
El desbordamiento del río Arno inundó la localidad y provocó la muerte de 101 personas
Hace 93 años, el incendio del Reichstag abrió la puerta al poder absoluto de Hitler: ¿quién provocó aquel fuego?
“Una fosa maldita y desafortunada”. Estas fueron las palabras que Dante Alighieri utilizó una vez en su Divina Comedia para describir al río Arno, que atraviesa las ciudades de Arezzo, Florencia y Pisa. Con unos 240 kilómetros de largo, hablamos del río más grande de la Toscana, protagonista de algunas de las peores inundaciones que ha vivido Florencia.
Si visitamos la ciudad, podremos encontrar varias placas conmemorativas que recogen los niveles que alcanzó el agua en inundaciones históricas, como las de 1177, 1333 o 1557. Sin embargo, hay un episodio que los florentinos recuerdan con especial impacto, y esa es la inundación que asoló la ciudad italiana el 4 de noviembre de 1966.
Aquel día, una enorme tromba de agua desbordó el Arno e inundó buena parte la ciudad, llenando las calles de barro, piedras y ramas de árboles. Las consecuencias de la inundación fueron devastadoras: 101 personas murieron, mientras que el paso del agua acabó entrando en iglesias, museos y otros edificios públicos.
Esto devastó miles de obras de arte, incluyendo pinturas, esculturas, manuscritos y otras muchas piezas. Por ejemplo, en la Biblioteca Nacional Central, más de un millón de volúmenes, incluyendo impresiones, mapas, carteles y diarios, acabaron sumergidos. Por su parte, en el Baptisterio de Florencia, la inundación hizo caer los paneles de las Puertas del Paraíso.
La Galería de los Uffizi, la Academia de Georgofili, la Biblioteca del Gabinetto Vieusseux y el Instituto y Museo de la Historia de la Ciencia fueron otros de los edificios afectados. Se estima que, en total, entre tres y cuatro millones de libros y manuscritos sufrieron importantes daños y que unas 14.000 obras de arte fueron afectadas, en mayor o menor medida.
Así se salvaron las obras
Después de la retirada del agua, miles de personas voluntarias se pusieron manos a la obra para limpiar las calles y edificios afectados, así como salvar las piezas artísticas que estaban en peligro. Muchos de ellos eran jóvenes de Florencia y otras localidades italianas, mientras que otros llegaron desde distintos puntos del mundo con el único objetivo de ayudar.
A estos voluntarios, que colaboraron de manera desinteresada en las tareas de limpieza tras la inundación, se les llamó los “ángeles del barro”. Una vez recuperadas las piezas, comenzaron las complejas tareas de restauración. Especialistas trabajaron durante meses, e incluso años, para limpiar, secar y reconstruir las obras de arte y los volúmenes afectados.

El mundo rural del Estado español es un ejemplo palpable de cómo se despliega la lógica de homogeneización y se construye una narrativa que borra la diversidad existente para justificar relaciones de dominio. Esta visión simplifica la complejidad social y natural del territorio, permitiendo que una minoría privilegiada —ganaderos, terratenientes, cazadores— imponga su dominio simbólico y material sobre formas de vida mucho más resilientes y diversas: comunales, economías de subsistencia, redes de cuidados, saberes no mercantilizados y resistencias silenciosas. Confundir explotación, caciquismo y violencia estructural con una esencia cultural es una trampa ideológica que beneficia a una minoría muy concreta. No hablamos de “tradición”, sino de poder
El especismo, como sistema de dominación, se sostiene mediante la construcción de diferencias artificiales entre los seres humanos y otras especies. Para justificar el dominio sobre los animales, se resaltan ciertas características consideradas “humanas”, como la capacidad de lenguaje articulado, la racionalidad abstracta, la planificación a largo plazo o el autocontrol moral. Sin embargo, muchas de estas habilidades también existen en otras especies —el uso de herramientas, la cooperación compleja, la comunicación sofisticada, la memoria y el reconocimiento social— y dentro de nuestra propia especie hay una diversidad enorme de capacidades, modos de vida, culturas y formas de entender el mundo.
