
El consejero Roberto Bermúdez de Castro ha defendido tras la reunión del CECOPI y frente a las críticas del PSOE la implicación de Azcón, que sufrió un retraso de varias horas en el vuelo de regreso a Zaragoza
La dana abandona Aragón con una evaluación de daños pendiente y críticas del PSOE a Azcón por estar “ausente”
El Centro de Coordinación Operativa Integrada (CECOPI) se ha reunido por segunda vez este fin de semana en el Pignatelli para calibrar los efectos del paso de la dana por Aragón y tomar la decisión de rebajar la alerta al nivel mínimo a partir de las 14:00 horas de este domingo. El encuentro ha estado encabezado por el presidente Jorge Azcón, y el consejero de Hacienda, Interior y Administración Pública, Roberto Bermúdez de Castro, ha reseñado que el sábado “fue mejorando las condiciones” previas hasta que a última hora la AEMET decidió eliminar las alertas para toda la comunidad.
A las 14:00 horas de este domingo, cuando la UME haya terminado su labor, se desactivarán los niveles 2 y 1 para pasar al nivel de alerta previo a su desactivación completa. La única preocupación “mínima” ahora es la evolución de las tormentas en la zona de Ansó y Hecho, en el Pirineo. Todavía no hay una estimación exacta de daños en Tarazona, donde estos son de tipo agrícola y deberán asumirlos los seguros de tipo agrario. En todo caso, se va a pedir al Gobierno central que se declare “zona catastrófica”.
Bermúdez de Castro ha salido al paso de las críticas del PSOE hacia Azcón por su ausencia el viernes y el sábado, y ha replicado que “el PSOE intenta tapar sus vergüenzas con cosas como esta. Los servicios de emergencias de Aragón son de los que mejor funcionan en España, y cuando se mete intenta emponzoñar algo que funciona bien”.
El ejecutivo reivindica que “el presidente está los 365 días implicado en Aragón, y si una dana le pilla fuera, al momento se entera porque se lo comunico yo y compra un billete para volver. Lo tiene a las 12:00 horas y por culpa de una tormenta en el aeropuerto se pega siete u ocho horas esperando. Son cosas que suceden, y por supuesto estuvo todo el día en contacto conmigo por teléfono. Al llegar a Zaragoza mantuvimos una reunión en el 112”.
“Me parece muy bien que la señora Pilar Alegría se pasee hoy sin la prensa por los pueblos, pero me hubiera gustado que lo hiciera también en Azuara y otras localidades”, ha añadido.
El sábado se registraron tormentas de mayor o menor importancia en todo el territorio, “sin provocar afecciones realmente graves”. En Teruel, y tras avisar a su ayuntamiento, “todo fue con normalidad aunque hubo un importante chubasco, y llovió que en menor medida que el año pasado”. También se remitió una Es-Alert al Bajo Aragón que “era nuestra obligación” y provocó la suspensión de un evento deportivo en el circuito de Motorland en Alcañiz.
Mirando al Pirineo, causó temor la ubicación de campamentos infantiles en el Valle de Tena, con dos de ellos en una situación “al raso”. Uno de ellos se quedó a cubierto en Candanchú y el otro con la colaboración la empresa privada del heliopuerto de Panticosa. Se registró un desprendimiento en Pedrola que provocó afecciones en el punto kilométrico 3 de la carretera A-122 en ambos sentidos y llevó a la UME a limpiar la acequia afectada antes de la reapertura de la vía al tránsito este domingo por la mañana. No se han dado afecciones en el agua de boca.
Ahora, Azcón se está poniendo en contacto con los alcaldes de las localidades más afectadas con el fin de “conocer de primera mano la situación”. En Pedrola preocupa la situación de un barranco anejo al Canal Imperial de Aragón, un tema “recurrente”, que Bermúdez considera que la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) debe atajar “lo antes posible”.

En torno a las 21.30 horas individuos con estética nazi han comenzado a patrullar por el municipio, lanzando consignas ultra y con una actitud violenta hasta que han comenzado las peleas contra jóvenes marroquíes con armas de cuerpo a cuerpo y objetos arrojadizos y han tenido que desplegarse los antidisturbios
La ultraderecha convierte Torre Pacheco en una olla a presión y desata una “caza del inmigrante” por las calles
De las caras de odio se ha pasado a los insultos, de los insultos y las consignas ultra y racistas a las bengalas y los estallidos de petardos, y ya de las bengalas, a las agresiones y los lanzamientos de piedras, cristales y botellas. Torre Pacheco se ha convertido en la noche de este sábado en un polvorín. Una batalla campal entre nazis y jóvenes de estética ultra llegados de otras ciudades con ganas de pelea, por un lado, y grupos de chicos marroquíes encapuchados y organizados esperándoles a las puertas de sus barrios.
