
En su visita a la Real Maestranza no ocupará los puestos de los maestrantes ni las localidades institucionales. PACMA lamenta que con su presencia se respalden los actos de maltrato animal
Regatas, amigos y mariscadas sin superar los 183 días para Hacienda: las visitas de Juan Carlos I a España desde que se exilió
El rey emérito Juan Carlos I reaparecerá este Domingo de Resurrección en la Real Maestranza en Sevilla coincidiendo con la vuelta del diestro Morante de la Puebla al coso taurino. Un cartel que lo completa Roca Rey y David de Miranda y que dará comienzo a partir de las 18.30 horas en una de las citas más importantes de la temporada.
La información, adelantada por Mundotoro, menciona que no ocupará el tradicional palco de los maestrantes ni una localidad institucional. Tampoco ha trascendido quién será su acompañante en la tarde. Aficionado a las corridas de toro, el emérito contemplará la destreza del recién nombrado Medalla de Andalucía a la Cultura y al Patrimonio 2026.
La pronta visita ya despierta algunas reacciones, como la de PACMA. Desde la organización lanzan un comunicado en el que expresan “su rechazo” ante el regreso del emérito, ya que “supone una nueva exaltación pública del maltrato animal”. Su presidente nacional, Javier Luna, resalta que “la sociedad española está avanzando en términos éticos mucho más rápido que las instituciones y, desde luego, que determinadas figuras públicas que siguen en su misma línea, aunque les haya costado su imagen”. En este sentido, recuerda el episodio de los elefantes de Botsuana en 2012 y exige “un posicionamiento claro de las instituciones contra la caza real y en favor del bienestar animal”.
183 días al año
Juan Carlos I se marchó por sorpresa en agosto de 2020. Al principio, y en un contexto de pandemia, se mantuvo casi dos años sin pisar suelo español. Permaneció en la capital de Emiratos Árabes Unidos mientras la Fiscalía de su país le investigaba por posibles delitos fiscales. Desde que en 2022 el Ministerio Público archivó esas pesquisas –no porque no cometiera los hechos, sino porque consideró que estaban prescritos o que le amparaba su inviolabilidad–, tardó apenas dos meses en visitar España.
Sean para acudir a regatas, a consultas médicas o a celebraciones familiares, los viajes del rey emérito a España siempre han sido de unos pocos días y sin pernoctar en el Palacio de la Zarzuela ni en ninguna otra dependencia del Estado. Si superase los 183 días al año en el país, tendría que pagar aquí sus impuestos, algo que no hace desde que vive en Abu Dabi, salvo por las dos regularizaciones con las que pagó más de cuatro millones de euros para evitar una imputación por fraude fiscal.
Cabe recordar que a raíz de la desclasificación de los documentos sobre el 23F, el PP reiteró su deseo de que el rey emérito regresase a España. Sin embargo, la propuesta no fue secundada por el resto de partidos y, desde Casa Real, se respondió con que podía volver cuando quisiera, pero con una condición: que también fije su residencia fiscal en el país que reinó durante casi 40 años y que ha seguido visitando a menudo desde que lo cambió por Abu Dabi.

Un oficial de la Fuerza Aérea cuyo avión de combate había sido derribado en Irán fue rescatado por las fuerzas especiales en una misión en la que participó la CIA, según han informado varios medios estadounidenses
Trump anuncia el rescate del coronel estadounidense desaparecido en territorio iraní
El segundo miembro de la tripulación de un avión de combate derribado en Irán fue rescatado durante la pasada noche por comandos estadounidenses, poniendo fin a una frenética búsqueda de dos días después de que el avión de guerra se estrellara, según ha anunciado Donald Trump, que ha sacado pecho de la operación.
El viernes, Irán derribó un caza F-15 estadounidense sobre el suroeste del país. Uno de los dos tripulantes fue rescatado, pero el otro, coronel y oficial de sistema de armas, permaneció desaparecido, lo que desató un operativo que Trump ha calificado como “una de las operaciones de búsqueda y rescate más audaces de la historia”. El presidente de EEUU ha asegurado en Truth Social que el piloto está “gravemente herido”, cuando en su primera publicación apuntó que estaba simplemente “herido”, y ha añadido que el ejército iraní le buscaba “intensamente, con un gran número de efectivos”.
