
Los animales, acalorados y sedientos, accedieron a urbanizaciones de la isla en búsqueda de agua y comida. Los vecinos, que temen el peligro que pueden suponer para el tráfico, alertaron al Govern, que ha optado por acabar con ellas
Serpientes invasoras de hasta dos metros han aprendido a nadar en Ibiza y arrasan con las lagartijas endémicas
Última semana de agosto de 2025. La costa norte de Menorca es un tórrido páramo rocoso en medio de uno de los veranos más intensos que se recuerdan. La sequía y las altas temperaturas aumentan la presión humana sobre la isla que a su vez profundiza la escasez de agua potable en los acuíferos. Hay alerta naranja. Acaloradas y sedientas, un grupo de cabras silvestres abandona su hábitat para adentrarse en la jungla de cemento de las urbanizaciones de Arenal d'en Castell y Son Parc, en el municipio de Es Mercadal. El teléfono del Ayuntamiento no paró de sonar durante las siguientes semanas con denuncias y quejas de vecinos y turistas debido a que las cabras “invaden los jardines, se comen las plantas y ensucian los coches”. A partir de aquí se pondrá en marcha un mecanismo administrativo por el cual el Consistorio solicitará a la Conselleria de Medi Ambient i Pesca del Govern que tome cartas en el asunto, organismo que finalmente impulsará la solución que ha levantado ampollas entre la población local: matar a todas las cabras a tiros.
“La mañana del sábado nos encontramos con un cartel que decía que cerraban la etapa cuatro del Camí de Cavalls por tareas de gestión y mantenimiento. No decía nada de que estaban matando a tiros a la fauna silvestre. Nosotros como vecinos no queremos que anden sueltas por la zona porque pueden ser un peligro para el tráfico e incluso se colaban en jardines, pero matarlas así nos parece una salvajada”, explica Alicia A., una de las pocas residentes que habita todo el año en la urbanización de Arenal, típicamente poblada por turistas y residentes estacionales. “Imagínate que alguien decidiera omitir el cartel o, ¿qué pasaría si alguien está de excursión y no lo ve? Es una burrada y un peligro resolver las cosas a tiros”, concluye.
Nosotros como vecinos no queremos que anden sueltas por la zona porque pueden ser un peligro para el tráfico e incluso se colaban en jardines, pero matarlas así nos parece una salvajada
Alicia — Residente
“Me parece un espanto que en una isla que es Reserva de Biosfera, que tiene especial cuidado de la fauna y flora como parte de su oferta cultural e incluso turística, se resuelva la sobrepoblación de animales a tiros. En el vecindario estamos consternados porque, además, han dejado los restos de los animales allí donde los mataron. El tramo de Arenal del Camí de Cavalls huele a muerto desde hace días, la postal es realmente impactante”, cuenta Lluvia, vecina de Son Parc.
Ella, tras enterarse de la batida, comenzó a juntar firmas entre los municipios de Menorca para exigir que se cambie el protocolo de control de fauna por otro no letal. “Hemos logrado mil firmas en 24 horas, las redes sociales nos han ayudado mucho y vamos a seguir luchando para que se busque una solución menos bárbara para estos pobres animales”, concluye.
Ninguna administración se hace responsable
Desde el Consistorio insisten en que se notificó debidamente a todo el vecindario de Son Parc y de Arenal de las “tareas de mantenimiento relacionadas con el control poblacional de cabras asilvestradas” durante los días 6 a 8 de mayo. Asimismo, en diálogo con elDiario.es, el alcalde de Es Mercadal, Joan Palliser Riudavets (PP), afirma que el gobierno municipal está exento de toda responsabilidad. “No es nuestra competencia. La responsabilidad en materia de gestión de fauna silvestre es del Govern, concretamente del Consorci per a la Recuperació de la Fauna de les Illes Balears (COFIB), a quienes remitimos nuestras peticiones y que finalmente procedieron”, explica.
