales permiten reconstruir ese pasado porque funcionan como señales químicas de presencia humana. Se trata de esteroles y estanoles que se conservan durante siglos en condiciones adecuadas. Su análisis en sedimentos ayuda a estimar cuánta gente vivía en un lugar y cómo gestionaba sus residuos. En este caso, su ausencia relativa resulta tan reveladora como su presencia
La organización del espacio evitó que todo acabara en el agua
Todo apunta a que hubo decisiones claras sobre dónde y cómo realizar ciertas actividades. Evitar que los desechos llegaran a los reservorios exigía separar espacios y controlar el uso del entorno cercano al agua.
Esa organización redujo la contaminación y permitió mantener reservas utilizables durante meses. En una región que dependía casi por completo de la lluvia, esa forma de actuar resultaba esencial para la vida diaria.
Sin embargo, el patrón no fue siempre igual. En capas correspondientes al periodo Clásico tardío y al Clásico terminal, entre aproximadamente 600 y 1000 d. C., aparecen aumentos en esos restos fecales. Ese cambio coincide con fases de crecimiento de la población en la ciudad.
A medida que aumentaban los habitantes, crecía también la presión sobre el agua y los sistemas de residuos, aunque incluso entonces los niveles seguían siendo relativamente bajos frente a otros asentamientos comparables.

La candidatura de Oltra se suma a la de Pilar Bernabé, por parte del PSPV-PSOE, para tratar de recuperar una capital clave, ahora gobernada por el PP de María José Catalá
La jueza envía al banquillo a Mónica Oltra, obligada por la orden de la Audiencia de Valencia
Mónica Oltra se presentará como candidata a las próximas elecciones municipales al Ayuntamiento de València, según ha podido confirmar elDiario.es. Así lo anunciará la dirigente de Compromís en el VII Congreso de Iniciativa, la rama ecofeminista de la coalición a la que pertenece Oltra, que renueva sus estatutos y portavoz este sábado. La exvicepresidenta del Consell reaparece en el cónclave de su partido, donde comunicará la decisión.
La candidatura de la exdirigente de Compromís a la alcaldía se suma a la de la delegada del Gobierno en Valencia, Pilar Bernabé, por parte del PSPV-PSOE. La vuelta de Oltra a la primera línea política supondrá un revulsivo para la izquierda en la capital valenciana, que aspira a recuperar la alcaldía, ahora en manos del PP de María José Catalá con el apoyo de Vox.
Oltra da el paso tras la apertura de juicio oral contra ella —el juez instructor fue obligado por la Audiencia de Valencia a pesar de no ver indicios de delito— por el presunto encubrimiento de los abusos sexuales de su exmarido.
La exvicepresidenta del Consell avanza en el cónclave de su partido una decisión que llevan meses esperando. Así se puso de manifiesto en el congreso local del partido, que eligió su dirección en València el pasado febrero y aprobó una resolución que reclama “una movilización política, ciudadana y social para defender la democracia y apoyar a Mónica Oltra”. En Iniciativa, la rama ecofeminista de Compromís, llevan meses esperando que la exvicepresidenta formalice el paso. También en la coalición en su conjunto —donde hay dos partidos más— estaban a la espera de conocer sus deseos para acelerar la maquinaria electoral.
El VII Congreso de Iniciativa-Compromís elige este sábado al nuevo portavoz, después de que Alberto Ibáñez y Aitana Mas, próximos a la exdirigente, cedan el testigo. El candidato a encabezar orgánicamente la formación ecofeminista es el diputado autonómico Carles Esteve, también del entorno de Oltra y apoyado por la exvicepresidenta. Ha sido él quien ha liderado las iniciativas de Sanidad en las Corts, especialmente relevantes las que tienen que ver con la fiscalización a la mercantil Ribera Salud.

