
La Guardia Civil detectó la quedada a través de interet y logró disolverla con una amplia red de vigilancia por varios puntos, aunque no pudo evitar algunas carreras y prácticas en diferentes puntos
La Guardia Civil ha disuelto en La Rioja una concentración de vehículos en la que pretendían realizar carreras ilegales. Participaban en ella numerosos conductores procedentes de distintas comunidades autónomas, entre ellas Aragón, Navarra, Castilla y León, Cantabria, Madrid y La Rioja.
El operativo se saldó con la identificación de 120 personas y la tramitación de 25 expedientes sancionadores por diferentes infracciones, entre ellas infracciones graves en materia de seguridad vial, un expediente por porte de arma prohibida y dos expedientes por conducción con presencia de drogas en el organismo.
La actuación fue posible gracias a la vigilancia constante en internet por parte de especialistas de la Guardia Civil. Mediante este seguimiento, los agentes detectaron una convocatoria en redes sociales y aplicaciones de mensajería a para reunir a aficionados al motor con la finalidad de realizar exhibiciones y competiciones clandestinas en distintos polígonos industriales de La Rioja.
En ella, se instaba a jóvenes aficionados al motor a participar en una “quedada” para convertir viales públicos en escenarios de competición clandestina, anunciando incluso la presencia de un “influencer” para dotar de mayor visibilidad a las “lanzadas” (carreras de aceleración).
Las primeras gestiones permitieron situar el punto inicial de encuentro en el aparcamiento de un centro comercial de Logroño. Ante la previsión de desplazamientos a otras zonas, se estableció un dispositivo preventivo de vigilancia y control en varios polígonos industriales de la región.
Fruto de ello, los agentes observaron la llegada de un elevado número de vehículos al punto de encuentro, donde algunos participantes realizaron maniobras de exhibición como derrapes, aceleraciones bruscas y quemado de neumáticos, generando situaciones de riesgo para los asistentes y usuarios de la vía.
Maniobras de conducción peligrosa “drifting” o “donuts”
Posteriormente, los vehículos abandonaron el lugar en grupo y se dirigieron hacia el polígono industrial El Sequero, en Agoncillo, donde los agentes procedieron a su disolución mediante una actuación coordinada. Parte de los participantes se desplazó posteriormente a otro polígono industrial en Navarrete, donde se detectaron carreras ilegales y maniobras de conducción peligrosa conocidas en el argot de los aficionados como “drifting” o “donuts”, extremadamente peligrosas. En una de ellas, se detectó a un ocupante sacando parte de su cuerpo fuera del habitáculo sin ningún tipo de sujeción, con el consiguiente riesgo de caída a la vía.
Actualmente, la Guardia Civil continúa analizando el material gráfico obtenido durante el operativo con el fin de identificar e investigar a aquellos conductores que pudieran haber cometido infracciones graves o delitos contra la seguridad vial.
En el dispositivo participaron agentes del Grupo de Investigación y Análisis de Tráfico (GIAT), Servicio de Información, patrullas de Seguridad Ciudadana y unidades del Sector de Tráfico de La Rioja y Navarra.

Niños y armas - El estudio recoge hallazgos en un cementerio de época altomedieval donde varias sepulturas contienen espadas, lanzas y escudos
Las capacidades físicas condicionan quién puede usar un arma y cómo la maneja en una situación real. Los ejércitos se forman con hombres que levantan escudos, sujetan lanzas y resisten el peso del equipo durante horas, mientras los niños no pueden mantener ese esfuerzo ni coordinar los movimientos que exige un combate.
Un adulto sostiene un arma con estabilidad, la levanta varias veces seguidas y aguanta el impacto al chocar con otro cuerpo. Un menor, en cambio, pierde el equilibrio con facilidad, no controla bien la fuerza de los golpes y se cansa en poco tiempo.
Esa diferencia no es solo de tamaño, se ve en cada gesto, en la postura y en la forma de agarrar un objeto pesado, y explica por qué ciertos objetos aparecen donde no deberían.
La presencia de objetos en tumbas infantiles plantea dudas
Un equipo dirigido por Duncan Sayer, profesor de Arqueología en la University of Lancashire, encontró varias espadas y tumbas que muestran cómo se usaban las armas y a quién representaban, según explica en The Conversation. La excavación reveló cuatro espadas anglosajonas tempranas junto a enterramientos que colocaban estos objetos cerca del cuerpo, lo que indica que tenían un papel definido en el momento del entierro.
