
Si la repostería europea es puro arte, la americana no se queda atrás, y en concreto la ecuatoriana tiene todos estos platazos
A nadie le amarga un dulce por América: los 5 postres más reconocidos en toda Venezuela
Pocas cosas despiertan tanta unanimidad como un buen postre. Y si hablamos de los más célebres del continente americano, Ecuador juega en otra liga. Su historia culinaria, atravesada por tradiciones indígenas, herencias coloniales y una fuerte cultura popular, explica por qué los postres ecuatorianos están tan ligados a la calle, a las fiestas y al calendario. Aquí el dulce es cotidiano, cercano y profundamente local.
En este recorrido por la repostería ecuatoriana asoman nombres que cualquier viajero ha escuchado —o probado—: las espumillas, los pristiños o las quesadillas de Salcedo, dulces que no se entienden sin su contexto. Ecuador puede dividirse por sierra, costa y Amazonía, pero hay algo que lo mantiene unido: su manera directa de disfrutar lo dulce sin complicaciones.
1. Espumillas
Uno de los dulces callejeros más populares del país. Se elaboran con pulpa de frutas, clara de huevo y azúcar, dando como resultado una textura ligera y aireada. Se sirven en vasos y son habituales en plazas y mercados.
2. Pristiños
Aros de masa frita, crujientes por fuera y tiernos por dentro, bañados en miel de panela. Son un clásico de fiestas tradicionales y celebraciones religiosas, especialmente en la Sierra.
3. Quesadillas de Salcedo
Dulce típico de la ciudad de Salcedo. A diferencia de su nombre, no lleva nada que ver con la quesadilla mexicana: se trata de una masa suave rellena de queso y horneada hasta quedar dorada. Es uno de los postres más reconocibles del país.
4. Dulce de higos
Higos cocidos lentamente en almíbar, servidos habitualmente con queso. Es un postre muy tradicional, presente en hogares y celebraciones, que combina dulzor intenso y contraste salado.
5. Turrón de Loja
Un dulce elaborado con miel de panela, frutos secos y masas fritas, muy ligado a festividades locales. Es contundente, pegajoso y profundamente asociado a la tradición del sur del país.
Ecuador demuestra que el postre no necesita sofisticación para ser memorable. Sus dulces hablan de calle, de fiesta y de recetas que se mantienen vivas porque siguen formando parte del día a día. A veces, entender un país empieza por probar lo que se vende en la esquina.

El codirector del documental 'El Mar no cesa' e investigador del CSIC, no pretende señalar con el dedo a los causantes de la contaminación de la laguna. "Es un problema muy complejo porque son muchos los sectores implicados"
La reforma de la ley del Mar Menor de PP y Vox alarma a ecologistas y expertos: “Favorece intereses empresariales”
Han pasado 10 años desde el Mar Menor se tornó verde en un desastre ecológico sin precedentes al que le siguió las devastadoras mortandades de peces del año 2019 y 2021. Lo ocurrido vino acompañado de una gran movilización social, un movimiento que acabó otorgando a la laguna salada unos derechos pioneros con el reconocimiento de su personalidad jurídica en el año 2022.
Ríos de tinta se han derramado sobre lo ocurrido desde entonces, pero aún no hay consenso entre los distintos grupos sociales -y mucho menos entre las formaciones políticas- sobre por qué el Mar Menor acabó en condiciones tan críticas.
Jose María Egea, codirector del documental 'El Mar no cesa' e investigador del CSIC, insiste en que no pretende señalar con el dedo a los causantes de la contaminación de la laguna. No porque no pueda ni quiera, sino porque le faltarían manos: “Es un problema muy complejo porque son muchos los sectores implicados. No hay dos bandos claros, sino que hay muchas convergencias y divergencias, posturas que se acercan y se alejan en función de quién las dice”, explica.
De esa complejidad nace este largometraje de dos horas, que pretende, sin juicios de valor, contraponer las perspectivas de los distintos sectores implicados en el Mar Menor: los impactos del sector agrícola y ganadero, la red de saneamiento municipal, las estaciones depuradoras, el turismo, la minería, la influencia del nivel freático del acuífero, las consecuencias del sector pesquero y las consecuencias en las especies amenazadas.