Entorno hostil - Al inicio se pensó en el HMS Barbadoes pero el tamaño y la estructura del casco indicaron un barco más pequeño, lo que llevó a revisar registros hasta encajar con el Swift
Un barco español apareció donde no tocaba en México y ahora saben por qué Ánimas de la Victoria acabó hundido
El mar puede parecer tranquilo mientras debajo se mueven bancos de arena que cambian sin parar. Sable Island aparece en ese escenario como un lugar donde los barcos acaban varados con facilidad. Esa isla concentra hundimientos porque las corrientes empujan a las embarcaciones hacia zonas poco profundas que no se ven a simple vista.
A esto se une que la niebla entra de golpe y reduce la visibilidad en minutos, lo que obliga a navegar casi a ciegas. Además, el terreno marino no se queda quieto, ya que las dunas sumergidas se desplazan y alteran rutas que antes eran seguras. Ese conjunto de factores convierte la zona en un punto donde los errores se acumulan prácticamente sin poder hacer nada y terminan en encallamientos.
Muchos cascos quedan atrapados sin margen de maniobra
Ese mismo entorno explica el tipo de hallazgos que se han producido en la isla, donde un equipo logró identificar restos concretos tras meses de trabajo, como recogió The Chronicle Herald. Arqueólogos de Parks Canada confirmaron que los fragmentos encontrados pertenecen al Swift después de estudiar materiales, dimensiones y contexto histórico.
El trabajo partió de piezas expuestas por una tormenta en febrero de 2024, y a partir de ahí se reconstruyó el origen del barco. La identificación tiene relevancia porque permite relacionar restos físicos con un episodio documentado del siglo XIX. Ese paso no suele darse en este tipo de investigaciones.
La isla acumula más de 350 naufragios desde 1583 y por eso se conoce como el Cementerio del Atlántico. La navegación se complica porque los bancos de arena cambian de forma y posición con rapidez, y así los mapas pierden fiabilidad en poco tiempo. A esa dificultad se suma una niebla frecuente que reduce la orientación incluso en trayectos cortos.
Muchas embarcaciones llegaron a la zona sin tiempo ni espacio para corregir rumbo, y al tocar fondo quedaban atrapadas. Algunos restos desaparecieron por completo, mientras otros quedaron enterrados bajo capas de arena que los ocultaron durante siglos. Ese historial explica por qué aparecen fragmentos en momentos puntuales.
Un convoy sufrió un temporal en plena guerra
El caso del Swift se sitúa en septiembre de 1812, en plena Guerra de 1812, cuando un convoy de cuatro barcos navegaba bajo el mando del capitán Thomas Huskisson. La expedición transportaba plata, ron, azúcar y prisioneros hacia Terranova, y avanzaba en grupo para proteger la carga.
Una tormenta alteró la ruta y empujó a varias naves hacia una zona de riesgo cerca de la isla. Tres barcos encallaron en ese episodio, aunque solo uno dejó restos que coinciden con los registros estudiados. Los supervivientes pasaron días aislados hasta que llegó ayuda, y ese hecho quedó reflejado en documentos navales. Ese contexto permitió a los investigadores acotar la búsqueda.
Las pruebas materiales resultaron decisivas para confirmar la identidad del barco. El equipo analizó piezas de madera y cobre que habían quedado al descubierto, y detectó en el metal la flecha ancha, símbolo británico. También encontraron un sello con fecha de 1810, lo que encajaba con la cronología del convoy. La madera correspondía a cedro de Bermudas, un material habitual en la construcción naval de esa época.
Esos datos permitieron vincular el hallazgo con una embarcación concreta sin depender solo de archivos históricos. La coincidencia entre materiales y documentos reforzó la conclusión final.
Los investigadores protegieron los restos tras documentarlos
Tras documentar cada pieza, los investigadores cubrieron de nuevo los restos con arena para evitar su deterioro. El equipo decidió proteger el lugar porque la exposición al aire y al agua aceleraría el desgaste. Parks Canada mantiene un plan de seguimiento que incluye revisiones periódicas del terreno.
Cada tormenta puede dejar al descubierto nuevos fragmentos, y por eso el monitoreo se mantiene en el tiempo. El objetivo es ampliar la información sin alterar el estado del sitio. Esa estrategia convierte la isla en un espacio que guarda y revela datos según cambian las condiciones.