La Guardia Revolucionaria iraní ha indicado que varias aeronaves fueron destruidas durante la operación de rescate estadounidense y asegura que la misión “fracasó por completo”, según los medios del país. “Las aeronaves invasoras del enemigo en el sur de Isfahán, incluidos dos helicópteros Black Hawk y un avión de transporte militar C-130, fueron alcanzadas”, ha afirmado el portavoz del Cuartel General Central Jatam al-Anbiya, el coronel Ebrahim Zolfagari, según la agencia Tasnim, afín a la Guardia Revolucionaria. Los medios estatales han difundido imágenes de restos calcinados y humeantes esparcidos por una zona desértica.
Escondido en una montaña
Según Trump, el aviador se encontraba “tras las líneas enemigas en las traicioneras montañas de Irán” y el rescate se produjo “a plena luz del día”.
Varios medios estadounidenses están publicando este domingo los detalles de una misión que etiquetan de arriesgada. Según recoge el New York Times citando un alto mando militar, tras eyectarse del F-15E, el oficial se escondió en una grieta de la montaña y eludió a las fuerzas iraníes durante más de 24 horas, llegando incluso a subir a pie una cresta de más de 2.000 metros.
Al principio, EEUU desconocía su paradero, pero la CIA localizó su escondite, según han informado diferentes medios del país. De acuerdo con Axios, que cita un alto cargo de la Administración Trump, la CIA tardó más de un día en localizar al piloto desaparecido y lanzó una campaña de desinformación en Irán para dar la impresión de que había sido encontrado, con el fin de engañar a las fuerzas iraníes sobre el terreno. “Era como buscar una aguja en un pajar”, dice la fuente citada en la información, que es similar a la publicada por el Washington Post, que indica que la CIA compartió los datos de ubicación con el Ejército y la Casa Blanca, y Trump ordenó la misión de extracción.
El New York Times detalla que el aviador fue rescatado por las Fuerzas de Operaciones Especiales estadounidenses (del Navy SEAL Team 6) en una misión llevada a cabo la noche del sábado que llevó a los comandos a adentrarse en territorio enemigo. En el operativo, según informa el mismo medio citando fuentes del Gobierno, participaron cientos de efectivos además de decenas de aviones y helicópteros.
Dos altos mandos militares han contado al diario que aviones de ataque estadounidenses lanzaron bombas y abrieron fuego contra convoyes iraníes para mantenerlos alejados de la ubicación del aviador mientras las fuerzas estadounidenses se dirigían hacia el lugar.
Aviones destruidos
Reuters también señala que el operativo de rescate “se topó con una feroz resistencia por parte de Irán”. La agencia informó el viernes de que dos helicópteros Black Hawk que participaban en la búsqueda fueron alcanzados por fuego iraní, pero lograron escapar del espacio aéreo iraní.
Una fuente del Gobierno de EEUU sostiene al mismo medio que, mientras trasladaban al oficial desde las cercanías de una montaña a un avión de transporte estacionado en Irán, las fuerzas estadounidenses tuvieron que destruir al menos una de las aeronaves debido a una avería, pero muchos detalles de la operación siguen sin estar claros.
El Wall Street Journal informa, por su parte, de que las fuerzas de EEUU destruyeron dos aviones de operaciones especiales MC-130J tras sufrir problemas que la fuente consultada por el diario no ha explicado. Cada una de estar aeronaves cuesta más de 100 millones de dólares, según el WSJ.
Por otra parte, un responsable de seguridad de Israel ha indicado a Reuters que su país prestó asistencia en materia de inteligencia a Estados Unidos durante la operación y suspendió sus ataques en la zona para facilitarla.

Mejora la población gracias a la conservación de bosques y medidas ambientales
Cómo las ciudades pueden resultar clave para salvar a la mariposa monarca
El aumento de la mariposa monarca en los bosques mexicanos refleja el impacto de las políticas de conservación, aunque la especie sigue amenazada por el cambio climático, los pesticidas y la pérdida de hábitat.
Sin embargo, el último año la especie ha sufrido un respiro inesperado. Según datos publicados por WWF México, la superficie ocupada por estos insectos en sus zonas de hibernación en el país aumentó un 64% en el invierno de 2025-2026, alcanzando las 2,93 hectáreas frente a las 1,79 del año anterior, el nivel más alto desde 2018.