La “caza” al migrante en Torre Pacheco ha continuado en la noche de este sábado, tal y como habían amenazado en los últimos días los ultra que se organizan a través de algunos grupos en Telegram y otras plataformas para poner en marcha “patrullas”. Su objetivo, migrantes magrebíes, foco de las persecuciones de estos exaltados que ya se tomaron este viernes la justicia por su mano en respuesta a la brutal agresión sufrida el pasado miércoles contra Domingo, un vecino de 68 años de la localidad, por parte de un joven presuntamente de origen magrebí.
Sobre las 20.30 han empezado a congregarse en la plaza del Ayuntamiento decenas de individuos con camisetas negras, las caras tapadas, gritos de arriba españa y los brazos en alto. “Moros no, España no es un zoo”, “España, una grande y libre” o “España cristiana y no musulmana” son algunas de las consignas que coreaban con rabia, muchos de ellos totalmente alcoholizados. Los rostros estaban a cada momento más desencajados por la ira.
A las 22.00 de esta noche, las amenazas de “cacerías” al migrante han dejado de ser un simple mensaje en un foro de “patriotas”. Los antidisturbios se han tenido que desplegar por el casco urbano de Torre Pacheco y la llama ha prendido en uno de los focos más conflictivos, el barrio de San Antonio, donde el mayor porcentaje de vecinos es de nacionalidad extranjera.
A las puertas de este barrio —la Guardia Civil había cerrado todos los accesos para que los ultras no pudieran llegar al corazón de sus calles— la disputa se ha originado cerca de un kebab donde se encontraban grupos de jóvenes magrebíes. Las peleas han dejado varios heridos, aunque a estas horas se desconoce cuál ha sido el balance. Han tenido que movilizar varias ambulancias.
El número de policías ha sido, en todo momento, muy escaso. Alrededor de medio centenar de agentes para más de medio millar de exaltados. Pese a ello, la delegada del Gobierno, Mariola Guevara, ha asegurado esta misma noche que “este sábado hemos continuado con nuestros máximos esfuerzos y números de efectivos en Torre Pacheco”, pese a que la cifra de efectivos policiales ha hecho imposible controlar la guerra campal.
Seguidamente, Guevara ha añadido que se van a incorporar más agentes de la Unidad de Seguridad Ciudadana de la Comandancia de la Guardia Civil (USECIC), y refuerzos del Grupo de Reserva y Seguridad. “El Ministerio del Interior ha puesto a disposición más recursos y agentes que vienen de camino”.
Guevara ha apuntado que, por el momento, los agentes desplegados no han tenido que intervenir, “simplemente contener a dos grupos con pequeños enfrentamientos para evitar situaciones violentas”. Y ha advertido que “en breve” va a haber detenidos por estas situaciones: “Estamos muy pendientes de la investigación de la agresión a Domingo el miércoles, pero también de las personas que están generando este desorden público con estos mensajes de odio e incitaciones a la violencia”.
Todas las rotondas de acceso a Torre Pacheco estaban esta noche vigiladas por controles de la Guardia Civil para dar el alto a los vehículos sospechosos que intentaban entrar al pueblo. Y en las avenidas periféricas, donde suele haber al caer la tarde decenas y decenas de personas, se veía mucha menos gente de lo habitual.
El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha pedido esta noche al Gobierno que refuerce los efectivos en Torre Pacheco para “frenar la espiral de violencia inmediatamente”.
Así lo ha afirmado el líder de la oposición en un mensaje en la red social X, en el que ha añadido que ha hablado con el alcalde de Torre Pacheco, Pedro Ángel Roca, y con el presidente de la Región de Murcia, Fernando López Miras.
Cuando la batalla ha estallado también han comenzado a llegar las primeras ambulancias para atender a heridos. Había en varias esquinas hombres jóvenes con las caras chorreando sangre de botellazos y golpes de piedras lanzadas al aire.
Para calentar los ánimos, en los chats de grupos como Deport Them Now Spain han seguido enviando imágenes de los presuntos agresores de Domingo -aunque como él mismo denunció ante la Guardia Civil solo fue un individuo el que le agredió- y vídeos de agentes de la Policía Nacional intentando reducir a jóvenes marroquíes, aunque fuentes locales han confirmado a este periódico que no están grabadas en Torre Pacheco.
“Va a ser un polvorín, estamos hasta los huevos de los moros” o “Torre Pacheco será conocida en toda Europa por ser el lugar donde comienzan las Cruzadas” son algunos de los mensajes que esta noche se han seguido cruzando en estos chats, mientras decenas de exaltados recorrían gritando consignas racistas, con las caras totalmente descompuestas por el odio y encendiendo bengalas en los puntos calientes de los barrios donde vive más población migrante: San Antonio, San Juan o Los Pérez, ubicados en la zona sur del municipio.
En Torre Pacheco conviven 89 nacionalidades, el 30% de la población es extranjera. “Tenemos empadronados 41.000 habitantes de derecho, más los que no están empadronados y el municipio crece entre 800 y mil personas más al año”, cuenta Juan Salvador Sánchez Saura, exconcejal socialista de Seguridad Ciudadana en la pasada legislatura.
