
"La OTAN nunca me ha convencido. Siempre supe que eran un tigre de papel y, por cierto, Putin también lo sabe", ha dicho en una entrevista con The Telegraph
Bases y espacio aéreo vetado: el pulso de Europa con Trump se acrecienta ante la falta de planes para acabar con la guerra
Donald Trump ha declarado en una entrevista con The Telegraph que está barajando seriamente la posibilidad de sacar a Estados Unidos de la OTAN, tras el rechazo de los aliados a sumarse a su guerra contra Irán. Según el diario británico, el presidente estadounidense también ha calificado a la alianza de “tigre de papel”.
“Oh, sí, diría que [eso] está fuera de toda reconsideración”, ha dicho Trump al periódico al ser preguntado si reconsideraría la pertenencia de Estados Unidos a la alianza militar tras la guerra. “La OTAN nunca me ha convencido. Siempre supe que eran un tigre de papel y, por cierto, Putin también lo sabe”.
En las últimas semanas, Trump ha amenazado y ha mostrado con frecuencia su enfado con los aliados de la OTAN por su negativa a unirse a su plan para asegurar el tránsito por el estrecho de Ormuz, y en específico, además de a España, ha señalado a varios países como Francia por prohibir el sobrevuelo de aviones por su espacio aéreo.
También ha arremetido en numerosas ocasiones contra Reino Unido, al que durante la entrevista de “ni siquiera tener una marina”. “Son demasiado viejos y tenían portaaviones que no funcionaban”, dice, refiriéndose al estado de la flota de buques de guerra británicos. Las palabras de Trump han motivado una reacción inmediata del primer ministro británico Keir Starmer, que afirma que la OTAN sigue siendo “la alianza militar más efectiva que el mundo haya visto nunca”.
Este martes, Trump se dirigió desde su red Truth Social a “todos esos países que no pueden conseguir combustible para aviones por culpa del estrecho de Ormuz, como Reino Unido, que se negó a participar en la decapitación de Irán”. “Tengo una sugerencia para ustedes: número uno, compren a EEUU, nosotros tenemos en abundancia; y número dos, reúnan ese coraje tardío, diríjanse al estrecho y simplemente CÓJANLO”, escribió. Y advirtió de que estos países “van a tener que empezar a aprender a pelear por sí mismos porque Estados Unidos ya no estará ahí para ayudarlos”, de la misma forma en la que ellos “no estuvieron ahí” para ayudar a Washington, que inició la ofensiva contra Irán en conjunto con Israel, sin consultar con sus aliados.
Este lunes, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, también dijo que su país deberá “revisar” la relación con la OTAN cuando haya terminado la guerra de Irán debido a la negativa de España y de otros países a permitirle usar sus bases. El Gobierno español ha prohibido el uso de su espacio aéreo para aviones estadounidenses que participen en la operación militar contra Irán, lo que se suma al veto al uso de las bases de Rota y Morón.
“En un momento de necesidad para Estados Unidos (…) tenemos países como España, un miembro de la OTAN al que estamos comprometidos a defender, negándonos el uso de su espacio aéreo y presumiendo de negarnos el uso de sus bases. Y hay otros países que también han hecho eso”, dijo Rubio durante una entrevista con Al Jazeera.
El jefe de la diplomacia estadounidense opinó que una de las razones por las que la Alianza Atlántica es “beneficiosa” para Estados Unidos es que le proporciona “bases para contingencias” como estacionar tropas, aviones y armas en Europa. “Pero si la OTAN se trata solo de que nosotros defendamos a Europa mientras ellos nos niegan derechos de bases cuando los necesitamos, entonces no es un muy buen acuerdo. Todo esto lo tendremos que revisar”, dijo.
Las críticas a la OTAN y a sus miembros han sido una constante en el discurso de Trump, que los acusa de no arrimar el hombro, mientras alega que EEUU recibe poco a cambio de lo que aporta y pone en duda que los aliados respondan en caso de que EEUU necesitara su apoyo militar, a pesar de que la única vez que se ha invocado el artículo 5 de la OTAN (un ataque armado contra un miembro de la Alianza se considerará un ataque contra todos sus miembros y desencadenará una obligación para que cada miembro brinde su asistencia) fue tras los atentados que sufrió EEUU el 11 de septiembre de 2001.