“Hasta ahora todo lo que se había hecho en medios de comunicación o en documentales había sido muy sesgado y parcial, y dependía mucho de quien estuviera detrás de esa información”, observa Egea.
El documental se estrenará este domingo 25 de enero a las 17:00 en los cines de Centrofama en Murcia, y tendrá un segundo pase el lunes 26 a las 17:00 horas y el martes 27 a las 19:00 horas. Ha sido premiado por la 'Mejor edición' en el Festival Internacional de Cine Ambiental y Animal (FICAA) de Ciudad de México (México); y seleccionado en el Festival of Social and Environmental Cinema PLANET.Doc en Santa Catarnina (Brasil) y el Zuma International Film Festival en Abuya (Nigeria).
“Hemos hecho 40 entrevistas [Egea y Paco Portero, quien codirige el documental]. Recuerdo que, cuando empezamos a esbozar sobre el papel cómo queríamos que fuese el documental, hablábamos de diez imprescindibles. Diez personas que tuvieran una voz reconocida con autoridad y competencia. Pero cuando abrimos la puerta de este campo tan complejo y empezamos a tirar del hilo, decidimos que no queríamos dejar a nadie sin que pudiera dar su visión y su punto de vista”, ha explicado.
Todas estas voces, tan dispares entre sí, se conjugan en una especie de diálogo: “Quisimos hacerlo parecido a 'La pelota vasca, la piel contra la piedra', el documental de Julio Médem, en el que constantemente hay una réplica y contrarréplica en función de un tema concreto”, abunda.
Natalia Corbalán y Teresa Vicente
“Tenemos estas pugnas que nos parecen muy interesantes. Por ejemplo está Natalia Corbalán, que es la directora de la Fundación Ingenio; y Teresa Vicente, que es la promotora de la ILP y Premio Goldman, es como el Nobel del medio ambiente”, ejemplifica.
De entre las decenas de testimonios, muchos a primera vista irreconciliables, Egea ha asegurado que ha encontrado consenso: “Todos coinciden en que en este problema hay una sinergia, una influencia de todos los sectores. Quizás hasta ahora se ha perdido mucho el tiempo en intentar ver qué porcentaje de culpa tiene cada sector, cuando tal vez lo importante es el perjuicio que provoca la suma de todos ellos”, apunta.
“Lo que realmente está dañando y perjudicando al Mar Menor es lo que se llama efecto cóctel en salud humana. Cuando hablas de tóxicos en el cuerpo, muchas veces la clave no es la cantidad de cada uno de esos tóxicos, sino el cóctel que supone la presencia de todos juntos a la vez”, insiste el investigador.
“No se trata de ver quiénes son los culpables, sino de tomar medidas y de llegar esos acuerdos. Y sobre todo, yo creo que también hay un claro propósito de despolitizar el asunto y ver que esto no es una guerra entre administraciones locales o regionales o estatales, sino que es un problema que tiene que abordar la sociedad en su conjunto. Creo que la gente se ha dado cuenta de que salvar al Mar Menor es un trabajo de todos”.
“Las administraciones son las encargadas de tomar medidas y cada uno barre para su casa. Y el cortoplacismo de la política, que dura un intervalo electoral de cuatro años, hace que cueste tomar medidas a largo plazo, ya que existe el sentimiento de que el mérito se lo va a llevar otro”, señala Egea.
Desde los años 70 hasta nuestros días
De la misma forma que las causas de la contaminación de la laguna son innumerables por su complejidad, también es difícil establecer una cronología: “El documental empieza con testimonios de distintas personas que vivieron las mortandades [de 2019 y 2021]. Nos relatan en primera persona como vivieron esa tragedia que expuso la problemática ambiental al resto del panorama nacional. Pero esos episodios son la punta del iceberg, detrás de ellos hay un proceso lento y de degradación”, expone Egea.
