
El Faro de Orchilla, en El Hierro, marcó durante siglos el meridiano cero y el límite del mundo conocido antes de que Greenwich ocupara ese lugar
Gran Canaria, un viaje al corazón de la naturaleza
Hay lugares que no necesitan exageración porque ya parecen irreales por sí mismos. El Faro de Orchilla, en la isla de El Hierro, es uno de ellos. No por su tamaño ni por su arquitectura, sino por lo que representa: un punto donde la tierra se termina y donde, al mirar hacia el horizonte, no hay absolutamente nada más que océano.
Durante siglos, ese vacío no era solo una impresión visual, sino una idea profundamente arraigada en la mentalidad de los navegantes. Desde aquí, hacia el oeste, comenzaba lo desconocido. Y no es una metáfora: para muchos, era literalmente el fin del mundo.
El punto más occidental de España y el antiguo límite del mundo
Cuando hablamos del punto más occidental de España, la referencia nos lleva inevitablemente a la Punta de Orchilla, en la isla más pequeña y occidental del archipiélago canario. Este lugar, aislado y azotado por el viento, fue durante mucho tiempo el último pedazo de tierra antes de adentrarse en el Atlántico sin garantías de regreso.
Su importancia no era solo geográfica, sino también simbólica. En una época en la que los mapas eran incompletos y el océano representaba tanto una oportunidad como un riesgo, situarse en Orchilla equivalía a estar en el borde del mundo conocido. Más allá, simplemente, no había certezas.
El meridiano cero antes de Greenwich
Lo que muchos desconocen es que este lugar no solo marcaba un límite físico, sino también uno científico. El meridiano 0 en El Hierro fue durante siglos la referencia desde la que se medían las longitudes. Antes de que Greenwich se convirtiera en el estándar internacional, cartógrafos y navegantes utilizaban Orchilla como punto de partida para sus cálculos.
La elección no era casual. Se buscaba un lugar extremo, lo más al oeste posible dentro del mundo conocido, para establecer una referencia clara y estable. Y en ese momento, no había mejor candidato que este rincón perdido del Atlántico.
Un paisaje donde solo existe el océano
Hoy, el Faro de Orchilla sigue en pie, como un recordatorio de todo ese pasado. Fue inaugurado en 1933 para guiar a los barcos que navegaban por estas aguas, pero su valor va mucho más allá de su función práctica.
Llegar hasta él implica recorrer un paisaje volcánico, áspero y casi deshabitado, que ya prepara al visitante para lo que va a encontrar. Y cuando finalmente te sitúas frente al faro, lo entiendes.
No hay interrupciones en el horizonte. No hay barcos, ni islas, ni referencias cercanas. Solo el océano extendiéndose hasta donde alcanza la vista.
Un lugar que sigue marcando un límite
Aunque hoy conocemos perfectamente lo que hay al otro lado del Atlántico, el fin del mundo España sigue teniendo sentido en lugares como este. No porque falte información, sino porque la sensación permanece intacta.
El Faro de Orchilla no es solo un punto en el mapa. Es una experiencia. Una de esas que no se explican del todo bien hasta que estás allí, mirando hacia un horizonte que, durante siglos, fue el símbolo de todo lo que quedaba por descubrir.

A más de 3.800 metros de altitud, el Titicaca combina historia, paisaje y una forma de vida que se ha mantenido intacta durante siglos
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Hay lugares que parecen diseñados para obligarte a bajar el ritmo. El lago Titicaca es uno de ellos. No solo por su tamaño o por su altura, sino por la forma en que todo ocurre a su alrededor: más despacio, más silencioso, casi suspendido en el tiempo.
Situado entre Perú y Bolivia, a más de 3.800 metros sobre el nivel del mar, este enorme espejo de agua es uno de esos destinos que no se entienden del todo hasta que estás allí. El cielo parece más cercano, la luz es más limpia y el horizonte se extiende sin obstáculos, como si el lago no tuviera fin.