Un núcleo costero donde las emblemáticas casetas de madera frente al mar reflejan la historia pesquera local y su conservación garantiza la continuidad del paisaje
El pueblo apenas conocido de La Palma que cuenta con una playa kilométrica de arena negra
Garraf, en la costa de la provincia de Barcelona, forma parte del municipio de Sitges y se ubica junto al macizo del mismo nombre, en la comunidad autónoma de Catalunya. Este pequeño enclave litoral pertenece a la comarca del Garraf, un territorio compuesto por seis municipios —Vilanova i la Geltrú, que actúa como capital, Sitges, Sant Pere de Ribes, Cubelles, Canyelles y Olivella— y caracterizado por la combinación de espacios naturales y zonas urbanas vinculadas al mar.
Dentro de ese contexto, Garraf mantiene una escala reducida y una relación directa con su entorno geográfico. La proximidad entre la montaña y la costa ha condicionado su desarrollo y ha permitido conservar elementos asociados a su historia marítima. A diferencia de otros puntos del litoral barcelonés con mayor presión urbanística, este núcleo ha mantenido una estructura limitada, lo que ha favorecido la continuidad de rasgos tradicionales.
En los últimos años, este enclave ha ganado visibilidad tras la declaración de las casetas de su playa como Bien Cultural de Interés Nacional, en la categoría de conjunto histórico. Esta figura, otorgada por la Generalitat de Catalunya, supone el máximo nivel de protección patrimonial en el ámbito autonómico y reconoce el valor de estas construcciones como parte del patrimonio cultural vinculado al litoral. La medida implica la conservación tanto de las edificaciones como del entorno en el que se integran.
La playa del Garraf y las casetas
La playa del Garraf, situada en el lado de levante del puerto y a los pies de las montañas de la sierra de Coma Roja, presenta unas dimensiones contenidas dentro del litoral catalán. Cuenta con una longitud aproximada de 345 metros y una anchura cercana a los 29 metros, con una superficie de arena fina combinada con pequeñas piedras. La entrada al mar es progresiva, con una pendiente suave que facilita el acceso al agua.
Este espacio queda encajado entre relieves y vegetación mediterránea, lo que configura una cala protegida que ha mantenido unas condiciones distintas a otras playas más abiertas o urbanizadas. Su localización condiciona tanto su forma como su uso, y contribuye a que conserve una relación directa con el entorno natural del macizo del Garraf. A pesar de su tamaño, dispone de servicios como duchas, aseos, equipos de salvamento y accesos adaptados, además de opciones de alquiler de tumbonas, sombrillas y embarcaciones. Durante los meses de verano, la afluencia de visitantes es elevada.
El elemento más característico de este espacio es el conjunto de casetas situadas en primera línea de playa. Se trata de 33 construcciones de madera alineadas frente al mar, pintadas en tonos blancos y verdes, que configuran una imagen reconocible del lugar. Aunque presentan una tipología similar en cuanto a proporciones y acabados, cada una mantiene particularidades propias, lo que aporta diversidad dentro de un conjunto homogéneo.
Estas casetas tienen su origen en la década de 1920, cuando fueron levantadas como estructuras funcionales vinculadas a la actividad pesquera. En aquel momento se utilizaban como espacios para guardar redes, barcas y utensilios, aprovechando su ubicación sobre la arena para facilitar el trabajo diario. Con el paso del tiempo, han evolucionado en su uso, pero han mantenido su presencia como parte esencial del paisaje.
La declaración como Bien Cultural de Interés Nacional, vigente desde 2020, reconoce este conjunto como un ejemplo de arquitectura popular mediterránea. La protección abarca tanto las casetas de forma individual como su disposición conjunta, considerada clave para entender su valor. Este reconocimiento garantiza su conservación y establece limitaciones para cualquier intervención, con el objetivo de preservar su aspecto y su integración en el entorno litoral.