Sánchez Saura reconoce que “tenemos el doble de población que hace 20 años, pero seguimos con el mismo catálogo de la Guardia Civil, por eso siempre estamos reclamando más medios, la plantilla no está ajustada”. El municipio, además, tiene 181 kilómetros cuadrados, con 11 pedanías y solo un 53% de la población reunida en el casco urbano.
A plena luz del día, este sábado ha sido el líder regional de Vox, José Ángel Antelo, quien ha convocado a un par de centenares de simpatizantes y ha aprovechado la ocasión para lanzar las consignas del partido en contra de la inmigración ilegal. Eso sí, ha evitado condenar las persecuciones a migrantes magrebíes este viernes: “Torre Pacheco se ha levantado, están cansados de ver por qué calle van y a qué hora; los responsables de estos sucesos son PSOE y PP que son los que han traído a los inmigrantes y han generado esta inseguridad”, ha dicho Antelo. El presidente de Vox en la Región ha afirmado, además, “que los españoles tenemos la capacidad de defender a los nuestros, para eso estamos aquí”.

La artista, que forma parte de la tercera jornada del festival de música de Madrid junto a otros nombres como Girl In Red, St. Vincent, Thirty Seconds to Mars o Arde Bogotá, brilla con una actuación flamante
Mad Cool 2025 - El desconocido Noah Kahan eclipsa en el Mad Cool las volteretas de Benson Boone y la nostalgia de Alanis Morissette
La edición de 2025 del Mad Cool, la octava ya del evento, será recordada afortunadamente por la música. El festival de Madrid, que es el más prestigioso de la capital y uno de los más importantes del mundo, sufrió un apagón en sus dos escenarios principales durante la noche de apertura. Tanto la joven Gracie Abrams como el veterano Iggy Pop vieron mermadas sus actuaciones por problemas técnicos. La segunda jornada, no obstante, consiguió remontar: a pesar del calor, pequeñas ráfagas de viento ayudaron a que el catálogo del desconocido Noah Kahan brillara, por sorpresa, eclipsando las volteretas de Benson Boone y la nostalgia de Alanis Morissette.
Pero ni la calidad del sonido ni las altas temperaturas pueden arruinar la tercera jornada, que aguarda el gran atractivo. Desde que debutara con su preciosa drivers license en 2021, Olivia Rodrigo ha sellado su nombre en la cultura pop. Lo ha hecho a base de música excelente. La artista, que supo cómo arrancarse la etiqueta de ‘chica Disney’ en tiempo récord, se ha convertido en una de las grandes promesas del futuro discográfico internacional. Su trabajo como actriz en High School Musical es ahora una breve línea en un currículum mucho más interesante. Su primer álbum, Sour, le fue suficiente para ganar tres premios Grammy, incluyendo el gramófono a la mejor artista revelación. Desde entonces, la joven de 22 años ha ido construyendo la estrella que quiere ser.
Y la estrella que quiere ser Olivia Rodrigo se deja notar ante 50.000 asistentes en un Mad Cool plenamente consciente de que, desde que la artista se dejara ver en el Iberdrola Music, no habría ojos para nadie más. No es de extrañar, por ende, que los otros dos escenarios principales no tuvieran cantantes programados que pudieran solaparse con el concierto de la artista. Tan solo la música tecno de los espacios para DJ converge en el horario del espectáculo de Olivia Rodrigo, y resulta hasta anecdótico, porque la atmósfera con la que la cantante comienza la fiesta es la misma: bajo la machacona producción de su tema obsessed, la intérprete aparece con una mirada desafiante que no tarda en agitar al público al entonar los primeros versos.
Aquí hay muchos factores en juego, no solo la profunda honestidad que Olivia Rodrigo destila con el micrófono en la mano. Los gestos, la sintonía con los fans en primera fila, la historia de su todavía pequeño universo narrativo... todo forma parte del formidable show que la cantante tiene para ofrecer a Madrid. Verla sobre el escenario recuerda irremediablemente a Taylor Swift. La leyenda de la música, que tras dos décadas de carrera ve ahora su impacto en la nueva generación de artistas que toman de ella toda inspiración, se deja notar cuando Olivia Rodrigo emociona al piano con traitor, simpatiza con la audiencia con enough for you y protagoniza la diversión con deja vu —con Swift en los créditos por el parecido del puente al de Cruel Summer—. Si Gracie Abrams es su alumna, Rodrigo sería su hija predilecta.