Por su parte, desde la Direcció General de Medi Ambient han confirmado que la activación del “protocolo de control de fauna” se inició a raíz de un “requerimiento urgente y reiterado del Ayuntamiento, motivado por las quejas vecinales y por los daños que estos animales provocan en jardines, huertos y explotaciones agrícolas” y han insistido en que las cabras suponen un “riesgo para la seguridad vial al invadir carreteras y zonas urbanas”. Con todo, rechazaron explicar si existe un censo poblacional de cabras asilvestradas en Menorca, ni tampoco detallaron cuántos han sido los ejemplares abatidos tras la última matanza.
Por su parte, fuentes del COFIB han confirmado que “el propio Consistorio de Es Mercadal notificó a esta dependencia que no podía asumir la captura en vivo de los animales, motivo por el cual se ha optado por una batida de caza controlada como medida excepcional de gestión poblacional”. Asimismo insisten en que la actuación “cuenta con todas las autorizaciones pertinentes y se desarrolla únicamente en siete fincas autorizadas”. En ella participaron cuatro trabajadores del COFIB, junto con Agentes de Medio Ambiente, Policía Local, Guardia Civil y representantes del Ayuntamiento. Cabe recordar que, aunque desde el Govern señalan que se trata de un protocolo “excepcional”, varios vecinos de la zona han confirmado a elDiario.es que no es la primera vez que sucede.
Por su parte, desde el COFIB han explicado a elDiario.es que el abandono de cuerpos al raso que denuncian los vecinos responde a un criterio ambiental. “Los cadáveres de los ejemplares abatidos no serán removidos, excepto en aquellos casos en los que queden visibles o próximos a zonas transitadas. Esta decisión responde a criterios de una pauta de gestión ambiental y equilibrio ecológico, ya que contribuyen a la alimentación de aves carroñeras presentes en Menorca, como las milanas o los milanos”, concluyen.
Alternativas no letales
Aída Gascón es coordinadora estatal de la ONG Anima Naturalis, una de las entidades que, tras enterarse de las intenciones del COFIB en agosto del año pasado, se comunicó con el Govern tras ser alertada por una de las colaboradoras de la organización, residente en Es Mercadal, de la inminente matanza de cabras. “Sabemos que es una práctica habitual en Baleares y por eso nos comunicamos con el Govern, incluso realizamos una solicitud de información pública. Tuvimos que reclamar al organismo mediador de transparencia porque no respondieron. En todo momento nuestra intención era conocer los fundamentos que llevaron a la administración a decidir que matar a tiros a las cabras era la mejor alternativa”, explica Gascón.
La activista animalista insiste en que, según la Ley de Bienestar Animal, es obligatorio buscar alternativas no letales en cualquier protocolo de control poblacional. “Realmente no creo que hayan buscado alternativa alguna. Nosotros nos ofrecimos a buscar conjuntamente otras soluciones como traslados a santuarios o reservas protegidas, pero ni siquiera nos llamaron para preguntar cómo se podría hacer”, concluye Gascón.
No creo que hayan buscado alternativa alguna. Nosotros nos ofrecimos a buscar conjuntamente otras soluciones como traslados a santuarios o reservas protegidas, pero ni siquiera nos llamaron para preguntar cómo se podría hacer
Aída Gascón — Coordinadora de la ONG Anima Naturalis
Jaume H. trabaja en una empresa dedicada exclusivamente al control poblacional de animales silvestres. Según explica, su compañía mantiene vigentes varias decenas de contratos con administraciones de todo el estado, con el objetivo de evitar la vía letal como herramienta de control poblacional. “Yo estaba en Menorca cuando aparecieron las primeras quejas por las cabras. En su momento me ofrecí a las autoridades, por mi experiencia sé que se podría utilizar el método del 'capturadero', una jaula accionada por control remoto que permitiría capturar a los ejemplares y trasladarlos a otro sitio donde no molesten. Esto implica un gasto, una inversión, una logística que muchas veces las administraciones públicas no están dispuestas a hacer”, concluye.