Qué ver en Garraf más allá de la playa
El entorno de Garraf está directamente vinculado al Parque Natural del Garraf, un espacio protegido que supera las 12.000 hectáreas y que se extiende por buena parte de la comarca. Este espacio natural ofrece rutas de senderismo y ciclismo, además de recorridos que permiten observar la flora y fauna propias del paisaje mediterráneo. Su proximidad al núcleo convierte este parque en una extensión habitual para quienes visitan la zona.
En el interior de este espacio se encuentra el Palau Novella, donde se ubica el monasterio budista del Garraf, considerado el primero de Cataluña. Este enclave se ha incorporado al conjunto de puntos de interés del territorio y forma parte de los itinerarios que recorren el parque natural. Su localización, en el corazón del macizo, refuerza la conexión entre el patrimonio cultural y el entorno natural.
Dentro del propio núcleo urbano, Garraf cuenta con otros elementos de interés. La iglesia de Santa María de Garraf, situada en la plaza de l’Església, forma parte del entramado local. A poca distancia se localiza la Torre de Garraf, una construcción vinculada históricamente a funciones defensivas en la costa, que se integra en el conjunto patrimonial del lugar.
Otro de los puntos destacados es el Celler Güell, una bodega de estilo modernista construida en el siglo XIX por encargo del industrial Eusebi Güell y atribuida al arquitecto Antoni Gaudí. Este edificio se sitúa en las proximidades del núcleo y representa uno de los ejemplos de arquitectura vinculada al desarrollo histórico de la zona.
En este contexto, Garraf se consolida como un enclave donde el uso turístico convive con la preservación del patrimonio y del entorno natural. La protección de sus casetas, junto a la singularidad de su playa y la proximidad al parque natural, refuerzan el papel de este núcleo dentro del litoral catalán como un espacio donde se mantiene una relación directa entre paisaje, historia y actividad cotidiana.

Un joven acudió a un juicio con cinco misivas escritas del puño y letra de su amada para tratar de salvar su relación
Pedro Sarmiento dejó una moneda bajo tierra en 1584 y arqueólogos la encuentran en la ciudad maldita de la hambruna
El cuadro del siglo XIX que cuenta un trágico romance y que ha conquistado a los irlandeses
El amor clandestino y las pasiones arrebatadoras no son invenciones de las telenovelas modernas, sino emociones universales que han latido con fuerza a lo largo de los siglos. En la historia de la España del siglo XVII, bajo la estricta moralidad del Barroco, los jóvenes enamorados se las ingeniaban para sortear la vigilancia paterna y eclesiástica. Las promesas de matrimonio eran asuntos sumamente serios, y los tribunales de la época estaban repletos de pleitos por incumplimiento de la palabra dada, revelando dramas ocultos que hoy resultan fascinantes para el lector moderno.
Este apasionante asomo al amor y a la intimidad del pasado está recogida en investigaciones detalladas como “Una aportación a la historia de las mentalidades: cartas de amor en el barroco”, escrita por Mª Areños Muñoz Rodríguez y publicada dentro del Volumen I de las Actas del II Congreso de Historia de Palencia. Este documento rescata de los archivos un legajo fechado el 5 de diciembre de 1617 que esconde una auténtica joya documental: cinco cartas de apasionado amor escritas por una doncella de tan solo 19 años.
La historia está protagonizada por María Ferragudo Cuende y Grijalba, una muchacha de buena familia, y su primo hermano, Mateo Pinto de Quintana, un joven huérfano de veinte años. Mateo, perdidamente enamorado, había abandonado sus estudios religiosos en Salamanca con la firme intención de casarse con ella. Sin embargo, ante la rotunda negativa posterior de María a cumplir su promesa, instigada por la fuerte oposición de su padre, Mateo decidió llevar el caso ante la justicia del Tribunal Eclesiástico de Palencia.
Lo más intrigante y novelesco del caso es la férrea actitud que mantuvo María durante todo el juicio. Frente al tribunal, la joven negó categóricamente haber dado en algún momento palabra de matrimonio y rechazó cualquier vínculo romántico con su primo. Sin embargo, Mateo no acudió al juicio con las manos vacías; como prueba irrefutable de su relación, presentó ante el asombrado Provisor y Vicario General cinco misivas escritas del puño y letra de la propia muchacha.