El mundo rural del Estado español es un ejemplo palpable de cómo esta lógica de homogeneización se despliega en la práctica. Allí se construye una narrativa que borra la diversidad existente para justificar relaciones de poder. Según el mito dominante, los pueblos serían homogéneamente conservadores y ajenos a cualquier forma de disidencia ética o política; el veganismo, el feminismo y las posturas antirracistas se presentan como invenciones urbanas, incompatibles con la “vida real” del campo. Esta visión simplifica la complejidad social y natural del territorio, permitiendo que una minoría privilegiada —ganaderos, terratenientes y cazadores, muchas veces encarnados en la misma persona— imponga su dominio simbólico y material sobre formas de vida mucho más resilientes y diversas.
Existe una operación ideológica tan antigua como eficaz: convertir la diversidad en excepción y la excepción en norma. Las ideologías sistémicas —capitalismo, patriarcado, colonialidad, especismo— no se sostienen únicamente por la fuerza material, sino por la construcción de relatos que naturalizan el orden existente.
Este relato no es inocente. Funciona como una coartada perfecta para legitimar relaciones de poder muy concretas. Quienes lo enuncian se presentan como portavoces naturales de lo rural, borrando deliberadamente a todas aquellas formas de vida que no encajan en su imagen. La homogeneidad no describe el campo: lo coloniza simbólicamente.
La realidad es otra. El mundo rural nunca ha sido uniforme. Ha sido espacio de comunales, economías de subsistencia, redes de cuidados, saberes no mercantilizados y resistencias silenciosas. También ha sido escenario de explotación, caciquismo y violencia estructural. Confundir esto con una esencia cultural es una trampa ideológica que beneficia a una minoría muy concreta. No hablamos de “tradición”, sino de poder.
Cuando estos sectores afirman que en los pueblos no existen posiciones veganas o progresistas, no están describiendo un hecho, sino ejerciendo una forma de violencia epistémica. Invisibilizan a quienes ya están ahí: mujeres que sostienen la vida fuera del mercado, personas migrantes que trabajan la tierra en condiciones precarias, jóvenes que cuestionan el mandato productivista, vecinas que se organizan al margen de las lógicas extractivas. Lo que sucede no es que estas posiciones no existan, sino que son sistemáticamente silenciadas, ridiculizadas o directamente reprimidas.
Existen, sin embargo, múltiples formas de habitar la ruralidad que desafían el régimen establecido. Desde ocupaciones rurales de tierras abandonadas hasta santuarios de animales, pasando por ecoaldeas, cooperativas campesinas y comunales recuperadas, se construyen espacios donde se practica una relación con la tierra basada en el cuidado, la cooperación y la sostenibilidad. Cada huerto comunitario, cada refugio para animales liberados, cada vivienda ocupada para fines colectivos demuestra que la ruralidad puede ser plural, ética y radicalmente distinta de la versión mercantil y autoritaria que los sectores dominantes pretenden imponer.
La violencia no es solo simbólica. En muchos territorios rurales, salirse del guion implica asumir costes materiales: aislamiento social, amenazas, exclusión económica. El campo no es reaccionario por naturaleza; es disciplinado. Y ese disciplinamiento se ejerce de forma especialmente cruel contra los cuerpos feminizados, racializados o disidentes. El patriarcado rural no es una reliquia cultural, sino una tecnología viva de control social que se reactualiza constantemente.
El mismo mecanismo opera en clave antirracista. El relato de un campo “blanco” y “autóctono” borra siglos de mestizaje, migraciones y desposesiones. Hoy, buena parte del trabajo agrícola lo realizan personas racializadas, cuyos derechos son negados y cuya voz está sistemáticamente silenciada, sin reconocimiento como parte del territorio que sostienen. Su exclusión del imaginario rural no es casual: permite explotar sin otorgar pertenencia.
La falsa homogeneidad no se limita al mundo rural; es una herramienta de dominación que atraviesa todo el entramado social. Se utiliza para borrar diferencias culturales, ideológicas y materiales y, de ese modo, imponer un sistema único de valores y comportamientos. Los discursos patrióticos españoles, que reducen la diversidad de regiones enteras a un relato uniforme de “unidad nacional”, ejemplifican este mecanismo. La herencia judeocristiana de Europa, invocada por sectores reaccionarios como escudo frente al “invasor” extranjero, negro, árabe o musulmán, cumple la misma función: ignorar la pluralidad interna de cosmovisiones, modos de vida y tradiciones para legitimar la uniformidad y el control social. La homogeneidad imaginaria es, en este sentido, la máscara simbólica de la violencia estructural: se nos hace creer que “aquellos que son iguales entre sí”, quienes definen qué es la normalidad (el hombre blanco, heterosexual, católico, reaccionario, alcohólico, cazador, violento), tienen derecho a mandar e imponerse sobre el resto de habitantes del rural, aun cuando en muchísimas ocasiones constituyen en realidad una excepción minoritaria, pues todo aquello que se aleja de su modelo es una desviación y no solo no debe ser tenida en cuenta para la toma de decisiones sino que debe ser perseguida.