Este dato es especialmente relevante para una especie como Danaus plexippus, considerada en riesgo por su drástica caída en las últimas décadas. Cada año, millones de ejemplares recorren cerca de 4.800 kilómetros desde Canadá y Estados Unidos hasta los bosques de México, protagonizando una de las migraciones más impresionantes del planeta.
Claves de la recuperación
Uno de los factores más importantes ha sido la mejora en la protección de los bosques dentro de la Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca, donde la tala ilegal ha caído de forma drástica en los últimos años. Según WWF, se ha pasado de cientos de hectáreas afectadas a apenas 2,55 hectáreas entre 2024 y 2025.
Esta reducción responde a políticas de conservación más estrictas y a la colaboración entre comunidades locales, autoridades y organizaciones internacionales. La mariposa monarca se ha convertido, de hecho, en un símbolo de cooperación entre México, Estados Unidos y Canadá.
Otro elemento clave ha sido el clima. Según el informe conjunto de WWF y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, condiciones más favorables durante la migración y la hibernación han permitido una mayor supervivencia. Pese a ello, la recuperación sigue siendo limitada. La población actual está muy lejos de los niveles históricos: en 1995 ocupaba más de 18 hectáreas, frente a las menos de 3 actuales. Según el U.S. Fish and Wildlife Service, serían necesarias al menos 6 hectáreas para garantizar la supervivencia de la especie a largo plazo.
El principal problema se encuentra fuera de México. En Estados Unidos, el uso intensivo de herbicidas ha reducido el algodoncillo, la planta esencial para la reproducción de la especie. Sin ella, las orugas no pueden desarrollarse, lo que limita el crecimiento de la población. A esto se suma la presión sobre los bosques mexicanos, especialmente por la expansión agrícola. Aunque la tala ilegal ha disminuido, la pérdida de hábitat sigue siendo una amenaza constante.
Aun así, el aumento del 64% marca un punto de inflexión. Demuestra que la conservación funciona, pero también que el equilibrio es frágil. El futuro de la mariposa monarca dependerá de mantener estos esfuerzos en todo su recorrido migratorio.

A pesar de esta creencia, algunas heridas emocionales persisten, no desaparecen con el tiempo e, incluso, pueden intensificarse si no se tratan, porque en realidad no tienen fecha de caducidad
Ni milagros, ni suplementos: una nutricionista indica qué alimentos ayudan a retrasar el envejecimiento de la piel
Todos hemos oído decir en algún momento el dicho de que “el tiempo lo cura todo”. A menudo solemos usarlo como consuelo tras una pérdida, un desengaño amoroso o un trauma. Pero, ¿de verdad el tiempo cura las heridas? ¿O necesitamos algo más que dejar pasar el tiempo para sanar? La curación es un proceso activo, que viene moldeado por la memoria y la regulación emocional, lo que daría sentido a los límites de esta creencia popular.
A simple vista, el tiempo parece ser el mejor remedio. La vida continúa su camino, el dolor se desvanece y aprendemos a adaptarnos. Sin embargo, algunas heridas emocionales persisten, no desaparecen con el tiempo e, incluso, pueden intensificarse si no se tratan, porque en realidad no tienen fecha de caducidad. Como reconoce María Bernardo, psicóloga general sanitaria, “el tiempo por sí solo no cura como si fuera un medicamento, lo que hace en la mayoría de los casos es crear distancia, es decir, bajar la intensidad emocional, la herida deja de estar ‘abierta’ y el cerebro deja de interpretar el hecho como una amenaza inmediata”.
Como admite Bernardo, esa “percepción de distancia respecto a la amenaza permite recuperar rutinas y pensar con más claridad y abre el espacio mental y la perspectiva necesaria para que podamos curar”. Sin embargo, y aunque la intención detrás de esta frase puede ser reconfortar o alentar, simplifica el complejo proceso de recuperación.
Implica que el paso del tiempo por sí solo traerá alivio, cuando en realidad, la sanación a menudo requiere esfuerzo activo, apoyo y recursos. Como advierte la especialista, que la “emoción se vuelva menos intensa no significa que el tema esté resuelto”. El tiempo puede ser un ingrediente más en el proceso de sanación, pero no es la clave. El verdadero valor del tiempo está en cómo usamos esa distancia.