Pero lo verdaderamente interesante no es solo el paisaje, sino la vida que se ha construido sobre él.
El lago navegable más grande del mundo
Cuando se habla del lago navegable más grande del mundo, el Titicaca aparece siempre como referencia, no solo por su extensión, sino por su condición única: es el lago navegable situado a mayor altitud del planeta.
Esa combinación lo convierte en un lugar singular. Navegar aquí no es como hacerlo en cualquier otro lago. La altitud se nota en el aire, en el cuerpo y en la forma en que el entorno se percibe. Todo parece más nítido, más intenso.
Además, el Titicaca ha sido durante siglos un punto clave para las culturas andinas, tanto como vía de comunicación como espacio simbólico. Según la tradición inca, fue en estas aguas donde nacieron Manco Cápac y Mama Ocllo, los fundadores del imperio.
Las islas flotantes del lago Titicaca
Uno de los lugares más sorprendentes del lago son las islas flotantes del lago Titicaca, habitadas por el pueblo uro.
Estas islas no son naturales. Están construidas completamente a mano con totora, una planta acuática que crece en el propio lago. Las capas de esta vegetación se superponen hasta formar superficies flotantes sobre las que se levantan casas, caminos y espacios comunes.
Caminar sobre ellas resulta extraño al principio, porque el suelo cede ligeramente bajo los pies. Pero para quienes viven allí es algo completamente normal. Es su casa desde hace generaciones.
Los barcos de totora del lago Titicaca
Y es aquí donde aparece una de las imágenes más icónicas del lugar. Los habitantes utilizan los llamados barcos de totora del lago Titicaca, embarcaciones tradicionales hechas con la misma planta que forma las islas.
Su forma alargada, con los extremos curvados hacia arriba, recuerda a grandes figuras vegetales flotando sobre el agua, lo que ha llevado a muchos viajeros a compararlos con “plátanos gigantes”.
Más allá de lo visual, su diseño responde a siglos de adaptación al entorno. Son ligeros, resistentes y están perfectamente integrados en el ecosistema del lago.
Qué ver en el lago Titicaca
Si te preguntas qué ver en el lago Titicaca, más allá de las islas flotantes hay otros puntos que completan la experiencia.
Uno de ellos es Taquile, una isla donde la vida sigue marcada por tradiciones muy concretas. Aquí, por ejemplo, el arte textil no solo es una actividad cotidiana, sino una forma de comunicación. Cada prenda, cada patrón, tiene un significado.
Lo curioso es que, en esta comunidad, son los hombres quienes tejen, una particularidad poco habitual en otras culturas andinas.
Un lugar donde el tiempo se percibe distinto
El lago Titicaca no es solo un destino turístico. Es un lugar que obliga a mirar de otra manera.
Quizá sea la altitud, quizá el paisaje o quizá la relación tan estrecha que las comunidades mantienen con su entorno. Pero lo cierto es que aquí todo parece tener otro ritmo.
No hay prisa. No hay ruido constante. Solo agua, cielo y una forma de vida que ha sabido mantenerse, casi intacta, a lo largo de los siglos.
Y eso, hoy en día, es casi más difícil de encontrar que cualquier paisaje espectacular.

Desde la tarta de fresa hasta la ensalada: cinco recetas para aprovechar esta fruta durante la primavera
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Con la llegada de la primavera, las fruterías se transforman gracias al rojo intenso que anuncia la temporada de fresas. Es el momento perfecto para redescubrir una fruta que, aunque solemos asociar exclusivamente al postre, posee una versatilidad asombrosa en los fogones. Tanto si eres un amante de lo dulce como si buscas experimentar con contrastes atrevidos en platos salados, la fresa es tu mejor aliada: su equilibrio entre acidez, dulzor y frescura permite que encaje igual de bien en una ensalada que en una tarta clásica.