El veganismo, entendido no como consumo individual sino como crítica estructural al especismo, desarma especialmente este relato. Cuestiona la identificación automática entre ruralidad y explotación animal, y abre la puerta a imaginar otras relaciones con la tierra y con quienes la habitan —humanas y no humanas— basadas en la interdependencia y no en la dominación. Por eso resulta tan amenazante para quienes han construido su poder sobre la naturalización de la violencia.
Frente a la falsa homogeneidad, la tarea política es doble: visibilizar la diversidad real del mundo rural y organizarnos para defenderla. No basta con desmontar el mito en abstracto; es necesario tejer redes, generar espacios colectivos, construir contrapoder desde abajo. La respuesta a estos posicionamientos filofascistas no puede ser individual ni testimonial. Solo la organización colectiva —feminista, antirracista, antiespecista, anticapitalista, arraigada en los territorios— puede abrir grietas en un relato que se sostiene precisamente en el aislamiento y el miedo.
Porque el campo no debe pertenecer a quienes lo explotan, sino a quienes lo cuidamos. Existimos, resistimos y nos organizamos, aunque a quienes han convertido nuestra tierra en su cortijo les moleste.

Las temperaturas máximas no superarán los 20 grados, con un ligero ascenso en la Sierra madrileña
La borrasca Regina pone en aviso a seis comunidades por lluvia, vientos y temporal marítimo
La borrasca Regina se mantiene como la protagonista del tiempo este primer miércoles de marzo, en el que en la Comunidad de Madrid seguirán con cielos turbios por calima, con precipitaciones que podrían dejar tormentas en la Sierra, con aviso amarillo incluido, según la previsión de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET).
Así, la Aemet ha activado el aviso amarillo a partir de las 15 horas y hasta las 21 horas de este miércoles por lluvias y tormenta en la Sierra de Madrid, donde podrían llegar a ser fuertes, así como localmente en el centro de la Comunidad.
En el resto, las lluvias serán débiles e irán creciendo a moderadas por la tarde, acompañadas en parte por barro debido a la calima, con una cota de nieve que se quedará por encima de los 2.100 metros en la Sierra.
En cuanto a la jornada, estará protagonizada por intervalos nubosos, que aumentarán a nuboso a lo largo de la mañana, con cielos turbios por calima y en la Sierra posibilidad de nieblas vespertinas dispersas.
Temperaturas con pocos cambios
En lo que respecta a las temperaturas, se espera un ligero descenso de las mínimas, que se quedarán entre los 6 y 10 grados, y con heladas localmente débiles en cumbres de la Sierra. Mientras, las máximas no superarán los 20 grados, con un ligero ascenso en la Sierra madrileña. Por su parte, el viento soplará flojo y moderado de componente nordeste.

El presidente de EEUU lleva meses despotricando contra el Gobierno español, el principal referente progresista en Europa y con el que confronta por asuntos fundamentales para Trump: la migración, el gasto militar, Palestina y los ataques a Venezuela e Irán
Trump amenaza con cortar el comercio con España y el Gobierno le exige cumplir sus acuerdos con la UE
Me pasa muchas veces en Estados Unidos. Las personas progresistas o de izquierdas con las que hablo me preguntan siempre por el Gobierno de España. Desde aquí, se ve como uno de los pocos referentes progresistas del mundo occidental, como uno de los pocos países que planta cara a Donald Trump en asuntos fundamentales, como el genocidio en Gaza, la migración, el gasto militar en la OTAN y los ataques a Venezuela e Irán.