“Te amo, Madrid. Gracias por venir”, dice la estadounidense en un español perfecto que desata la locura. La gente está entregada de pleno y el alucinante ambiente pone los pelos de punta. Decenas de carteles con mensajes para Olivia Rodrigo se agitan en el aire, donde también ondea una bandera con la cara de la artista y los colores de Estados Unidos de fondo. Más atrás, algunas personas se lo pasan de maravilla empujando una enorme pelota de plástico que va parando de sitio en sitio. Y la cantante hace el resto, interpretando inesperadamente su tema All I Want después de que se lo pidan todos al unísono, arrastrándose por el suelo para mostrar su lado más rockero o sonriendo tras escuchar que le corean “reina” y “guapa” sin entender una palabra. Una sublime Olivia Rodrigo constata que el recinto se le queda pequeño y que ella sola habría podido con todos los escenarios a la vez.
Unas horas antes de que la joven ilumine la capital española ante miles de chicas que la tienen como referente, el mítico grupo Thirty Seconds to Mars ocupa el mismo escenario ante una multitud bastante diferente. El actor estadounidense Jared Leto y su hermano Shannon irrumpen en el recinto para jalear, que no cantar, sus grandes éxitos. Sus temas se gritan dejándose el pulmón si hace falta, y con más motivo si la velada la inaugura la emocionante Kings And Queens, de su disco War (2009). Los rayos de sol no molestan en absoluto, ni siquiera cuando el dúo se propone sudar moviéndose de un lado a otro con la hipnótica This Is War, del mismo álbum
La calma también tiene su momento a lo largo del espectáculo, pues el grupo frena la adrenalina con un set acústico en el que aprovecha para interpretar pistas como City of Angels o la incluso más antigua Attack, que sirve como apertura de A Beautiful Lie (2005). Para el final, Thirty Seconds to Mars vuelve locos a sus seguidores con la reciente Stuck, publicada en 2023, y con el ya convertido en himno The Kill, que nadie se queda sin corear. No falta la pirotecnia y el confeti, que inunda de caos el Iberdrola Music para ensalzar al dúo. El broche de oro llega en el cierre, cuando el grupo sube a varios fans al escenario para cantar juntos la última.
Sin pausa alguna, la celebración de la música continúa a escasos metros, pues Arde Bogotá coge el relevo de Thirty Seconds to Mars en el escenario de al lado y se anima con Antiaéreo, una canción nostálgica que suena estupenda durante el atardecer de verano del que es testigo el Mad Cool. El grupo de rock formado en Cartagena no ha dejado de cosechar éxito desde su fundación en 2017, y la enorme cantidad de fieles que lo acompañan durante el concierto así lo constata. Pese a que muchos ya han asegurado su sitio en el espacio de al lado para tratar de estar lo más cerca posible cuando aparezca Olivia Rodrigo, es indudable que Arde Bogotá se ha ganado el cariño de miles de oyentes.
Una guitarra de doble mástil acompaña la actuación de la banda en el Mad Cool, que se ve muy bonita con la noria mítica del festival en la distancia. Desde que Antonio García entona la estrofa inicial de La Torre Picasso, la melancolía se apodera de la propuesta de los músicos cartagineses. La más bella, Cowboys de la A3, que se torna imposible escuchar sin emocionarse. “Para toda la gente que vive en Madrid y echa de menos el mar”, alega Arde Bogotá a la multitud. “El mar no se va a mover de ahí. Nos veremos pronto saltando las olas”, asegura. Su maravillosa participación en el festival parece prever que, sea saltando o no las olas, se podrá seguir disfrutando de Arde Bogotá durante mucho tiempo.
La jornada rockera se encarga de concluirla Justice, el último plato fuerte de esta octava edición. El dúo francés de música electrónica compuesto por Gaspard Augé y Xavier de Rosnay se rinde por completo al rock & roll para cerrar por todo lo alto el telón del festival. El petardeo es la máxima de su concierto, que cuenta con varios remixes y combina mashups de numerosas canciones, incluyendo el comienzo con Genesis y el final con The End, muy apropiada para la ocasión. La iluminación, que alterna principalmente el blanco y el negro, se apodera de la atmósfera durante su duración de más de una hora.
Finneas y St. Vincent, otros nombres que incluye el cartel, forman igualmente parte de este memorable sábado. El primero aporta un buen lote de canciones tristes, aunque se agradecen después de tanta fiesta y jaleo. Su voz hipnotiza, por lo que en realidad poco más puedes hacer que quedarte a escucharlo cuando presenta su convincente For Cryin' Out Loud!. Más gamberra se muestra la cantautora St. Vincent, que es la persona más feliz de la ciudad al tocar pistas como Fear the Future o All Born Screaming.
La conclusión también sirve para recordar el comienzo de una jornada redonda. La compositora Girl In Red, un gran referente dentro del colectivo lésbico, sobre todo entre las personas más jóvenes, aprovecha su primera vez actuando en Madrid para reivindicar el baile. Lo hace sobreviviendo al último tramo de mayor calor del día, justo a las siete de la tarde, de ahí a que aparezca con gafas y una personalidad desbordante: “Cuando vienes a España tienes que ponerte gafas de sol, y te ves jodidamente genial”, confiesa en inglés. Para ella no hay normas ni imposibles: la artista se baja del escenario y canta uno de los temas sumergida entre la multitud. Es probable que ese sea el verdadero éxito de quien se dedica al arte.