Las cartas, lejos del tono frío del juzgado, revelan a una mujer profundamente enamorada y dispuesta a desafiar las convenciones de su tiempo. Con encabezamientos vibrantes como “Corazón mío i bida mía”, María confesaba a Mateo que le quería “después de Dios más que a ninguno oi en el mundo”. En sus escritos, le juraba lealtad absoluta y le aseguraba que, si el mismísimo rey de la tierra se le ofreciera, ella no tendría valor para olvidarle ni cometer tal traición, dispuesta incluso a enfrentar la muerte por él.
Estas misivas también nos muestran el complejo entramado de confidencias, complicidades y espionaje doméstico que rodeaba a los amantes de la época. Para enviarse mensajes sin ser descubiertos, la pareja utilizaba a criadas como Isabel y a vendedoras como Antonia, quienes hacían las veces de improvisadas celestinas. A través de esta red secreta, intercambiaban recados y regalos, como un rosario leonado comprado en Valladolid, cintas bordadas y puños, manteniendo viva la llama a escondidas de la vigilancia familiar.
Pero la desbordante pasión de María iba de la mano de un miedo cerval hacia su progenitor, Juan Ferragudo, un hombre al que la documentación describe con un “agrio carácter”. En una de las misivas, la joven confiesa a Mateo el pavor que le produce ser descubierta, rogándole cautela: “Te prometo que sino temiera tanto a mi padre como le temo (...) ¡bida mía! que io no saliera biba de sus manos”. Este terror puro y terrenal justifica, en gran medida, su negativa pública a reconocer el romance ante la justicia.
El estrecho parentesco entre ambos jóvenes constituía, además, el principal impedimento legal y religioso para su unión matrimonial. Al ser primos hermanos, necesitaban imperativamente una dispensa especial de la Curia Romana para poder casarse. Mateo, movido por el fervor de su enamoramiento, gastó la considerable suma de 2.370 reales en conseguir la Bula papal desde Roma, pero para cuando el costoso documento llegó a Medina de Rioseco, la actitud de su amada ya había dado un giro radical e irreversible.
Durante el dilatado proceso judicial, que se alargó cuatro meses, el Tribunal Eclesiástico tomó una medida drástica para proteger a la joven: ordenó que María fuera “depositada” lejos de su casa paterna, concretamente en el hogar de un pariente, el cura Blas Salvador. El objetivo era evitar que su padre la coaccionara o violentara para que declarase en contra del demandante. Sorprendentemente, ni siquiera en esta situación de aislamiento y aparente libertad la joven reconoció la relación ante las autoridades.
Fin del litigio, fin del romance
Tras meses de litigio, frustración y desgaste, este romance del Barroco tuvo un desenlace más pragmático que poético. Mateo, agotado por lo que él mismo llamó la “inmortalidad de un pleito eclesiástico” y al ver que María insistía en su terca negación, decidió retirar finalmente la demanda. En su amarga renuncia, el joven alegó que no deseaba forzar un matrimonio “sin entero gusto de la dicha doña María Ferragudo y de sus padres”, poniendo fin a su desesperado intento legal.
El destino de ambos protagonistas tomó rumbos completamente distintos y definitivos tras el escándalo que sacudió a su entorno. Mateo, probablemente desengañado del amor terrenal y de las promesas femeninas, parece haber vuelto a tomar los hábitos religiosos que en su día colgó por su prima. Por su parte, la indomable María no permaneció soltera por mucho tiempo: los archivos sacramentales revelan que, apenas unos meses después, contrajo matrimonio con don José de Vela, un respetado catedrático de la Universidad de Salamanca.
Estas excepcionales cartas de amor, archivadas casi por accidente entre fríos y burocráticos documentos judiciales, nos ofrecen hoy una ventana inigualable a la vida íntima de nuestros antepasados. Más allá del rígido lenguaje jurídico y de las estrictas normas sociales, nos demuestran que las emociones humanas han permanecido inalterables. A través de su caligrafía apresurada, la voz de María Ferragudo sigue latiendo con fuerza, permitiéndonos escuchar cuatro siglos después los ecos de un amor tan apasionado como prohibido.