Hay incluso alguno que te recuerda la intervención de Pedro Sánchez en un homenaje a José Mujica en Nueva York en el marco de la Asamblea General de Naciones Unidas, en septiembre pasado. En aquellos días, el presidente del Gobierno se convirtió en un antagonista del trumpismo por su denuncia del genocidio israelí, el apoyo a la flotilla a Gaza y la defensa de un mundo basado en las reglas que Trump se salta cada día.
En un contexto internacional en el que la Unión Europea se muestra paralizada ante los desmanes de Donald Trump y en el que las voces discordantes progresistas hay que buscarlas en Sudáfrica, Brasil o Colombia, la voz de España resuena fuerte entre la izquierda estadounidense.
La izquierda estadounidense no hila tan fino como para tener presente que se necesitaron varias repeticiones electorales y cuatro años –desde diciembre de 2015 a noviembre de 2019– para que Sánchez dejara de mirar a su derecha –ahí está el acuerdo con Albert Rivera de febrero de 2016– y se comprometiera a cogobernar con su izquierda, en aquel momento liderada por Pablo Iglesias y Unidas Podemos, para inaugurar en enero de 2020 el primer gobierno de coalición desde la restauración democrática en España.
Las personas de izquierdas en EEUU tampoco están en el detalle de que el Gobierno español no aprobó el embargo formal de armas a Israel hasta septiembre de 2025, cuando se cumplían dos años de genocidio, por las resistencias de la parte socialista, presionada por los movimientos sociales y los socios de gobierno –Sumar– y de investidura –Podemos, Bildu, ERC, BNG–.
Del mismo modo, tampoco saben que hasta ese embargo formal se han registrado transacciones comerciales relacionadas con armas mientras se producía el genocidio, y que tiene excepciones, como la concedida a Airbus a finales de diciembre pasado.
Pero también es cierto que el presidente del Gobierno español, consciente de sus socios de Gobierno y de investidura –como sabía el propio secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio–, se negó a comprometer el 5% del PIB en gasto en defensa como se pedía en la cumbre de la OTAN de junio de 2025. De la misma manera que el Gobierno español ha censurado el ataque a Venezuela y el secuestro de su presidente, Nicolás Maduro, y ahora ha prohibido el uso de sus bases militares para el ataque ilegal a Irán de la mano de Israel.
En efecto, ningún otro país se opuso frontalmente a Trump en la cumbre de la OTAN, si bien quedó sin resolverse el debate sobre si es realista o no el plan español de poder satisfacer los compromisos de los aliados con el 2% del PIB, cosa que no se cree la Alianza Atlántica.
En aquellos días, el Gobierno español se llevó la ira de Donald Trump, quien ya amenazó por primera vez con sanciones comerciales a España por no obedecer a sus exigencias.
No en vano, lo que está haciendo Trump es caja: exige un aumento del gasto militar en Europa para vender las armas que se suministran a Ucrania. Es decir, factura las armas, incentiva su industria y refuerza su mercado laboral, al tiempo que se lucra de la guerra de Ucrania.
Lo que tampoco le gusta a Trump es que España se presente como modelo de acogida de migrantes. A pesar de los asesinatos en la valla de Melilla en junio de 2022, que nunca tuvieron consecuencias políticas para Fernando Grande-Marlaska, es verdad que España acaba de aprobar una regularización de migrantes impulsada por las organizaciones sociales y la izquierda que sostiene al presidente Sánchez. Y que el discurso del Gobierno español no tiene nada que ver con la narrativa criminalizadora de la Administración Trump.
En efecto, el presidente de EEUU ha desatado una ola de represión migratoria que se ha traducido en los asesinatos de Renee Good y Alex Pretti en enero pasado en las calles de Minneapolis y que ha ido tan lejos que hasta sus bases republicanas no la apoyan en las encuestas.
Trump se desquicia con España. Hasta por las medidas anunciadas por el Gobierno para prohibir el acceso a las redes sociales a los menores de 16 años y combatir los contenidos ilegales online y la desinformación, abriendo la puerta a la persecución penal de los CEO de las plataformas digitales que los permitan e instando a la Fiscalía a investigar los delitos cometidos por Grok (la Inteligencia Artificial de X), Tik Tok y Meta. Una serie de decisiones que llevaron al aliado de Trump y dueño de X, Elon Musk, a atacar a Sánchez: “Es un traidor al pueblo de España”.