“Desde las mortandades vamos desenmarañando lo que ocurrió a partir de los años 70, que es cuando se cambia de paradigma con la regeneración de playa, el aumento del urbanismo, el agua del trasvase, el boom del sector agrícola. El cambio brusco fue en los años 70 y a partir de ahí vamos contando un poco con la perspectiva de cada sector qué es lo que ha ido pasando”, describe el codirector del documental.
En la actualidad, Egea subraya cómo “de esa sopa verde y de esas mortandades, el Mar Menor se ha convertido en el ecosistema más monitorizado de este país. Hay muchos grupos tomándole el pulso constantemente, como si fuera un triaje de urgencias”.
“Con la presencia de todos los nutrientes que siguen llegando a la laguna cualquier cambio brusco en el entorno puede en cualquier momento desembocar en otros episodios de anoxia y de mortandad. Es lo que podríamos considerar un equilibrio inestable”, ha descrito.

La celebración del Año Alcover recupera el legado de uno de los grandes escritores del catalán moderno que se adelantó a su tiempo en debates sociales de la época como la pena de muerte, el deseo sexual o la defensa de la lengua catalana
Josep Maria Llompart, cien años del “poeta insobornable” que no calló ante Franco y mantuvo viva la lengua catalana
Un pescador se encuentra con una sirena. Ella canta, él desea. Pero el poema no avanza hacia la conquista ni el embrujo romántico: avanza hacia la renuncia de ella. En una versión temprana de La sirena, el poeta mallorquín Joan Alcover (1854 – 1926) llegó a nombrar al personaje que encarnaba a su pescador como “violador”, antes de suavizar el término en el texto finalmente publicado en Cap al tard (1909), el poemario que consagró su obra. En aquel momento, el poeta de los paisajes mallorquines escribió sobre los límites del deseo, algo poco frecuente en su tiempo.
Aquella primera versión del poema, mucho menos conocida y con fecha de 1907, apareció en el número 11 del segundo año de la Revista Empori, publicado en mayo de 1908. Según el filólogo catalán Ignasi Moreta, este hecho ejemplifica cómo Alcover fue un escritor que se adelantó a su propio tiempo. “Es un texto que va más allá de lo romántico, donde habla del consentimiento sexual, y que nos demuestra que Alcover fue un autor que formó parte en los debates de su tiempo, a veces incluso contra el consenso general de la época”, explica a elDiario.es.
['La sirena'] es un texto que va más allá de lo romántico, donde habla del consentimiento sexual, y que nos demuestra que Alcover fue un autor que formó parte en los debates de su tiempo, a veces incluso contra el consenso general de la época
Ignasi Moreta — Filólogo catalán
También reafirma esta actitud su alegato contra la pena de muerte en El vianant [El viandante], un poema que habla de una persona que se pierde en la montaña y que tras pasar una noche de acogida en una ermita, se encuentra, cuando vuelve a la ciudad, con una ejecución pública en una plaza rodeada de gente y alboroto. Tal y como aclara Moreta, a partir de esa imagen Alcover “construye un alegato muy contundente contra la pena de muerte y acusa al ser humano de usurpar el lugar de Dios, algo que considera ilícito y tremendamente horroroso”.
Sin embargo, la mirada contemporánea de Moreta hacia un clásico de la poesía en lengua catalana como Joan Alcover forma parte de una constelación mayor, como es el Año Alcover, una celebración donde, a lo largo del 2026, su obra y legado será revisitados con diferentes actividades con motivo del centenario de la muerte del poeta y ensayista mallorquín.
En el marco de esta efeméride, el filólogo y profesor del Departament de Filologia Catalana de la Universitat Autònoma de Barcelona presentará en marzo Poesies (Edicions 62), la primera edición crítica de la obra poética que traerá al presente la obra del escritor, a la que se suma una nueva edición de las obras completas en dos volúmenes, que recogerán la poesía y la prosa, a cargo de la investigadora y biógrafa del poeta Maria Antònia Perelló y que se publicará en febrero.