Olvidar no significa sanar: los límites de dejar pasar el tiempo
Detrás de este dicho popular se puede esconder la idea de que la sanación es un proceso natural e inevitable que ocurre simplemente con el paso del tiempo. Pero, aunque ayuda a que las emociones se calmen, no es una poción mágica e incondicional. Problemas como la ansiedad o el trauma no son inconvenientes temporales que se resuelven solos, son experiencias complejas que pueden afectar todos los aspectos de la vida de una persona.
Es fundamental, como matiza Bernardo, tener en cuenta que “olvidar no es lo mismo que sanar”. Cuando dejamos de pensar de manera activa en algo, en realidad “el cuerpo y la mente siguen reaccionando y, por tanto, aparecen disparadores, ansiedad, tristeza, hipervigilancia o evitación sin entender muy bien por qué”, explica la psicóloga.
Cuando el tiempo se usa bien para sanar heridas es porque hacemos algo específico con él. Le damos forma para realizar un trabajo interior. “Sanar implica algo más profundo: poder recordar lo vivido sin que arrastre emocionalmente y sin que condicione de forma intensa el funcionamiento cotidiano de la persona, que la herida se cierre aunque quede una cicatriz”, explica Bernardo.
Sanar el dolor o una pérdida no es una carrera de velocidad. Si bien el tiempo ayuda a silenciar y a evitar el malestar inmediato, si la “emoción no se procesa, no desaparece, sino que se expresa por otras vías: irritabilidad, somatizaciones, insomnio, conductos compulsivas, dificultades en relaciones o miedo a repetir la experiencia”, matiza Bernardo.
Dejar pasar el tiempo, sin más, y esperar que todo fluya y todo pase, es no enfrontarse al problema y solucionarlo de raíz. Detrás de esta creencia subyace la suposición y la expectativa de que, con el tiempo, el dolor de una experiencia dolorosa desaparecerá.
Pero no es así: si el tiempo fuera una panacea para el dolor emocional, todos los que alguna vez lo hemos experimentado sanaríamos con el tiempo. Sin embargo, hacerlo puede “convertirse en una forma de aplazamiento”, advierte Bernardo, que reconoce que “cuando depositamos toda la responsabilidad en el paso del tiempo es fácil caer en la evitación: no hablar del tema, no tomar decisiones necesarias, no pedir ayuda o no revisar patrones que se repiten. Esta evitación mantiene y empeora el malestar a largo plazo”.
El tiempo por sí solo no basta: lo que hacemos con él, sí
La idea de que el tiempo por sí solo lo puede solucionar todo es simplista y falsa. Sí nos da distancia de los sucesos dolorosos porque disminuye la intensidad de los pensamientos, sentimientos y reacciones ante la pérdida, la ruptura o un evento traumático. Pero esto no significa que lo hayamos superado solo porque hayan pasado las semanas, los meses y los años. Sí ayuda cuando “la herida está muy reciente y el sistema emocional está ‘en alerta’”, reconoce Bernardo.
El tiempo nos da espacio y la calma necesarios “para integrar lo ocurrido y tomar decisiones con más claridad”, afirma la especialista. Pero no funciona si no lo acompañamos de intención y apoyo, de un proceso activo e intencional que nos permita reconocer e identificar los sentimientos. “El tiempo es más útil cuando va acompañado de ciertos procesos, como poner palabras a lo vivido —hablarlo o escribirlo—, darle sentido, permitir el duelo si hay una pérdida y recuperar rutinas que devuelvan estabilidad”, reconoce Bernardo.
El tiempo ayuda cuando alguien “hace algo con lo vivido, es decir, lo entiende, lo integra, le pone palabras, lo coloca en su historia y recupera sensación de control. Esto puede conseguirse con apoyo, reflexión, terapia o cambios concretos, pero en ocasiones el dolor simplemente queda en modo ‘pausa’ y reaparece más adelante en forma de ansiedad, irritabilidad, tristeza o bloqueos”.