Desde el punto de vista nutricional, la Fundación Española de la Nutrición (FEN) destaca a la fresa como un alimento de bajo contenido energético, ideal para quienes buscan cuidar su dieta sin renunciar al sabor, ya que el 90% de su composición es agua. Lo más sorprendente es su aporte vitamínico: a menudo se cree que la naranja es la reina de la vitamina C, pero la fresa la supera proporcionalmente. Una ración de apenas 150 gramos aporta 86 mg de esta vitamina, cubriendo de sobra los 60 mg recomendados al día para proteger nuestras células frente al daño oxidativo. Además, su característico color rojo no es casualidad; se debe a las antocianinas, unos potentes pigmentos antioxidantes que, junto a ácidos orgánicos como el cítrico y el málico, convierten a esta fruta en un auténtico escudo para nuestro organismo.
Batido de fresas
Una de las mejores formas de aprovechar todas las propiedades que hemos mencionado de esta fruta es preparando un smoothie de fresa. A diferencia de los batidos convencionales o los zumos, este smoothie destaca por una textura densa y aterciopelada que lo convierte en el tentempié perfecto.
El secreto de su éxito reside en la combinación: mientras que muchos batidos se basan en zumos de frutas, al mezclar la fresa con leche y yogur griego conseguimos una cremosidad real que transforma por completo el sabor, suavizando la acidez natural de la fruta. Toma nota de los siguientes ingredientes:
- 250 gramos de fresas congeladas
- 250 gramos de leche entera o semidesnatada
- 125 gramos de yogur griego
- Una cucharilla de miel (opcional, para equilibrar el dulzor)
Previamente, antes de empezar, es fundamental limpiar bien las fresas. Un truco casero muy efectivo es dejarlas en remojo en agua con un chorrito de vinagre durante diez minutos para eliminar cualquier impureza.
Una vez limpias y secas, retiramos el pedúnculo y las llevamos al congelador. Utilizar la fruta congelada es lo que nos dará esa textura cremosa y fría característica del smoothie profesional.
Cuando ya tengamos el ingrediente estrella preparado ponemos las fresas congeladas en el vaso de la batidora junto con la leche, el yogur griego y la miel.
Batimos con potencia hasta conseguir una mezcla homogénea y sin grumos. Si notas que la bebida queda demasiado espesa para tu gusto, puedes añadir un chorrito extra de leche sobre la marcha hasta lograr el punto deseado.
Tarta de fresa
Tarta de fresas glaseadas es el broche de oro dulce para cualquier celebración primaveral. Es una receta que bebe directamente de la tradición francesa, utilizando una masa quebrada dulce perfumada con vainilla y un toque de ron que marca la diferencia. Toma nota de estos ingredientes para seis comensales:
- 180 gramos de harina de repostería
- 90 gramos para azúcar glasé (para la masa)
- Vainilla
- 90 gramos de mantequilla
- Un huevo
- Un par de cucharadas de ron moreno
- 500 gramos de fresas
- Cuatro cucharadas de mermelada de fresa
- Dos cucharadas de zumo de limón
- 50 gramos de azúcar glasé (para la crema)
- 250 gramos de queso mascarpone
- 250 mililitros de nata líquida
- Dos gelatinas en láminas
- Menta fresca al gusto
Para comenzar, mezcla la harina, la mantequilla fría y los 90 gramos de azúcar glas con la punta de los dedos hasta obtener migas. Añade el huevo, el ron y la vainilla. Forma una bola sin amasar en exceso y deja reposar media hora en la nevera.
Estira la masa en un molde, pínchala y cúbrela con papel de horno y legumbres (para hacer peso). Hornea a 180 °C durante un cuarto de hora; retira el peso y hornea otros 15 minutos hasta dorar. Deja enfriar.
Limpia las fresas. Hierve la mermelada con un poco de agua y el zumo de limón durante cinco minutos. Vierte este almíbar sobre la fruta y deja reposar 10 minutos para que las fresas brillen.
