
Todo empezó el día en que su madre le regaló en La Palma una máquina de coser, muchos años antes de que sus creaciones se colaran en un baile de Los Bridgerton
Su infancia transcurrió entre los colores de La Palma, entre belleza verde, turquesa y toda la gama de colores de la tierra, distinguidos todos ellos del mismo modo en que los inuits nombran con siete palabras el blanco. En aquel entonces, una pequeña Paola se sentía más amante del arte en general que de la rama de la moda en particular, pero todo cambió cuando su madre le regaló una máquina de coser.
Estudió Bellas Artes en Tenerife y se formó en Diseño de Moda en la Universidad de Nebrija, Madrid, donde presentó su Trabajo de Fin de Grado 'Preservación del Patrimonio Cultural de La Palma a través de la moda’, perdió entonces el mar de vista, pero jamás del horizonte interior. Su carrera destaca por diseños inspirados en la isla, como el uso de ceniza volcánica y seda y técnicas locales, y ha ganado visibilidad en redes sociales y premios como los ‘Green Walk Awards 2024’. Su trayectoria confirma que nunca hay que subestimar los sueños de una niña de La Palma.
¿Qué recuerdas de tu infancia en Tijarafe?
De mi infancia en Tijarafe recuerdo un poco lo que es vivir con calma. Es verdad que es muy diferente la vida cuando tienes, por ejemplo, 10 años a cuando tienes 23. Y si a eso también le sumas un cambio de una isla a una ciudad tan grande como Madrid, pues sí que extraño muchísimo esa calma. El despertar y mirar por la ventana, que justamente daba al mar, era un paisaje totalmente distinto al que tengo hoy. En Tijarafe vivía en una casa donde todo era naturaleza. Un sitio muy familiar donde estaba toda mi familia junta. Recuerdo la vida en familia, mi niñez y sinceramente también la vida con los animales. Me encantan los animales, al igual que a mi madre, siempre hemos tenido perros o gatitos.
¿Cuándo te marchas de la isla?
Antes de irme a Madrid, me fui a Tenerife porque yo hice primero de Bellas Artes en La Laguna. Estuve un año viviendo en Tenerife, que fue justo el año del Covid. Soy una persona muy familiar, pero a la vez llevo muy bien el estar lejos o en otra ciudad. No me costó acostumbrarme a Madrid, quizá Tenerife no me gustó tanto, no sé si fue por el Covid o porque no estaba estudiando lo que realmente me gustaba. En Madrid sí sentí desde el día uno una gran acogida. He hablado con muchísima gente que no se ha sentido así, que le costó muchísimo y que le cuesta acostumbrarse a Madrid o que ya se ha ido, pero para mí ha sido como una segunda casa. Madrid para mí es un sitio, dentro de lo que cabe por el caos que tiene, de tranquilidad y de trabajo.
Y es verdad que se extrañan muchas cosas de la isla como el mar. La verdad es que yo las primeras veces que estuve aquí en Madrid me agobiaba al mirar el horizonte y no ver el mar cuando te has criado toda tu vida en una isla. Pero vamos, al final los cambios son acostumbrarse y yo, por suerte, lo vuelvo a decir, estoy muy cómoda aquí.
¿Tu Trabajo de Fin de Grado (TFG) ha sido una declaración de intenciones de lo que quieres plasmar en tus creaciones?
Mi trabajo de fin de grado, que lo presenté en julio del año pasado, se llama ‘Preservación del Patrimonio Cultural de La Palma a través de la moda’. Más que una declaración de intenciones, fue como un poco la creación de mi personalidad como diseñadora. Yo hice ese trabajo inspirado en los trajes típicos de La Palma. Desde una manera, entre comillas, desinteresada. Sin querer que mi estética fuera eso. Sin saber que iba a llegar a tanta gente. Fue como algo que a mí me tocaba muchísimo de cerca. Y, sobre todo, que me llamaba muchísimo la atención y quería que el mundo lo conociera. Prácticamente todas mis colecciones de la carrera las he inspirado en la isla de La Palma. En mi cabeza hay muchas ideas y al fin y al cabo tiras como de lo que tienes dentro, de lo que te apasiona; un flujo de pensamientos desde mi interior. Y que poco a poco, en base a ir trabajando y a ir adentrándome más en todo este tema de mi TFG, en conocer las técnicas, en crearlas y en valorarlas aún más y en mostrarlas fue que nació, por así decirlo, como mi intención de querer que mi estética como diseñadora esté ligada a eso.
