
A pesar de que Nueva York es hoy una ciudad archiconocida, revisitada hasta la saciedad por el cine de Hollywood y los imaginarios globales, no siempre fue el icono deslumbrante que se presume -y mucho menos para un poeta andaluz que la descubrió con ojos asombrados y desgarrados-.
Federico García Lorca, uno de los grandes nombres de la poesía española del siglo XX, pisó sus calles en los años treinta y plasmó su experiencia en uno de sus libros más rotundos y oscuros: Poeta en Nueva York.
Allí no encontró el sueño americano, sino una urbe deshumanizada, frenética y profundamente desigual. Sus versos, escritos entre el vértigo de los rascacielos y la melancolía del exilio, siguen hoy latiendo con una fuerza profética.
Dentro del poemario 'Poeta en Nueva York'
Tras adentrarse en el vanguardismo que caracteriza esta obra, se evidencia una nueva dimensión en la poesía lorquiana. Lejos del Lorca tradicional, ligado a lo clásico y lo flamenco, con obras como Romancero gitano o Poema del cante jondo, Poeta en Nueva York revela un rostro distinto del autor.
Dentro del poemario, destacan especialmente las secciones “Poemas de la soledad en Columbia University”, “Vuelta a la ciudad” y “Huida de Nueva York”, en las que se condensa simbólicamente la experiencia urbana; así como “Los negros” y “Calles y sueños”, centradas en el pueblo afroamericano.
Aunque las secciones IV y V también forman parte esencial de la obra, en ellas Lorca emprende una huida del caos neoyorquino hacia el lago Eden Mills y una granja alejada del bullicio.
Se percibe allí un regreso a su esencia más clásica, con un uso del verso libre y el tono superrealista de la época, sin renunciar del todo a un ritmo y rima que lo vinculan con su tradición. Esa fuga le otorga la perspectiva suficiente para reinterpretar su viaje.
El análisis del poemario puede iniciarse en los textos dedicados a desentrañar la ciudad. Vuelta de paseo actúa como una contundente declaración de intenciones. Aunque en apariencia las imágenes que lo componen resulten inconexas, capturan con precisión la esencia de Nueva York.
Esa ciudad idealizada como tierra de oportunidades, mito del sueño americano, se le presenta a Lorca de forma cruda desde su llegada: “Asesinado por el cielo […] dejaré crecer mis cabellos”. Un cielo gris, alejado del imaginario lorquiano, dominado desde el siglo XIX por la industrialización. Los versos que abren y cierran el poema reflejan el contraste entre esa nueva realidad y la anterior, y anticipan el tono de su estancia americana.
Mediante símbolos urbanos como “el árbol de muñones que no canta”, los rascacielos o “el niño con el blanco rostro”, Lorca contrapone la inocencia perdida —en referencia al niño del Romancero gitano— con una rutina desgastante: “todo lo que tiene cansancio sordomudo”.
A esta llegada se suman dos poemas con referencias a la infancia, donde se percibe una nostalgia que se convierte en el hilo emocional del viajero. El poema Fábula y rueda de los tres amigos asienta su experiencia en Columbia University y plasma una primera gran decepción amorosa. Así, la primera parte del libro presenta la llegada a Nueva York, la añoranza del hogar y el desencanto amoroso.
Colectivos oprimidos que Lorca vio en Nueva York
En esta misma línea, Lorca continúa una de las constantes en su obra: la atención hacia colectivos oprimidos. Si antes fueron los gitanos, ahora son los negros de América. En Los negros, se establece una imagen colectiva del pueblo afroamericano como un pueblo que ama y odia. El odio no nace del resentimiento, sino del desconocimiento de lo que nunca fue propio: la piel blanca, la nieve, las despedidas.
Versos como “odian la blanca mejilla, la nieve fría, el pañuelo de la despedida” remiten a la esclavitud y el desarraigo. A través del color azul, símbolo del amor y de la tristeza —blue en inglés—, Lorca enlaza emoción y experiencia: “Es por el azul sin historia, azul de una noche sin temor de día, azul donde el desnudo del viento va quebrando”.
El tono se torna claramente reivindicativo en exclamaciones como “¡Negros, negros, negros!”, que funcionan como un mantra de guerra y libertad. El poeta se muestra testigo impotente del potencial reprimido de este pueblo. Algunos críticos han planteado que, de no haber sido asesinado, Lorca podría haber creado un “Romancero afroamericano”.
En versos como “¡Hay que huir!, huir por las esquinas y encerrarse en los últimos pisos […]”, se vislumbra una incitación a escapar del sistema opresor y ocupar espacios de poder sin ceder al eclipse identitario impuesto por la mayoría blanca.