Las drogas que portaba encima el día en que fue arrestado iba a ser destinado a la venta y hubieran alcanzado un valor en el mercado de unos 5.700 euros
Hemeroteca - La Fiscalía pide cuatro años de prisión para Nacho Vidal por la muerte de un fotógrafo en el 'rito del sapo bufo'
La Audiencia Provincial de Valencia ha condenado al actor porno Ignacio Jordà, conocido como Nacho Vidal, a la pena de tres años de prisión por traficar con 'cocaína rosa' en una zona de ocio de la Plaza Xúquer de Valencia.
Así se desprende del acuerdo alcanzando entre la Fiscalía y la defensa del acusado, ejercida por el letrado Emilio Pérez Mora, por el que se ha impuesto a Vidal los tres años de prisión por un delito contra la salud pública y el pago de una multa de 5.800 euros, según ha podido saber Europa Press.
El actor, que ha reconocido los hechos que se le atribuyen, no ingresará prisión al recomendar el fiscal que se les suspendiera la pena por tiempo de cuatro años --con la condición de no volver a delinquir-- y aceptarlo el tribunal. Se le ha aplicado la atenuante de toxicomanía y la obligación de acudir a un curso de rehabilitación.
Se da la circunstancia de que Nacho Vidal fue condenado recientemente, el pasado mes de enero, al pago de una multa de 2.160 euros por romper la barrera del parking del Mercado de Russafa de Valencia cuando iba ebrio y drogado.
Además, tiene otro procedimiento pendiente por el que se le piden cuatro años de prisión --que solicita la Fiscalía-- por la muerte del fotógrafo José Luis Abad durante la celebración del denominado 'rito del sapo bufo'.
En esta ocasión, se le ha condenado por traficar con droga, tal y como ha adelantado Las Provincias. Los hechos se remontan a febrero de 2025, cuando el actor fue detenido por agentes de Policía Nacional cuando llevaba 103,05 gramos de tusi, 'cocaína rosa', en la Plaza Xúquer de València.
Las drogas que portaba encima el día en que fue arrestado iba a ser destinado a la venta y hubieran alcanzado un valor en el mercado de unos 5.700 euros. El actor actuó así por su adicción a las sustancias estupefacientes, según ha quedado probado.

"La América que amo, que ha sido un faro de libertad en todo el mundo, está en manos de una administración corrupta, incompetente, racista y traidora", afirmó el cantante que también cargó en su concierto contra Trump y la guerra "inconstitucional e ilegal" en Irán
Bruce Springsteen lanza una canción contra Trump y el ICE: “Recordaremos los nombres de los que murieron en las calles de Minneapolis”
Lo había prometido y no ha decepcionado a sus fans. Cuando Bruce Springsteen anunció en febrero que volvía a subirse a los escenarios para otra gira, Land of Hope and Dreams, con veinte fechas por EEUU dejó claro que era su respuesta a las actuales políticas del presidente Donald Trump. Tras incluir el famoso ya “No Kings (Sin reyes)” como lema y tras elegir Minneapolis como punto de partida tras convertirse en foco de resistencia tras los asesinatos de Renee Good y Alex Pretti, los focos estaban puesto sobre el artista.
“Esta noche les pedimos a todos que se unan a nosotros para elegir la esperanza sobre el miedo, la democracia sobre el autoritarismo, el estado de derecho sobre la anarquía, la ética sobre la corrupción desenfrenada, la resistencia sobre la complacencia, la unidad sobre la división y la paz sobre la guerra”, arrancó Springsteen en su primer discurso de la noche y antes de arrancar a tocar con una versión de War de The Temptations y su mítico Born in the USA en un fragmento del concierto que retransmitió a través de sus redes sociales.
“Quiero comenzar esta noche con una oración por nuestros hombres y mujeres en el extranjero. Oramos por su regreso a salvo”, expresó el cantante que explicó que “la E Street Band está aquí para invocar el poder sagrado de las artes, la música y el rock’n’roll en tiempos peligrosos”. “La América que amo, la América sobre la que he escrito durante 50 años, que ha sido un faro de esperanza y libertad en todo el mundo, se encuentra en manos de una administración corrupta, incompetente, racista, imprudente y traidora”, afirmó Springsteen.