Pero lo de Irán ha sido la reacción más furibunda hasta el momento. A Trump le molestó mucho el gasto militar, pero ahí había mucho de resentimiento hacia quien no lo obedece, con lo que le gusta la gente que le hace la pelota hasta la vergüenza ajena, como Mark Rutte, secretario general de la OTAN. Y ahora con Irán ha desatado su furia, amenazando incluso con “embargos” a España.
“España ha sido terrible”, ha dicho Trump: “De hecho, le he dicho a Scott [Bessent, secretario del Tesoro] que corte todas las relaciones con España. España dijo que no podemos usar sus bases. Podríamos usar su base si quisiéramos. Podríamos simplemente volar allí y usarla. Nadie nos va a decir que no la usemos. Pero no tenemos por qué hacerlo. Pero ellos han sido poco amistosos”.
“Puedo decidir parar hoy todo lo que hacemos con España, podemos hacerlo ahora mismo. Nos lo ha reconocido el Tribunal Supremo. Podría detener mañana, hoy mejor aún, todo lo que tenga que ver con España. Embargos. Podemos hacerlo con España”, ha dicho Trump. Bessent ha dicho que el Supremo “reafirmó su capacidad para aplicar un embargo”.
¿Lo hará Trump? ¿Aterrizará por primera vez todas las amenazas que lleva acumuladas contra España, aunque eso suponga un conflicto general con la UE porque la política comercial europea está transferida a la Comisión Europea?
Pues eso es algo que iremos viendo en los próximos días. Pero lo que está claro es que Trump se desquicia con España.

Un país con dos reyes, uno que reina y otro en realidad destronado. Otro país donde vive el único hijo de rey que ya no es príncipe. Instituciones con siglos de historia que no saben ya si morir con las coronas puestas o modernizarse hasta el absurdo
Al PP le ha parecido buena idea salir a defender que ya es hora de que Juan Carlos I vuelva a España una vez que los documentos desclasificados del 23F no contradicen la versión oficial sobre su papel como garante de la democracia. Pero la Casa Real ha cortado de raíz este debate, al trasladar que Juan Carlos de Borbón puede volver cuando quiera siempre y cuando traslade a España su domicilio fiscal, que es lo mismo que cerrarle la puerta al regreso. En paralelo tenemos en el Reino Unido a un hijo de reina y hermano de rey al que se le retira el título de príncipe para frenar la sangría de popularidad que asola a la familia real británica tras el último escándalo de uno de sus miembros más destacados.
Con los periodistas de elDiario.es Aitor Riveiro y María Ramírez repasamos cómo se ha dado forma legal e institucional a la degradación oficial de una condición que se supone viene por herencia divina. Con María de la Serna, profesora del Máster en Dirección de Protocolo y Organización de Eventos de la Universidad Europea, analizamos cómo hacen las monarquías para mantenerse en sociedades democráticas y parlamentarias.
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En esos momentos, Lionel Richie estaba en racha. En 1983 había encontrado el éxito con el disco “Can’t Slow Down”, ganador del Premio Grammy, y venía de escribir junto a Michael Jackson el tema benéfico “We Are the World”
Hace 30 años, Madonna era número 1 en España con su balada más olvidada y la única con versión en español
“La mayor parte del mundo al que llega mi música está en crisis”, así de contundente se mostraba en 1986 Lionel Richie en una entrevista a The New York Times, en pleno éxito de una de sus canciones más reconocibles, “Say You, Say Me”.
Un carácter reivindicativo que no extraña teniendo en cuenta que fue coautor de “We are the World”, pero que lo decía en pleno momento álgido de un tema que lo mantenía en lo alto, compitiendo con dos “monstruos” en la era MTV como eran Michael Jackson, Madonna y Prince.
Y es que “Say You, Say Me” alcanzó el número 1 de Billboard Hot 100 y de varios países, entre ellos España, donde estaba en lo más alto de las listas de radio a principios de marzo de 1986, hace 40 años. Un mes en el que además el tema se hizo con el premio Oscar a Mejor canción original, pues aparecía en la película White Nights.
Una canción de película sin aparecer en su banda sonora
Fue el propio director de esta película, Taylor Hackford, el que le propuso a Lionel Richie que compusiera un tema para que formara parte de la banda sonora, con la que quería seguir manteniendo el éxito logrado en anteriores cintas, como fue el caso de “Up Where We Belong” de Oficial y Caballero o “Against All Odds” de Phil Collins de Contra todo pronóstico.