El poemario también refleja la llegada de esclavos negros desde África para construir, con su mano de obra, los cimientos de la moderna Nueva York. En Calles y sueños, se subraya cómo las avenidas y edificios se alzaron sobre las ruinas de vidas quebradas. Versos como “Mirad el mascarón cómo viene del África a Nueva York. […] Era el momento […] del óxido del hierro de los grandes puentes” mezclan la dureza del viaje transatlántico con la frialdad industrial de la ciudad. La imagen final —“las brisas de largos remos golpeaban los cenicientos cristales de Broadway”— condensa la fusión de ambos mundos: el origen y el destino, el dolor y el espectáculo.
Poeta en Nueva York, un conjunto que desvela la realidad de EEUU
En su conjunto, Poeta en Nueva York es una obra que recoge visiones urbanas fragmentadas, intensas y poéticas. Con capítulos sobre su llegada, la experiencia neoyorquina, las vivencias del autor y el enfoque sobre el pueblo negro, Lorca deambula por callejones reales y simbólicos para retratar el alma de la ciudad. Por ello, las imágenes son variadas e inconexas: animales muertos, cielos vacíos, niños pobres, pisos deshabitados, multitudes que vomitan, orinan, se ocultan, tropiezan… Y paisajes “llenos de sepulcros que producen fresquísimas manzanas”, como potente paradoja visual.
Esta obra permite redescubrir a un Lorca distinto, más combativo y existencial. Revela cómo la poesía no sólo se alimenta del sentimiento, sino también del territorio, del exilio y de la vivencia ajena. Poeta en Nueva York se convierte así en una lectura esencial para quienes ya conocen la lírica del “Verde que te quiero verde” y buscan en el autor una voz universal, en diálogo con las injusticias del mundo.

Autor de poderosas series etnográficas en la Galicia anterior a la Guerra Civil, fue próximo de Unamuno o Bergamín y ahora, a 51 años de su muerte en A Guarda (Pontevedra), lo honra la Academia Galega de Belas Artes
Hemeroteca - Historia de la foto que capturó para la eternidad el drama de la Galicia emigrante
En su mirada convergen el desafío vanguardista y el humanismo solidario, una atrevida composición plástica y la voluntad de revelar el mundo desde abajo: campesinos, marineros. José Suárez, nacido en Allariz (Ourense) en 1902 y muerto en A Guarda (Pontevedra) en 1974, fotografió Niñodaguia y las Rías Baixas, el Japón de la posguerra y los gauchos de la Pampa, los pueblos originarios de la Sudáfrica del apartheid o los toros en los 60. Exiliado en Latinoamérica tras el golpe fascista de Franco, también hizo cine, vendió libros e incluso trabó amistad con Akira Kurosawa. La Real Academia de Belas Artes celebrará su figura, la del “fotógrafo gallego más internacional”, el próximo 1 de abril, Día das Artes Galegas.
Si la azarosa existencia y el formidable trabajo con la imagen de José Suárez sobrevivieron a las convulsiones del siglo XX fue gracias a su sobrino, el fotógrafo y profesor Xosé Luís Suárez Canal (Allariz, 1946). Fue él quien, en la década de los 70, se sumergió en el “deslavazado” archivo con el que Suñarez había regresado a Galicia tras más de 20 años desterrado. Allí encontró los negativos de su serie quizás más acabada, Mariñeiros, realizada en 1936 en O Morrazo (Pontevedra) al tiempo que buscaba localizaciones para un filme documental del mismo título. Este, rematado ya en el exilio y que algunas reseñas de época relacionaron con Hombres de Aran de Flaherty, desapareció, y se convirtió en piedra de toque de una historia alternativa del cine gallego, la que habría fundado junto a otra película devorada por los acontecimientos y solo parcialmente conservada: Galicia (1936), de Carlos Velo. Los primeros intentos de un cine gallego no pintoresquista, según dejó establecido el pintor e intelectual Luís Seoane, también exiliado.
Suárez seguiría la vía del celuloide. A ella se dedicó profesionalmente entre 1937 y 1942 en la Argentina, hasta que, recuerda su sobrino, “la abandonó harto de las falsedades de los platós cinematográficos”. Se mudó entonces a Punta del Este, en Uruguay, donde abrió una pequeña librería en su casa, El Yelmo de Mambrino, y contactó con algunos de los que serían sus amigos el resto de sus días: el poeta Rafael Alberti, la actriz Carmen Antón que había formado parte de La Barraca de Lorca, o su marido el pintor y escenógrafo Gori Muñoz. La existencia material de los exiliados no era sencilla y en la de Súarez ni siquiera sus descendientes saben con exactitud de qué vivió: sí que hizo fotoperiodismo para La Prensa de Buenos Aires o el uruguayo El Día, vendió libros o incluso alfombras de esparto que importaba de España y estaban de moda en América. Y que viajó: su primera travesía a Japón, en donde permaneció dos años, fue como corresponsal de prensa.