La forma en la que usamos el tiempo sí puede ayudarnos, como “cuando se hacen pequeños actos de cierre que marcan un antes y un después, como conversaciones pendientes, límites, cambios de hábitos o despedidas simbólicas”. Para Bernardo, la clave está en “no dejar toda la responsabilidad al tiempo, sino en aprovecharlo sabiamente”.

El aviso se produjo poco antes de las diez de la noche del Sábado Santo en la localidad conquense
Un trabajador de 43 años ha fallecido la pasada noche en un taller de excavaciones y derribos situado en la CM-200, en el kilómetro 34, dentro del término municipal de Tarancón, en Cuenca, después de ingerir lubricante industrial, según la informado el Servicio de Emergencias 112 de Castilla-La Mancha.
Se dio aviso de los hechos, según la misma fuente, a las 21.50 horas y el sector sanitario declaraba su fallecimiento a las 00.45 horas, sin que se conozcan más detalles de las circunstancias del suceso. Hasta el lugar se desplazó la Guardia Civil, la UVI móvil de Tarancón y se dio preaviso a un equipo de atención psicosocial de Cruz Roja.

Durante siglos, el número de huevos no era decorativo: marcaba la edad del niño y tenía un significado simbólico muy concreto
Esta es la receta real para llevar a tu ahijado o ahijada una Mona de Pascua
Hoy vemos monas de chocolate con figuras imposibles, colores llamativos y personajes de dibujos animados. Pero la tradición original era mucho más sencilla.
Y también mucho más precisa. Porque sí, la Mona de Pascua no llevaba huevos “porque quedaban bien”. Llevaba un número concreto. Y tenía un motivo.
La norma era clara. cuántos huevos debe llevar la Mona de Pascua según la tradición no dependía del gusto ni de la estética. Dependía de la edad. La mona debía llevar tantos huevos como años tenía el niño o niña que la recibía. Ni uno más, ni uno menos. Aunque con un límite. El máximo eran doce huevos.
El significado de los huevos en la Mona de Pascua
Para entenderlo hay que ir más allá de la receta. El significado de los huevos en la Mona de Pascua tiene raíces muy antiguas. El huevo, en muchas culturas europeas, simboliza la vida, el renacimiento y la fertilidad. Está directamente vinculado con la primavera, que es justo cuando se celebra la Pascua. De hecho, estas creencias son anteriores al cristianismo. Con el tiempo, la religión las incorporó y las adaptó a sus propios ritos. Por eso el huevo no era un adorno. Era el centro del dulce.
El origen de la tradición de la Mona de Pascua tampoco es del todo claro, pero sí sabemos que se remonta al menos al siglo XV. En aquel momento, la mona era un pan dulce tipo brioche, redondo y con huevos cocidos en la parte superior. Nada de chocolate. Eso llegaría mucho después, a partir del siglo XVI con la llegada del cacao desde América.
Además, el gesto de regalarla tenía un sentido social muy marcado. El padrino —o en algunos casos el abuelo— entregaba la mona al ahijado el Lunes de Pascua. Era una forma de reforzar el vínculo y celebrar el final de la Cuaresma.
Por qué solo se regalaban hasta los 12 años
Aquí viene el detalle que mucha gente no conoce. Si la mona llevaba tantos huevos como años tenía el niño, y el máximo era doce, había una consecuencia directa.
La tradición terminaba ahí. A partir de esa edad, los niños dejaban de recibir la mona porque ya habían pasado por la confirmación, un rito que marcaba el paso a una nueva etapa. Por eso, durante generaciones, recibir la mona era algo limitado en el tiempo. Tenía fecha de caducidad.
Una tradición que ha cambiado (pero no del todo)
Hoy la Mona de Pascua ha evolucionado. Los huevos cocidos han sido sustituidos en muchos casos por huevos de chocolate. Las formas se han multiplicado. Y la creatividad de las pastelerías ha llevado este dulce a otro nivel.
Pero, en el fondo, la idea sigue siendo la misma. Un regalo. Un símbolo. Y una tradición que, aunque cambie de forma, sigue manteniendo su esencia.