¿Qué tiene la seda de El Paso o la técnica del sisnado, que te la llevas contigo al presente y al futuro?
La seda de El Paso o la técnica del sisnado son otros aspectos más que se suman a lo que viene siendo las técnicas que se utilizan para confeccionar los trajes típicos de La Palma. Es cuando tú ves las cosas de cerca, como cuando estaba creando mi TFG, que fui al museo de la seda de El Paso y pude ver cómo se hacía todo. Hablar con las artesanas, ver los telares, ver todo el trabajo que llevan, no es lo mismo leerlo en un libro, que también sorprende, a estar ahí y ver todo el proceso, que es sorprendente, que la gente te lo cuente y encima darse cuenta de que en Europa es el único taller de seda que hay que todavía utiliza los telares reales. Todo eso te toca muy adentro y te sientes muy afortunada, o yo por lo menos, y me enorgullezco de todo lo que tiene mi isla, todo el arte que tiene la gente de mi isla y lo quiero mostrar a la gente que aún no lo conoce.
Y lo mismo pasa con el sisnado, yo soy muy curiosa, a mí me encanta ver cómo se hacen las cosas, más si son relacionadas con la moda, el arte, y cuando yo llevo a sisnar mis prendas, yo subí dos o tres veces al pequeño cuartito donde lo hacía Lourdes, que es la mujer que me lo hizo, porque me daba mucha curiosidad saber cómo se hacía, ella me explicó todo el proceso, y el cariño de verlo, de valorarlo y de querer que la gente lo vea. Lo del sisnado me costó mucho, siempre lo he dicho, encontrar a alguien que me sisnara. Son técnicas tan antiguas y que se hacen de manera tan manual y cómo con tanto cuidado y tanta paciencia que al fin y al cabo las cosas se pierden, porque hoy en día siempre queremos más rapidez, las cosas más efectivas en cuanto a tiempo, entonces vamos dejando de lado estos trabajos.
¿Cómo viviste la erupción del Tajogaite y cómo quedó plasmado en tu arte?
El volcán de Tajogaite se activó justamente el año que yo me vine a vivir a Madrid, entonces yo la verdad que el volcán no lo vi nunca, no estuve en La Palma, yo hablaba con mi familia y con mis amigos, que se estaba viviendo una situación horrible, ya no por todo lo que se llevó y la catástrofe, sino por las cenizas llegaron hasta el otro lado de la isla, no se podía respirar bien, entonces fue un ambiente tan malo desde mi perspectiva, a ver, lo fue, pero hay gente que al fin y al cabo lo mira como un fenómeno natural, que también es lo que es, pero los palmeros en sí lo vivimos de otra manera. Se estaba pasando tan mal en la isla, que yo nunca fui en ese momento, estaba estudiando, estaba con mi carrera, estaba con mis exámenes y por así decirlo nunca lo viví cara a cara, porque yo no estuve en la isla, así que lo viví con un montón de incertidumbre, con un montón de miedo, con 20.000 pensamientos de que mi familia estuviera bien.
Y después de todo, siempre hay cosas buenas, como toda la unión de la gente, el apoyo que se vivió en la isla también, y yo quise hacer también un diseño inspirado en el volcán, también representando el resurgir de las cenizas, que todo lo malo no es tan malo, ni todo lo bueno es tan bueno, entonces esta catástrofe que tuvimos tan mala también tuvo sus cosas un poco más positivas, lo digo entre comillas, porque la isla está otra vez fuerte, floreciendo, representando también un poco el paisaje que nos dejó, entonces yo hice un diseño inspirado en este fenómeno, hice un corsé con resina y una falda que hacía referencia a los caminitos de lava. Gracias a ese diseño y a esa inspiración por primera vez una influencer que fue Sofía Surfer, una de las más conocidas en España, lució un diseño mío en el Festival de Cannes.
La industria de la moda interpela a la sociedad a grandes debates contemporáneos; la relación con el cuerpo, la moda rápida o el cuidado del planeta. ¿Cómo lo ves desde dentro?