Un análisis descartó otra nave y señaló al Swift
Al principio se pensó que los restos podían pertenecer al HMS Barbadoes, ya que era el naufragio más conocido en la zona para ese periodo. Sin embargo, las dimensiones del casco encontrado indicaban un barco más pequeño. El análisis mostró que tenía un solo mástil y una cubierta sencilla, características que no encajaban con el Barbadoes.
Esa diferencia obligó a revisar los registros con más detalle y a considerar otras opciones. Finalmente, los datos coincidieron con el Swift y descartaron la hipótesis inicial. Ese cambio permitió cerrar la identificación con mayor precisión.

Las investigadoras Ana Santidrián y Edurne Caballero recorren España para documentar proyectos alternativos. Han pasado dos meses en el archipiélago balear, que importa hasta el 90% de sus alimentos
Lluís Freixes: “Quienes no llaman hamburguesa a una vegetal son quienes no dicen 'matrimonio homosexual'”
En las carreteras secundarias de Mallorca, la bicicleta obliga a bajar el ritmo, a sostener la mirada unos segundos más de lo habitual y a prestar atención a lo que suele quedar fuera de campo cuando se atraviesa el territorio en coche. A esa velocidad, el paisaje deja de ser un decorado de postal turística y empieza a mostrarse como un sistema ecológico herido.
Ana Santidrián y Edurne Caballero avanzan con sus bicicletas cargadas con alforjas. Se detienen ante una parcela recién labrada, desnuda en pleno invierno, y después ante otra cubierta de vegetación espontánea. La diferencia no es solo estética, sino que remite a dos formas distintas de entender qué es la tierra y, sobre todo, de qué depende su fertilidad.
Santidrián, doctora en Ingeniería Química y Medio Ambiente y con raíces en el mundo agrícola, busca una respuesta práctica a una pregunta concreta: cómo hacer viable otra forma de cultivar. Caballero, bióloga especializada en agroecología, necesitaba salir de las pantallas y los informes para contrastar sobre el terreno lo que conocía en teoría con lo que realmente ocurre en las fincas. De este cruce nace Biela y Tierra, una forma de investigar el territorio y las nuevas formas de hacer agricultura.
Desde 2019 han recorrido más de 8.000 kilómetros en bicicleta y visitado más de 400 iniciativas agroecológicas en toda España. Documentan prácticas, identifican patrones y construyen un relato que no parte de la teoría, sino de los proyectos que ya están funcionando y sirven de ejemplo.
Durante dos meses han recorrido Mallorca, Menorca, Eivissa y Formentera, visitando decenas de iniciativas, muchas de ellas fuera de los circuitos visibles. En Mallorca, fincas como Sa Cabreta combinan ganadería, transformación y venta directa, cerrando ciclos y reduciendo dependencias. En Menorca, proyectos como Santa Cecília integran agricultura y ganadería en modelos diversificados que sostienen la producción en el tiempo. En Eivissa, iniciativas del Comando Agroforestal ensayan sistemas basados en procesos ecológicos complejos, alejados del esquema convencional de insumos. Y, en paralelo, herramientas como el Banco de Tierras de Ibiza o el Fondo de Tierras en Formentera intentan resolver uno de los principales cuellos de botella: el acceso a la tierra.
A esa escala, los detalles dejan de ser anecdóticos. El tipo de suelo, la humedad retenida, la presencia o ausencia de materia orgánica, la gestión de los restos vegetales o la relación entre cultivos y ganadería dibujan modelos distintos de explotación agrícola y ganadera. La mayoría requieren entradas constantes de suministros que vienen de fuera para mantenerse. Otros, los que buscan Ana y Edurne, intentan reorganizarse a partir de los propios recursos del territorio.
Resiliencia insular en un sistema dependiente
Una isla es un sistema cerrado por definición que depende de lo que entra y de lo que es capaz de producir. En Balears, ese equilibrio está profundamente descompensado. “Solo entre un 10% y un 15% de los alimentos que se consumen se producen localmente”, señala el geógrafo Macià Blázquez-Salom, catedrático de la Universitat de les Illes Balears (UIB).