El resto del concierto fue una sucesión de canciones pero también de mensajes contra Trump y de apoyo a Minneapolis. “Este invierno, las tropas federales sembraron muerte y terror en las calles de Minneapolis. Pues bien, se equivocaron de ciudad”, aseguró en un momento dado según recogen medios como Variety o Billboard.
Cuando tocó Streets of Minneapolis, su canción contra Trump y el ICE, incitó al público a gritar “¡ICE fuera ahora!”. Además, en otro momento, cogió del público un cartel de “No Kings”. No es la primera vez que Springsteen arremete contra Trump y el ICE. El pasado 19 de enero, durante una actuación sorpresa en el festival de invierno Light Of Day, en Nueva Jersey, el cantante acusó a la Administración estadounidense de utilizar “tácticas de la Gestapo contra nuestros conciudadanos”.
“Para aquellos que dieron su vida, sus nombres jamás serán olvidados”
Durante su primer concierto de la gira, también apuntó que “la fuerza y la solidaridad del pueblo de Minneapolis, de Minnesota, son una inspiración para todo el país”. “Su fortaleza y su compromiso nos demostraron que esto sigue siendo EEUU. Y esto no lo vamos a tolerar. Minnesota, nos diste esperanza, nos diste valor”, afirmó Springsteen que también quiso recordar a Renee Good y Alex Pretti: “Para aquellos que dieron su vida su valentía, su sacrificio y sus nombres jamás serán olvidados”.
Aunque sin duda, el momento más político llegó con su discurso con su ya mítico “this is happening now (esto está sucediendo ahora)”, que ya entonó el pasado fin de semana durante su participación en Minneápolis en las marchas convocadas por el movimiento No Kings. “Hay inmigrantes retenidos en centros de detención en todo el país y deportados sin el debido proceso legal a países extranjeros y gulags en el extranjero”, afirmó el artista y añadió que “los hombres más ricos de EEUU han abandonado a los niños más pobres del mundo, dejándolos a merced de la muerte y la enfermedad, y desmantelando la ayuda estadounidense”.
“Tenemos un presidente que no puede soportar la verdad”
Springsteen también criticó duramente a la fiscal general, Pam Bondi, que “recibe órdenes directamente de una Casa Blanca corrupta” y que además “persigue a los supuestos enemigos de nuestro presidente y encubre sus fechorías” y “protege a sus poderosos amigos”. “Mientras los trabajadores estadounidenses luchan por sobrevivir, nuestro presidente y su familia se enriquecen con miles de millones de dólares en una corrupción sin precedentes en la historia de Estados Unidos”, continuó el cantante.
También afirmó que “tenemos un presidente que no puede soportar la verdad”, ya que “a nuestros museos se les está diciendo que blanqueen la historia estadounidense, omitiendo cualquier hecho desagradable o inconveniente, como la historia completa de la brutalidad de la esclavitud”.
“La vida de nuestros jóvenes está en riesgo en una guerra inconstitucional e ilegal”
Además, Springsteen aprovechó para arremeter contra la decisión de Trump de atacar Irán junto a Israel. “Estamos viviendo tiempos muy oscuros. Nuestros valores estadounidenses, que nos han sostenido durante 250 años, están siendo puestos a prueba como nunca antes. La vida de nuestros jóvenes está en riesgo en una guerra inconstitucional e ilegal”, aseguró.
“Amenazamos a nuestros vecinos y aliados, cuyos hijos e hijas han luchado junto a nosotros en las guerras estadounidenses, con la anexión depredadora de sus tierras”, afirmó Springsteen y añadió que “esta Casa Blanca está destruyendo el ideal estadounidense y nuestra reputación en todo el mundo”. “Estamos abandonando la OTAN y el orden mundial que nos ha mantenido a salvo y en paz global durante 80 años”, apuntó.
“Para muchos, ya no se nos considera un defensor, a menudo imperfecto, pero firme, de la democracia que vela por el bien común mundial”, apuntó. “Ya no somos la tierra de los libres ni el hogar de los valientes”, reconoció Springsteen que añadió que “para muchos, EEUU ahora es una nación deshonesta, imprudente, impredecible y depredadora”: “Ese es el legado de esta administración y de este presidente”. Y concluyó con una petición: “Únanse a nosotros y luchemos por la América que amamos”.

