
Vivimos un momento histórico marcado por una crisis múltiple que puede describirse como una auténtica crisis civilizatoria. Crisis climática, energética, económica, política y cultural se entrelazan hasta cuestionar no solo el funcionamiento de determinados sistemas, sino el propio marco de valores, creencias y relaciones que ha estructurado la modernidad industrial. En otras palabras: lo que está en crisis es la forma en la que nuestra especie se relaciona con el mundo.
La cosmovisión dominante durante siglos se ha construido sobre una lógica de jerarquización y apropiación. Dentro de ese marco cultural, la naturaleza pasó a concebirse como un conjunto de recursos disponibles para su explotación; los pueblos colonizados fueron deshumanizados para justificar su dominación; las mujeres quedaron situadas en posiciones subordinadas dentro de sistemas patriarcales; y las clases trabajadoras fueron reducidas a mera fuerza productiva. Bajo esa misma racionalidad, los demás animales terminaron convertidos en mercancía dentro de un sistema económico que mide el valor de la vida en términos de utilidad y rentabilidad.
Los distintos sistemas de dominación comparten mecanismos que permiten normalizar la violencia. Estas estructuras de dominación no funcionan de manera aislada. Comparten mecanismos culturales, simbólicos y materiales que permiten normalizar la violencia y hacerla socialmente aceptable. La producción de jerarquías morales, la construcción de “otros” inferiores y la naturalización del sufrimiento ajeno aparecen de forma recurrente en todos estos sistemas.
La normalización de la violencia contra ciertos sujetos refuerza la violencia contra otros. Cuando una sociedad aprende a considerar que la violencia contra determinados sujetos es legítima, ese aprendizaje termina extendiéndose a otros ámbitos. La normalización del racismo, por ejemplo, facilita que otras formas de violencia estructural resulten más tolerables; de la misma manera, la naturalización de la dominación patriarcal contribuye a consolidar una cultura política donde el abuso de poder se percibe como algo normal. Los sistemas de opresión se refuerzan mutuamente porque comparten una misma lógica: la idea de que ciertas vidas pueden ser instrumentalizadas, explotadas o sacrificadas sin que ello genere un conflicto moral profundo.
El feminismo ha sido clave para analizar cómo estas relaciones de poder atraviesan la sociedad. Numerosas autoras han señalado cómo el patriarcado articula relaciones de poder que atraviesan tanto lo público como lo privado, situando los cuerpos y el trabajo de las mujeres en una posición estructural de explotación. Los marcos del feminismo interseccional han permitido además comprender que el patriarcado no actúa de manera aislada, sino que se entrelaza con otras formas de dominación como el racismo, el colonialismo o la explotación económica.
Las pensadoras antirracistas han ampliado este análisis mostrando que las distintas formas de opresión no actúan de manera aislada, sino que se entrelazan. Autoras como Angela Davis o Kimberlé Crenshaw han subrayado que las experiencias de quienes viven simultáneamente el racismo, el sexismo o la explotación económica revelan la existencia de estructuras de poder profundamente interconectadas. Esta perspectiva permite comprender cómo la dominación se reproduce a múltiples escalas, desde las relaciones cotidianas hasta las grandes dinámicas políticas y económicas que organizan el mundo contemporáneo.
En este marco, el antiespecismo introduce una pregunta crucial para afrontar la crisis civilizatoria de la sociedad industrial: ¿hasta qué punto debemos cesar la violencia que ejercemos contra otros seres si queremos cambiar de manera profunda el rumbo de una sociedad que avanza hacia el colapso? La explotación animal aparece como uno de los sistemas de dominación más invisibilizados de nuestro tiempo. Cada año, decenas de miles de millones de animales son criados, confinados y asesinados en sistemas que reducen vidas complejas a simples unidades de producción. La violencia que sostiene este sistema se justifica mediante una frontera moral que sitúa a la especie humana en la cúspide de una jerarquía que legitima el uso de las demás.