Por último, cabe destacar que en 2025 la formación animalista PACMA pidió al Govern que se hicieran públicos los informes técnicos y ambientales que justificaron la ejecución de la población caprina. Fuentes de la organización han destacado que “la gestión de poblaciones animales debe abordarse desde criterios científicos, éticos y proporcionados”. “Esta decisión es improvisada y además poco eficaz”, señalan los animalistas, quienes, además, sostienen –al igual que la ONG Anima Naturalis– que existen alternativas menos agresivas, como la esterilización. Por su parte, ni la Conselleria de Medi Ambient ni el Consorcio para la Conservación de Fauna han respondido a este medio cuáles han sido los criterios técnicos tenidos en cuenta para realizar la batida, ni tampoco si existe un censo poblacional de cabras silvestres, ni cuántas fueron abatidas finalmente entre el 7 y el 9 de mayo.

Un migrante que viajó con su esposa y un señor de 50 años permanecen en prisión preventiva desde 2024 tras un tipo de proceso judicial cada vez más cuestionado por abogados y defensores de derechos humanos
Nunca había visto el mar y fue acusado de ser patrón de patera: “Entré en la cárcel injustamente y salí por justicia”
Mariama vio a su marido Sidy por última vez el 5 de noviembre de 2024 en el Centro de Atención Temporal para migrantes de El Hierro. Tras una pequeña conversación que mantuvieron, en la que le decía a su pareja que no lo había podido ver el día anterior, Adama no pensó que desde entonces todas sus comunicaciones serían a través del teléfono. Souleymane y toda su familia, aún no pueden creer que su primo Babacar, un hombre de 50 años, recién llegado a España, esté en prisión. Los dos hombres están acusados de pilotar la patera que los trajo a Canarias en 2024. El encarcelamiento de decenas de migrantes una vez desembarcan en el Archipiélago, tras pasar por procesos judiciales cada más cuestionados por abogados y defensores de derechos humanos, impacta también en esposas, madres y hermanos: “Lloro mucho y no paro de pensar porque mi marido no ha hecho nada”, confiesa Mariama.
La historia de Mariama es una historia de huida. De Joal, Senegal, con 48 años y cuatro hijos, relata entre lágrimas que su familia se opuso firmemente a su matrimonio con Sidy. A lo largo de 2024, la pareja decidió instalarse en Gambia, por un lado para conseguir mayores ingresos económicos y, por otro, para estar lejos de la familia de ella, que la hostigaba regularmente por haberse casado con un hombre que sus hermanos mayores no habían elegido. En Gambia, Sidy trabajaba de pescador. Aquí le comentaron unos meses después de que una patera saldría rumbo a Canarias. “Dijimos que no era seguro que nos quedáramos en Senegal, que teníamos que vivir nuestra propia vida y nuestro matrimonio sin que nadie nos moleste”, recuerda. Sidy había podido ahorrar algo de dinero fruto de su trabajo en el mar y decidieron que seguiría trabajando un tiempo más para terminar de costear el viaje.
Mariama recuerda que llegaron el 3 de noviembre a El Hierro. Después de pasar 24 horas en el muelle, el tiempo que duró la identificación de la Policía, los tripulantes fueron derivados al CATE. Aquí Mariama recuerda que quería estar con su marido, y que además la Policía les había hecho entrega de un documento que especificaba que eran marido y mujer, pero en el recurso, según relata ella, le dijeron que debían permanecer separados, él en módulo de hombres y ella en el de las mujeres. “Mohamed me dijo que después nos encontraríamos. Él pensaba que íbamos a reencontrarnos”, rememora.
Esa fue la última conversación que mantuvo con su marido en persona. Después pasaron cuatro días en los que no tuvo noticias de él, hasta que un amigo de la familia la llamó y le comunicó que Sidy se encontraba en la cárcel de Tenerife II en prisión preventiva. Desde entonces se comunican muy de vez en cuando por teléfono móvil, ya que ella no ha podido ir a verlo al no tener papeles ni un trabajo con el que obtener ingresos. “Ahora mismo no puedo realizar mis sueños. Desde que pasó esto mis sueños están rotos. Hemos venido juntos a España para poder trabajar, vivir con tranquilidad y seguridad y con el tiempo traer a mis hijos”, sostiene su mujer. El resto de la familia de Sidy también vive en la angustia desde noviembre de 2024. Mariama cuenta que no puede hablar con su suegra porque ambas rompen a llorar: “Ella no puede ni hablar. Me dice que este es el final de su hijo y yo le respondo que no, que es el destino y que debemos rezar por él”, apunta.