El trabajo también incluye tumbas infantiles con armas que esos cuerpos no podían manejar, y esa contradicción obliga a mirar más allá del uso en combate para entender qué se estaba mostrando.
Una de las espadas tenía un pomo de plata decorado y un aro fijado al mango, además de una vaina forrada con piel de castor. Otra mostraba una empuñadura pequeña de plata y una boca de vaina ancha con relieves dorados.
Esos elementos no pertenecen al mismo momento y se unieron en una sola pieza, lo que indica que el arma se modificó con el tiempo. Ese tipo de montaje también aparece en el tesoro de Staffordshire, donde se encontraron 78 pomos y 100 piezas de empuñadura con fechas que van del siglo V al VII.
Los enterramientos reflejan relaciones familiares y cercanía
En una de las tumbas apareció un niño de entre 10 y 12 años junto a una lanza y un escudo. Su columna estaba curvada, lo que hacía difícil que pudiera usar esos objetos con comodidad. En otra tumba, un niño de 2 a 3 años tenía una gran hebilla de plata, un objeto que normalmente llevaban hombres adultos en contextos romanos tardíos y medievales.
Los análisis de ADN en otros lugares, como West Helsterton en Yorkshire, muestran que los hombres enterrados cerca compartían línea paterna, y muchos de ellos tenían armas colocadas junto al cuerpo.
Varios esqueletos adultos aparecieron con la espada apoyada en el hombro y el brazo rodeando el arma. Esa posición coincide con descripciones del poema Beowulf, donde se habla de espadas antiguas y heredadas. También se repite en otros cementerios como Dover Buckland o West Garth Gardens. En este caso, cuatro enterramientos con esa postura aparecieron muy cerca entre sí, algo poco habitual.
El equipo excavó unas 40 tumbas en un cementerio medieval temprano junto a Andrew Richardson. Varias de esas tumbas con armas se situaban alrededor de una fosa más profunda rodeada por un foso circular. Encima de esa fosa se levantaba un pequeño montículo de tierra que señalaba su posición.
Esa tumba principal contenía a un hombre sin objetos metálicos ni armas. Su enterramiento parece anterior al momento en que se extendió la costumbre de colocar armas junto a los muertos, una práctica más frecuente en torno a mediados del siglo VI. En los años anteriores, las armas podían reservarse para quienes seguían vivos y necesitaban defenderse.
Los objetos acompañaban la identidad más allá del combate
Las espadas no se trataban como objetos que se usaban y se desechaban. Se conservaban, se modificaban y se transmitían, y las piezas antiguas tenían más valor que las nuevas. Ese cuidado explica por qué se unían partes de distintas épocas en una misma arma y por qué se mantenían durante generaciones.
Las marcas en escudos y filos, junto a las lesiones visibles en los esqueletos, muestran que esas armas se usaban en enfrentamientos reales. Aun así, cuando se colocaban en las tumbas, también señalaban otra cosa.
En el poema Beowulf se describe cómo se levantó una pira con cascos, escudos y armaduras alrededor del cuerpo del líder, y los guerreros colocaron esos objetos mientras lloraban a su señor.
En las tumbas excavadas, las armas junto a los cuerpos de adultos y niños apuntan en la misma dirección, de modo que muestran el lugar que ocupaban dentro de su grupo y lo que se esperaba que fueran en la edad adulta.

Carlos Cuerpo y los ministros de economía de Alemania, Italia, Austria y Portugal lanzan este sábado una iniciativa para la Comisión Europea que propone "distribuir de manera justa la carga" económica que genera la guerra en Oriente Medio en los bolsillos de la ciudadanía europea
La guerra en Irán impulsa la ayuda de España a los combustibles fósiles a pesar de estar a la cola en impuestos verdes
Cinco de las principales economías de la Unión Europea han dado un paso conjunto este sábado para impulsar un nuevo impuesto sobre los beneficios extraordinarios de las empresas energéticas en plena escalada de precios del petróleo provocada por el conflicto con Irán. Los ministros de Economía de España, Alemania, Italia, Austria y Portugal han solicitado formalmente a la Comisión Europea que diseñe un marco legal que permita aplicar este gravamen de forma coordinada en todo el bloque para “distribuir de manera justa la carga” económica que recae en los bolsillos de los europeos.