Al Extremo Oriente volvería en 1960. Es cuando conoce al cineasta Akira Kurosawa, con el que trabaría cierta amistad, y que entonces rodaba una de sus numerosas obras maestras, Los canallas duermen en paz, un thriller político empresarial inspirado en Hamlet. Las imágenes recogidas en el Japón, de corte más fotoperiodístico que documental, a decir de Suárez Canal, manejan un singular lirismo y no escapan a cierta fascinación orientalista. Era ya otro José Suárez, distinto al que, en los años 30, asumió los experimentos y técnicas de la Nueva Objetividad o la Nueva Visión y los aplicó a una sociedad agraria y marinera en la periferia de la Europa Occidental.
El ejemplo de Rodchenko, Patzsch o Einsenstein
“Suárez es una figura fundamental dentro de la fotografía no solo gallega, sino en el contexto estatal”, explica otro fotógrafo, Manuel Sendón (A Coruña, 1951), que junto al sobrino contribuyó a redimensionar su legado desde los años 80. “Sus series etnográficas [dedicadas a la malla del cereal, los olleros o la romería de San Vitoiro de A Pobra de Brollón (Lugo)] o Mariñeiros, en los años 30, demuestran que conocía los recursos más vanguardistas y los usaba”, añade. Fragmentación, composición diagonal, contrapicados, la utilización de objetos para describir la vida de los seres humanos, cortes inauditos, son algunos de los procedimientos que emplea, analizan Sendón y Suárez Canal. Este último destaca otra influencia, la del cine soviético clásico, especialmente de Eisenstein: “Tiene una visión cinematográfica de la foto. Sus retratados, por ejemplo, nunca miran a cámara”.
Su contacto con la Nueva Objetividad, que Albert Renger–Patzsch expresó en fotografía con la exploración de encuadres poco habituales, o con la Nueva Visión en la que destacaba el soviético Alexander Rodchenko, se produjo en Salamanca, donde Suárez estudiaba derecho y a donde se había llevado la cámara de fotos regalo de su padre cuando terminó el bachillerato en Ourense. En Salamanca se hace amigo de Miguel de Unamuno y se aproxima a la Revista de Occidente, además de fotografiar ciudad y paisaje alrededor. Apenas unos años después, en plena II República, organiza sus primeras exposiciones, en el Círculo de Bellas Artes en Madrid o en el Office National Espagnol de Tourisme en París.
“Suárez es único incluso en el contexto del Estado”, insiste Sendón, “en sus fotos existe una reflexión sobre lo que hace. Representa el concepto de autor según lo entiende la modernidad”. Este experto lo diferencia de lo que denomina fotografía histórica gallega del Arquivo Pacheco, Virxilio o Manuel Ferrol. “Son gente que resuelve encargos de forma intuitiva. Y a veces, como en el caso de Virxilio, crea auténticas obras maestras. Pero un fotógrafo con conciencia de su obra y conocimiento de las teorías vanguardistas solo es Suárez”, señala. Que en diciembre de 1936, y quizás empujado por su círculo de amistades en el que se encontraban significados republicanos –él mismo había militado en la Federación Universitaria Escolar– como los escritores José Bergamín o Benjamín Jarnés o el médico y científico Pío Del Río Hortega, se exilia a Argentina. Su esposa, María Mary Mirat, no lo acompaña.
Regresó a Galicia en 1959, contra la opinión de algunos de sus compañeros de destierro en Buenos Aires –los galleguistas Nuñez Búa, Seoane, Lois Tobío–, que le advertían de que todavía no era una buena época. Pero su madre estaba enferma y él quería cuidarla. Conservó la nacionalidad argentina, relata su sobrino, “por miedo a que el franquismo tomase represalias. Pero aquella vuelta fue su gran error”. Le dio tiempo a registrar algunas de sus series más celebradas, como la de La Mancha en 1965 –no encontró manera de publicarla– o, por encargo de una editorial inglesa, una dedicada al toreo –“otra de sus pasiones”, afirma Sendón–, o de aportar las imágenes para la Historia de Galiza de Ramón Otero Pedrayo. Pero la consagración no llegaba, sostiene Sendón, y poco a poco fue aparcando la cámara. Se suicidó en A Guarda el 5 de enero de 1974.