El gijonés fue una figura clave de RTVE después de una larga trayectoria como reportero internacional cubriendo algunos de los acontecimientos más importantes del siglo XX: la Revolución de los Claveles en Portugal, el golpe de Estado en Chile contra Salvador Allende o terremotos en Managua, Perú, Sicilia e Irán
La historia, con tinta entra: los cómics rellenan las “grandes carencias de la Educación”
El periodista Diego Carcedo, ha muerto este domingo en Madrid a los 86 años, según ha informado Radio Nacional. Nacido en Gijón en 1940, a lo largo de su trayectoria ocupó cargos destacados como la dirección de los Servicios Informativos de TVE, la dirección gerente de Relaciones Internacionales de RTVE y la dirección de RNE.
Su incorporación a TVE en 1974 marcó el inicio de una larga etapa en la radiotelevisión pública, donde desempeñó labores como redactor y enviado especial, especialmente en el programa 'Los reporteros'. Gracias a este espacio recorrió más de un centenar de países y cubrió algunos de los episodios clave del siglo pasado, entre ellos los últimos días de la guerra de Vietnam con la evacuación de Saigón en 1975, diversas guerras en Oriente Próximo, la Revolución de los Claveles en Portugal, el golpe de Estado en Chile contra Salvador Allende o terremotos en Managua, Perú, Sicilia e Irán.
Inició su carrera en el diario ovetense 'La Nueva España' entre 1965 y 1968, tras formarse como diplomado en Periodismo en la antigua Escuela Oficial de Madrid y licenciarse en Historia. Posteriormente trabajó como redactor y corresponsal en la agencia Pyresa y en el diario Arriba, etapa en la que ya comenzó a cubrir grandes acontecimientos internacionales como la llamada “guerra del fútbol” entre Honduras y El Salvador en 1969 o el terremoto de Áncash (Perú) en 1970.
A lo largo de su vida, recibió numerosos reconocimientos, entre ellos el Premio Cirilo Rodríguez (1985), la Antena de Oro extraordinaria (1992) y el Premio APEI de la Asociación Profesional de Informadores de Radio y Televisión (1996). También fue autor de diversos libros, como 'Fusiles y claveles' (1999) o 'Entre bestias y héroes' (2011), galardonado con el Premio Espasa de Ensayo.
La capilla ardiente se instalará en el Tanatorio de Majadahonda (Madrid) y permanecerá abierta entre las 12:00 y las 20:00 horas. Con su fallecimiento, desaparece una de las voces más experimentadas del periodismo español, testigo directo de algunos de los acontecimientos más relevantes de las últimas décadas.

Manuscrito - Victoria Whitworth, investigadora que ha reunido estas pruebas, explicó que los pictos desarrollaron trabajos artísticos complejos en piedra y en materiales escritos
Un asentamiento costero con pocas defensas atraía embarcaciones rápidas cargadas de hombres armados. Los vikingos llegaron a Irlanda buscando metales, alimentos y objetos que podían transportar con facilidad, y eligieron monasterios porque guardaban libros, cálices y reservas que se podían coger en minutos.
Entraban, rompían puertas, abrían cofres y se llevaban piezas que luego intercambiaban o fundían, mientras el saqueo dejaba edificios dañados y comunidades desorganizadas. Ese tipo de ataque explica por qué muchos manuscritos salieron de su lugar original y acabaron en otros puntos del mapa, como ocurrió con el Libro de Kells.
¿Qué era este libro?
Esta importante obra es un manuscrito iluminado que reúne los cuatro evangelios y presenta letras y dibujos muy elaborados, y un estudio recogido por la BBC indica que pudo hacerse en Portmahomack en lugar de la isla de Iona.
Este trabajo plantea que en ese monasterio existía una actividad centrada en fabricar pergamino y decorar páginas, lo que encaja con la calidad del libro. El manuscrito se utilizaba en contextos religiosos, donde se leía o se mostraba como objeto litúrgico. Su elaboración exigía tiempo, materiales y manos especializadas.
Están intentando construir un tanque que confirme la teoría
Thomas Keyes, artesano especializado, participa en un proyecto financiado con 3.250 euros por la Society of Antiquaries of Scotland y trabaja en reconstruir un tanque de piedra de 1.500 litros que servía para remojar pieles.
Con ese sistema intenta producir pergamino siguiendo técnicas medievales, que según su testimonio usaban algas, y después compara las muestras con manuscritos antiguos para ver si el proceso de Portmahomack encaja con el del Libro de Kells.