Desde la experiencia de campo, el diagnóstico es aún más directo. “En las islas se vive un sinsentido alimentario desde hace mucho tiempo”, señala Edurne Caballero. No se trata solo de dependencia, sino de una desconexión profunda entre producción, territorio y consumo. Ana Santidrián introduce otro matiz clave: “No podemos sostener nuestra alimentación sobre una industria petroquímica que es sinónimo de guerra”.
No podemos sostener nuestra alimentación sobre una industria petroquímica que es sinónimo de guerra
Ana Santidrián — Doctora en Ingeniería Química y Medio Ambiente
Y, sin embargo, esa fragilidad apenas forma parte del debate público. La escasa resiliencia insular —la capacidad de sostener la vida ante interrupciones externas— sigue sin traducirse en políticas estructurales. “El problema no es la ausencia de alternativas, es su falta de peso dentro del sistema”, apuntan Santidrián.
Sin embargo, las alternativas existen y se articulan en distintos niveles. En Menorca, la Custodia Agraria ha permitido conectar conservación y producción, manteniendo actividad agraria en fincas que de otro modo habrían quedado fuera del sistema. Redes como la Alianza por una Menorca Agroecológica trabajan en esa misma dirección, intentando reordenar la relación entre territorio, producción y consumo desde una lógica más integrada.
Desde la bicicleta, ese desajuste se percibe con más claridad. Está en los suelos que cambiaron de uso, en los cultivos que desaparecieron y se sustituyeron por chalets con piscina y en la distancia creciente entre lo que se produce y lo que se consume. Como afirma Caballero, “la clave está en volver a mirar el territorio de frente, entender qué lo sostiene y qué lo debilita”.
Balears importa entre el 85% y el 90% de los alimentos que consume y depende de un flujo constante de mercancías por vía marítima, lo que convierte la alimentación en una cuestión directamente ligada a la energía y la logística
La base energética de lo que comemos
Durante décadas, el sistema alimentario de Balears ha operado como si la energía fuera infinita. Fertilizantes sintéticos, maquinaria dependiente de combustibles fósiles, transporte global y refrigeración constante. Cada uno de estos elementos añade una capa invisible que no se percibe en el paisaje, pero que lo condiciona todo. El alimento deja de ser únicamente biológico y pasa a ser, sobre todo, un producto energético.
Frente a ese modelo, esta ruta en bicicleta revela una lógica alternativa. En las fincas que han visitado, la fertilidad no se compra, se construye. La materia orgánica vuelve al suelo y los procesos circulares sustituyen a los aportes externos.
Esa lógica se hace especialmente visible en espacios de experimentación donde se ensayan modelos de agricultura sintrópica que combinan especies, tiempos y funciones ecológicas para regenerar el suelo. Iniciativas vinculadas al Comando Agroforestal —una red de técnicos y agricultores que adapta nuevas técnicas de cultivo a las condiciones del Mediterráneo— trabajan en esa misma línea y desarrollan sistemas productivos que no dependen de aportes constantes, sino de la activación de procesos naturales.
Cuatro islas, un mismo límite
A medida que avanzan los kilómetros, el mapa se completa como un patrón que se repite con variaciones. Lo que cambia de una isla a otra no es el problema, sino la forma en que se manifiesta.
En Menorca, la tensión no está en la producción, sino en su encaje dentro del sistema alimentario. “Hay demanda alimentaria, pero el territorio no está orientado a cubrirla de forma eficiente”, explica Jara Febrer, coordinadora de la Alianza por una Menorca Agroecológica. No es una crisis de actividad agraria, sino un desajuste estructural entre lo que se produce, cómo se distribuye y quién accede a ello. Iniciativas como la Custodia Agraria menorquina han permitido sostener parte del tejido productivo, pero no han conseguido revertir ese desajuste de fondo.