La iniciativa, recogida en una carta fechada el 3 de abril y dirigida al comisario europeo de Clima, Wopke Hoekstra, responde al fuerte encarecimiento del crudo y el gas tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán a finales de febrero. Según los ministros firmantes, Lars Klingbeil (Alemania), Giancarlo Giorgetti (Italia), Markus Marterbauer (Austria) y Joaquim Miranda Sarmento (Portugal) y el español Carlos Cuerpo, esta situación ha generado un impacto comparable al de la crisis energética de 2022 tras la invasión rusa de Ucrania, aunque en un contexto en el que Europa cuenta con mayor peso de las energías renovables.
El objetivo de esta medida, según el documento, es financiar a partir de la recaudación de este impuesto “medidas de alivio temporales” para los consumidores y “contener el aumento de la inflación” sin tener que “imponer cargas adicionales a los presupuestos públicos”. Para ello, proponen incluso estudiar la posibilidad de gravar los beneficios obtenidos en el extranjero por las grandes multinacionales energéticas.
Los países subrayan además una derivada política de la medida, señalando que este instrumento común permitiría “demostrar que estamos unidos y somos capaces de actuar” y lanzaría “un mensaje claro de que quienes se benefician de las consecuencias de la guerra deben contribuir a aliviar la carga sobre la población”.
Por su parte, la Comisión Europea ha mostrado su intención de analizar la iniciativa con rapidez y se prevé que los equipos técnicos de Bruselas estudien en las próximas semanas el posible encaje jurídico de este mecanismo.

El Tiempo - La ausencia de lluvia permitirá que las procesiones se desarrollen con normalidad en muchas ciudades, algo que en años anteriores se complicaba por precipitaciones en fechas similares
El ascenso de las temperaturas se va a notar en buena parte de España justo cuando arranca uno de los fines de semana con más movimiento de la primavera. Según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), ese cambio llega acompañado de estabilidad en amplias zonas y deja un panorama muy aprovechable para los días festivos de Semana Santa. Aun así, el comportamiento del viento y algunos contrastes entre regiones marcarán diferencias claras según el lugar.
Las altas presiones despejan gran parte del territorio
Ese cambio tiene detrás la entrada de altas presiones desde el Atlántico hacia Europa, que dejan el cielo limpio en la Península y Baleares. Durante el viernes, las nubes se retiraron del extremo norte y también pararon las nevadas en los Pirineos. A partir de ahí, sábado y domingo siguen la misma línea, con muchas horas de sol y pocas nubes en casi todo el territorio.
El viento tendrá protagonismo en momentos concretos, sobre todo en el nordeste. En el Ampurdán y Menorca soplará tramontana con rachas intensas durante parte del sábado, aunque tenderá a perder fuerza con el paso de las horas. En el resto del país dominarán vientos flojos y variables, con levante más activo en el Estrecho y Alborán. En Canarias se mantendrá el alisio moderado, con pocas variaciones a lo largo del fin de semana.
Las temperaturas también dibujan diferencias según el mapa. Las máximas suben en la mayoría de zonas, con más fuerza en áreas de montaña del norte y en lugares como el valle del Ebro. El domingo se alcanzan cifras altas en algunas ciudades, con 30 grados en Badajoz, 29 en Zaragoza y 28 en Toledo. En el sur y en Canarias los cambios son más suaves, con ligeras bajadas en algunos litorales. Por la noche, el frío sigue en el norte y el este, con heladas débiles en cotas altas de los Pirineos.
Los cielos despejados favorecen las celebraciones de Semana Santa
En cuanto a la nubosidad, el patrón será bastante uniforme. Predominarán los cielos poco nubosos o despejados en la Península y Baleares desde el viernes y durante todo el fin de semana. Solo el extremo norte mantendrá intervalos de nubes, con alguna precipitación débil en el Pirineo y el Cantábrico oriental que irá remitiendo con el paso de las horas. Por lo tanto, no habrá problemas para las procesiones de Semana Santa, algo que sí ha ocurrido generalmente en los últimos años por culpa de la lluvia.