Ignasi Moreta presentará en marzo 'Poesies', la primera edición crítica de la obra poética que traerá al presente la obra de Alcover, a la que se sumará en febrero una nueva edición de sus obras completas en dos volúmenes, que recogerán la poesía y la prosa, a cargo de la investigadora y biógrafa del poeta Maria Antònia Perelló
Este volumen incluirá, además, conferencias, artículos, prólogos, presentaciones y discursos porque el poeta y magistrado de oficio también se dedicó temporalmente a la política durante la Restauración borbónica en España, en primer lugar desde el ámbito local en el Ayuntamiento de Palma y después el estatal como diputado en las Cortes, tras licenciarse en Derecho en 1878. Después de veinte años dedicados al estudio de su obra, Perelló cuenta que la prosa de Alcover es “un verdadero tesoro literario” que puede servirnos para conocer el “testimonio de un momento histórico y cultural”.
La Balanguera, un himno de infinitas voces
Muchos de los poemas de Alcover han sido traducidos a diversas lenguas y han hecho de su voz un clásico irrenunciable para la literatura catalana. Uno de los más destacados es La Balanguera, donde el autor utiliza la imagen de una hilandera para representar el paso del tiempo y el destino colectivo de su pueblo. Convertido en el himno oficial de Mallorca desde hace treinta años y con música de Amadeo Vives, ha sido interpretado, entre otros, por músicos de la talla de Joan Manuel Serrat, Maria del Mar Bonet o Chenoa.
“Alcover creía que la poesía se lo debía todo al pueblo y que nunca podría divorciarse de él”, comenta Maria Antònia Perelló. Este poema, que transmite la idea de que el futuro solo puede edificarse sin romper con las raíces, es interpretado por la estudiosa del poeta mallorquín como “un retorno a lo popular y una reivindicación que espera recuperar la esencia más pura de las raíces, las tradiciones y por supuesto la lengua catalana, animando al pueblo”.
Uno de los grandes hitos para el Año Alcover será, de hecho, un acto coral multitudinario y simultáneo de este himno en las plazas de todos los pueblos y ciudades de Mallorca el próximo 29 de mayo. Según Antoni Llabrés, presidente de la entidad organizadora Obra Cultural Balear (OCB), “queremos que se cante en toda la isla a la misma hora y para ello nos hemos dirigido a los 53 ayuntamientos para que las corales de los pueblos, las bandas municipales, los vecinos y los xeremiers [personas que tocan un instrumento tradicional de Mallorca] participen en este acto popular de la forma más masiva posible”.
Uno de los grandes hitos para el Año Alcover será un acto coral multitudinario y simultáneo del himno de 'La Balanguera' en las plazas de todos los pueblos y ciudades de Mallorca el próximo 29 de mayo. 'Queremos que se cante en toda la isla a la misma hora y que los ayuntamientos participen en este acto popular de la forma más masiva posible', subraya Antoni Llabrés, presidente de la Obra Cultural Balear
La OCB, explica su presidente, también está organizando una serie de reivindicaciones puramente literarias como la inauguración de la Casa Museo Joan Alcover el próximo 25 de febrero, coincidiendo con el día de la muerte del poeta, visitas guiadas a la casa del autor -donde se aloja la entidad-, conferencias y presentaciones, como las de las obras que presentarán Maria Antònia Perelló e Ignasi Moreta, así como rutas literarias, lecturas dramatizadas y un espectáculo poético-musical. El Govern de les Illes Balears, que declaró el Año Alcover a finales del año pasado, también se sumará a la celebración.
Las tertulias que conectaron las letras catalanas
Más allá de su valor patrimonial, esa casa, que pronto será también museo, fue el punto de ebullición de una red intelectual de primer orden en la transición del siglo XIX al XX. Por allí pasaron escritores, poetas, artistas y pensadores tan destacados como Rubén Darío, Santiago Rusiñol, Miquel Costa i Llobera, Josep Carner, Joan Rosselló de Son Forteza o Antoni Maura.