En Eivissa, el conflicto se desplaza hacia el uso del suelo. El territorio es muy limitado y está intensamente disputado. La agricultura retrocede frente a un modelo que concentra valor en la especulación urbanística y el turismo. “¿Qué capacidad de carga tiene este territorio?”, se pregunta Ana Santidrián. La cuestión no es sólo cuánto se produce, sino qué lugar ocupa la producción dentro de un modelo económico que prioriza usos que agotan los recursos. En ese contexto, herramientas como el Banco de Tierras impulsado por APAEF intentan recuperar superficie productiva, facilitando el acceso a parcelas que de otro modo quedarían fuera del circuito agrario.
Mallorca introduce un matiz más complejo. Por un lado, existen iniciativas agroecológicas que han conseguido cerrar el círculo de la comercialización. “En los proyectos agroecológicos que hemos visitado toda la producción está vendida”, señala Santidrián, en muchos casos a través de canales cortos y con precios dignos. Redes como APAEMA han sido clave para articular esa comercialización y conectar producción y consumo. Pero esa imagen convive con debilidades estructurales claras. La presión del turismo y del mercado inmobiliario encarece la tierra y arrincona la actividad agraria. El acceso al agua se tensiona y se desvía hacia usos no productivos. La agricultura local sigue siendo minoritaria frente al volumen importado y, aunque existe red, falta escala. Los proyectos funcionan, pero quedan encapsulados en circuitos concretos y no alteran la lógica dominante.
“En Mallorca estamos en ese ‘valle de la muerte’ típico de la innovación: hay iniciativas que funcionan, pero no alcanzan escala suficiente para transformar el sistema”, explica Julio Batle, profesor de Economía de la Empresa de la UIB.
En Mallorca estamos en ese ‘valle de la muerte’ típico de la innovación: hay iniciativas que funcionan, pero no alcanzan escala suficiente para transformar el sistema
Julio Batle — Profesor de Economía de la Empresa de la UIB
En Formentera, la escala reduce cualquier margen. El sistema no falla cuando produce menos, sino cuando deja de recibir. “Nuestra vulnerabilidad es total. Cuando se cierra el puerto, dejamos de recibir suministros”, advierte Belén Palerm, consellera de Sector Primario del Consell de Formentera. “Hemos llegado a estar hasta tres días sin recibir camiones de productos”. Basta un temporal o una interrupción logística para que la cadena se rompa. No hay colchón ni alternativa inmediata, lo que obliga a ser previsores. En este contexto, el Fondo de Tierras impulsado desde el Consell aparece como una de las pocas herramientas para reforzar la capacidad productiva local, aunque su alcance sigue siendo muy limitado.
Turismo y agricultura, órganos de un mismo metabolismo
El modelo de las islas funciona como un monocultivo económico en el que el turismo condiciona al resto de actividades. “No es un sector más, actúa como eje estructurador del territorio”, apunta Caballero. “El turismo concentra el uso del suelo, eleva el precio de la tierra y desplaza las actividades menos rentables. A partir de ahí, redefine las prioridades del territorio”, apostilla Santidrián.
El turismo no es un sector más, actúa como eje estructurador del territorio
Edurne Caballero — Bióloga especializada en agroecología
“La soberanía alimentaria ha dejado de ser una idea romántica. Los proyectos que vemos hoy son el resultado de un compromiso profundo con el territorio. El gran reto ahora es escalar”, señala Batle. “Falta dar el salto hacia los niveles de decisión política para implicar a empresas y potenciar el consumo masivo”. Y añade una condición clave: “Si no alcanzamos al menos un 30% de consumo ecológico y local —con la implicación de instituciones, corporaciones y sistema educativo—, no habrá un verdadero cambio sistémico que mejore la resiliencia y la soberanía alimentaria de las islas”. Desde fuera, el equilibrio parece posible: campo y turismo coexistiendo en una misma imagen de postal. Pero desde dentro, la relación es más tensa: dos órganos de un mismo metabolismo compiten por recursos finitos.
El problema no es la ausencia de alternativas, es que las que existen no tienen suficiente peso para alterar la lógica dominante del sistema
Reducir la dependencia
Este enfoque no elimina los límites, los hace visibles. Obliga a adaptar la producción a la disponibilidad real de agua, a las características del suelo y a las condiciones del entorno y el clima. En lugar de forzar el sistema, establece una relación de ajuste continuo con el territorio.