En Canarias, el fin de semana se mueve con calma, con cielos poco nubosos y viento del norte. Hacia el final aparecen nubes medias y altas, aunque no dejan lluvia. El resultado es un puente con sol en muchas zonas, viento fuerte en puntos concretos y mañanas frescas que obligan a mirar el termómetro antes de salir.

La prueba celebra su 110ª edición y lo hace con Tadej Pogacar como gran favorito, pero que tendrá un gran rival de la talla de Remco Evenepoel
Menos de 100 días para que arranque el Tour de Francia en Barcelona: estos son los detalles que ya se conocen
Los míticos adoquines hacen su entrada en la temporada de ciclismo este 2026 con una de sus primeras carreras destacadas. Llega el Tour de Flandes, el segundo Monumento tras la Milán-San Remo, y lo hace con uno de los mejores carteles de una prueba, con un nuevo duelo entre Tadej Pogacar y Remco Evenepoel, unido a competidores de la talla de Mathieu van der Poel y Wout van Aert.
El Tour de Flandes forma parte de los llamados Monumentos, es decir, las cinco mejores clásicas del ciclismo, que aúnan tradición, historia y recorrido exigente. Estas son junto a la mencionada también la Milán-San Remo, Paris-Roubaix, Lieja-Bastoña-Lieja y Giro de Lombardia.
Este 2026 la prueba celebra su 110ª edición y lo hace con Tadej Pogacar como gran favorito, pero que tendrá un gran rival de la talla de Remco Evenepoel, que ha confirmado en sus redes sociales su participación a última hora tras haber disputado también la Volta a Catalunya, ganada por Jonas Vingegaard.
El recorrido del Tour de Flandes 2026
Este Tour de Flandes en su 110ª prepara un recorrido a la altura de sus participantes, aumentando la distancia respecto a la edición anterior, pasando de 269 kilómetros a 278,2 en la que se recorrerá esta temporada.
Comenzará en Amberes y terminará en Oudernaarde. De sus 278 kilómetros, se espera que empiece la emoción al llegar al ‘Viejo Kwaremont’ en el kilómetro 136, dejando una sucesión de pavés, muros y cotas como Koppenberd, Taaienberg y Kruisberg, entre otras. Precisamente es la subida al Paterber y Koppenberg uno de los momentos álgidos de la carrera con más de 2.000 metros de desnivel y adoquines que exigirá al máximo al pelotón y los favoritos.
Pogacar, Evenepoel y Van der Poel: favoritos en el Tour de Flandes
Después de sus victorias en Strade Bianche y sobre todo Milán-San Remo, donde venció tras caerse, Tadej Pogacar llega como gran favorito al Tour de Flandes 2026, una prueba que ya sabe lo que es ganar hasta en dos ocasiones, la última la pasada edición. Ofrece su mejor preparación para completar todos los Monumentos, faltándole solo la Paris-Roubaix.
“He tenido buenos entrenamientos y tras San Remo tuve unos días de descanso. ¿Mi caída allí? Fue un accidente fuerte, pero no tuve heridas profundas, así que no me afectaron durante mucho tiempo”, declaraba en la televisión belga flamenca en la previa de la prueba.
Pero delante tendrá a uno de sus mayores rivales, Remco Evenepoel, que se suma a un inmejorable cartel, y cuyo equipo confía como máximo favorito. Sobre esto habló también Pogacar: Me sorprendió un poco, pero al mismo tiempo no. Hace un tiempo que ya había escuchado rumores. Al producirse el anuncio un 1 de abril, también pensé que quizás era una broma. Pero más allá de eso, es bueno verlo en la salida el domingo“, afirmó.
El Tour de Flandes 2026, sin embargo, será algo más que un duelo entre Tadej Pogacar y Remco Evenepoel, pues competirán también nombres como Mads Pedersen, Wout van Aert o Mathieu van der Poel, que ha ganado tres veces la prueba y quiere llegar a ser el único ciclista de la historia en lograr cuatro victorias.
Horario y dónde ver el Tour de Flandes 2026
La 110ª edición del Tour de Flandes tendrá lugar este domingo 5 de abril a partir de las 9:45 horas en Amberes, finalizando aproximadamente a las 16:45 horas en Oudenaarde. La prueba se podrá seguir por televisión a través de Eurosport 1, que se puede ver en plataformas como HBO Max, Movistar plus o DAZN.