El exjefe del Servicio de Neurología del ya extinto Hospital Son Dureta de Palma durante una treintena de años, defensor de una medicina más humanizada, hace balance sobre su devenir vital y reflexiona sobre los límites de la inteligencia artificial en la práctica médica
El cirujano de las 20 incubadoras y los 2.000 niños operados en Senegal
Antonio Barceló entra en su estudio con paso lento, pero firme. Bastón en mano, mira alrededor con esa atención que mezcla curiosidad con respeto, como si cada rincón hablara un idioma que vale la pena escuchar. Hay un cuadro pintado a carboncillo, un sofá y dos baldas de madera de iroco con libros que enmarcan el espacio. El neurólogo, de 84 años, lleva más de veinte jubilado, pero su cabeza sigue en un grado de efervescencia elevada con plena actividad diaria. Fue jefe del Servicio de Neurología en el ya extinto Hospital de Son Dureta de Palma durante más de tres décadas y su nombre está asociado a una forma de ejercer la medicina que pasa por aunar ciencia y arte, como ya contempló el padre de la Medicina, Hipócrates de Cos.
Hoy, ya retirado y como miembro de Honor de la Sociedad Española de Neurología, lee a diario la prensa en bibliotecas, observa la realidad política y sociocultural, el presente y el futuro de los más jóvenes, escribe y pertenece a varios clubs de lectura de poesía y novela, música y cine, siempre con el compromiso y la esperanza de seguir trabajando para crear un mundo mejor.
“Si hoy tuviera veinte años, retomaría campos que de joven tuve que abandonar, como la música, y estudiaría a fondo las implicaciones de la inteligencia artificial en la medicina”, arranca diciendo el doctor, a la vez que comenta que “en esta última disciplina puede hallarse el presente y el futuro de la neurología”. A pesar de ello, reconoce que el sufrimiento humano no se puede reducir a algoritmos y explica que todo lo que está siendo el mundo de la IA pretende ahondar en la evolución del pensamiento científico, ya que “el sistema nervioso es la base de esta disciplina científica y tecnológica”.
Si hoy tuviera veinte años, retomaría campos que de joven tuve que abandonar, como la música, y estudiaría a fondo las implicaciones de la inteligencia artificial en la medicina
Antonio Barceló — Neurólogo
Entre melodías y sinapsis
La conversación fluye entre libros, pausas y recuerdos de una vida pasada que, contada por él, parece estar ocurriendo ahora, tal vez por la vehemencia con la que cuenta sus avatares vitales o por el impulso irrefrenable que le lleva a compartir su historial de vida. Su mirada es la de alguien incapaz de separar ciencia de emoción o experiencia clínica de biografía personal. Todo en él lleva a una trayectoria donde la razón y la sensibilidad se dan la mano.
Su interés más reciente —aunque ya lleva décadas en ello— gira en torno a la música y a todo lo que la cultura supone en el mundo actual. “No hay bases científicas objetivas probadas que expliquen cómo puede influir la música en la cura de la patología personal de cada individuo que enferma”, menciona Barceló. Sin embargo, “sí que hay alguna base”, apostilla. “Todos hemos sentido que una melodía puede alterar nuestro estado emocional o aliviar un dolor que parecía físico”, cuenta, mientras parece estar buscando la respuesta sensorial en alguno de sus dos hemisferios cerebrales.
No hay bases científicas objetivas probadas que expliquen cómo puede influir la música en la cura de la patología personal de cada individuo que enferma
Antonio Barceló — Neurólogo
Con todo, este enfoque no nace del sentimentalismo. Antonio Barceló es riguroso. O intenta serlo. Cita a Oliver Sacks, el neurólogo británico que escribió Musicofilia, en cuyas páginas se narran casos sorprendentes, como los de pacientes con Alzheimer que olvidan todo salvo la música de su juventud; enfermos que recuperan la coordinación motriz al oír un ritmo; personas con afasia que consiguen cantar aunque no puedan hablar. Insiste en que no es milagro: “Algo hay…”. Acaso en el sistema límbico o en la plasticidad cerebral, chi lo sa, “pero debemos seguir investigando para conocer cómo se produce ese vínculo tan profundo”, concluye.
Barceló ha dedicado mucho tiempo a estudiar vidas de compositores que estuvieron también enfermos. Habla de Beethoven y su sordera; de Schubert y la sífilis que le fue consumiendo, pero sobre todo de Schumann, cuyo caso le parece paradigmático, y tuvo episodios de manía persecutoria, depresiones extremas, delirios y alucinaciones auditivas. Fue internado en un psiquiátrico donde murió con 46 años. Y, sin embargo, en medio de esa tormenta mental, compuso “obras prodigiosas”, como su Concierto para piano, algo que nos lleva a pensar en cómo alguien puede estar tan desorganizado por dentro y a su vez crear algo tan coherente y tan armónico.