Es verdad que cuando entras en este ámbito descubres muchas cosas. En cuanto a la relación con el cuerpo, siento que estamos mejorando mucho. Cada vez hay más diversidad, más visibilidad para cuerpos distintos, no solo los de modelo a los que estábamos acostumbradas. En ese aspecto, sí percibo un gran avance. Otro tema importante es la moda rápida y su impacto ambiental. Hoy, la gente tiene menos tiempo y la tecnología acelera todo, lo que agrava el problema. La moda es una de las industrias que más contamina, y muchas personas no son conscientes de ello. La sobreproducción afecta directamente al planeta. En mi opinión, la responsabilidad recae tanto en las grandes marcas que generan este modelo como en quien consume, aunque creo que la mayor parte es de quien produce. Si las empresas ofrecen sin parar, la gente seguirá comprando. Pero si limitan la oferta, el consumo se regula. Por eso pienso que deberían establecerse normas, como limitar las colecciones a dos o tres por año. Sería una manera de frenar este ritmo tan acelerado que no nos deja disfrutar ni apreciar las prendas ni las tendencias. No soy partidaria de que todo vaya tan rápido.
¿A quién admira Paola o en quién se referencia?
En cuanto a referencias, creo que están en todas partes: desde un paseo por Madrid o La Palma hasta una imagen en Pinterest o un paisaje que me inspire. Todo lo que puedo observar y transformar en algo propio se convierte en una referencia. Tengo muchos referentes. Mi marca de alta costura favorita es Schiaparelli, porque sus diseños son auténticas obras de arte. Pero si tuviera que elegir un referente máximo, sería Cristóbal Balenciaga: un verdadero arquitecto de la costura, detallista, innovador y contrario a la producción en masa. Además, siendo español, me inspira especialmente. También admiro el trabajo de Lorenzo Caprile, que mantiene vivo ese espíritu artesanal de la alta costura.
¿Qué nos puedes contar de tus próximos proyectos?
Justamente ayer saqué a la luz lo último en lo que estoy trabajando que es un diseño inspirado en el universo de ‘Los Bridgerton’, la serie de Netflix, después de que la plataforma me contactara. Yo no me lo podía creer, que Netflix estuviera contactando conmigo para crear un diseño de una serie tan importante que me encanta, estoy muy agradecida. Se trata de un proyecto donde únicamente hay nueve diseñadores que trabajan con nueve influencers para hacer un diseño inspirado en el universo Bridgerton, para un baile de máscaras que se celebrará en Madrid el 17 de febrero por primera vez y la verdad que ahora mismo estoy de lleno en ese trabajo. Tengo proyectos bastante grandes en mi mente en los que estoy trabajando desde ya que espero en un futuro poder dar la noticia y contar un poco más sobre ellos, pero de momento estoy con este y muy feliz cosiendo y diseñando.

La película sobre una joven que se plantea ser monja de clausura se impone a ‘Sirât’, de Oliver Laxe, y se alza con hasta cinco galardones
Entrevista - Alauda Ruiz de Azúa: “En el mundo de los jóvenes ahora pueden convivir Tinder, Bad Bunny y el sentimiento religioso”
Era la película que optaba a más galardones y ha sido la gran triunfadora de la noche: Los domingos, de Alauda Ruiz de Azúa, ha arrasado en los Premios Feroz alzándose con hasta cinco estatuillas. La cinta protagonizada por una joven que se plantea abrazar la vida de monja de clausura ha sido coronada como la mejor película dramática del año, perfilándose así como la gran favorita a los próximos Goya e imponiéndose al otro gran título de la temporada, Sirât. La propuesta de Oliver Laxe, que acaba de celebrar dos nominaciones a los Oscar, se ha tenido que conformar con dos galardones que saben a poco tras su éxito internacional.
Presentada por Petra Martínez, Samantha Hudson, Elisabet Casanovas y Antonio Durán 'Morris', la gala celebrada este sábado en Pontevedra ha vuelto a reconocer lo mejor de la industria audiovisual del país, elegido por la Asociación de Informadores Cinematográficos de España. Lo ha hecho, además, reivindicando la diversidad, poniendo en el foco los derechos laborales y la huelga general de los actores de 1975, y sin pasar por alto la denuncia de dos extrabajadoras de las mansiones de Julio Iglesias, que han acusado al cantante de agresiones sexuales.
María Guerra, directora de la AICE, ha defendido la importancia del periodismo en “estos tiempos digitales” donde la lucha reside en “señalar los bulos, la desinformación”: “El periodismo real ni difama ni adula. Nosotros no linchamos, informamos. Este es un oficio que requiere dinero, para que las periodistas investiguen casos como el de las acusaciones de abuso sexual de dos exempleadas de Julio Iglesias, una investigación que llevan años haciendo elDiario.es y Univision y que renueva el compromiso del periodismo contra el abuso de poder”.