Las tertulias en Ca n’Alcover (la casa de la familia Alcover, como se denomina en mallorquín), situado en la calle Sant Alonso de Palma, se conviertieron así en un espacio de encuentro y diálogo que permitió conectar la cultura isleña con los grandes movimientos literarios catalanes del momento, como la Renaixença, el modernismo y el noucentisme, además de desempeñar un papel clave en la normalización y prestigio de la lengua catalana en Mallorca.
Las tertulias en Ca n’Alcover (la casa de la familia Alcover), situado en la calle Sant Alonso de Palma, se conviertieron en un espacio de encuentro y diálogo que permitió conectar la cultura isleña con los grandes movimientos literarios catalanes del momento, además de desempeñar un papel clave en la normalización y prestigio de la lengua catalana en Mallorca
“El origen de estos encuentros comenzó en la casa de Josep Maria Quadrado y se desarrollaron allí hasta que se puso enfermo y murió. Entonces las trasladaron a la casa de Alcover. En aquellos momentos, todos leían sus obras ante el resto como una primera muestra entre ellos”, relata Perelló, recordando que el grupo estaba formado por “discípulos de Josep Lluís Pons i Gallarza, quien les guió hacia la poesía y el humanismo, algo que se ve claramente en la conferencia extraordinaria Humanització de l’art [Humanización del arte] de Alcover de 1904”.
Una defensa literaria y literal del catalán
Según los especialistas en su obra, Alcover empezó escribiendo en castellano sin demasiado éxito hasta que la muerte de sus seres más queridos -entre ellos, cuatro de sus cinco hijos y su primera mujer- le empujó a escribir en su “lengua vivida”, tal y como el autor lo expresaba, es decir, la lengua de su vida cotidiana donde fue capaz de expresar de manera más auténtica sus sentimientos y su dolor. A partir de entonces, su vida y su obra adquirieron una densidad emocional y literaria definitiva.
Poeta de la intimidad y de la pérdida, figura clave del tránsito hacia la modernidad literaria en catalán, Alcover regresa cien años después no solo como objeto de homenaje, sino como símbolo de una lengua y una tradición que vuelven a necesitar ser defendidas. No por nostalgia, sino por supervivencia. En un contexto político adverso para el catalán, marcado por las políticas lingüísticas impulsadas por el PP con el apoyo de Vox en las islas, su voz recupera una vigencia inesperada.
Poeta de la intimidad y de la pérdida, figura clave del tránsito hacia la modernidad literaria en catalán, Alcover regresa cien años después no solo como objeto de homenaje, sino como símbolo de una lengua y una tradición que vuelven a necesitar ser defendidas. No por nostalgia, sino por supervivencia
Esa fragilidad no es solo una percepción cultural, sino una realidad medible. Según datos recientes de la Primera Encuesta de la Juventud del Govern, apenas un 21% de los jóvenes de entre 15 y 34 años en las Illes Balears tiene la lengua propia como lengua inicial, frente al 47% que tiene el castellano. Unos datos que dibujan, en palabras del presidente de la Obra Cultural Balear, Antoni Llabrés, un estado de salud “precario” para el catalán.
Ante este escenario, Llabrés reclama un “giro copernicano” basado en un doble eje: por un lado, una mayor toma de conciencia social; por otro, políticas lingüísticas “valientes y decididas” y el cumplimiento del mandato del Estatuto de Autonomía en materia linguística. Una defensa que, como en tiempos de Alcover, vuelve a situar la lengua en el centro del debate cultural y político.
El único hijo de Joan Alcover que logró sobrevivir a la tragedia familiar, Pau Alcover, fue precisamente quien garantizó que aquella voz no se apagara del todo. A su muerte, donó Ca n’Alcover a la Obra Cultural Balear, convirtiendo el espacio doméstico del poeta en un refugio colectivo para la lengua y la cultura de las islas. Un siglo después, cuando el catalán vuelve a sentirse amenazado, la casa heredada recuerda que la obra de Alcover —como la lengua que eligió para escribir su dolor y su mundo— solo puede sobrevivir si sigue siendo habitada.