Hidrata la gelatina en agua fría, escúrrela y derrítela unos segundos en el microondas. Monta la nata y, aparte, bate el mascarpone con los 50 gramos de azúcar glas, añade la gelatina. Finalmente, incorpora la nata montada con movimientos envolventes.
Finalmente, rellena la base de la tarta con la crema, coloca las fresas glaseadas encima y refrigera al menos dos horas para que el relleno tome cuerpo. Decora con hojas de menta fresca antes de servir.
Bizcocho de fresa
El bizcocho ligero de fresas y yogur griego es la opción perfecta para el día a día. Es un dulce sencillo, de los que perfuman toda la casa mientras se hornean, y que destaca por una miga extremadamente jugosa gracias al toque del yogur. Es una receta fácil, ideal para desayunos o meriendas, que demuestra que la repostería casera no necesita complicaciones para ser irresistible. Apunta esta receta para seis comensales:
- 150 gramos de yogur griego natural
- Tres huevos
- 200 gramos de harina de repostería
- 8 gramos de levadura química
- 110 gramos de azúcar
- 40 mililitros de aceite
- Fresas al gusto
- Ralladura de medio limón o naranja, esencia de vainilla
- Una pizca de sal
Para comenzar, precalienta el horno a 175 °C y engrasa tu molde. En un bol, bate con varillas el yogur, el aceite, la ralladura, la vainilla y los huevos. Añade el azúcar y sigue batiendo hasta obtener una mezcla cremosa.
Tamiza la harina con la levadura y la sal sobre la mezcla anterior. Incorpora todo con movimientos suaves y envolventes para no perder el aire del batido. Añade las fresas troceadas a la masa y distribúyelas con cuidado para que queden bien repartidas por todo el bizcocho.
Vierte la masa en el molde, igualando la superficie, y hornea sobre una rejilla durante 45 minutos. Estará listo cuando, al pinchar el centro con un palillo, este salga limpio. Espera unos minutos antes de desmoldar y deja que enfríe completamente sobre una rejilla para que la humedad se asiente.
Ensalada con fresa
Aunque instintivamente miremos a las fresas como un ingrediente para el postre, esta receta salada rompe con todos los esquemas y demuestra que la fruta de temporada puede ser la reina de un plato principal o una cena ligera. La propuesta de esta ensalada con rúcula es un despliegue de color y frescura que irradia equilibrio en cada bocado. Es la solución ideal para variar las cenas de verano y salir de la rutina de la clásica ensalada mixta de lechuga y tomate. Toma nota de los siguientes ingredientes:
- Cuatro tazas de rúcula o canónigos
- Seis fresas
- Seis nueces
- Seis lascas de queso parmesano
- Un cuarto de cebolla roja picada
- Un cuarto de taza de aceite de oliva virgen extra
- Dos cucharadas de vinagre de Módena
- Media cucharada de mostaza
- Una cucharada de miel, previamente calentada
En una ensaladera amplia, coloca la rúcula o los canónigos. Sobre esta base, reparte de forma uniforme las láminas de fresa y la cebolla roja picada. Para darle un toque, decora el plato con las lascas de queso parmesano y las nueces (puedes trocearlas o dejarlas enteras).
Para la vinagreta, mezcla todos los ingredientes en un bote con tapa y agita bien hasta que la mezcla espese y brille. A continuación, vierte la vinagreta sobre la ensalada justo en el momento de servir para disfrutar de toda su frescura.
Risotto con fresas
Esta propuesta es, sin duda, la joya de la corona de nuestra selección. Si la ensalada ya nos permitía jugar con contrastes, este risotto de fresas eleva la fruta a una categoría gourmet. Se trata de una receta salada de origen italiano que sorprende por su sofisticación y elegancia, rompiendo el prejuicio de que la fresa solo funciona en platos fríos. Apunta estos ingredientes
- 200 gramos de arroz Arborio
- 400 gramos de fresas
- Una cebolla pequeña
- 50 gramos de mantequilla
- 100 mililitros de vino blanco
- Un litro de caldo de verduras
- 50 gramos de Parmigiano Reggiano
- Sal
- Cebollino
- Vinagre balsámico
Para comenzar, en una cazuela, derrite la mayor parte de la mantequilla y añade la cebolla picada. Cocínala a fuego muy suave para que se ablande sin llegar a dorarse; esto hará que se funda con el arroz.