Otra mujer sufre en la distancia el encarcelamiento de su marido. La esposa de Babacar vive en Ziguinchor, Senegal y debe alimentar ella sola a sus siete hijos desde que su marido partió a España y fue llevado a prisión en Tenerife. “Es una mujer muy valiente porque se busca la vida; se va al puerto para comprar y vender pescado para sobrevivir. Pero no le llega, lo que gana es muy poco”, cuenta Souleymane, el primo de Babacar desde España. Como muchos otros migrantes, salió de Senegal para mejorar sus condiciones de vida, pero un mes después de llegar a El Hierro, la policía lo trasladó a Tenerife II. Souleymane cuenta que su primo pagó 450.000 CFA, unos 680 euros para llegar a España. “Cuando ya tenía fecha para viajar a la Península, se lo llevaron porque algunos tripulantes han dicho que él era el patrón, pero no lo es. Porque él ha pagado; él es cliente”, señala su primo.
Souleymane cuenta que su primo se encuentra anímicamente “muy mal” porque sabe que ha dejado atrás a su mujer con muchos hijos a cargo y sin recursos. Reconoce que al principio estaba aún más desesperado y que con el paso del tiempo ha ido mentalizándose: “Tienes fe en que un día vas a salir, se te va levantando el ánimo, pero levantar el ánimo entre cuatro paredes no es nada fácil”. En el caso de Babacar se suma su edad. Cuando salga de prisión tendrá más de 50 años, por lo cual le costará mucho reengancharse a la vida laboral. “Si sales de la cárcel cuando aún eres joven te queda mucho tiempo todavía, pero si sales con 50 años ya se te han ido las fuerzas las ganas y la energía”, se lamenta. Sin padre ni madre, y con su mujer sobreviviendo en Senegal solo con la ayuda económica de su primo, que de vez en cuando le envia dinero para que pueda hacer alguna llamada a él, a su mujer y sus hijos: “Imagina un hijo que no puede hablar con su padre y que si habla con él es para solo un minuto. No es nada fácil”, apunta.
*(Todos los nombres utilizados son ficticios para salvaguardar la identidad de los entrevistados)
Voluntarios que facilitan la vida en prisión
El único contacto con el exterior de muchos migrantes encarcelados por supuestamente haber dirigido una patera hasta Canarias es el teléfono móvil. Sin embargo, la posibilidad de comunicarse con sus seres queridos supone una traba más en su encierro. En este sentido, la Asociación Rehoyando de Las Palmas Gran Canaria, a través del proyecto Boza, entre otras acciones, presta apoyo emocional, facilitando el contacto del migrante son su familia. Uno de sus voluntarios, el párroco José Antonio Benítez, señala que se trata de una tarea a veces complicada puesto que el reglamento penitenciario exige la existencia de un contrato telefónico para que se dé la comunicación.
“Imagínate buscar un contrato de teléfono de una persona en medio de una población rural de Senegal o de Mauritania para que pueda entrar en contacto con la familia”, recalca. Por ello, con un equipo de voluntarios y voluntarias, a través de traductores online y de personas del continente africano que hablan bambara o wolof, se ponen en contacto con las familias y les piden un contrato o una factura que incluya al propietario de la línea telefónica. “Cuando el chaval entra en contacto con su familia, el nivel de estrés baja automáticamente”, manifiesta Benítez.