Post mortem
José Suárez era apenas otro nombre en la larga lista del exilio intelectual republicano y galleguista, autor de algunas fotos icónicas –el niño con la réplica de juguete de una dorna, los marineros bajo las redes– pero algo olvidado. Hasta que su sobrino, que lo trató brevemente en los 70 –“yo estaba en Francia por estudios y él me decía que no volviese, que me quedase allí”–, se sumergió en el desordenado archivo con el que había retornado del exilio. Una década más tarde, en 1984, Joan Fontcuberta (Barcelona, 1955) lo incluyó en su monumental exposición Idas y Caos. Vanguardias fotográficas en España 1920–1945, organizada en la Biblioteca Nacional de Madrid y que luego fue al Centro Internacional de Fotografía (ICP) de Nueva York. “A partir de entonces”, admite Suárez Canal, “puso un pie en la historia fotográfica del Estado español”.
La última gran muestra de su obra en Galicia, tal vez su retrospectiva más completa, fue en 2015, cuando el propio Suárez Canal y Manuel Sendón comisariaron José Suárez: uns ollos vivos que pensan [José Suárez: unos ojos vivos que piensan]. La exposición itineró a Madrid, Buenos Aires y Montevideo, epicentros de su peripecia vital, y más tarde a la India, Japón o Francia. El grueso catálogo resultante, hoy fuera del mercado, es la recopilación más completa de su fotografía. Sendón espera que, gracias a la conmemoración promovida por la Real Academia Galega de Belas Artes, pueda haber una reedición. Y en Allariz, Suárez Canal trabaja con el ayuntamiento para abrir un pequeño museo, “entrañable”, con objetos, cartas y algunas fotografía, “un recorrido por lo que queda de él”.

Las inundaciones en el río Guadalupe, en el centro de Texas, han causado la muerte de al menos 51 personas, entre ellas 15 niños, mientras unas dos docenas de niñas de Camp Mystic, un campamento de verano cristiano solo para niñas, siguen desaparecidas
Medio centenar de muertos. Entre ellos 15 niños. Y 27 niñas de un campamento cristiano no mixto –Camp Mystic– siguen desaparecidas mientras se intensifica la búsqueda en la zona arrasada por las inundaciones del río Guadalupe, en el centro de Texas. El número total de personas desaparecidas podría ser mayor, temen las autoridades.
El gobernador de Texas, Greg Abbott (republicano), emitió una declaración de desastre para 15 condados afectados por las inundaciones: el estado ha desplegado más de 1.000 efectivos de respuesta, y el presidente de EEUU, Donald Trump, anunció el sábado que la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, estará al frente de la respuesta del Gobierno desde Texas.
Los equipos de rescate llevan desde el viernes recorriendo un devastado paisaje del centro de Texas, con árboles destrozados, coches y furgonetas del revés y escombros llenos de barro. La misión se vuelve cada vez más complicada para localizar a sobrevivientes, entre los cuales se encuentran las 27 niñas desaparecidas de un campamento azotado por la inundación.
El Servicio Meteorológico Nacional explicó que en un periodo de apenas 12 horas el viernes se acumularon más de 30 centímetros de precipitaciones, lo que elevó el caudal del Guadalupe, cerca de Hunt, a su segundo nivel más alto registrado, con 9,9 metros de altura, informa Efe.
La mayoría de las muertes han ocurrido en el condado de Kerr, una zona al noroeste de San Antonio que ha sufrido las peores inundaciones. Las autoridades informaron que 43 personas murieron; 15 eran niños. En otras partes del estado, cuatro personas murieron en el condado de Travis; tres en el condado de Burnet; y una en el condado de Kendall, informa The New York Times. Trece personas también estaban desaparecidas en el condado de Travis, que incluye Austin.
Las inundaciones en el centro de Texas han causado, de momento, 51 muertes –sólo en el condado de Kerr se han contabilizado 43 personas, entre ellos 15 niños–.
Las autoridades, informa Associated Press, aún no informado de cuántas personas permanecen desaparecidas, más allá de las 27 niñas del Camp Mystic, un campamento de verano cristiano junto a un río en el condado de Kerr, donde se han registrado la mayoría de las víctimas mortales
Las aguas subieron 8 metros en el río Guadalupe en tan solo 45 minutos antes del amanecer del viernes, arrasando casas y vehículos. Pero el peligro no se detuvo, ya que las lluvias torrenciales continuaron azotando comunidades a las afueras de San Antonio el sábado, y las advertencias y alertas de inundaciones seguían vigentes.