“Este foco mediático tan potente no os atañe solo a vosotros”, ha comunicado Guerra a los cineastas y actores nominados, resaltando que se trata de una comunidad que sirve como “reflejo de toda la sociedad”. “Lo que pasa aquí también pasa fuera, y nosotras y nosotros, en la AICE, siempre estamos del lado de las víctimas”, ha sentenciado. Por su parte, Elisabet Casanovas también ha aprovechado la ceremonia para condenar la violencia. “Qué ganas tengo de que películas que cuentan historias sobre abusos sexuales solo formen parte de la ficción”, ha sostenido la presentadora.
Asimismo, Secun de la Rosa ha dedicado su Premio Feroz a Mejor actor secundario por Superestar a Leonardo Dantés, el artista al que ha interpretado en la serie: “Es un personaje al que se le tuvo tanto prejuicio en su momento, y que luego ha sabido envejecer tan bien, que me encantaría que hubiera tantos cantantes y artistas que en su momento se les valorara tanto que hoy también hubieran sabido crecer y no fueran estos personajes en los que se han convertido”.
Alauda Ruiz de Azúa, la gran protagonista de la noche gracias al arrase de Los domingos, ha destacado el trabajo de los informadores de cine y ha insistido en la necesidad de que la gente siga asistiendo a las salas. “Como estoy convencida de que esta gala la están viendo millones de personas, me gustaría pedirles que vayan a las salas de cine. Y, si no podéis ir a las salas, no las veáis a doble velocidad. El cine es sentir y sentir necesita el tiempo de lo humano”, ha enfatizado la directora. “En esta época en la que vivimos, en la que hay mucho ruido, se siente muy bien formar parte de esta comunidad de informadores que siguen apostando por las historias, por mirar a otros y entenderlos”, ha concluido.
Precisamente por su papel en Los domingos, la estatuilla a la Mejor actriz protagonista ha ido a parar a las manos de Patricia López Arnaiz, quien ha centrado su discurso en la vulnerabilidad de los niños. “Me gusta pensar en la idea de que, dentro de toda la multitud de gente que ha visto la película, haya aunque sea una persona que haya tenido la valentía y el amor para poder ver sus propias dinámicas de maltrato hacia algún menor”, ha alegado la intérprete, agregando que “ojalá que esa criatura tenga la oportunidad de ser acompañada sin ser manipulada y teniendo el espacio para poder ser sí misma”.
Por otro lado, Jose Ramon Soroiz se ha llevado el premio al Mejor actor protagonista por Maspalomas, una película producida en Euskadi que visibiliza la situación que viven muchas personas mayores al ingresar en una residencia y verse obligadas a ocultar su homosexualidad. “Quiero dedicar este premio a todos los Vicentes del mundo. Deseo que encontréis vuestro sitio”, ha indicado, agradeciendo a la prensa “por este regalo” y acordándose del resto de nominados. “Lo siento por ellos, pero es que estoy de racha”, ha bromeado tras felicitarlos. Su compañero Kandido Uranga también ha dado la sorpresa llevándose el galardón al Mejor actor de reparto, que lo ha recibido emocionado y acompañado por Petra Martínez.
Oliver Laxe, por su parte, ha recogido el premio a Mejor música logrado por Sirât, una de las categorías en las que la película también opta al Oscar, momento en el que ha reconocido a todos aquellos que se dedican a la parte más técnica del cine. La cinta, al igual que Maspalomas, optaba a siete galardones, aunque se ha conformado con dos tras el fenómeno de Los domingos. Sin embargo, antes de que Laxe recogiera el galardón a Mejor sonido, el Coro del IES Xunqueira ha irrumpido en el escenario para dedicar una emotiva actuación a Yurena, nominada por Superestar, versionando su canción Yo Cambié.
En cuanto a la mejor película de comedia, La cena ha sido la cinta que se ha hecho con el codiciado trofeo, mientras que Yakarta ha sido la ganadora en la categoría de Mejor serie dramática en tanto que Poquita fe ha hecho lo propio en la categoría de Mejor serie de comedia. Uno de los discursos más potentes de la noche se lo ha adjudicado Julia de Castro, que ha sido galardonada con el Feroz a la Mejor actriz de reparto por su papel en Poquita fe, manifestando que “hay que erotizar la bondad”.