“Ellos no entienden por qué se encuentran en esta situación”, revela el párroco, quien además sostiene que este tipo de casos son los más dolorosos que ha visto en prisión. De la regularidad con la que visita a los jóvenes ha extraído que son jóvenes que no solo están viviendo un duelo migratorio, sino que además lo hacen en prisión acusados de un delito, cuyo procedimiento está entredicho: “Como dos o tres personas que iban en la patera lo acusen porque coincidan en la ronda de reconocimiento de que él estuvo echando una mano o que estaba achicando agua, o porque ayudó a dar alimentación o agua pues ya entras en prisión”, apunta.
“Estás investigaciones solo se centran en los conductores. Y aunque lo fueran, estas personas son el eslabón más débil de la causa. Ningún mafioso, ningún traficante de personas viene en las pateras”, denuncia la abogada Sara Rodríguez, quien defiende los casos de Sidy y Babacar, acusados de patronear la embarcación. La Fiscalía puede pedir para ellos 20 años de prisión ya que cuatro de sus ocupantes fallecieron como consecuencia de la travesía. Rodríguez cuestiona que las únicas pruebas que sustentan la causa hasta el momento son los testimonios de tres testigos, cuyos relatos se recogieron como pruebas preconstituida y las cuales “previsiblemente sean las que se reproduzcan en el juicio oral si no se identifican y no se encuentran los testigos protegidos”, detalla la letrada.
Otra cuestión a la que apunta Rodríguez es al volcado de los teléfonos móviles de los migrantes: “Se están realizando de manera indiscriminada y muchas veces sin justificación”, denuncia. Además, añade que se trata de un procedimiento con “muchísimas irregularidades” por el cual la policía selecciona la información que considera relevante, se acude a una persona que realiza la traducción, pero a quien no se identifica a posteriori, y se incorporan como indicios conversaciones que no guardan relación con el delito. “Se pretende hacer ver que esto se hace en aras de defender a los migrantes cuando lo cierto es que hay una desprotección. En mi opinión, esto no sucedería si no estuviésemos hablando de algo relacionado con un tema tan político como son las migraciones”, remata.

Entre Alpes, abadías y fondue: así se construyó una de las tradiciones queseras más famosas del mundo
Que no te la den con queso: los cinco quesos que debes probar si viajas a Turquía
Hay países cuya identidad gastronómica se entiende casi automáticamente a través de un solo producto, y en el caso de Suiza ese producto es el queso. No se trata únicamente de una cuestión turística o de tópicos asociados a la fondue, sino de una tradición profundamente ligada al paisaje alpino, a la ganadería de montaña y a técnicas artesanales que llevan siglos prácticamente intactas.
En Suiza, el queso no funciona como un acompañamiento menor, sino como una pieza central de la cultura culinaria y también de la vida rural, especialmente en las regiones de alta montaña donde todavía hoy muchas familias pasan meses enteros elaborándolo de forma artesanal.
Lo interesante es que cada variedad refleja una manera distinta de entender el territorio. Hay quesos creados para soportar largos viajes a lomos de mulas, otros nacidos en monasterios medievales y algunos pensados para reunirse alrededor del fuego durante el invierno alpino. Viajar por Suiza sin probar sus quesos sería perderse buena parte de la historia del país.
Raclette du Valais: el queso nacido para fundirse al fuego
Pocas recetas representan tan bien la cocina alpina como la raclette, un plato que nació hace siglos en la región suiza del Valais, donde los pastores colocaban una rueda de queso junto al fuego para ir derritiendo la superficie y rasparla después directamente sobre el plato. De hecho, el propio nombre “raclette” proviene precisamente de esa acción de raspar el queso fundido.
Aunque hoy existen máquinas específicas para prepararla en la mesa, la esencia sigue siendo la misma: queso caliente compartido entre varias personas mientras fuera hace frío. Ese carácter colectivo explica por qué la raclette continúa siendo mucho más que una receta dentro de Suiza, funcionando casi como una tradición social vinculada a reuniones familiares y comidas largas entre amigos.
L’Etivaz: el queso que solo se produce en alta montaña
El L’Etivaz es uno de los grandes ejemplos de hasta qué punto el queso suizo sigue ligado al territorio y a la estacionalidad. Esta denominación de origen está elaborada por alrededor de setenta familias que cada verano se trasladan a caseríos situados a más de 1.500 metros de altitud para producir queso utilizando exclusivamente leche cruda recién ordeñada.