Una investigación de la Universidad de Valladolid señala los motines organizados durante la Restauración por la gestión del impuesto de consumos, que implicó la muerte de cinco personas entre 1890 y 1905
Opio, poder y silencio: el cabaret donde los músicos tocaban “con los ojos vendados” para no ver “lo prohibido”
A finales del siglo XIX y principios del XX, había un elevado número de 'matuteros' en España, personas u organizaciones dedicadas al contrabando de determinados productos (especialmente el vino y la carne) para evitar así pagar el impuesto de los consumos (un gravamen similar al actual IVA) que recaudaban los ayuntamientos. Una investigación muestra cómo Valladolid vivió altercados, motines y protestas en contra de este impuesto de consumos, por el que murieron hasta cinco personas entre 1890 y 1905.
“El conflicto se producía cuando se descubría el matute. En la mayor parte de los casos eran los propios matuteros quienes se resistían, escapaban o intentaban evadirse del control de estos grupos de guardias o vigilantes de consumos. El cuerpo de vigilantes de consumos de Valladolid llegó a tener en 1894 más de 150 agentes, diez de ellos a caballo, que también portaban una carabina y un sable, aunque se podía autorizar incluso un revólver.
Entre 1890 y 1905, en Valladolid hubo cinco muertos como consecuencia de este control. “La pauta era similar: un vigilante interceptaba a un matutero, este se resistía de forma violenta, y el vigilante utilizaba el arma que solía llevar como defensa”, resume Jesús Ángel Redondo, autor del artículo académico Resistencia fiscal cotidiana en la España de la Restauración: un análisis del matute en Valladolid entre 1890 y 1905, publicado en la revista Hispania. Revista Española de Historia.
Matute de vino y carne, especialmente
Este investigador recuerda que el impuesto de consumos se pagaba por cualquier producto que entraba en la ciudad y que era “de comer, arder y beber”. Esta mercancía debía pasar por los fielatos, unas casetillas con gente vigilando, donde esta se declaraba y el vendedor pagaba según el peso del producto. El recuento realizado por el historiador concluye que los productos más matuteados fueron el vino (o mosto) y la carne (fresca, tocino, jamones, embutidos...), aunque también se contrabandeó con aceite, sal, pescado, fruta, velas o incluso petróleo. A pesar de las posteriores modificaciones fiscales, estos fielatos estuvieron vigentes hasta la década de 1960, cuando se empezaron a establecer las reformas fiscales en la época del desarrollismo.
“El matute afectaba principalmente a la carne y el vino porque eran productos con una gran salida comercial. Se trapicheaba con ellos en el mercado negro y, para que fuera rentable, tenían que eludir el impuesto de consumos”, explica Jesús Ángel Redondo, que ha localizado casos de “trapicheo de subsistencia”, aunque la mayoría de las situaciones implicaban “importantes alijos”. En enero de 1900 incautaron 175 kilos de embutidos y tocino; en abril, cien arrobas de jamón; en julio, 200 kilos de jamón; y pocos días más tarde, 1.200 kilos de tocino.
No solo se trataba de una cuestión económica, sino también de Salud Pública: el objetivo era evitar los mataderos clandestinos y la adulteración del vino, que se juzgaba como un delito de estafa. “En aquella época, el control de la sanidad era muy laxo y muy difícil de llevar a cabo. Había un gran mercado negro que abastecía notablemente a la ciudad y al cual recurría sobre todo la gente de clase más baja porque les salía más barato”, agrega. Este profesor de la Universidad de Valladolid explica los métodos de matute que utilizaban, muchos de los cuales siguen utilizándose en la actualidad: “Usaban dobles fondos donde pasaban cientos de botellas de vino o kilos de embutido. Había bandas organizadas, comerciantes y taberneros implicados, y los negocios se hacían en las ventas que estaban a las afueras de las ciudades”, relata Redondo.