Los equipos de rescate utilizaron helicópteros, barcas y drones para buscar víctimas y rescatar a personas atrapadas en árboles y en campamentos aislados por las carreteras arrasadas.
El gobernador de Texas, Abbott, prometió que las autoridades trabajarán sin descanso para rescatar y recuperar a las víctimas, y añadió que se estaban buscando nuevas zonas a medida que cedía el nivel del agua.

Planificar un viaje de vacaciones era algo que podía llevarnos semanas para que todo saliera perfecto, pero la inteligencia artificial está revolucionando esta tarea
La escapada de fin de semana se ha vuelto imposible: “Nos salía más barato pasar dos noches en Bélgica que en Sevilla”
Hay personas que prefieren ir a la aventura y hacer viajes de vacaciones sin planificar, pero esta estrategia no siempre funciona. La masificación del turismo hace que, en determinados destinos, sea imposible improvisar un viaje, y que lo más probable sea encontrarse con hoteles llenos, atracciones turísticas sin entradas desde hace meses y vuelos a precios desorbitados.
El enorme proyecto de planificar un viaje
La planificación de las vacaciones se ha convertido en una necesidad para muchas familias y personas que viajan solas, puede ser una tarea agotadora. Según una encuesta de la app de reservas Skyscanner en todo el mundo, de media, el 26% de los españoles tarda un mes en planificar sus vacaciones para todo el año. De hecho, puede que dediquen más tiempo a planificar sus vacaciones que a otras decisiones importantes, como la compra de una vivienda.
Planificar un viaje por cuenta propia es como armar un rompecabezas sin tener la foto final. Un obstáculo es la búsqueda en un mar de información. ¿Cómo decidirse entre cientos de hoteles en el destino? ¿Cómo distinguir entre una reseña genuina de un viajero real sobre un restaurante y un contenido patrocinado?
La logística multiplica los dolores de cabeza. Coordinar vuelos que encajen con horarios de trenes, calcular tiempos reales de traslado (incluyendo retrasos habituales), o encontrar alojamientos que tengan una buena ubicación pero entren en nuestro presupuesto es una tarea titánica. Un fallo en cualquier eslabón de la cadena, un vuelo cancelado o una reserva equivocada, y nos podemos quedar sin viaje.
Si además de todo esto viajamos con otras personas, la planificación es una negociación diplomática entre intereses a veces encontrados. ¿Playa o parque de atracciones? ¿Museo o spa? ¿Madrugar o trasnochar? Cada uno querrá hacer sus propias reservas y tomar sus propias decisiones.
Planificar un viaje, de las agencias a los agentes
Una de las ventajas de las tradicionales agencias de viajes es que permitían desentenderse del arduo proceso de buscar reservas y planificar actividades. El acceso a internet democratizó la planificación, pero también la ha hecho más compleja debido a la fragmentación. La primera ola de plataformas de reservas como Booking o Google Flights empezó a resolver partes del rompecabezas. Pero hay una nueva forma de planificar viajes, basada en inteligencia artificial, que no solo nos facilita las reservas, sino que anticipa nuestras necesidades y proporciona todos los detalles del viaje.
Los beneficios de aplicar la IA a los viajes es que estos sistemas pueden comparar en segundos miles de opciones de vuelos, hoteles y actividades para encontrar las mejores ofertas. Incluso pueden anticiparse a posibles contratiempos, como atascos, congestiones o cancelaciones y avisarnos, por ejemplo, de que el mejor día para visitar ese monumento es el miércoles.
Además, la IA tiene la capacidad de aprender y crear itinerarios adaptados a cada viajero, teniendo en cuenta las preferencias y gustos personales. Si le indicamos que nos gusta la cultura más que la fiesta, nos sugerirá más museos y menos discotecas.
Estas son algunas de las apps de asistentes de IA de planificación de viajes que pueden entender qué esperas en tus vacaciones:
TravelGPT
Se trata de un sistema basado en el modelo de OpenAI y que nos permite seleccionar el destino y el idioma nada más empezar. Solo con eso TravelGPT confecciona una guía de viajes del lugar que vamos a visitar que incluye capítulos con la historia, atracciones, museos, gastronomía, compras o vida nocturna, entre otras cosas. En cada uno de estos capítulos podemos hacer preguntas o modificar la información con indicaciones como “mi presupuesto es muy bajo” o “dónde reservar entradas para el museo”.