Ese detalle es importante, porque la leche no puede transportarse largas distancias, lo que obliga a elaborar el queso prácticamente en el mismo lugar donde pastan las vacas. El resultado es un producto profundamente marcado por el entorno alpino, con notas afrutadas, recuerdos de nuez y un ligero toque ahumado procedente de la madera utilizada para calentar la leche.
Sbrinz: uno de los quesos más antiguos de Suiza
En la región central de Lucerna se produce el Sbrinz, considerado por muchos historiadores gastronómicos como uno de los quesos suizos más antiguos documentados. Durante siglos, sus enormes ruedas viajaban hacia Italia transportadas por mulas a través de rutas alpinas, convirtiéndose en un producto muy valorado mucho antes de que existieran los sistemas modernos de conservación.
Lo más interesante del Sbrinz es su proceso de maduración, que puede prolongarse entre 18 y 24 meses y que requiere la intervención de especialistas dedicados exclusivamente al afinado y conservación del queso. Esa larga espera da lugar a un queso extremadamente duro e intenso, pensado para consumirse en lascas junto a vino blanco, frutos secos o uvas, aunque también funciona perfectamente rallado sobre risottos y gratinados.
Le Gruyère: el gran símbolo quesero suizo
Pocos quesos están tan asociados a la imagen internacional de Suiza como el Gruyère, aunque mucha gente sigue imaginándolo con agujeros enormes que, en realidad, no forman parte de esta variedad. El auténtico Le Gruyère apenas presenta pequeños orificios y posee una textura mucho más compacta y compleja de lo que suele pensarse fuera del país.
Sus orígenes documentados se remontan al año 1115 y durante siglos funcionó incluso como forma de pago entre campesinos y señores feudales. Hoy sigue elaborándose bajo normas muy estrictas: las vacas deben pastar libremente en los Alpes y la producción diaria está limitada para garantizar el carácter artesanal del queso. Después llega un proceso de maduración que puede durar hasta un año y que incluye el tratamiento constante de la corteza con agua salada para desarrollar ese sabor profundo tan característico.
Tête de Moine: el queso que se convierte en flores
El Tête de Moine probablemente sea uno de los quesos más visuales y particulares de Suiza, tanto por su historia como por la manera en la que se sirve. Su nombre, que significa literalmente “cabeza de monje”, hace referencia a la forma redondeada que adopta la pieza cuando se raspa la superficie, una técnica desarrollada originalmente por los monjes de la abadía de Bellelay durante el siglo XII.
Hoy ese ritual se realiza utilizando una herramienta específica llamada “girolle”, un utensilio que permite girar el queso y obtener finísimas virutas en forma de flor. Más allá de lo estético, esta técnica tiene un objetivo muy concreto: aumentar la superficie de contacto con el aire para potenciar los aromas y hacer que el sabor resulte todavía más intenso.

Cinco ejemplares están asfixiados por el cemento urbano y el resto se talarán por "invasores". La alcaldesa defiende la solución más extrema por "razones avaladas técnicamente" y "como último recurso" tras descartar opciones como ampliar el alcorque
Esta será la última primavera para más de medio centenar de árboles urbanos de Santander que esperan una sentencia de muerte, un invierno infinito. Los brotes inocentes de las nuevas hojas que alumbra mayo crecen en las ramas, pero dentro de unos días llegarán unas máquinas que arrancarán las raíces a la tierra, los cimientos que les enhebran a la vida, y derribará los árboles. Las ramas caerán abruptamente sobre las aceras que siempre han mirado desde la altura. El tronco se vencerá herido. Al poco, la savia dejará de circular y las hojas se marchitarán de tristeza.