Añade el arroz y remueve bien para que se impregne de la mantequilla. Vierte el vino blanco y deja que se evapore casi por completo antes de empezar con el caldo.
Añade el caldo caliente cacillo a cacillo. El secreto del risotto es remover constantemente y no añadir más líquido hasta que el anterior se haya absorbido casi del todo. Repite este proceso durante un cuarto de hora a fuego medio.
Cuando el arroz esté listo, añade las fresas troceadas en dados pequeños y cocina apenas tres minutos más. Apaga el fuego e incorpora el resto de la mantequilla y el parmesano rallado. Mezcla enérgicamente y deja reposar un par de minutos.
Sirve con unas láminas de fresa fresca, un poco de cebollino picado y, el toque definitivo: un hilo fino de vinagre balsámico por encima. ¡Y listo!

Génova critica la cifra de 22 millones de afiliados a la Seguridad Social a raíz del dato desestacionalizado, mientras que el presidente andaluz, en plena precampaña, publica en redes sociales un balance positivo del desempleo
El Congreso reforma la Ley de Memoria y reconoce a García Caparrós como víctima pese al voto en contra del PP
A partir de la publicación de los datos de las afiliaciones a la Seguridad Social, el presidente andaluz Juanma Moreno ha sacado pecho de los cifras que estipulan que Andalucía lidera la bajada en el ranquin nacional y registra la cifra más baja de desempleo en 18 años. Con un “¡Sigamos!”, el líder del PP andaluz ha celebrado la tendencia a través de una publicación en la red social X, mientras que desde Génova el análisis dista mucho del entusiasmo.
“Maquillaje”, así lo ha resumido Juan Bravo, vicesecretario de Hacienda, Vivienda e Infraestructuras del Partido Popular, en una rueda de prensa a la luz de lo publicado por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones este lunes en Madrid. “Utilizan, según les interese, el dato desestacionalizado, cuando la Semana Santa ha estado ahí. Analicen el día a día de las afiliciaciones y verán que en ningún día se ha producido 22 millones de afiliados”, resaltó.
En esta línea, Bravo insistió en que dos de cada diez contratos son indefinidos a jornada completa, por lo que “el resto son o temporales o a tiempo parcial, o fijos discontinuos”, criticó. Desde primera hora, la dirección popular ha desprestigiado los mensajes del Ejecutivo de Pedro Sánchez, quien ha intentado sacar rédito del número de afiliaciones. Al margen de los ataques cruzados en redes sociales o desde las sedes institucionales, Juanma Moreno se desmarca una vez más del discurso de la cúpula nacional y hace referencia a tres hitos: “63.584 parados menos que hace un año, 59 meses consecutivos reduciendo el paro interanual y casi medio millón de empleos creados desde 2019”, afirmó en plena precampaña por las próximas elecciones autonómicas.
Marzo, mes de récord
En el conjunto del país, marzo fue un mes de récord en el mercado laboral español, que sumó más de 211.500 trabajadores, el dato más elevado de la serie histórica para este mes, y un total de 22 millones de personas afiliadas a la Seguridad Social en términos desestacionalizados. En términos medios, el dato más común para medir el empleo en España, el total de trabajadores alcanzó un nuevo techo, que rozó los 21,9 millones.
El crecimiento del empleo en el mes de marzo es el mayor en términos absolutos de la serie histórica, de más de 211.500 personas, y también de los más elevados en términos relativos (+0,98%). Además, este período es tradicionalmente bueno en la hostelería y el turismo, más si coincide en la Semana Santa (en esta ocasión, solo los últimos días) y la llegada de mayores temperaturas tras el invierno.