Una idea que tenía sentido, pues en esos momentos, Lionel Richie estaba en racha. En 1983 había encontrado el éxito con el disco “Can’t Slow Down”, ganador del Premio Grammy, y venía de escribir junto a Michael Jackson el tema benéfico “We Are the World”, que unió a varias de las estrellas musicales más grandes de entonces.
A Richie, sin embargo, le costó encontrar una composición con el título de White Nights, no acababa de dar con la tecla, y a cambió le entregó la maqueta de una canción que ya tenía escrita: “Say You, Say Me”, en el que la fuerza de su significado estaba en la valía de la amistad, lo que enlazaba con la trama de la película, protagonizada por Mikhail Baryshnikov y Gregory Hines, en la que un desertor de la Unión Soviética es encontrado por un agente de la KGB después de un accidente en Siberia, y al ser encarcelado encuentra fuerza en un estadounidense, con el que desaparecerán las diferencias para preparar un plan de escape.
La gran curiosidad es que, a pesar de formar parte de la banda sonora, “Say You, Say Me” no está disponible en el disco de la película debido a que la discográfica Motown no quería que el primer single de Lionel Richie tras firmar con ellos se diera con otra compañía, la que firmaba el álbum, con lo que la canción entrarái dentro Dancing on the Ceiling, lanzado en 1986.
“Toques de rareza” y un homenaje oculto a los Beatles
Actualmente “Say You, Say Me” es una de las canciones más reconocibles de Lionel Richie junto a “Hello”, y si es así es debido a sus “rarezas”, como han descrito varios críticos musicales, que no dudan en afirmar que la clave de su éxito está en su puente, que rompe por completo con el estilo de balada.
“El puente eléctrico acelerado por sí solo debería ser suficiente para convertirla en un clásico”, aseguraba Whitney Pastorek de Entertainment Weekly en una retrospectiva de 2007. Tan solo un año después, en 2008, apareció entre una de las mejores canciones de todos los tiempos en la posición 74 por parte de Billboard Hot 100 en el 50 aniversario de la lista.
Entre todo ello, uno de los hechos más desconocidos de la canción es que está directamente inspirada en “Hey Jude” de los Beatles, donde Lionel Richie tomó la voluntad de Paul McCartney para hablar de la “camaradería”, pero usando sintetizadores fluidos, un signo de la década de los 80. Además, el tema fue grabado por los músicos que también habían tocado en Thriller de Michael Jackson.

Julio Calvo ha formalizado su baja como afiliado y ha cuestionado las últimas decisiones internas de la formación
La candidata por Vox en Zaragoza que criticó a Abascal aceptará el acta de Julio Calvo, aunque fuera de este grupo
Julio Calvo ha cerrado su etapa política rompiendo definitivamente con Vox. El ya exconcejal del Ayuntamiento de Zaragoza no solo ha entregado su acta en el pleno extraordinario celebrado este martes, sino que también ha solicitado su baja como afiliado del partido, según ha publicado El Periódico de Aragón. La decisión, adoptada en vísperas de su jubilación, se produce por sus discrepancias con la dirección nacional de la formación.
En declaraciones recogidas por ese medio, Calvo ha asegurado que no comparte “la marcha actual del partido” y ha criticado la gestión de las expulsiones de dirigentes como Javier Ortega Smith y José Ángel Antelo, entre otras decisiones internas. “No me afilié a Vox para que sea un Podemos de derechas”, ha afirmado, en una censura explícita a la deriva que, a su juicio, ha adoptado el proyecto encabezado por Santiago Abascal. También ha cuestionado que su sucesora asuma el acta únicamente para acudir a los plenos como concejala no adscrita, al considerar que esa no es la función que debe desempeñar un edil.
Horas después de formalizar su baja en el partido, Calvo ha oficializado su salida del Consistorio en una sesión extraordinaria que ha tenido un tono inusualmente emotivo. La alcaldesa, Natalia Chueca, la ha definido como una jornada “más triste de lo habitual”. Con la entrega del acta, el veterano edil ha puesto fin a casi once años de trayectoria municipal, a apenas dos meses de cumplir ese aniversario.