El paisaje quedará huérfano de cinco árboles que resultan incómodos para las aceras. Otros 55 desaparecerán de una de las vías de entrada a la ciudad, la calle Antonio López. Más de medio centenar que ahora han sido reasignados a la condición de invasores. De repente, los Ailanthus altissima -los árboles del cielo, que llaman- han pasado a ser nocivos y deben ser eliminados porque son una especie invasora incluida en el catálogo estatal por su ambición colonizadora, ya que se les atribuye una enorme capacidad de rebrote que amenaza a las especies autóctonas. No es el caso de los ejemplares de esta acera que alineados en uno de los lados de la calle no han podido multiplicarse sobre el asfalto.
En el mismo naufragio la tormenta municipal arrancará de la tierra otros ejemplares que no son malos, pero que están ahogados por los adoquines. Sus raíces han intentado sobrevivir empujando el cielo de hormigón que las asfixia y reventando las costuras de las aceras. Ellos estaban primero, antes de que los alcorques se fuesen haciendo cada vez más pequeños, cada vez más ceñidos al tronco, que les impiden respirar. Las autoridades municipales anuncian que les van a sustituir por carpinus betulus, una especie «mejor adaptada al entorno urbano y climático de la ciudad», ejemplares pequeños que alcanzan entre 15 y 25 metros cuadrados y tiene raíces poco profundas que se extienden superficialmente.
La alcaldesa de Santander, Gema Igual, anunció el otro día la sentencia de muerte. Dijo que por razones “avaladas técnicamente” se van a talar estos cinco árboles de las calles Calvo Sotelo, Rualasal, Canalejas, Tetuán y Jesús de Monasterio. “Como último recurso”, justificó porque antes de tomar la solución más extrema se valoran otras opciones como modificar la acera o ampliar el alcorque. En los árboles de Rualasal y de Calvo Sotelo no se han proporcionado los últimos auxilios. Durante estos años lo único que han hecho sus raíces es seguir tratando de respirar, pero no se ha ampliado el perímetro verde a su alrededor.
Las raíces han reventado las losetas y levantan la acera, ahora una superficie irregular que puede provocar traspiés y caídas. Delante de la plaza de Atarazanas, en la Catedral de Santander, un frondoso liquidámbar junto al paso de peatones apura sus últimos días. Ya no habrá otro otoño que tiña de ámbar sus hojas. También sus raíces, cercenadas por un alcorque diminuto, han ido abriendo grietas en el cemento. Mientras tanto sobrevive como habitual soporte del cartel del autobús turístico de Santander, que cada mañana abrazan a su tronco con un alambre. “Mira, al fin lo va a quitar el Ayuntamiento, es que mira cómo está de mal la acera”, comenta un hombre a su acompañante mientras esperan el semáforo verde.
Otro ejemplar de la misma especie en Rualasal, cuya altura alcanza hasta el tercer piso de los edificios, correrá la misma mala suerte. Algunos vecinos se han quejado reiteradamente al Ayuntamiento del mal estado de la acera. Tampoco se amplió el perímetro verde del árbol. Ahora las raíces han alterado gran parte de la acera, rota y levantada, donde ha habido tropiezos y algunas caídas de peatones. La ubicación del ejemplar coincide con la salida del garaje del edificio Coliseum. Aunque también hay vecinos que lamentan que se vaya a talar “un árbol tan bonito que lleva tanto tiempo aquí”. “Tal como está la acera es un peligro, pero también da pena talar un árbol tan bonito que lleva tantos años aquí”, lamenta Rosa. Es uno de los cuatro grandes ejemplares que quedan en la Plaza de los Remedios, delante del actual hotel. En el resto de la calle se plantaron -solo en una de las aceras- ejemplares de mucho menor porte.
Además de la pérdida de estos sesenta ejemplares, entre talas y traslados, en la ciudad hay también palmeras enfermas por la plaga del picudo rojo. Pocas sobreviven. Actualmente están afectadas 67 de las cuatrocientas que hay en lugares públicos, aunque suman algunas más con las de fincas particulares.
Santander presume de tener 63.000 árboles pero están más concentrados en parques y zonas verdes. Las calles y jardines del centro -como los de Pereda- han ido perdiendo ejemplares en los últimos años o han sido sustituidos por algunos menos frondosos.