Puede parecer menos eficiente en términos, pero responden a una lógica que refuerza la resiliencia y la soberanía alimentaria ya que el éxito no se mide en maximizar la producción, sino en sostenerla en el tiempo sin depender de lo que llega desde fuera.
Según explican Ana y Edurne, las iniciativas que han visitado “funcionan, producen y venden”: “Demuestran que no se trata de utopías ni de experimentos fallidos, sino de modelos viables que ya operan en condiciones reales”. Sin embargo, ese funcionamiento aún no se traduce en una transformación sistémica.
“El gran reto ya no es demostrar que funciona, sino escalar. Estamos en ese punto intermedio en el que lo que funciona no consigue expandirse”, resume Batle. El obstáculo no está en sus prácticas, sino en la estructura que las rodea. Las normas y la burocracia que regulan la producción y la transformación agraria están diseñadas para producir volumen, no para sostener el territorio. Exigen procesos y requisitos que encajan con modelos intensivos, pero dificultan la viabilidad de explotaciones pequeñas o medianas.
La distribución reproduce esa misma lógica. Funciona a través de cadenas largas, con múltiples intermediarios y precios definidos lejos del territorio, lo que reduce el margen del productor y rompe el vínculo del consumidor con el origen de los alimentos.
No se trata de una falta de conocimiento ni de voluntad individual, sino de una fricción entre dos sistemas que operan con lógicas incompatibles. Uno está optimizado para crecer en volumen, apoyado en energía externa y en redes globales que permiten expandirse con rapidez. El otro se adapta al territorio, está condicionado por recursos locales y se basa en equilibrios más lentos que requieren tiempo y concienciación para consolidarse.
Los límites físicos del sistema
A medida que avanza el recorrido de Biela y Tierra, el sistema deja de ser abstracto. Ya no se trata solo de cómo se organiza la producción, sino de qué la hace posible y, sobre todo, de qué la limita.
El primer límite es el agua. “Sin agua no hay agricultura viable: la tierra útil es la que tiene acceso a ella”, subraya el biólogo y consultor ambiental Antoni Font. En un territorio insular, no es una cuestión técnica, es estructural. La disponibilidad hídrica no depende únicamente de la lluvia, sino de su gestión, de su distribución y de las prioridades que fija el sistema económico. Cada decisión sobre el uso del agua redefine el territorio.
El segundo límite es el suelo. No solo como superficie, sino como capacidad productiva real. Está ligado a procesos de fertilidad, estructura y acumulación de materia orgánica que requieren tiempo y no pueden acelerarse ni sustituirse sin coste. Esa dimensión, muchas veces invisible, determina qué puede cultivarse y en qué condiciones.
El tercer límite está en el mar. “Solo un 15% del pescado que consumimos procede de nuestras aguas”, señala Elisa Martínez, coordinadora de la Alianza Calant Xarxes. El resto, como ocurre con los alimentos terrestres, depende del exterior. “Para avanzar en soberanía alimentaria en el ámbito de la pesca, hay que diversificar el consumo hacia especies menos conocidas y con menor vulnerabilidad, como el gerret, la vacoreta o la cántera. Esto reduce la presión sobre especies sobreexplotadas y refuerza el sector pesquero local”.
Agua, suelo y mar delimitan el campo de lo posible en las islas. Cuando se hacen visibles obligan a replantear no solo cómo se produce, sino hasta dónde puede sostenerse un sistema que depende de recursos finitos. Lo que revela esta ruta en bicicleta de Biela y Tierra es otra forma de leer el territorio. Bajo la apariencia de bonanza, el sistema económico de Balears se sostiene sobre condiciones que no controla. La pregunta que dejan en el aire Ana Santidrián y Edurne Caballero al despedirse es qué ocurrirá cuando ese flujo se detenga.