Una vida marcada por la fragilidad y el pensamiento
Ese tipo de preguntas no vienen solo de la teoría. Para el facultativo, todo comenzó mucho antes, en su propia infancia, marcada por la enfermedad. Nació en 1941, en plena posguerra, en Madrid. De padres mallorquines, su padre, funcionario de Correos, fue represaliado por no adherirse al nuevo régimen. La familia se trasladó a Trujillo, Cáceres. Allí, entre los tres y los seis años, contrajo paludismo y tuberculosis, esta última curada posteriormente con hidracidas y estreptomicina.
Barceló nació en 1941 en Madrid. De padres mallorquines, su padre, funcionario de Correos, fue represaliado por no adherirse al nuevo régimen franquista
“Fui un niño frágil. Me pasaba más tiempo en la cama que en la calle”, cuenta. Sin buscarlo y desde casa, Barceló ya sabía leer y escribir a la edad de cinco años. Y es que, en medio de esa fragilidad, el pensamiento encontró terreno fértil. Aprendió a leer y a tocar el piano antes de ir al colegio. Su madrina, Soledad, una huérfana de guerra que fue acogida por la familia del doctor en Madrid, le enseñó a leer, nombrar los países del mundo, recitar poesías de memoria y a distinguir las notas musicales. “Soledad era como una maestra”, subraya el neurólogo sobre alguien que le enseñó a pensar, alguien que fue, acaso haciendo las veces de madre, su primera mentora en el propio desarrollo personal y académico.
Entre los tres y los seis años, Barceló contrajo paludismo y tuberculosis. Aprendió a leer y escribir a los cinco años. Sabía tocar el piano antes incluso de ir al colegio
Antonio Barceló estudió el Bachillerato en el Colegio de los Padres Escolapios de San Antón de Madrid con una escolaridad sobresaliente. Durante ese tiempo tuvo profesores que le fueron ampliando la perspectiva de una futura vida, por lo que concibió estudiar la carrera de Medicina, con el pensamiento mágico de que esa decisión implicaría un proceso de autosanación de futuras enfermedades y, a la vez, ser el médico de su entorno más cercano.
Empezó la carrera en la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, por el llamado Plan de 1953, que obligaba a hacer un selectivo de ciencias, aprobado el cual ya se podía empezar la carrera universitaria más larga por entonces, como era Medicina. Finalizados los estudios, tuvo que realizar los seis meses de prácticas de Alférez de la milicia universitaria y, una vez concluidos, fue admitido por el único Plan de Formación de Residentes en la Fundación Jiménez Díaz (Clínica de la Concepción) de Madrid, donde se tituló en Medicina Interna y Neurología. En 1969, entró a formar parte del Servicio de Neurología de la cátedra Jiménez Díaz en el Hospital Clínico de Madrid como neurólogo adjunto de dicho servicio y tuvo como jefe al doctor Alberto Portera, recién regresado de Estados Unidos y uno de los que trajo a España los grandes avances de la neurología norteamericana.
París: la palabra como diagnóstico y refugio
A través del Institute Français de Madrid, Barceló consiguió una beca en 1970 para irse a París a la École Pratique des Hautes Études y el Hôpital La Pitié-Salpêtrière, donde conoció de cerca el poder de la palabra como herramienta diagnóstica. “No hay enfermedad sin relato”, diría años después. Recién casado con Francisca Ávila, una enfermera a la que conoció justo antes de partir, se trasladaron a la capital francesa y desde el Barrio Latino participó y convivió con el exilio antifranquista, a la par que absorbía las ideas de los personajes y de la cultura de la actualidad en la Francia de entonces, plasmadas en Sartre, Lacan, Althusser, Semprún, Cortázar y otros muchos.
Participó y convivió con el exilio antifranquista en París, a la par que absorbía las ideas de los personajes y de la cultura de la actualidad en la Francia de entonces, plasmadas en Sartre, Lacan, Althusser, Semprún, Cortázar y otros muchos
A su vuelta en 1972, obtuvo la plaza de Jefe del Servicio de Neurología del Hospital de Segovia. Y en 1977 se instaló en Palma y levantó desde los cimientos el servicio de Neurología del hospital Son Dureta. Durante una treintena de años, combinó la atención clínica con el estudio del vínculo entre arte, emoción y cerebro. Entre sus comunicaciones y artículos publicados en las revistas de especialidad, Barceló destaca ahora un trabajo en equipo sobre el síndrome de Stendhal, en donde se reitera ese vértigo que provoca la belleza, dado que la estética también impacta en el cuerpo. Jubilado en 2005, en 2010 recibió el reconocimiento a su carrera como neurólogo, lo que le llevó a ser nombrado miembro de honor de la Sociedad Española de Neurología.