El trabajo se publicará en línea a través del Tarbat Discovery Centre y también se presentará en una charla abierta en 2026. Este proyecto forma parte de un conjunto de nueve iniciativas que suman unos 24.300 euros.
Una investigadora situó el origen del manuscrito en territorio picto
Victoria Whitworth, investigadora que prepara un libro sobre el tema, afirma que el monasterio de Portmahomack es el lugar más probable donde se creó el manuscrito. Explica que los pictos producían esculturas cristianas con inscripciones complejas y que esas formas coinciden con las letras del Libro de Kells.
También señala que el monasterio de Kells no tuvo relevancia hasta finales del siglo IX, una fecha tardía para la creación del libro. Whitworth añade que “si el Libro de Kells se hizo en territorio picto, cambia la forma de entender la Escocia medieval temprana”.
En Portmahomack se encontró un taller donde se trabajaban pieles para obtener pergamino. Los arqueólogos sacaron a la luz clavijas de hueso que se usaban para tensar las pieles mientras se secaban, junto a cuchillos y piedras pómez que servían para raspar la superficie. En varias hogueras apareció un residuo de algas marinas quemadas que se utilizaban para producir una sustancia que eliminaba el pelo de las pieles. Ese proceso sustituía al uso de cal, que no se encontraba en la zona.
Una profesora explicó la dificultad de fijar un origen único
Rachel Moss, profesora en Trinity College Dublin, recuerda que en esa época había circulación de personas, objetos y materiales entre Irlanda, Gran Bretaña y el continente. Señala que resulta muy difícil fijar el lugar exacto de creación de un manuscrito si no existe un registro claro dentro del propio texto.
Añade que el Libro de Kells reúne influencias de distintas tradiciones artísticas y que ese cruce complica asignarlo a un único sitio. Moss indica que el análisis de Portmahomack aporta un punto más a un debate abierto.
El manuscrito se trasladó tras ataques y acabó en Dublín
El origen del manuscrito ha sido motivo de discusión durante años. Se pensaba que comenzó en Iona en el siglo VIII y que, tras un ataque vikingo en el siglo IX, los monjes lo trasladaron a Kells, también en Irlanda. Desde 1661 se conserva en el Trinity College de Dublín.
La diferencia entre Iona y Portmahomack se apoya en el tipo de pruebas, ya que en el primer caso predominan documentos escritos y en el segundo aparecen restos materiales. En ese mismo lugar se hallaron restos de edificios dedicados a trabajos artesanales, junto con señales de distintas fases de producción, desde la preparación del pergamino hasta la elaboración de pigmentos y elementos decorativos.
Helen Spencer, responsable de investigación en la Society of Antiquaries of Scotland, explicó que “se encontraron huellas de edificios dedicados a oficios y pruebas de varias fases de producción, incluido el pergamino y los pigmentos”.
Portmahomack fue uno de los centros cristianos más antiguos en territorio picto entre los años 700 y 800, hasta que un incendio lo destruyó, posiblemente durante una incursión vikinga. Ese dato sitúa el lugar en el mismo contexto de ataques que obligaron a mover objetos valiosos de un sitio a otro, y deja el manuscrito dentro de ese recorrido que empezó en un taller y terminó en una biblioteca donde aún se conserva.

Intereses políticos y económicos - Las fuerzas atacaron por tierra y mar con estructuras instaladas en barcos, lograron abrir brechas en las murallas y provocaron la huida del gobernante antes de su captura
Un embajador de los Reyes Católicos viajó a Egipto para resolver un importante conflicto y acabó relatando lo que vio dentro de las pirámides
Un grupo armado avanzó con la vista puesta en una ciudad lejana, pero el trayecto se torció antes de cruzar el mar. Los soldados de la Cuarta Cruzada dejaron atrás el objetivo inicial y giraron hacia otros destinos cuando ya estaban en marcha.
Aquel cambio no fue un impulso repentino, sino el resultado de decisiones que se acumularon mientras faltaban recursos y aumentaban las deudas. La ruta se fragmentó en varias direcciones y algunos siguieron hacia Tierra Santa mientras otros aceptaron nuevos acuerdos. Esa división hizo que el viaje pasara a depender de quienes financiaban los barcos y la campaña.