Antes de iniciarse el pleno, el propio Calvo ha revelado que algunos compañeros han intentado persuadirle para que reconsiderara su decisión —lo que habría supuesto una nueva rectificación—, pero ha reiterado que la renuncia estaba tomada “desde hace meses” y que no había marcha atrás.
En su despedida, ha pedido contención para no alargar el acto, aunque ha aprovechado para lanzar un último mensaje político. Ha animado a la oposición, incluido su grupo, a mantener una actitud inconformista y ha recordado al equipo de Gobierno su obligación de ser exigente y evitar la autocomplacencia. “Zaragoza puede ser mejor si su Ayuntamiento lo es”, ha sostenido, insistiendo en una de las ideas que ha marcado su discurso durante el mandato.
La sesión ha estado marcada por las palabras de reconocimiento de la mayoría de portavoces municipales, que han destacado su capacidad de diálogo y el respeto ganado en la corporación, aunque también ha habido intervenciones críticas desde la izquierda. Tras los discursos, la alcaldesa ha confirmado que la renuncia quedaba formalmente aceptada y se ha iniciado el procedimiento para cubrir la vacante, que comenzará con el ofrecimiento del acta a Marisa Gaspar.

"Hace seis meses, cuando accedí al cargo, daba mucho vértigo poder pensar lo duro que iba a ser esto", afirmaba Chus Mateo en el postpartido.
España arranca su camino hacia el Mundial 2027: horario y dónde ver el partido de clasificación ante Islandia por TV
La selección española de baloncesto ha derrotado 78-64 a Ucrania en el segundo partido en esta ventana FIBA y mantiene así el pleno de victorias en su clasificación para el Mundial de Qatar 2027, además de sellar su billete para la segunda fase. El encuentro fue disputado en Oviedo con más de 5.500 espectadores y donde Pierre Oriola y Francis Alonso ejercieron de líderes, con 10 y 12 puntos anotados respectivamente.
“No sé calibrar la felicidad que me da esto, pero sí sé que estar con la selección me da 10 años de vida”, declaraba Pierre Oriola después del segundo partido de estas ventanas FIBA correspondientes a la primera fase de clasificación para el Mundial en el que ha vuelto a jugar con el combinado nacional.
Así, los de Chus Mateo se clasifican de forma matemática para la segunda fase de clasificación para el Mundial de Qatar 2027, siendo la única selección junto a Polonia y Turquía que ha ganado todos los partidos clasificatorios disputados hasta el momento.
A pesar de estar ya clasificada, España deberá jugar los dos partidos que restan de la primera fase, que se disputarán el 2 de julio ante Dinamarca y el 5 de julio ante Georgia, como visitante.
Chus Mateo sigue invicto como seleccionador español
Desde que Chus Mateo tomara el relevo de Sergio Scariolo, el seleccionador solo ha contado victorias en el banquillo. Una era para el combinado nacional que ha coronado con el recibimiento del premio al Entrenador del Año antes de la disputa del encuentro en Oviedo.
“Estamos en una línea extraordinaria. Hace seis meses, cuando accedí al cargo, daba mucho vértigo poder pensar lo duro que iba a ser esto. Y podía dudarse de cosas. Estos resultados me dan la confianza de que vamos por el buen camino. Y me da tranquilidad”, aseguraba el seleccionador en el postpartido.
El camino de la selección española al Mundial 2027
El pleno de cuatro victorias es importante no solo por haber sellado la clasificación a la segunda fase, sino porque en la siguiente se arrastran los resultados, por lo que teniendo en cuenta que podría tener rivales de la talla de Grecia, Montenegro o Portugal, además de Ucrania y Georgia, es un detalle para tener en cuenta.
En la segunda fase se clasifican las tres mejores selecciones de cada grupo, dejando agrupados los combinados nacionales, en este caso del A y B en un resultante cuadro de seis equipos. Un formato que se repite por tercera ocasión, y en el que cada resultado es relevante para la clasificación final.
Los tres mejores equipos de este grupo de la segunda fase obtendrán directamente billete para el Mundial de baloncesto 2027, en una ronda que se disputará a través de ventanas clasificatorias entre agosto, noviembre y febrero - marzo 2027.