La historiadora Laura González analiza las crónicas sobre la conquista desde la perspectiva de género. Los colonizadores impusieron la monogamia y las mujeres eran juzgadas por su forma de criar
Hemeroteca - La historia silenciada de las mujeres africanas esclavizadas de Canarias: “Sus técnicas constituían un saber específico”
El pecado, el pudor y la monogamia son solo algunos de los conceptos cristianos que los colonos impusieron a las mujeres indígenas durante la conquista de Canarias. La historiadora tinerfeña Laura González Carracedo ha recogido las crónicas que sobrevivieron a aquella época y las ha analizado desde la perspectiva de género para estudiar cómo los europeos deshumanizaban a las mujeres, que fueron tratadas como un botín de guerra y juzgadas por el color de su piel, su físico y la forma de criar a sus bebés. Su tesis también revela cómo, a través de la religión, los conquistadores acabaron con las formas de vida de los aborígenes e impusieron las suyas.
“Cogieron a cuatro mujeres y a un niño, y encontraron gran cantidad de cerdos, cabras y ovejas”. “El único botín que consiguieron fueron cuatro mujeres”. Estas son algunas líneas del diario de campaña Le Canarien (1404-1420) recogidas por González en su investigación. Esta crónica francesa, aunque escrita por los colonos, es uno de los documentos más importantes sobre la conquista de Canarias, y de sus textos se desprende cómo los conquistadores entendían a las mujeres como parte del botín legítimo y a sus cuerpos, como territorio de guerra.
“A lo largo del siglo XV, con la llamada conquista francesa, la crónica reitera que, en las incursiones para tomar recursos, los cuerpos también estaban considerados de esa manera. Se usaban como una extensión del territorio colonizado”, explica la historiadora, que ha estudiado estos textos con una mirada decolonial. Además, en estos retazos de la historia ya se distingue una diferencia en función del género: “En el mercado esclavista las mujeres y los hombres tenían precios distintos y ellas sufrían un tipo de violencia que no recibían los hombres”.
Conocer nuestra historia es una herramienta potente para tener una Canarias más empática en el presente
En una entrevista concedida a este periódico, la doctora en Historia por la Universidad de La Laguna (ULL) subraya que las mujeres también fueron objeto de los pactos entre los hombres cristianos y los indígenas, mediante los que se intercambiaban “recursos”, entre los que había mujeres de la élite. Las mujeres también adoptaron un papel más activo en estos procesos, ejerciendo de intermediarias y traductoras ya que “conocían la lengua colona y la amazigh canaria”.
Este fue el caso de una mujer conocida como Isabel ‘la Canaria’, que actuaba como intérprete y sufrió violencia en el marco de los conflictos internos entre los conquistadores. “Los hombres de Bertín cogieron a Isabel ‘la Canaria’ y la arrojaron al mar por la borda [...] se habría ahogado si no fuera porque los antedichos la sacaron del agua y la metieron en el batel”, recoge un pasaje de ‘Le Canarien’. A pesar de tener un rol activo en las negociaciones, la tesis advierte de que su nombre cristianizado indica que “ya debía haber recibido un adoctrinamiento religioso” y que su existencia deriva de la esclavitud y “no escapa a la violencia ejercida por parte de los colonizadores”.
Evangelizar a los “infieles”
En toda la conquista de Canarias, la religión jugó un papel protagonista. “Desde finales del siglo XV hasta el XVI el cristianismo fue un dispositivo de poder, un discurso que organizaba a la sociedad y categorizaba a las poblaciones según sus costumbres, sus hábitos y sus prácticas”, explica la investigadora. “Las gentes canarias eran consideradas infieles, pues no habían conocido el cristianismo”, indica González Carracedo.
En esa “lógica de inferiorizar a otras poblaciones”, “las mujeres se situaban incluso por debajo porque no cumplían ninguna de las conocidas como virtudes cristianas”. “No eran pudorosas, no estaban castamente vestidas y no tenían un matrimonio monógamo”, detalla. En Lanzarote, por ejemplo, existía un sistema de poliandria ligado a la escasez de mujeres en la sociedad. “La mayoría de ellas tiene tres maridos que sirven por meses, y el que la debe tener después los atiende durante todo el mes que la tiene el otro, y siempre hacen así, cada uno por turno”, recogió ‘Le Canarien’.