La campaña terminó convertida en otra operación distinta
Ese desvío en plena marcha desembocó en un hecho mayor. Los cruzados reorganizaron su expedición tras aceptar acuerdos políticos y financieros que los llevaron a atacar Constantinopla en 1204 y cambiar el equilibrio europeo.
El objetivo inicial de recuperar Jerusalén quedó desplazado mientras surgían compromisos que exigían actuar en otros lugares. La campaña dejó de responder a un plan único y pasó a depender de intereses inmediatos. La expedición terminó convertida en una operación distinta a la que había sido anunciada.
La falta de dinero empujó a los cruzados hacia Venecia, que ofrecía barcos y transporte a cambio de 85.000 marcos de plata. Enrico Dandolo, anciano y ciego pero con gran influencia, aprovechó la situación para imponer condiciones que beneficiaban a la república veneciana.
Como no reunieron la suma acordada, los cruzados aceptaron compensar la deuda con acciones militares. Esa presión económica marcó el siguiente paso, ya que el viaje dejó de depender solo del objetivo religioso y pasó a obedecer a intereses comerciales.
Una propuesta imperial llevó a intervenir en una disputa interna
El cambio de rumbo se consolidó cuando apareció una nueva propuesta desde el Imperio bizantino. Alejo, hijo del emperador Isaac II, pidió ayuda para recuperar el trono y ofreció dinero, tropas y apoyo al papado como contraprestación. Los cruzados aceptaron y se dirigieron a Constantinopla con él, dejando de lado la misión original.
La ciudad impresionó a quienes llegaron, tal como relató Godofredo de Villehardouin, que escribió que “nunca pensaron que en todo el mundo pudiera haber una ciudad tan rica”. Esa decisión colocó a la expedición en medio de una lucha interna que no formaba parte de sus planes iniciales.
Un torneo en Écry impulsó la nueva cruzada
El origen de la expedición se remontaba a 1199, cuando un torneo en Écry reunió a nobles franceses que decidieron iniciar una nueva cruzada. Entre ellos estaban Teobaldo de Champaña, Bonifacio de Montferrato y Godofredo de Villehardouin, que más tarde narraría los hechos.
La convocatoria respondía a la llamada del papa Inocencio III para recuperar Jerusalén tras la pérdida de la ciudad en 1187. Aquella reunión fijó el objetivo inicial, aunque con el paso del tiempo ese propósito quedó diluido por otras decisiones.
El asalto final terminó con la caída de la gran capital
El desenlace llegó con el asalto a Constantinopla en abril de 1204. Las fuerzas cruzadas atacaron por tierra y mar, utilizando máquinas de asedio y estructuras instaladas en barcos para superar las murallas.
Robert de Clari relató que su hermano fue el primero en atravesar una brecha mientras los defensores lanzaban proyectiles. La ciudad cayó tras varios días de combates y el emperador Alejo V, que había intentando frenar esa conquista, huyó antes de ser capturado y ejecutado. Una delegación ofreció la rendición, pero el saqueo se produjo igualmente.
La entrada en la ciudad dio paso a días de violencia y pillaje. Villehardouin describió que “en todas partes los griegos eran abatidos”, mientras el historiador Nicetas Coniates calificó a los atacantes como “hombres nefastos”.
Las iglesias fueron despojadas de objetos de valor y lugares como Santa Sofía quedaron vacíos de sus riquezas. Nicolás Mesárites dejó constancia de que “la lamentación y el dolor estaban en todas partes”, con asesinatos, abusos y destrucción generalizada. El botín se reunió y repartió, con tres cuartas partes para los venecianos y el resto para los franceses.
El ataque a Zara anticipó el cambio de dirección
Antes de ese final, el primer desvío importante había tenido lugar en Zara. La ciudad, rival comercial de Venecia y parte del reino cristiano de Hungría, fue atacada para saldar la deuda. El papa Inocencio III reaccionó con una excomunión contra los participantes, aunque después la retiró a todos salvo a los venecianos.
Ese episodio anticipó lo que ocurriría después, porque mostró hasta qué punto la expedición había dejado de responder al objetivo original. Esa misma dinámica terminó llevando a los cruzados a atacar a otros cristianos antes de llegar a Tierra Santa.