Layla.ai
Este agente funciona con lenguaje natural, y basta con describir el viaje que deseamos con todos los detalles posibles, por ejemplo “siete días en el sur de Francia para una pareja en la segunda semana de agosto con un presupuesto moderado, con énfasis en comida y el vino local”. Layla puede preguntar dudas, y después genera en segundos un itinerario con los vuelos, trenes y estancias que más se acercan al concepto de una escapada gastronómica y romántica. También incluye advertencias sobre el tiempo y recomendaciones de establecimientos y hoteles. Si proponemos un viaje al mismo destino, pero con otras condiciones, obtendremos respuestas personalizadas. Eso sí, es de pago, con una versión de prueba de tres días.
GuideGeek
La principal diferencia de GuideGeek respecto a otras aplicaciones es que se puede usar desde WhatsApp, Messenger o Instagram, y enviarle mensajes con consultas y preguntas mientras estamos ya de viaje. Además, nos puede geolocalizar y recomendar sitios cercanos. Por ejemplo, si estamos en Sevilla y buscamos un bar de tapas con pocos turistas, se lo podemos preguntar a GuideGeek por WhatsApp y nos responderá con el establecimiento, la dirección y el precio medio, además de la mejor tapa de la carta. La app funciona en 40 idiomas diferentes.
TripIt
Una vez tengamos hechas las reservas, entradas e itinerarios, ya estamos listos para viajar. Aquí empieza el baile de correos de confirmación de vuelos, reservas y entradas que nunca conseguimos encontrar a tiempo cuando lo necesitamos. La aplicación TripIt es un sistema de gestión de itinerario. Enviamos los correos de confirmación y nos genera un itinerario completo que además nos avisa de posibles cancelaciones o retrasos, sugiere rutas alternativas si hay problemas y nos recuerda cuándo solicitar reembolsos por cancelaciones, entre otras cosas.
Estas herramientas no solo ahorran tiempo, sino que redefinen nuestra relación con los viajes. Al delegar tareas mecánicas a la IA, tenemos las ventajas de un agente de viajes y un guía a la antigua usanza, pero en nuestro bolsillo, y nos podemos concentrar en las experiencias del viaje, en lugar de gestionar inconvenientes.

"Cuando se trata de arruinar a nuestro país con despilfarro y corrupción, vivimos en un sistema de partido único, no en una democracia", ha afirmado el dueño de Testa y de X, antiguo colaborador del presidente de EEUU
Trump conquista cada vez más poder en EEUU
Elon Musk lo ha anunciado este sábado, 24 horas después de que Donald Trump rubricara con su firma la megaley que recortará impuestos por valor de 4,5 billones de dólares, principalmente a los más ricos, y disparará en 3,3 billones el déficit. El dueño de Tesla y X, antiguo colaborador estrecho del presidente de EEUU y su principal mecenas en campaña, ha afirmado: “Cuando se trata de arruinar a nuestro país con despilfarro y corrupción, vivimos en un sistema de partido único, no en una democracia. Hoy, el Partido América se forma para devolverte la libertad”.
Del anuncio de Musk no queda claro si el nuevo partido está registrado formalmente, pero sí es una declaración de intenciones de que la batalla a raíz de la One, Big, Beautiful Bill no ha terminado por su parte, a pesar de las amenazas de Trump de cortarle los contratos o cuestionar su situación legal en el país. Una guerra por la megaley fiscal de Trump que se hizo pública en mayo y que ha vuelto a manifestarse en el proceso legislativo de esta semana, que ha culminado con la aprobación de la ley y su firma por Trump en pleno 4 de julio y con aviones B-2 sobrevolando la Casa Blanca.
En el Partido Republicano, estaban aquellos que consideraban excesivos el déficit y la deuda –lo que defienden Musk y el senador Rand Paul, por ejemplo, que votó en contra–, quienes no quieren tantos recortes en prestaciones sociales –como el senador Thom Tillis, de Carolina del Norte, quien anunció el domingo que no se presentaría a la reelección después de que Trump le acosara por decir que no podía votar a favor por los fuertes recortes a Medicaid– y por aquellos que consideran lo contrario, que los recortes son pocos, y a los que incluso Trump les dio un toque para que no se pasaran.
El texto pasó en el Senado por los pelos –51-50– gracias al voto de JD Vance y con tres senadores republicanos votando en contra: Rand Paul (Kentucky), Thom Tillis (Carolina del Norte) y Susan Collins (Maine).
Dos días después, el presidente lograba otra victoria trabajada en la Cámara de Representantes, haciendo votar a los congresistas el texto del Senado en dos días, sin tocar una sola coma y con más recortes de impuestos y de servicios sociales. Y todo para llegar a tiempo de su 4 de julio, con las banderas, los aviones del Ejército sobrevolando sus cabezas y el colofón de los fuegos artificiales.