Esta lógica, en realidad, no es nueva. La historia muestra que las jerarquías morales siempre han sido utilizadas para justificar la dominación: quienes colonizan consideran inferiores a los pueblos que someten; quienes defienden el patriarcado afirman que las mujeres son naturalmente subordinadas; quienes legitiman la esclavitud sostienen que ciertas vidas valen menos que otras.
El antiespecismo cuestiona precisamente este tipo de fronteras morales arbitrarias. No se trata simplemente de ampliar el círculo de consideración ética hacia los demás animales, sino de poner en cuestión la lógica misma que permite convertir a otros seres en objetos de explotación.
La explotación animal se encuentra en el corazón de múltiples crisis contemporáneas. Es uno de los principales motores de deforestación, pérdida de biodiversidad y emisiones de gases de efecto invernadero. También está profundamente ligada a la precarización laboral, al acaparamiento de tierras y a dinámicas de colonialismo alimentario que afectan a comunidades humanas en todo el planeta.
El antiespecismo no puede entenderse como una lucha aislada. Forma parte de un cuestionamiento más amplio de las estructuras de dominación que organizan nuestras sociedades. Reconocer el valor de las vidas no humanas implica también revisar la forma en que nos relacionamos entre nosotras y con los territorios que habitamos.
Esto no significa diluir las especificidades de cada lucha. El patriarcado, el racismo, el colonialismo o el capitalismo tienen historias y mecanismos propios, y comprender sus conexiones permite construir alianzas y marcos políticos más amplios capaces de desafiar las raíces comunes de la violencia estructural.
En un contexto de crisis civilizatoria, el desafío no consiste únicamente en reformar algunas prácticas dentro del sistema existente. Lo que está en juego es la necesidad de imaginar otras formas de habitar el mundo: formas basadas en la interdependencia, el cuidado y el reconocimiento de que ninguna vida existe de manera aislada.
En este proceso, el antiespecismo puede desempeñar un papel fundamental. No como una agenda única que eclipse otras luchas, sino como una perspectiva que nos obliga a revisar las bases mismas de nuestra relación con la vida.
Frente a la magnitud de estos desafíos, limitarse a respuestas individuales resulta claramente insuficiente. La transformación cultural necesaria para superar estas estructuras requiere organización colectiva. Se vuelve necesario construir espacios de organización donde encontrarnos, formarnos y cuidarnos mutuamente. Espacios donde compartir conocimientos, desarrollar herramientas políticas y sostener las luchas a largo plazo. Comunidades capaces de imaginar y practicar otras formas de convivencia que rompan con la lógica de la explotación.
La historia de los movimientos emancipadores muestra que los cambios profundos rara vez nacen del aislamiento, sino de la construcción colectiva de horizontes comunes.
En un tiempo marcado por la incertidumbre y el colapso de muchas certezas, la organización colectiva se convierte también en una forma de afirmación política. Una manera de afirmar que otro mundo no solo es necesario, sino que es deseable.

Las máximas no tendrán cambios significativos, y se quedarán entre los 19 y 22 grados
El viento y las lluvias débiles protagonizan el miércoles de Semana Santa
El tiempo en Semana Santa en la Comunidad de Madrid sigue siendo inmejorable, sin previsión de regreso de las lluvias por el momento y temperaturas propias de la primavera. Para este miércoles, la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) prevé que sigan las rachas fuertes de viento en la Sierra, pero también los cielos despejados y máximas de 20 grados.
Así, aunque sin avisos activados por parte de la Aemet, se prevé todavía que sean posibles las rachas muy fuertes de viento de componente norte en zonas altas de la Sierra, mientras en el resto soplará moderado de componente también norte.
La jornada del miércoles, sin embargo, estará protagonizada por cielos poco nubosos o despejados, con intervalos de nubes bajas por la mañana en la Sierra.