Ha dado muestras de preocupación Maverick Viñales, quien tuvo que bajarse de su moto debido al seguir teniendo molestias en el hombro izquierdo
Marc Márquez ante la historia en MotoGP: los récords que puede batir en la temporada 2026
Tras Tailandia y Brasil, llega la tercera prueba de la temporada 2026 de Moto GP en el circuito de Las Américas de Austin para la disputa del Gran Premio de Estados Unidos. Marco Bezzecchi llega como el hombre más fuerte del momento, tras obtener pleno de victorias en el inicio de año, con cuatro carreras consecutivas si contamos también las dos últimas de la pasada campaña, así que lo hacen el hombre a batir en esta cita.
Le sigue de cerca su compañero de equipo, el español Jorge Martín, con 45 puntos, que ha dejado una pequeña alarma al asegurar que en Brasil se resintió de sus dolores físicos. Más fuerte parece haber arrancado también su compatriota Pedro Acosta, que salió líder tras el primer fin de semana y llega como tercero en el Mundial, con buen ritmo además en lo que se ha disputado de libres.
Por su parte, Marc Márquez llega como quinto en la clasificación mundial, pero recuperó sensaciones en Brasil tras ganar la carrera sprint y demostrar mayor competitividad, después de que en la primera carrera tuviera que abandonar. Los ojos de muchos aficionados estarán puestos en él como vigente campeón y buscando hacer historia, mientras también se espera más prestaciones por parte de Pecco Bagnaia o Álex Márquez si quieren luchar por el campeonato.
El que ha dado mayores muestras de preocupación en la previa es Maverick Viñales, quien tuvo que bajarse de su moto debido al seguir teniendo molestias en el hombro izquierdo que se lesionó la temporada pasada en Alemania y del que se operó, pero que tendrá que intervenirse de nuevo al salírsele algunos tornillos, por lo que no está claro que complete el Gran Premio:
“Quiero hacer el fin de semana completo, pero algo no funciona, porque no puedo cambiar de dirección rápido. En Brasil, en todas las curvas de derechas, a mi nivel o mejor, en las referencias, y a izquierdas pierdo bastante… Entonces, algo tiene que haber. No consigo tener fuerza. Si no se me arregla no puedo correr más a mi nivel, así que claro que estoy preocupado, obviamente, muy preocupado, porque si no me funciona bien el hombro no puedo hacer nada…”, declaraba frustrado.
Así es el circuito de Las Américas de Moto GP
El Gran Premio de Estados Unidos se disputa en Austin, Texas, en el circuito de Las Américas, que es uno de los más largos del calendario de Moto GP, con 5,5 kilómetros, siendo una de sus principales características la larga subida de la recta principal, con enlazadas que recuerdan a otras pistas. Consta de 20 curvas, de las cuales 9 son derechas y 11 izquierdas.
Fue visitado por primera vez por el calendario de Moto GP en 2013, después de haberse terminado de construir en 2012, siendo un trazado ideado por Hermann Tilke. La pista discurre en dirección opuesta a las agujas del reloj, y al tener más curvas de izquierdas es uno de los que mejor se le da a Marc Márquez, aunque en las dos últimas ediciones no ha conseguido terminar la carrera.
Horarios del GP Estados Unidos de Moto GP 2026
Los entrenamientos libres, clasificación y carrera del GP de Estados Unidos se dan en buen horario para los aficionados españoles, siendo en horario vespertino. Tras la segunda tanda de libres entre las 16:10 y las 16:40 horas, tendrá lugar a partir de las 16:50 horas la clasificación para terminar con la Q2 a las 17:30 horas, aproximadamente. Para la carrera sprint, a diez vueltas, habrá que esperar un par de horas, hasta las 21 horas, horario español.
La tercera carrera del Mundial de Moto GP tendrá lugar el domingo 29 de marzo a partir de las 22 horas, y será a 19 vueltas. Antes se habrán disputado las carreras de las categorías de Moto 3 a las 19 horas y de Moto 2 a las 20:15 horas.
Dónde ver las carreras de Moto GP en España por TV
Todas las carreras, clasificación y libres, es decir todo el campeonato al completo de Moto GP, Moto 2 y Moto 3 se puede ver en España a través de la plataforma DAZN, que tiene los derechos televisivos de la competición.