La medicina como escucha profunda del sufrimiento
Admirador del profesor Pedro Laín Entralgo, Barceló hizo como suyas las enseñanzas de ejercer la medicina “a través de las manifestaciones del ser enfermo”. Porque, para él, un neurólogo debe saber tanto escuchar como observar, leer como diagnosticar, basándose en la relación antropológica médico-enfermo. “No se puede curar sin escuchar. Y no se puede escuchar, si uno no ha aprendido a mirar el sufrimiento del otro como si fuera propio”, incide.
No se puede curar sin escuchar. Y no se puede escuchar, si uno no ha aprendido a mirar el sufrimiento del otro como si fuera propio
Antonio Barceló — Neurólogo
Hoy vive más en el silencio que en el discurso, aunque su voz esté más presente que nunca en tertulias literarias, redes sociales o en comunicaciones (sus Galerías Poéticas) por correo electrónico. No necesita ya demostrar nada. Escribe por las tardes, lee a Montaigne, y sigue creyendo que la medicina del futuro tendrá que integrar biología, historia, narrativa y tecnología.
Al final de la entrevista, tras una pausa larga, añade con una media sonrisa: “A veces siento que no conseguí lo que buscaba. Pero creo que eso es lo que me ha mantenido despierto. La medicina no es una respuesta, es una búsqueda”. Y entonces se levanta el maestro, habiendo dejado casi llena su taza de té, como quien ha terminado no una entrevista, sino una pieza musical que necesitaba ser tocada con el tempo justo.

El equipo parisino puede ganar los cuatro títulos por los que competía si vence hoy
España busca cerrar el círculo con la conquista de su primera Eurocopa femenina
El Paris Saint-Germain (PSG) está a un partido de firmar su temporada perfecta, en la que puede conquistar los cuatro títulos a los que aspiraba: Ligue 1, Copa de Francia, Champions League y Mundial de Clubes. Para eso deberá superar este domingo (21:00 horas) al Chelsea de Enzo Maresca, que podría aumentar el botín de esta campaña, porque ya conquistó la Conference League al superar al Betis el pasado mes de mayo.
“Podemos conseguir algo histórico”, aseguró el centrocampista español Fabián Ruiz tras la contundente victoria en semifinales ante el Real Madrid (4-0), que reivindicó el triunfo del conjunto parisino ante un rival de entidad, aunque esté en construcción desde la llegada de Xabi Alonso.
“Estamos en buen camino para seguir haciendo historia”, aseguró por su parte el lateral derecho, Achraf Hakimi. Otra declaración de intenciones de una plantilla que no pierde de vista un hito que no ha firmado ningún equipo hasta el momento, dado que antes no existía el Mundial de Clubes.
Antes del Mundial de Clubes, había que reparar en el selecto grupo de equipos con un triplete: Celtic, Ajax, PSV Eindhoven, Manchester United, Inter de Milán, Bayern de Múnich, Barcelona y Manchester City. Desde esta temporada, aquí también figura el PSG.
En esa idea ahondó Luis Enrique, arquitecto de un proyecto que prima lo colectivo y que se ha sobrepuesto a las salidas de sus principales figuras, Neymar, Messi y Mbappé. ''Estamos a un solo partido de armar la historia'', explicó el técnico asturiano en rueda de prensa.
“Representa mucho para nosotros, para nuestros aficionados, para el club. Es un gusto para mí como entrenador trabajar en París”, subrayó el entrenador, que agradeció el apoyo de la entidad para confeccionar la plantilla más exitosa hasta la fecha y que va camino de protagonizar una temporada muy por encima de las “expectativas que tenían al inicio”.
El PSG quiere engordar sus vitrinas
Las vitrinas del equipo parisino estaban huérfanas del mayor título europeo, la Champions League. Esa deuda quedó saldada el pasado mes de mayo, cuando el PSG se impuso al Inter de Milán por un contundente 5-0. Y antes de ese partido llegaron con los deberes hechos, conquistando todos los títulos domésticos, algo a lo que sí estaban acostumbrados.
Tras años de inversiones millonarias, el PSG ya puede presumir de una Champions League, una conquista que llega en el mejor momento, coincidiendo con la primera edición del Mundial de Clubes. Si gana esta noche al Chelsea, no solo sumará un título más a sus vitrinas, sino que marcará un hito que ningún equipo ha logrado hasta ahora y firmará su temporada perfecta.

Vanessa Díaz y José Manuel Fernández ha rehabilitado la parte inferior de un hórreo como taberna en el pueblo de Premoño, paso del Camino Primitivo a Santiago, y que desde hace una década no tiene bar
Asturias quiere salvar sus hórreos, cabazos y paneras con un centenar ya propuestos para ser protegidos
El hórreo que Vanessa Díaz y José Manuel Fernández tienen delante de su casa de Premoño, en Les Regueres, se levanta majestuoso justo a unos pasos de la puerta de entrada a su hogar. Y quizás por eso, por la propia belleza del hórreo, y quizás porque por delante de su casa pasa el Camino de Santiago y el goteo de peregrinos es continuo, hace años que pensaron que ahí, en el hórreo, era el lugar en el que ellos podían devolverle el alma a Premoño, esa que se apagó el día que cerró el último bar del pueblo, hace más de diez años.