Temperaturas de hasta 22 grados
En cuanto a las temperaturas, se espera un ligero descenso de las mínimas, con heladas débiles en cumbres de la Sierra, oscilando entre 4 y 8 grados. Las máximas, por su parte, no tendrán cambios significativos, que se quedarán entre los 19 y 22 grados.
La previsión del tiempo de Semana Santa en Madrid
Por otro lado, para la Semana Santa se prevé un tiempo en la Comunidad de Madrid estable, sin lluvias en el horizonte y con temperaturas que alcanzarán hasta los 25 y 27 grados, con previsión para sábado y domingo.

Tarde, y por casualidad, pero hemos podido comprobar cómo los dirigentes de ETA vienen a reconocer, aunque lo hagan por la puerta trasera, la responsabilidad de la banda terrorista en la desaparición de Humberto, de Fernando y de Jorge
Hace unos meses tuve conocimiento de que Iñaki Soto, director del periódico Gara, realizó una última entrevista a la dirección de ETA en 2018, poco antes de la disolución de la banda terrorista. Supe también que la entrevista fue publicada en un libro en 2019 por la editorial Txalaparta. Y supe que en ella Soto y los entrevistados se refirieron a Humberto Fouz Escobero, a Fernando Quiroga Veiga y a Jorge García Carneiro, los tres jóvenes coruñeses residentes en Irún que desaparecieron el 24 de marzo de 1973 tras pasar a Francia para ir al cine.
Una casualidad me llevó a esa entrevista. Era junio de 2025 y preparando la presentación en A Coruña de la novela Manto de silencio, de Iñaki Martínez, me llamó la atención un titular de prensa de finales de 2021 que decía así: “Durante unas semanas de 2019 creímos haber encontrado los restos de ‘Pertur’.” Eran palabras del historiador Iñaki Egaña en Naiz (un medio digital que incluye al periódico Gara). Presentaba su libro Objetos perdidos sobre desaparecidos “en el contexto del conflicto vasco”, según sus propias palabras. Casi al final comenta el caso de “los tres gallegos” y remite a esa entrevista con la última dirección etarra.
Me hice con un ejemplar del libro de Soto y busqué la referencia a Humberto, a Fernando y a Jorge. No encontré más que lo que ya se recogía en Naiz.
Como creo que no es necesario añadir ningún comentario a las respuestas de los dirigentes de la banda terrorista -esas respuestas demuestran por sí solas un nivel de infamia insuperable-, me limitaré a transcribirlas para que los lectores juzguen por sí mismos.
Soto plantea a modo de pregunta: “Dicen que ETA los secuestró y los hizo desaparecer…”. Los miembros de la dirección etarra responden señalando que ETA no lo ha asumido pero que no negarán “completamente que pudo ocurrir aquel hecho oscuro y lamentable”. “Nos parece legítimo que el suceso se aclare. Las familias lo merecen”, añaden. Quiero subrayar que se refieran a esos asesinatos como hecho y como suceso. Sabiendo que la elección de las palabras que se emplean no suele ser inocente, optar por estas dos palabras parece aludir a algo de carácter fortuito, a algo que sucede accidentalmente...
A continuación dicen que “si se hubieran dado las condiciones adecuadas en un proceso de soluciones, también nosotros podríamos esforzarnos más, con dos objetivos: por una parte, aclarar la responsabilidad de la propia ETA y, de confirmarse que tuvo responsabilidad, asumir tal responsabilidad; por otra parte, encontrar los cadáveres.” Acto seguido, con un repugnante cinismo, dicen que “no se ha podido hacer tal cosa” y achacan la responsabilidad, ¡cómo no!, “a un Estado que tiene tanto que ocultar” y para el que, añaden, los desaparecidos no son un tema atractivo. El Gobierno español, dicen, “nunca ha planteado estos temas en las conversaciones” y “nadie se ha acercado a nosotros a tratar de ello seriamente”. Aunque la rotundidad que pretenden trasladar se tambalea inmediatamente, cuando añaden que “si alguna vez ha habido algo así, no nos consta” y, sobre todo, cuando acto seguido concluyen reconociendo que “ha habido interpelaciones públicas, pero con poca seriedad”.