“La bondad es algo muy importante. Me gustaría hacer un llamamiento a no normalizar la violencia verbal en redes, en prensa, en grupos de WhatsApp. Hay mucha más gente buena, pero hacemos menos ruido”, ha declarado con convicción Julia de Castro, agradeciendo a su familia por haberla “educado en la tolerancia, en entender que personas que no piensan como nosotros son importantes”.
La ceremonia también ha celebrado las cinco décadas de trayectoria de la actriz Marta Fernández-Muro, quien ha sido honrada con el Feroz de Honor. Tras haber trabajado con directores como Fernando Colomo, Iván Zulueta o Pedro Almodóvar. “He oído decir a muchos actores que han recibido estos premios antes que yo que les parece que todo esto fue ayer, que se les ha hecho muy corto. A mí me pasa lo contrario, que me parece que mi carrera se me ha hecho larguísima”, ha señalado la actriz, que ha sostenido que ha tenido “la dicha de trabajar con actores grandísimos” de los que aprendió “no solo el oficio, también la manera de estar en este mundo tan variable y tan loco a veces de la interpretación”.

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Si la repostería europea es puro arte, la americana no se queda atrás, y en concreto la cubana tiene todos estos platazos
A nadie le amarga un dulce por América: los 5 postres más reconocidos en todo Ecuador
Pocas cosas despiertan tanta unanimidad como un buen postre. Y si hablamos de los más célebres del continente americano, Cuba juega en otra liga. Su historia culinaria, marcada por la herencia española, africana y caribeña, explica por qué los postres de Cuba están tan ligados al azúcar, a la fruta tropical y a la cocina de casa. Aquí el dulce no es sofisticación: es costumbre, paciencia y fuego lento.
En este recorrido por la repostería cubana asoman nombres que cualquier viajero ha escuchado —o probado—: el flan de coco, el boniatillo o la guayaba con queso, dulces que forman parte del día a día. Cuba puede dividirse por provincias o ritmos, pero hay algo que la mantiene unida: su manera directa y generosa de cerrar la comida con algo dulce.
1. Dulce de guayaba con queso
El postre más icónico del país. Guayaba cocida o en pasta acompañada de queso fresco. Sencillo, inmediato y omnipresente, resume a la perfección la repostería cubana.
2. Flan de coco
Versión caribeña del flan tradicional. El coco le aporta intensidad y una textura más rica. Es habitual en comidas familiares y celebraciones, siempre servido bien frío.
3. Boniatillo
Postre elaborado con boniato cocido, azúcar y especias como canela o vainilla. Tiene una textura espesa y un sabor suave, muy ligado a la cocina tradicional y al aprovechamiento.
4. Casquitos de guayaba
Guayabas cocidas lentamente en almíbar, servidas frías y a menudo acompañadas de queso. Son un clásico de sobremesa y uno de los dulces más preparados en casa.
5. Arroz con leche cubano
Cremoso, aromatizado con canela y piel de limón, es uno de los postres más comunes del país. Aparece tanto en celebraciones como en el día a día y nunca falta en el recetario doméstico.
Cuba demuestra que el postre no necesita artificios para quedarse en la memoria. Sus dulces hablan de paciencia, de hogar y de recetas que se repiten porque funcionan. A veces, entender un país empieza por algo tan simple como aceptar el último plato que te ofrecen.

Denuncia la excesiva carga burocrática en las autorizaciones para realizar el seguimiento de los plantígrados
Asturias captura a seis osos pardos que se habían habituado a entornos habitados y los aleja de los pueblos
Roberto Hartasánchez lleva más de cuatro décadas vinculado al Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (FAPAS), la oenegé que fundó junto a un grupo de amigos preocupados por la conservación de la fauna ibérica, especialmente en la Cordillera Cantábrica. Sus discrepancias con el Principado son patentes por la falta de transparencia y de información de que culpa a la administración de la comunidad autónoma a la hora de intercambiar información, entre otros temas, sobre el censo de la población osera.
Socio fundador, presidente, portavoz y actualmente director honorario de Fapas, Roberto Hartasánchez cuenta con una amplia experiencia y un ingente fondo documental sobre osos pardos, la especie a la que la asociación conservacionista realiza un amplio seguimiento y control.
Desconfianza y exclusión
“Hace 30 años, la conservación se hacía coordinada entre las comunidades autónomas y la participación de las oenegés como Fapas y la Fundación Oso pero esto ha ido cambiando y, como el oso ha adquirido mucho más protagonismo, las comunidades autónomas van solas y nos han apartado de su control”, lamenta.