Mientras, Andalucía registró 8.836 desempleados menos que en febrero, lo que supone un descenso del 1,5%, y sitúa el total en 579.638 parados. Por provincias, el paro descendió en siete de las ocho provincias andaluzas, con Cádiz liderando la bajada (-2.352), seguida de Sevilla (-1.939), Málaga (-1.863), Granada (-1.187), Huelva (-1.021), Córdoba (-499) y Almería (-33). El desempleo solo aumentó en Jaén (+58). Además, en términos interanuales, el paro acumula una bajada de 63.584 personas, un 9,89% menos, consolidando la tendencia positiva del mercado laboral andaluz y siendo la locomotora el sector servicios, la construcción y la industria.

A última hora de este lunes se producirá el momento culminante para los cuatro astronautas que han viajado hasta nuestro satélite. Estas son las claves para entender lo que vamos a vivir en las próximas horas
Hemeroteca - La misión Artemisa II despega con éxito y comienza el regreso a la Luna después de más de medio siglo
Los cuatro astronautas a bordo de la misión Artemisa II alcanzarán en unas horas el punto culminante de la misión, el sobrevuelo por la cara oculta de la Luna que les llevará a batir el récord de distancia a la Tierra y les pondrá en el camino de vuelta a casa tras el impulso gravitatorio.
En diferentes medios se han publicado informaciones algo confusas sobre la relevancia de lo que conseguirán Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen y lo que supondrá un momento histórico. Estos son los verdaderos hitos de la misión y los posibles malentendidos a tener en cuenta para disfrutar mejor de este momento de la exploraciones espacial:
Primer hito: ya son “extraterrestres”
Desde las 6:38 de este lunes (hora peninsular española), la nave espacial en la que viajan los tripulante de Artemisa II entró en la esfera de influencia gravitacional lunar. Esto convierte a Wiseman, Glover, Koch y Hansen en miembros de un club muy exclusivo: el de los 28 humanos que han abandonado el espacio de gravedad terrestre.
Malentendido: no han viajado ‘hacia’ la Luna
Aunque los astronautas han viajado para encontrarse con la Luna, durante el trayecto no se dirigían directamente hacia nuestro satélite, sino hacia el punto preciso de su órbita en el que se cruzarán para tomar impulso de vuelta. Hay una sutil diferencia, pero interesante.
Segundo hito: el viaje más lejano
Este es nominalmente el mayor logro de la misión. A las 19:56 (hora española) la tripulación superará la distancia del Apollo 13 y se convertirán en los humanos que más lejos han viajado hasta la fecha. Esa distancia seguirá creciendo hasta las 01:07 (ya del martes 7) cuando alcanzarán el punto más lejano de la Tierra y la máxima distancia física de nuestro planeta en toda la misión. Los astronautas del Apolo 13 llegaron a 400.171 km de nuestro planeta y Artemisa II lo hará a unos 406.780 km, casi 7.000 km más.
Un punto importante es que se trata de un récord sobrevenido, apunta el astrofísico Daniel Marín. “Es decir, la distancia a la Luna varía entre 363.000 y 406.000 km aproximadamente”, señala. “Si el lanzamiento hubiera tenido lugar en otro mes, no se habría superado el récord del Apolo 13. Por eso la NASA no lo pudo confirmar hasta que se lanzó el 1 de abril”.
Malentendido: no, no son los primeros en ver el lado oculto
Aunque se ha repetido en diferentes medios, no serán los primeros en ver el lado oculto de la Luna: ttodas las anteriores misiones Apolo pasaron por allí y lo vieron, desde el Apolo 8 hasta el Apolo 17 (menos Apolo 9, que no fue a la Luna). De hecho, fueron los astronautas del Apolo 8 Jim Lovell, Frank Borman y Bill Anders los primeros seres humanos en ver y tomar imágenes de ese lado de la Luna, que ya habíamos visto gracias a las misiones robóticas.