¡Qué desfachatez! ¡Cuánta ruindad! Pregunto públicamente a esos miembros de la última dirección de ETA qué seriedad otorgan a la interpelación realizada el 24 de marzo de 2023, en el marco del homenaje celebrado en el 50 aniversario de la desaparición de Humberto, Fernando y Jorge, y secundada por los Gobiernos vasco y español, así como por todas las instituciones, colectivos de víctimas y ciudadanos que ese día acompañaron a las familias de los tres jóvenes.
Siguiendo con la entrevista, un poco más adelante responden que querrían “que se aclarara, por duro que sea y aunque ensucie el nombre de ETA. Si buceando en la historia de ETA se pueden hallar aclaraciones, creemos que esa aportación se hará.” ¿A qué están esperando? Han pasado ya casi 8 años. ¿Por qué siguen callando?
Hemos tardado en saber de esta entrevista. Podrían habernos hablado de ella los dirigentes de la izquierda abertzale a los que hemos interpelado en privado y públicamente en más de una ocasión. Pero no lo han hecho. Han preferido guardar silencio. Pese a ello hemos podido leerla. Tarde, y por casualidad, pero hemos podido comprobar cómo los dirigentes de ETA vienen a reconocer, aunque lo hagan por la puerta trasera, la responsabilidad de la banda terrorista en la desaparición de Humberto, de Fernando y de Jorge.
Como tengo la impresión de que en 2018 y 2019 la conversación de los dirigentes etarras con el periodista de Gara tuvo escasa repercusión fuera de los canales de comunicación abertzales, voy a aprovechar este nuevo aniversario que se acerca -ya van 53-, para tratar de difundir esta pequeña parte de esa entrevista.
Al mismo tiempo que seguimos mimando la memoria de mi tío y de sus dos amigos, vuelvo a interpelar públicamente en nombre de estas tres familias a quienes fueron dirigentes de ETA. CON ABSOLUTA SERIEDAD. Con la seriedad con la que siempre les hemos interpelado. Les decimos alto y claro: déjense de excusas y pónganse, de una vez por todas, a bucear en su historia -estoy segura de que no han de bucear ni muy profundo ni durante demasiado tiempo-, reconozcan la verdad y dígannos dónde están los restos de Humberto, de Fernando y de Jorge.
Y no teman ensuciar el nombre de ETA. Aunque muchos etarras y ex etarras, y muchos de quienes les apoyaron y jalearon, aún no hayan tenido la decencia ni el coraje de reconocerlo, el nombre de ETA lleva sucio desde el momento en que decidieron empuñar un arma y asesinar a su primera víctima.
![???? PODCAST | Aquella gala del ‘No a la guerra’ [R]](https://static.eldiario.es/clip/c7b3bae2-dd31-463d-b165-1e59b1859e07_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg)
Volvemos a escuchar el repaso que hicimos a la gala en la que el cine español se posicionó contra la guerra de Irak
Recuperamos un episodio que está (por desgracia) vigente. Hace tres años se cumplía el 20 aniversario de la gala de los Goya que reivindicó el ‘No a la guerra’ contra la guerra de Irak. Hoy, en 2026, ese grito sigue teniendo mucha actualidad en torno a la guerra de Irán.
Escuchamos a los actores Alberto San Juan y Juan Diego Botto, dos voces que vivieron aquella gala del ‘No a la guerra’ en primera persona. Y hablamos con Javier Zurro, periodista experto en cine de elDiario.es.
*** Este episodio se emitió por primera vez el 9 de febrero de 2023 ***
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El presidente de EEUU se dirigirá a la nación este miércoles por la noche después de afirmar que Washington abandonaría "muy pronto" el conflicto
Bases y espacio aéreo vetado: el pulso de Europa con Trump se acrecienta ante la falta de planes para acabar con la guerra
Donald Trump ha asegurado este martes por la noche que pronto podría retirar las tropas desplegadas en Oriente Medio y poner fin a los ataques contra Irán. El presidente de Estados Unidos ha dicho a los periodistas en el Despacho Oval que “nos iremos muy pronto” y que la salida del conflicto podría producirse en “dos o tres semanas”. Según el mandatario, no sería necesario llegar a un acuerdo con Teherán para abandonar la región.