Esta misma crónica reprodujo un aspecto clave del discurso colonial, el que tiene que ver con el matrimonio. En la cartilla evangelizadora que empezó a aplicarse en Lanzarote se incide en este asunto: “Y allí hubo al principio una sola mujer para un solo hombre, y quien hace lo contrario peca mortalmente”.
La piel blanca, un indicador de “nobleza”
Las mujeres indígenas, durante la conquista, fueron juzgadas por su forma de relacionarse, de criar a sus bebés y por su físico. Ejemplo de esto es un relato de ‘Le Canarien’ sobre la forma en la que las mujeres indígenas de Lanzarote alimentaban a sus bebés: “En esta isla las mujeres no tienen leche en sus pechos y alimentan a sus hijos con la boca, y por eso generalmente tienen el labio inferior más alargado que el superior, lo que resulta muy desagradable. En las otras islas no lo hacen así, sino que amamantan a sus hijos al pecho, como se hace en tierra de cristianos”.
En el mercado esclavista las mujeres y los hombres tenían precios distintos y ellas sufrían un tipo de violencia que no recibían los hombres
Las mujeres también eran categorizadas por su color de piel. Los textos “aplauden” la piel blanca de las personas canarias, en especial de los niños y niñas y de las mujeres de la élite de Gran Canaria, ya que era un “requisito fundamental” para que una mujer fuera considerada hermosa según el canon de belleza del momento. La tesis de González recoge que la piel blanca se relacionaba con lo “delicado, femenino y hermoso”, mientras que la piel oscura se vinculaba a lo “robusto, masculino y tenebroso”.
González destaca incluso un proceso de blanqueamiento de la historia por parte de las fuentes. “En el siglo XVI e inicio del XVII los escritores de las crónicas de Gran Canaria empiezan a tener un cierto aprecio por ese pasado indígena. Entonces, cuando idealizan a las princesas guanches, reiteran todo el rato que tenían piel blanca porque, por así decirlo, quedaba mejor en el imaginario”, explica.
Conocer la historia por un presente con más empatía
En los últimos años, el movimiento social que lucha en Canarias por la defensa del territorio ha llegado de la mano de un mayor interés por la historia de los canarios y canarias. “Va de la mano de las protestas y también de la precariedad que estamos atravesando muchas de nosotras. Por otro lado, está relacionado con la defensa del patrimonio histórico y cultural, que en estos procesos de turistificación se ha llegado a destrozar y a no poner en valor”, apunta.
Por otro lado, frente a los discursos de odio contra las personas del norte de África, Laura González propone “conocer nuestra historia para tener una Canarias más empática en el presente”. “Las poblaciones no siempre han sido racistas y en Canarias ha habido una diversidad muy amplia de poblaciones a lo largo de los siglos, más allá de que la población indígena de las islas provenía del continente africano. Yo confío en que conocer la historia nos puede ayudar a ser más empáticas, así es como yo la entiendo, y por eso también la estudio desde el género”, concluye.

Si la repostería europea es puro arte, la americana no se queda atrás, y en concreto la venezolana tiene todos estos platazos
A nadie le amarga un dulce por América: los 5 postres más reconocidos en todo Brasil
Pocas cosas despiertan tanta unanimidad como un buen postre. Y si hablamos de los más célebres del continente americano, Venezuela juega en otra liga. Su historia culinaria, atravesada por la herencia indígena, africana y española, explica por qué los postres venezolanos están tan ligados a la casa, a las celebraciones y a los sabores intensos. Aquí el dulce es memoria familiar y calle a partes iguales, y estos cinco clásicos lo demuestran.
En este recorrido por la repostería venezolana asoman nombres que cualquier viajero ha escuchado —o probado—: el quesillo, el bienmesabe o los golfeados, dulces que no se entienden sin su contexto. Venezuela puede dividirse por regiones o acentos, pero hay algo que la mantiene unida: su manera generosa de cerrar la comida con algo dulce.