Lo que empezó como una ilusión, que se hacía más grande cada vez que miraban al hórreo, está a punto de hacerse realidad, y en menos de dos semanas Premoño no solo volverá a tener bar, sino que además también tendrá tienda. Si su vecino Ramón estuviese vivo, se habría emocionado con este proyecto; él, que fue el primero en considerar que el bajo del hórreo de Vanessa y José era el lugar ideal para celebrar pitanzas, para juntar a los vecinos, para darle vida al pueblo.
Ahora, esa vida tendrá un sitio oficial de reunión y los peregrinos también tendrán un bar donde refrescarse, comprar un bocadillo, sentarse un rato y, de paso, dejarán de llamar en casa de Vanessa y José. “En verano hay días que pasan más de cien peregrinos; muchos piensan que nuestra casa es un albergue, nos pican en la ventana pidiendo agua o una cerveza”, explica Vanessa Díaz, y desde uno de los taburetes su hija apunta: “Mamá, cuántas veces estás haciendo fabes y entran…”. La noche anterior, un francés pasó toda la noche aparcado a las puertas de su casa en una autocaravana, esperando a su mujer, que venía haciendo el Camino de Santiago, y a José no le quedan cervezas frías en la nevera hoy porque la última “se la llevó un italiano”, explica con su sonrisa.
Ser paso del Camino de Santiago tiene, para ellos, muchas más cosas buenas que malas. Y es que Vanessa y José son un matrimonio a los que les encanta celebrar la vida y el contacto con la gente. “A mí me gusta la romería”, apunta José. Vanessa, que es hija de camarero, aunque se dedica a la administración, sí que sabe dos cosas: que le gustaba echar una mano a su padre porque en el bar siempre había alegría, y que la cocina es terapéutica para ella. “Esto será un chigre de los de toda la vida, vamos, que el vino se va a servir en vaso de sidra”, explica ella, que estos días anda afanada en preparar comida para las más de treinta personas que han invitado a su casa este fin de semana, por las fiestas del pueblo.
En Premoño hay, a día de hoy, noventa vecinos, en un pueblo que aún conserva la esencia de aldea asturiana. “Puedo decirte que somos un pueblo muy unido; los vecinos se conocen, trabajamos en las fiestas y, aunque obviamente siempre hay gente con la que te llevas mejor, creo que en eso Premoño sigue siendo ejemplar. Todo el mundo tiene muchas ganas de que abramos; al final, esto era una ilusión de los dos, pero para nosotros lo más importante es crear un lugar de encuentro”, concreta José.
La vida de este matrimonio está llena de casualidades. Cuando se conocieron, precisamente en las fiestas del que hoy es su pueblo, se dieron cuenta de que se habían bautizado el mismo día y, además, hicieron la comunión en esa misma fecha. Cuentan con gracia que también comparten otra fecha: la de la boda, y reconocen que este proyecto les ha dado algún que otro quebradero de cabeza importante; ellos, que “no son de discutir”, llegaron a enfadarse a ratos. ¿El motivo? Principalmente, los tiempos que no hacían más que retrasarse. “Fíjate, que hacía años que habíamos hecho la consulta a Cultura para ver si aquí, en el hórreo, podíamos hacer el bar. Ya nos habíamos hasta olvidado… Por eso, cuando nos llegó la carta dando respuesta favorable, dijimos: venga, adelante; ahora no podemos dejar aquel sueño sin hacerse realidad”. Y así lo hicieron, y es en verano cuando van a abrir las puertas de su “Taberna Alborada”, con la luz del sol, y debajo del hórreo, donde se respira a gusto a la sombra.
Una pareja de peregrinos de Carolina del Norte se ha parado a preguntar si hay bar y han pedido permiso para ver qué hay debajo de ese hórreo. “Fascinante”, dice Christobal Smith, que a sus 52 años descubre para qué sirve un hórreo. El hórreo de José y Vanessa se había quedado casi sin vida, como la mayoría de estas construcciones en Asturias; ahora allí ya no se guardan cosechas, pero sí los trastos, los regalos de boda… y se habilitan tendales para que seque la rosa pese al orbayu.
Y ahí, debajo del hórreo, ahora Premoño tendrá su bar-tienda, su sitio de reunión, su lugar de paso de peregrinos… “Pocas cosas habrá más guapas que cuando la tradición de aquí se junta con la cultura de la gente que viene a hacer el Camino desde todas las partes del mundo”, apunta Vanessa, a la que solo se le queda una espinita clavada, la misma que le queda a José, que falta Ramón. Aunque quizás Ramón sea, precisamente, el alma de este bar-tienda. Y pasan otros tres peregrinos…