Como curiosidad, el lado oculto de la Luna fue fotografiado incluso antes de que lo fuera el planeta Tierra al completo. Fueron los soviéticos en 1959, con la sonda Luna 3.
Tercer hito: verán iluminado un 20% de la cara oculta
Debido a su posición, los tripulantes de Artemisa II verán una parte del lado oculto iluminado por el Sol. En concreto, podrán observar un 20% de su superficie, lo que dará el aspecto de una luna creciente. Esta es la parte de la superficie del lado oculto de la Luna que nadie ha visto nunca antes con sus propios ojos, aunque, como reuerda Daniel Marín, las misiones Apolo que alunizaron más al oeste también fueron a la Luna con un porcentaje importante de la cara oculta iluminada. Otra característica es que tendrán una gran panorámica que incluirá el ecuador y los polos, ya que sobrevolarán la Luna a unos 6.500 kilómetros de distancia frente a los aproximadamente 200 km de las misiones Apolo. Durante el sobrevuelo de la cara “nocturna” escrutarán la superficie por si detectan algún tipo de flash relacionado con el impacto de meteoritos.
Malentendido: el terror de quedar incomunicados
Aunque lo de “perder el contacto por radio durante 40 minutos” pueda sonar alarmante, es la rutina en las misiones a la Luna. Todas las misiones Apolo quedaron incomunicadas durante su paso por detrás de la Luna por la sencilla razón de que esta bloquea las señales de radio. No es un periodo de particular peligro, aunque lógicamente se espera con nerviosismo el momento en que reaparezcan en la señal de radio (1:25).
Curiosidad: “baches” en la vuelta a la Luna
El bloqueo de la comunicación durará entre 40 y 50 minutos, una cifra variable por un motivo muy interesante: la presencia de anomalías gravitatorias, llamadas mascones, que fueron detectadas en las misiones de los años 60. “Los cuerpos planetarios no suelen tener una distribución de masa uniforme en su interior, es decir, que encontramos zonas con mayor y menor densidad”, explica Nahúm Méndez Chazarra, geólogo y divulgador. “En la Luna, existen los mascones -una abreviatura del término mass concentration-, que son zonas donde hay una gran concentración de masa debida probablemente al ascenso en su momento de magma desde las profundidades, mucho más denso que la corteza lunar. Este exceso de masa puede actuar sobre las misiones espaciales que pasan cerca de la superficie lunar, ya que ejercen una especie de tirón capaz de alterar ligeramente la trayectoria y la velocidad. en cualquier caso, apunta Marín, a la distancia que pasará Artemisa II la influencia de los mascones será mínima (si estuviera en órbita lunar sería diferente).
Cuarto y quinto hitos: ‘atardecer' terrestre y ‘eclipse’ solar
A la 01:25 (del martes 7) los astronautas verán un “Earthset” (o atardecer terrestre) al tiempo en que se recupera la señal de radio. La Tierra se esconderá detrás del horionte lunar y será uno de los momentos más bonitos de la misión, que rememorará la famosa imagen tomada por los astronautas del Apolo 8 en la Navidad de 1968.
Entre las 02:35 y las 03:32 h se producirá lo que Nicola Fox, jefa de ciencia de la NASA, ha llamado “eclipse” solar. “Hacia el final del sobrevuelo, la tripulación observará un eclipse solar desde el espacio, ya que Orión, la Luna y el Sol se alinearán de tal manera que los astronautas verán nuestra estrella desaparecer tras la Luna durante aproximadamente una hora”, explica la NASA. Los astronautas aprovecharán la oportunidad para analizar la corona solar —la atmósfera más externa del Sol— mientras asoma por el borde de la Luna. “Podrán ver la corona porque la Luna no tiene atmósfera”, apunta Marín. “Y llevarán gafas y equipo especial para ver el Sol y no quemarse la retina”.
A lo largo de las próximas horas, en elDiario.es os contaremos la evolución de la misión minuto a minuto en dirercto. Síguelo aquí.