Vivimos un momento histórico marcado por una crisis múltiple que puede describirse como una auténtica crisis civilizatoria. Crisis climática, energética, económica, política y cultural se entrelazan hasta cuestionar no solo el funcionamiento de determinados sistemas, sino el propio marco de valores, creencias y relaciones que ha estructurado la modernidad industrial. En otras palabras: lo que está en crisis es la forma en la que nuestra especie se relaciona con el mundo.
La cosmovisión dominante durante siglos se ha construido sobre una lógica de jerarquización y apropiación. Dentro de ese marco cultural, la naturaleza pasó a concebirse como un conjunto de recursos disponibles para su explotación; los pueblos colonizados fueron deshumanizados para justificar su dominación; las mujeres quedaron situadas en posiciones subordinadas dentro de sistemas patriarcales; y las clases trabajadoras fueron reducidas a mera fuerza productiva. Bajo esa misma racionalidad, los demás animales terminaron convertidos en mercancía dentro de un sistema económico que mide el valor de la vida en términos de utilidad y rentabilidad.
Los distintos sistemas de dominación comparten mecanismos que permiten normalizar la violencia. Estas estructuras de dominación no funcionan de manera aislada. Comparten mecanismos culturales, simbólicos y materiales que permiten normalizar la violencia y hacerla socialmente aceptable. La producción de jerarquías morales, la construcción de “otros” inferiores y la naturalización del sufrimiento ajeno aparecen de forma recurrente en todos estos sistemas.
La normalización de la violencia contra ciertos sujetos refuerza la violencia contra otros. Cuando una sociedad aprende a considerar que la violencia contra determinados sujetos es legítima, ese aprendizaje termina extendiéndose a otros ámbitos. La normalización del racismo, por ejemplo, facilita que otras formas de violencia estructural resulten más tolerables; de la misma manera, la naturalización de la dominación patriarcal contribuye a consolidar una cultura política donde el abuso de poder se percibe como algo normal. Los sistemas de opresión se refuerzan mutuamente porque comparten una misma lógica: la idea de que ciertas vidas pueden ser instrumentalizadas, explotadas o sacrificadas sin que ello genere un conflicto moral profundo.
El feminismo ha sido clave para analizar cómo estas relaciones de poder atraviesan la sociedad. Numerosas autoras han señalado cómo el patriarcado articula relaciones de poder que atraviesan tanto lo público como lo privado, situando los cuerpos y el trabajo de las mujeres en una posición estructural de explotación. Los marcos del feminismo interseccional han permitido además comprender que el patriarcado no actúa de manera aislada, sino que se entrelaza con otras formas de dominación como el racismo, el colonialismo o la explotación económica.
Las pensadoras antirracistas han ampliado este análisis mostrando que las distintas formas de opresión no actúan de manera aislada, sino que se entrelazan. Autoras como Angela Davis o Kimberlé Crenshaw han subrayado que las experiencias de quienes viven simultáneamente el racismo, el sexismo o la explotación económica revelan la existencia de estructuras de poder profundamente interconectadas. Esta perspectiva permite comprender cómo la dominación se reproduce a múltiples escalas, desde las relaciones cotidianas hasta las grandes dinámicas políticas y económicas que organizan el mundo contemporáneo.
En este marco, el antiespecismo introduce una pregunta crucial para afrontar la crisis civilizatoria de la sociedad industrial: ¿hasta qué punto debemos cesar la violencia que ejercemos contra otros seres si queremos cambiar de manera profunda el rumbo de una sociedad que avanza hacia el colapso? La explotación animal aparece como uno de los sistemas de dominación más invisibilizados de nuestro tiempo. Cada año, decenas de miles de millones de animales son criados, confinados y asesinados en sistemas que reducen vidas complejas a simples unidades de producción. La violencia que sostiene este sistema se justifica mediante una frontera moral que sitúa a la especie humana en la cúspide de una jerarquía que legitima el uso de las demás.
Esta lógica, en realidad, no es nueva. La historia muestra que las jerarquías morales siempre han sido utilizadas para justificar la dominación: quienes colonizan consideran inferiores a los pueblos que someten; quienes defienden el patriarcado afirman que las mujeres son naturalmente subordinadas; quienes legitiman la esclavitud sostienen que ciertas vidas valen menos que otras.