Otro árbol de ambar desaparecerá de la Alameda primera, en Jesús de Monasterio. También tiene los días contados el tulipero de Tetuán. Y un olmo viejo y triste de Canalejas que tampoco sobrevivirá a la primavera.

El jurado formado por Albert Adrià, Jordi Roca y Paco Torreblanca premió una elaboración con cuatro capas distintas y cacao ecuatoriano
Esta es la receta para hacer tu propia tableta de chocolate casera
Hablar de tartas de chocolate parece algo sencillo hasta que aparecen concursos internacionales capaces de enfrentar a más de doscientas elaboraciones distintas para decidir cuál es realmente la mejor. Y precisamente eso fue lo que ocurrió en la feria Alicante Gastronómica, donde una tarta elaborada en Castelldefels terminó llevándose el reconocimiento a mejor pastel de chocolate del mundo dentro del Premio Internacional de Alta Pastelería Paco Torreblanca, que este año volverá a celebrarse.
La elaboración ganadora, bautizada como “Amazonia”, fue creada por el maestro pastelero Pachi Larrea y destacó especialmente por el equilibrio entre distintas texturas y capas de chocolate, además del uso de cacao procedente de Ecuador, un ingrediente que el propio pastelero ha señalado como una de las claves fundamentales de la receta.
Cuatro capas distintas para construir una tarta compleja
Más allá del premio o del impacto mediático, lo que realmente llamó la atención del jurado fue la complejidad técnica de la elaboración, construida sobre un bizcocho recubierto por cuatro capas completamente distintas entre sí. La primera incorporaba una compota de fruta de la pasión y limón para aportar frescura y acidez, mientras que la segunda se centraba en una trufa de chocolate negro y chocolate con leche mucho más intensa y cremosa.
A partir de ahí, la tarta seguía creciendo en matices con una tercera capa elaborada con vainilla y chocolate blanco, antes de terminar con una mousse de chocolate negro y vainilla que acababa dando profundidad y ligereza al conjunto. El resultado final buscaba precisamente ese equilibrio entre intensidad, dulzor y contraste ácido, algo bastante difícil de conseguir en postres donde el chocolate suele imponerse fácilmente sobre el resto de sabores.
Uno de los aspectos más destacados de la elaboración fue precisamente el origen del cacao utilizado. Según explicó el propio Larrea en distintas entrevistas tras recibir el premio, el chocolate procedente de Ecuador era uno de los elementos fundamentales para conseguir el sabor final de la tarta.
El cacao ecuatoriano está considerado desde hace años uno de los más valorados dentro de la alta pastelería internacional por sus notas aromáticas complejas y por su equilibrio entre amargor, intensidad y matices afrutados; así lo narran en la web del Gobierno de Ecuador, en el artículo El chocolate ecuatoriano fue calificado como el mejor del mundo. Esa calidad explica por qué muchos maestros pasteleros y chocolateros recurren a variedades ecuatorianas cuando buscan elaboraciones especialmente sofisticadas.
Un jurado lleno de referentes de la gastronomía española
El premio no fue menor ni simbólico. El jurado encargado de elegir la mejor tarta estaba formado por figuras muy reconocidas dentro de la gastronomía y la pastelería española, entre ellas Albert Adrià, Jordi Roca y Paco Torreblanca, nombres especialmente ligados a la innovación dentro del mundo dulce. La competición reunió a más de doscientas propuestas distintas, lo que convierte el reconocimiento en uno de los galardones más relevantes recibidos recientemente por una elaboración pastelera en España.
Aunque pueda parecer un postre clásico y prácticamente universal, la tarta de chocolate continúa evolucionando constantemente dentro de la alta pastelería. Cada vez se apuesta más por combinar distintos porcentajes de cacao, introducir contrastes ácidos o jugar con capas y texturas mucho más complejas que las recetas tradicionales. En el caso de “Amazonia”, el éxito parece haber llegado precisamente por esa mezcla entre técnica contemporánea y respeto absoluto por el producto principal: el chocolate.