Esa exclusión hace que las estadísticas sean dispares, en función de quién las elabora. Roberto Hartasánchez desconfía del resultado que ofrecen desde las autonomías.
“Las comunidades autónomas hicieron un censo de osos a la carta, donde aparece que la situación está muy mal, cuando para nosotros está bien”, expone.
Excesivo control burocrático
Las cifras que se dan a conocer públicamente desde las autonomías no son fiables, bajo el prisma de Fapas: “No es asumible que en un sitio de la zona oriental donde hay seis o siete hembras reproductoras digan que hay 120 osos. Es imposible. La información no es veraz, todo es interesado y no se ofrece una información exhaustiva sobre los parámetros utilizados”.
A esta puerta que se les cierra para la cooperación se une el excesivo control burocrático al que están sometidos y que dificulta enormemente el trabajo de seguimiento de los ejemplares.
El control de hembras
Anteriormente, cuando se producía un buen intercambio de información, el Fapas hacía el control de hembras reproductoras en terrenos forestales con las cámaras, pero en la actualidad, aunque siguen utilizando el mismo método, el Principado es mucho más estricto con los permisos, lo que resta efectividad.
“Los osos se mueven de un territorio a otro. Nosotros pedimos autorización para colocar las cámaras para hacer el seguimiento de los ejemplares, pero si cuando ya tenemos la autorización para hacer ese control los osos se han movido de un lugar a otro tenemos que pedir de nuevo otro permiso para mover las cámaras porque el que conceden es específico para ese terreno concreto, de forma que no es efectivo porque está claro que los osos se mueven de un lado a otro y cada lugar es un permiso nuevo”, corrobora.
Roberto Hartasánchez advierte que en Asturias la normativa es muy restrictiva: “No te dicen que no, pero te ponen muchas pegas para poder hacer ese seguimiento”.
Las estimaciones
Las peticiones de información que la organización ha remitido a la Dirección General de Biodiversidad ha obtenido escasos resultados, según señala, ya que desde este organismo se alega que el ministerio solamente sufragaba gastos, siendo el censo una competencia exclusiva de las comunidades autonómicas que participan en su elaboración.
El censo oficial referido al conteo de hembras reproductoras de Oso Pardo Cantábrico para el 2017 -en el que colaboró Fapas- arrojó una cifra de nueve osas con crías para ese año. Por lo tanto, una posible estimación demográfica daría una población de entre 75 y 112,5 osos en ese año para el concejo asturiano de Somiedo y si se realiza el mismo cálculo tomando como dato de referencia las OCAS individualizadas en todo el núcleo occidental asturiano para el 2017, saldrían entre 225 y 337,75 osos para esa población.
La disparidad
“¿Cómo puede ser que el número de osos estimados tres años después en el censo general del 2020, para toda la población asturiana, sea solo de 131 ejemplares? ¿Está disminuyendo drásticamente su número en las áreas mejor conservadas de la Cordillera Cantábrica?”, interpela el director honorífico.
Por el contrario, la población oriental, con una horquilla entre 50 y 75 osos estimados en el 2017, tomando como referencia las OCAS individualizadas (50 con el censo genético), habría alcanzado un crecimiento del 140 por ciento (120 Individuos), solo tres años después, según los datos que maneja Fapas.
El censo de los osos pardos que se efectuaba cada año en función de los datos aportados por las administraciones y las organizaciones no gubernamentales que trabajaban con osos y que ahora se ha dejado de realizar estaba basado en el control de las osas reproductoras.
Las técnicas
El conteo de esas osas, año tras año, permitía evaluar la evolución reproductora de la población de osos en la cordillera Cantábrica y estimar el número de ejemplares.
Los censos se hacen a pie, recorriendo cada año cientos de kilómetros de pistas, trochas y senderos e identificando rastros, midiendo huellas o instalando cámaras fotográficas en lugares donde habita el oso.
El seguimiento
No obstante, la principal estrategia para obtener un censo real y fiable es la constancia. La información debe de ser contrastada año tras año. Hay que demostrar que las crías nacidas un año viven al siguiente para evitar un aumento del número de ejemplares que no se corresponde con la realidad.
Por ello, a juicio del Fapas, es muy importante obtener una identificación clara de los individuos, en especial de las hembras reproductoras, evitando caer en el error o con censos falsos en los que la misma hembra reproductora es contada en más de una ocasión, aumentando así ficticiamente el censo de la población.