El antiespecismo cuestiona precisamente este tipo de fronteras morales arbitrarias. No se trata simplemente de ampliar el círculo de consideración ética hacia los demás animales, sino de poner en cuestión la lógica misma que permite convertir a otros seres en objetos de explotación.
La explotación animal se encuentra en el corazón de múltiples crisis contemporáneas. Es uno de los principales motores de deforestación, pérdida de biodiversidad y emisiones de gases de efecto invernadero. También está profundamente ligada a la precarización laboral, al acaparamiento de tierras y a dinámicas de colonialismo alimentario que afectan a comunidades humanas en todo el planeta.
El antiespecismo no puede entenderse como una lucha aislada. Forma parte de un cuestionamiento más amplio de las estructuras de dominación que organizan nuestras sociedades. Reconocer el valor de las vidas no humanas implica también revisar la forma en que nos relacionamos entre nosotras y con los territorios que habitamos.
Esto no significa diluir las especificidades de cada lucha. El patriarcado, el racismo, el colonialismo o el capitalismo tienen historias y mecanismos propios, y comprender sus conexiones permite construir alianzas y marcos políticos más amplios capaces de desafiar las raíces comunes de la violencia estructural.
En un contexto de crisis civilizatoria, el desafío no consiste únicamente en reformar algunas prácticas dentro del sistema existente. Lo que está en juego es la necesidad de imaginar otras formas de habitar el mundo: formas basadas en la interdependencia, el cuidado y el reconocimiento de que ninguna vida existe de manera aislada.
En este proceso, el antiespecismo puede desempeñar un papel fundamental. No como una agenda única que eclipse otras luchas, sino como una perspectiva que nos obliga a revisar las bases mismas de nuestra relación con la vida.
Frente a la magnitud de estos desafíos, limitarse a respuestas individuales resulta claramente insuficiente. La transformación cultural necesaria para superar estas estructuras requiere organización colectiva. Se vuelve necesario construir espacios de organización donde encontrarnos, formarnos y cuidarnos mutuamente. Espacios donde compartir conocimientos, desarrollar herramientas políticas y sostener las luchas a largo plazo. Comunidades capaces de imaginar y practicar otras formas de convivencia que rompan con la lógica de la explotación.
La historia de los movimientos emancipadores muestra que los cambios profundos rara vez nacen del aislamiento, sino de la construcción colectiva de horizontes comunes.
En un tiempo marcado por la incertidumbre y el colapso de muchas certezas, la organización colectiva se convierte también en una forma de afirmación política. Una manera de afirmar que otro mundo no solo es necesario, sino que es deseable.

Las máximas no tendrán cambios significativos, y se quedarán entre los 19 y 22 grados
El viento y las lluvias débiles protagonizan el miércoles de Semana Santa
El tiempo en Semana Santa en la Comunidad de Madrid sigue siendo inmejorable, sin previsión de regreso de las lluvias por el momento y temperaturas propias de la primavera. Para este miércoles, la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) prevé que sigan las rachas fuertes de viento en la Sierra, pero también los cielos despejados y máximas de 20 grados.
Así, aunque sin avisos activados por parte de la Aemet, se prevé todavía que sean posibles las rachas muy fuertes de viento de componente norte en zonas altas de la Sierra, mientras en el resto soplará moderado de componente también norte.
La jornada del miércoles, sin embargo, estará protagonizada por cielos poco nubosos o despejados, con intervalos de nubes bajas por la mañana en la Sierra.
Temperaturas de hasta 22 grados
En cuanto a las temperaturas, se espera un ligero descenso de las mínimas, con heladas débiles en cumbres de la Sierra, oscilando entre 4 y 8 grados. Las máximas, por su parte, no tendrán cambios significativos, que se quedarán entre los 19 y 22 grados.
La previsión del tiempo de Semana Santa en Madrid
Por otro lado, para la Semana Santa se prevé un tiempo en la Comunidad de Madrid estable, sin lluvias en el horizonte y con temperaturas que alcanzarán hasta los 25 y 27 grados, con previsión para sábado y domingo.