1. Quesillo
El flan venezolano por excelencia. Cremoso, con burbujas características y un caramelo intenso. Es omnipresente en cumpleaños, reuniones familiares y celebraciones de todo tipo.
2. Bienmesabe
Un postre tradicional a base de coco, azúcar y huevo. Denso, aromático y muy dulce, es habitual en fiestas y mesas festivas. Su nombre ya lo dice todo.
3. Golfeados
Rollos de masa dulce rellenos de papelón (panela), especias y queso por encima. Típicos de la región central, combinan dulce y salado y se consumen como merienda o postre.
4. Torta tres leches venezolana
Aunque el concepto existe en otros países, en Venezuela tiene identidad propia y presencia constante. Esponjosa, muy jugosa y habitual en celebraciones, es uno de los postres más queridos del país.
5. Dulce de lechosa
Postre clásico elaborado con papaya verde cocida lentamente en almíbar. Es muy común en Navidad y celebraciones familiares, y forma parte del recetario más tradicional.
Venezuela demuestra que el postre es un gesto de cuidado. Sus dulces hablan de familia, de celebraciones compartidas y de recetas que se repiten sin necesidad de manual. A veces, entender un país empieza por aceptar el plato dulce que siempre aparece al final.

Será el octavo enfrentamiento entre ambos tenistas, con el murciano buscando su primera corona en Melbourne
¿Qué equipos jugarán la Copa del rey de baloncesto? Así están las cuentas del torneo
Carlos Alcaraz coge carrerilla en el Open de Australia 2026. El tenista murciano se impuso con autoridad al francés Corentin Moutet (6-2, 6-4 y 6-1) y se verá las caras con el estadounidense Tommy Paul en los octavos de final del primer Grand Slam del año. Un torneo con el que tiene cuentas pendientes, porque es el único major que le falta en su precoz carrera.
Alcaraz gana confianza en Melbourne, un escenario que aún se le resiste pero en el que sigue sumando récords a sus 22 años. Con su victoria ante Moutet, el tenista español sumó su partido cien de un Grand Slam, con un bagaje de 87 victorias y 13 derrotas, igualando al legendario sueco Bjorn Borg en el mejor registro de la Era Abierta.
El murciano ha superado a leyendas como Rafael Nadal y John McEnroe, quienes tuvieron un balance de 86-14 en sus primeros cien partidos en un major. Un registro que le sitúa muy por encima de otras leyendas del tenis como Novak Djokovic y Roger Federer, con un 79-21 y 80-20, respectivamente.
A Alcaraz le volvieron a preguntar en rueda de prensa por su banquillo, ante el sonado relevo de Juan Carlos Ferrero. Ahí confirmó que Samu López es el entrenador perfecto para él en estos momentos y que su hermano Álvaro ganará más protagonismo. “Mi hermano es una persona muy importante en mi vida personal y profesional. Me aporta muchas cosas positivas que necesito para rendir mejor en la pista y los torneos”, explicó.
Tommy Paul en octavos de Australia
En octavos de final, Alcaraz se enfrentará a Paul, número 20 del ranking ATP, clasificado por la retirada del español Alejandro Davidovich por molestias físicas cuando el norteamericano ya ganaba por 6-1 y 6-1. Un enfrentamiento recurrente desde 2022.
Ambos se han enfrentado en siete ocasiones, con un balance positivo para el español (5-2). La última, en los cuartos de final de la pasada edición de Roland Garros, donde el murciano se mostró intratable, endosando hasta un rosco. Tampoco tuvo muchos problemas en Wimbledon, pero sí en los duelos anteriores en pista dura, donde el estadounidense ha conseguido sus dos victorias.
El partido entre Alcaraz y Paul, correspondiente a los octavos de final del Open de Australia, se disputará este domingo, 25 de enero, con horario aún por determinar. El encuentro se podrá ver por televisión a través del canal Eurosport, disponible en varias plataformas como Movistar+ o HBO Max.