Si el contrato finaliza antes del 31 de diciembre de 2027, se puede solicitar la prórroga ahora mismo. No es necesario esperar a que el propietario notifique su voluntad de no renovar. Basta con enviar una solicitud por escrito (burofax)
El Real Decreto-ley 8/2026, aprobado el pasado 20 de marzo, ofrece la posibilidad de prorrogar miles de contratos de alquiler que finalizan entre este año y el siguiente. En un contexto de riesgos inflacionarios por el ataque de Israel y Estados Unidos a Irán y el Líbano, especulación inmobiliaria y más de 600.000 contratos de alquiler en riesgo de extinción, esta norma introduce una prórroga extraordinaria de dos años para los arrendamientos de vivienda habitual. Su objetivo es claro: proteger a los inquilinos y evitar desahucios masivos en un mercado donde el precio de la vivienda se ha convertido en un lujo inalcanzable para miles de familias.
¿Hasta qué punto es una medida proporcional y jurídicamente sólida?
La crisis de vivienda no es nueva y se viene agravando en los últimos años. Según el Informe de Intermón Oxfam publicado el 18 de marzo, el 85% de las personas inquilinas destina más del 30% de sus ingresos al pago de la renta y una de cada tres supera el 50%. La Ley Estatal de Vivienda del año 2023 no está consiguiendo revertir la tendencia alcista y, aunque en algunos territorios que la aplican (Cataluña, País Vasco, Navarra, …) se aprecian leves mejoras, en el conjunto de España la media sigue siendo crítica con algunas zonas al borde del colapso como las islas y muchos centros urbanos. Las llamadas “renovictions” o extinciones contractuales para explotar el inmueble con elevación constante de precios se han convertido en una práctica muy extendida en un mercado de alquiler enfocado a la optimización de beneficios con clara desatención de la función social de la vivienda.
Ante este escenario, el Gobierno ha actuado con una herramienta proporcional y temporal: una prórroga que no altera el equilibrio contractual, sino que lo extiende en condiciones estables, limitando la actualización de la renta al 2% anual. El inquilino gana seguridad residencial y el arrendador mantiene un ingreso estable tal y como ya viene percibiéndolo.
Además, contempla dos excepciones claras. Por un lado, no habrá prórroga si el arrendador necesita la vivienda para sí mismo o sus familiares directos. Por otro, la prórroga deja de tener validez si ambas partes acuerdan otras condiciones o firman un nuevo contrato.
El Tribunal Supremo avala estas medidas extraordinarias, como sucedió con las prórrogas de pandemia, apoyándose precisamente en su proporcionalidad y efecto temporal mientras se aplican otras medidas para resolver el problema de fondo. Es decir, se justifica como alivio temporal para articular otras medidas desde los poderes públicos, empezando por las Comunidades Autónomas que son las competentes directas en vivienda. Así, resulta proporcionado que la ley sirva para dar un respiro a los inquilinos, sin merma en los ingresos de los caseros, mientras se avanza para garantizar el derecho a una vivienda digna, promesa constitucional largamente incumplida.
¿Cómo acogerse a la prórroga?
Si el contrato finaliza antes del 31 de diciembre de 2027, se puede solicitar la prórroga ahora mismo. No es necesario esperar a que el propietario notifique su voluntad de no renovar. Basta con enviar una solicitud por escrito (burofax). Las organizaciones de defensa del derecho a la vivienda como los sindicatos de inquilinos están poniendo a disposición modelos de escrito para rellenarlos y enviar fácilmente.
Es importante hacerlo pronto ya que solo se puede solicitar la medida mientras el Real Decreto está en vigor. Junts, PP y Vox han anunciado su voto en contra en la votación que tendrá lugar dentro de pocas semanas pero el futuro no está escrito y la activación social de la creciente población inquilina en España puede hacer variar esa posición.
Una prórroga permite seguir jugando el partido. No resuelve todos los problemas pero ofrece un tiempo extra para quienes, de otro modo, se enfrentarían a desahucios o subidas de renta insostenibles.