El presidente de EEUU recibe al canciller alemán en la Casa Blanca
El presidente de EEUU, Donald Trump, ha cargado contra España por su negativa a ayudar a EEUU a bombardear Irán. “Algunos países europeos han sido de gran ayuda, y otros han dejado de colaborar”, ha señalado Trump: “Todo comenzó cuando todos los países europeos aceptaron mi petición de aportar el 5% que les correspondía. Todos se mostraron entusiasmados con la idea, Alemania, todos, menos España, y ahora dicen que no podemos usar las bases, es terrible”.
“España ha sido terrible”, ha dicho Trumo: “De hecho, le he dicho a Scott [Bessent, secretario del Tesoro] que corte todas las relaciones con España. España dijo que no podemos usar sus bases. Y eso está bien. Podríamos usar su base si quisiéramos. Podríamos simplemente volar allí y usarla. Nadie nos va a decir que no la usemos”.

Ambos llegan en un momento crítico y de reinicio, con dos monoplazas que no han quitado dudas en los test de pretemporada en Baréin
¿Cuándo empieza la Fórmula 1? Calendario de completo de carreras de la temporada 2026
La temporada 2026 de la Fórmula 1 ya está aquí. Con el primer fin de semana de marzo llega también el inicio de un nuevo campeonato en el gran premio de Australia, en el circuito de Melbourne, en el que también se comienza con el nuevo reglamento, que afecta a motor, aerodinámica y neumáticos.
Sin embargo, la nueva normativa también trae de cabeza a los equipos y pilotos, que deben acostumbrarse a coches más ágiles, y en una situación complicada arrancan los dos españoles de la parrilla, Fernando Alonso y Carlos Sainz Jr. Ambos llegan en un momento crítico y de reinicio, con dos monoplazas que no han quitado dudas en los test de pretemporada en Baréin.
Cómo llegan Alonso y Sainz: entre la incertidumbre y la adaptación a las nuevas reglas
La temporada 2026 de Fórmula 1 ha comenzado con un panorama sombrío para los pilotos españoles tras unos test de pretemporada en Baréin que han destapado graves deficiencias en sus respectivos proyectos.
Fernando Alonso enfrenta una situación complicada en el estreno de la unión entre Aston Martin y Honda, donde el monoplaza diseñado bajo la supervisión de Adrian Newey ha sufrido problemas de fiabilidad en su unidad de potencia y con una preocupante escasez de piezas de repuesto que impidió completar el programa de pruebas.
Aunque Newey ya ha detectado fallos aerodinámicos que podrían corregirse con futuras mejoras, la incertidumbre sobre la competitividad del coche ha puesto en duda el desempeño en Australia y los primeros grandes premios de Alonso, con la posible retirada en la recámara y con un coche que podría no responder adecuadamente a las nuevas exigencias técnicas.
Por otro lado, aunque en otro inicio también complicado tiene Carlos Sainz de cara al Gran Premio de Australia, la primera carrera de la temporada de F1. El equipo Williams ha reconocido un arranque lento y que el FW48 padece un exceso de peso difícil de subsanar a corto plazo.
Así, el piloto madrileño ha advertido que los sistemas de la escudería de Grove todavía no están al nivel de los equipos punteros y que la adaptación a las nuevas reglas técnicas está siendo más sufrida de lo previsto, sobre todo teniendo en cuenta sus esfuerzos en ayudar a evolucionar un coche que actualmente se encuentra lejos de su potencial ideal.
El nuevo reglamento: la principal novedad de la Fórmula 1 en 2026
El Gran Premio de Australia es la primera carrera de F1 de la temporada 2026, marcando también el inicio del comienzo de las nuevas reglas que marcarán la dinámica del campeonato. De hecho, en Melbourne será el debut de los neumáticos Pirelli, más estrechos y con un diámetro reducido en comparación con la anterior gama.
Así, en esta nueva temporada de Fórmula 1 el resultado es monoplazas más ágiles, además de que la FIA ha introducido el concepto de nimble car para mejorar el espectáculo y los adelantamientos, con menos peso y tamaño, 30 kilos más ligeros, 20 centímetros más cortos y 10 centímetros más estrechos.
A su vez, se dice adiós al DRS y en su lugar, los coches pueden cambiar la posición de sus alerones, delantero y trasero, en tiempo real. Por último, también destacan motores más eléctricos y sostenibles, pero mantienen su potencia.