Al comenzar la sesión, tenía la votación perdida: hasta cinco republicanos estaban dispuestos a votar en contra, y no podía permitirse perder más de tres. Pero ahí empezó a presionar, presionar y presionar. Al final, la Cámara de Representantes votó este jueves la ley con 218 a 214, y aprobó la medida, con dos republicanos —los representantes Thomas Massie (Kentucky) y Brian Fitzpatrick (Pensilvania)—.
Trump doblegaba a la oposición interna y, con ello, aumentaba su poder y su afán de venganza. Este mismo jueves por la noche, publicaba en sus redes sociales un supuesto estudio electoral que dejaba en el aire el escaño de Massie en el caso de que se lo disputara un candidato apadrinado por la Casa Blanca. La misma operación disciplinadora que con Tillis: si te mueves, si te opones, si discrepas, si disientes, te haré perder tu asiento.

La asturiana Katia Oceransky fue madre a los 39 y creo una red de familias que se apoyan para sostener una crianza en tribu, basada en evidencias científicas y respetuosa
Katia Oceransky es una mujer torbellino, lo ha sido siempre, y lejos de ir perdiendo fuelle con los años, a Katia le sigue yendo la marcha. Si conoces a Katia, si te sientas con ella a compartir un café, sabrás que en esa charla vas a aprender muchas cosas. Es la consecuencia de una mente inquieta e inteligente que trajina en el cuerpo de una mujer que se ha metido —y se mete— en todos y cada uno de los fregaos que considera importantes, fueran o no oportunos. Katia lo hace por ella y por todas sus compañeras.
Feminista, activista, libertaria, rebelde, formadora en igualdad, género y diversidad, maestra de música, comunicadora nata y madre en solitario por elección, esta ovetense apasionada de todo lo que hace nunca había soñado con ser madre, ni era una idea que le rondase la cabeza desde pequeña. Pero todo cambió cuando vio las nuevas formas de crianza. Ahí sí se veía ella, y a los 39 años, plenamente consciente de lo que hacía y con “mucho zapato dado”, se quedó embarazada de Juan y decidió ser madre en solitario por elección.
“Yo iba a ser madre con o sin Juan” apunta, y sonríe con calma mientras le pega un sorbo al café americano que se acaba de pedir y que mueve entre sus manos con uñas rojas.
Era el momento, plenamente consciente de lo que hacía y con todas las herramientas en su cabeza. Hacía algunos años Katia había abortado, porque entonces ni se encontraba en el mismo momento ni quería.
“Cuando mi hermana Sonia fue madre, se me abrió un horizonte diferente. Ella es una madre con conciencia, no de las que llevan al niño a la guardería y andan detrás con el chupete. Es una madre que se lo cuestiona todo y que ha puesto el centro de la crianza en la conexión que se crea entre la criatura y su madre”.
Katia quería ser madre así, como Sonia: dar teta a demanda, hacer colecho, portear y cuidar en base a las demostraciones científicas, no tener prisa por soltar a su hija y respetar los tiempos y los cuidados que requiere la llegada al mundo de un hijo, centrándose en los cuidados y el bienestar emocional y anteponiéndolo a todo. Su hija Noa tomó leche materna hasta los cuatro años.
“Cuando una madre sale de la habitación, a un bebé se le baja la temperatura; está comprobado científicamente. Nosotras ponemos en el centro de la crianza el vínculo, no la economía. Criamos estando muy presentes, y evidentemente dices que no a muchas cosas, pero es que a mí no me gusta que mi hija esté sola. Jamás he dejado a mi hija con nadie para irme a tomar una copa. Cuando decides por ti misma ser madre sola, no quieres que tu criatura esté sola, y hay gente que no lo entiende ”concreta.
Katia es hoy la mujer que es, en parte , en gran parte, gracias a su madre.
“Mi madre ya había andado en vaqueros y viajado por el mundo; se separó de mi padre porque la maltrataba y fundó la primera casa de acogida de Asturias”. Cuando Katia estaba en segundo curso de Primaria, sus padres se separaron y su padre, del que guarda recuerdos que le provocan lo contrario a lo que le suscita su madre, colocó una tabla dividiendo la casa en dos. “Los hijos, durante el franquismo, eran del padre. La madre solo podía tener a los menores de seis años”, explica.
Tras unos meses compartiendo aquella casa partida en dos, el padre de Katia decide instalarse en Madrid.