“Irán no tiene por qué llegar a un acuerdo. No, no tienen que hacer un trato conmigo”, ha afirmado el presidente. Poco después, la secretaria de prensa, Karoline Leavitt, ha anunciado que Trump se dirigirá a la nación este miércoles a las 9 de la noche (hora local) para hacer un anuncio sobre la guerra. A primera hora del martes, Trump cargaba contra a los socios europeos por no prestarle ayuda para reabrir el estrecho de Ormuz, el bloqueo del cual ha disparado el precio del barril de crudo a niveles históricos que no se veían desde el inicio de la guerra de Ucrania.
“Estados Unidos ya no estará ahí para ayudaros, igual que vosotros no habéis estado ahí para nosotros. Irán ha quedado, esencialmente, devastado. La parte difícil ya está hecha. ¡Id a buscar vuestro propio petróleo!”, escribía en Truth Social y sugería a estos países que se armaran de valor para tomar por la fuerza el paso marítimo por donde circula el 20% del petróleo mundial.
Un refuerzo de casi 7.000 soldados
Las palabras del presidente de esta tarde añaden aún más confusión al escenario actual. El republicano habla por primera vez de la posibilidad de retirarse de la región justo en el momento en que está reforzando su presencia militar. Este fin de semana ya llegaron los 2.500 marines de la 31ª Unidad Expedicionaria de la Infantería de la Marina a bordo del USS Tripoli. Se espera que en los próximos días también llegue otra unidad de marines a bordo del USS Boxer, mientras que los paracaidistas de élite de la 82ª División Aerotransportada ya han sido movilizados. El cuerpo está preparado para activarse en un máximo de 18 horas desde que se le da la orden.
En total, se trata de un refuerzo adicional de casi 7.000 soldados, siendo el mayor despliegue que hace Estados Unidos en Oriente Medio desde la guerra de Irak. La semana pasada, además, también el Pentágono planteaba enviar otros 10.000 efectivos más. La noche de este miércoles, el Wall Street Journal publicaba en exclusiva que Emiratos Árabes quiere reabrir el estrecho de Ormuz y están listos para entrar en la campaña militar. Fuentes conocedoras de las conversaciones también habían explicado a Associated Press que los países del Golfo han instado privadamente a Estados Unidos a no dejar de atacar Irán hasta que se obtengan cambios significativos. Estas presiones estarían encabezadas por Emiratos Árabes y Arabia Saudí.
Con estos movimientos sobre la mesa, las declaraciones de Trump asegurando que Washington pronto se retirará del conflicto resultan altamente contradictorias. A no ser que en ese lapso de tiempo la Casa Blanca crea que puede obtener un logro suficiente como para presentarlo como una victoria. La afirmación de que no se necesita llegar a ningún acuerdo con Irán también entra en conflicto con lo que el magnate ha estado pregonando hasta ahora. Tan solo 24 horas antes de este mensaje, el presidente publicaba otro en Truth Social en el que aseguraba que Washington estaba manteniendo conversaciones “serias” con “un nuevo régimen” iraní “más razonable”.
Irán ha negado todo el tiempo la existencia de dichas conversaciones y el martes por la mañana amenazaba con escalar sus ataques a las empresas estadounidenses de la región. La Guardia Revolucionaria advertía que, a partir de este miércoles, atacaría un total de 18 compañías, entre ellas Microsoft, Google, Apple, Intel, IBM, Tesla y Boeing. Los iraníes les advertían que “deberían esperar la destrucción de sus instalaciones por cada acto terrorista en Irán”, en referencia a los ataques de Estados Unidos e Israel.