“Mi madre se quedó en Oviedo con los pequeños, y al resto nos llevó con él. No queríamos estar allí. A mí me salvó mi abuela. Es algo de lo que me he dado cuenta con los años. Ella dormía conmigo todas las noches porque así me protegía de él. Mi hermana Sonia, la mayor, pidió audiencia con el juez a los once años y se la dieron; le dejaron volver a Oviedo con mi madre. Años más tarde, mi madre se plantó en el colegio de monjas en el que yo estudiaba y me largué con ella. Salí corriendo como una loca. Iba descalza, fíjate que mi padre no me compraba ni zapatos”, concreta.
Katia tiene una capacidad de aceptación de la vida que llama la atención, y es que, con su sonrisa, con la que remata todas las frases, parece que hasta los peores recuerdos pierden un poco de fuerza.
“Decidí terapiar los abusos entre 2003 y 2004” y ahí se liberó de parte de la carga mental. Otra sonrisa y a seguir. “Dime una familia donde no haya algo que sanar o que curar en terapia”, apunta.
Y otra vez los datos vuelven a darle la razón. Toma otro sorbo de café, que se le ha quedado frío entre tanto análisis.
Después de ese proceso, se embarca en un viaje a México y ahí “me enamoro”. Se enamora de Juan y por primera vez siente que quizás ha encontrado al futuro padre de sus hijos. Pero ocurre lo que ya le había pasado más veces… tantas veces.
“Se me disparó la alarma. Juan era, y es, buena gente, pero pretendía que yo le pidiera permiso para moverme por la vida. Tuvimos una bronca y decidí romper. Al mes siguiente tuve la primera falta” y Katia se calla. Meses más tarde le envía un email a Juan informándole. “Le dije que iba a ser padre, y que él iba a serlo tanto como quisiera, pero que mi vida no iba a cambiar. Me dijo que por qué no nos casábamos (otra carcajada) y obviamente le dije que no, menos ahora que estaba en camino la persona a la que más voy a querer para toda la vida”.
Katia eligió ser madre sola y volvería a recorrer el mismo camino sin dudarlo. Hace quince años nació su hija Noa. Juan ha venido tres veces a visitarla desde México, y Katia ha criado y cría sola.
Yo tuve la suerte de poder hacer mi trabajo desde casa, de ajustarme, pero evidentemente criar sola no es fácil. Falta muchísimo apoyo a las familias monomarentales. La escasez máxima que tengo es de tiempo. Ahora mismo hacen falta dos salarios para mantener a esa criatura, y si no entras en escasez. Pero si yo tengo que desempeñar el trabajo de dos, ¿qué es lo que me falta? Tiempo, apunta.
Durante los años de crianza de Noa, en los que era un bebé, y sabiendo que era muy necesario crear una red para sostener a todas esas familias que apostaban por una crianza consciente, Katia dio forma a esa idea que tenía en mente y así nació el 'Loco Matrifoco', una red en donde todas ellas se ayudaban, y ayudan, como una tribu para sacar adelante a sus familias.
Surge a partir de una idea de compartir una manera de criar. Es un lugar de reunión, de ayuda, donde nos basamos en conocimientos científicos y actualizados. La vida se puede organizar alrededor de la vida. Allí nos encontrábamos, nos dábamos apoyo emocional, si alguna tenía dudas sobre algo, enseguida buscábamos a una experta para que nos diera un taller; y por encima de todo, entre nosotras generábamos oxitocina, y eso salva la crianza, explica.
Dentro de esa unión se apoyaron muchísimo, con iniciativas realmente novedosas y que estaban diseñadas siempre pensando en una crianza muy presente. Programas como “Hogareños”, que convertían la casa de una de las familias en un lugar de juegos en el que pasar una tarde con los críos todos juntos, haciendo tribu, o los grupos de apoyo silencioso, que acudían a echarte un cable cuando lo necesitabas, resultaron fundamentales. “Con los grupos de apoyo silencioso lo que hacíamos era ir a una casa, te preparábamos la comida, te limpiábamos la casa, te planchábamos, te sacábamos al perro… lo que hiciera falta para que la madre pudiese estar con el bebé. Esa moda tan instaurada de ofrecerse a cuidar al hijo para que la madre pueda hacer las tareas es un error. Si quieres ayudar, ayúdale en casa”, dice Katia.
Katia Oceransky sigue presidiendo el 'Loco Matrifoco', y centra su carrera profesional en asesorar a empresas para que incluyan la perspectiva de género, además de ser agente de igualdad y madre de Noa. Ella siempre está en el cambio, formando parte de cada paso que la sociedad da para convertirse en un lugar mejor… herencia de su madre.
Terminado el café, Katia reflexiona en voz alta. “Yo sé que esto solo dura un rato y quiero aprovecharlo”, se refiere a la crianza de Noa, que llega por detrás y le da un abrazo. Se niega a perderse uno solo.