Altercados durante años
Redondo explica que había un “contrabando casi continuo que alarmaba a las autoridades y suponía un continuo conflicto, violencia e inestabilidad en la ciudad”. Este matuteo muestra “una realidad muy diferente a la imagen monumental del Valladolid del siglo XIX o primeros del XX; había una cara bastante oscura” que incluía altercados. El historiador explica que había un “contrabando casi continuo que alarmaba a las autoridades y suponía un continuo conflicto, violencia e inestabilidad en la ciudad” dada la “indignación, malestar y rechazo” al impuesto. Este matuteo muestra “una realidad muy diferente a la imagen monumental del Valladolid del siglo XIX o primeros del XX; había una cara bastante oscura”.
En Valladolid se produjeron varios motines por este motivo, especialmente en el Bienio Progresista (1854-1856), aunque también hubo varios a principios del siglo XX: en 1902 estalló un amotinamiento cuando varios vecinos defendieron a una mujer que estaba siendo maltratada por los vigilantes, en el que tuvo que intervenir también la Guardia Civil. Un año más tarde se produjo una “batalla campal”, según las crónicas de El Norte de Castilla porque un grupo de matuteros apedreó a unos vigilantes mientras intentaban introducir unos pellejos de vino de contrabando. La Guardia Civil tuvo que intervenir nuevamente porque muchos vecinos del barrio de Santa Clara decidieron unirse a la revuelta y ponerse del lado de los matuteros.
En 1904, un motín se saldó con un muerto y enfrentamientos directos con el regimiento militar, aunque este no estuvo directamente relacionado con los consumos, sino que fue una de las consignas que clamaron en una movilización contra el precio del pan, que se había incrementado por la inestabilidad internacional tras la guerra de Cuba. “Como sucede ahora con la guerra en Ucrania, cuando suben mucho los precios de un producto básico como el trigo, se exigía a las autoridades cercanas que rebajaran los impuestos a las harinas para que no fuera tan perjudicial para las clases populares”, apostilla el historiador.
En 1912 se produjo uno de los altercados más destructivos porque se estableció un impuesto sobre el carbón. Los manifestantes llegaron a incendiar y destruir por completo el fielato de la estación, que estaba ubicado entre la estatua de Colón y el hospital de Recoletas.
Los 'Zaqueos', una familia de matuteros
En la ciudad del Pisuerga había también entramados de corrupción y fraude que implicaban a vendedores y vigilantes. La familia más conocida en Valladolid fue la de los 'Zaqueos', que tenían una taberna cerca de la estación de autobuses a través de la que introducían matute desde el municipio cercano de La Cistérniga. El caso de corrupción más escandaloso se destapó en julio de 1899, cuando varios vigilantes de consumos y algunos guardias municipales fueron acusados de estar compinchados con diferentes bandas de matuteros, entre los que se encontraban los 'Zaqueos'.
“Aunque se dice que en aquellos años el pueblo estaba aislado de la política, la acción de estos matuteros o grupos delincuenciales influía en el debate sobre la gestión fiscal”, defiende Jesús Ángel Redondo, no solo por la delincuencia, sino por motivos de eficacia fiscal. Mantener la infraestructura para cobrar este impuesto era “muy caro” y eso hacía que fuera “muy poco rentable de cobrar”. Mientras gestionar el resto de impuestos costaba un 5% de lo recaudado, la gestión de la recaudación de consumos suponía un 27%.
“Además, generaba violencia, descontento y desprestigio para las autoridades municipales. Por ello, se empezó a exigir que el impuesto se rebajara o suprimiera, argumentando que no era propio de países civilizados y que se necesitaba un sistema fiscal más efectivo, que no costara tanto dinero ni provocara conflictos de orden público”, argumenta el historiador. El gobierno de Canalejas suprimió este impuesto en 1911 de forma progresiva, aunque muchos ayuntamientos mantuvieron impuestos parecidos con otros nombres porque suponía “un ingreso básico para las arcas municipales”.
El debate sobre los consumos fue un argumento político muy importante para partidos al margen del sistema, principalmente los republicanos y después los socialistas, e incluso llegó al imaginario popular a través de la música. Redondo recuerda que se popularizó una zarzuela llamada “Gigantes y cabezudos”, cuya primera escena es un alboroto fiscal de mujeres en Zaragoza. “Estos problemas fiscales y las subidas de impuestos eran un elemento esencial en las protestas colectivas de las clases populares en las ciudades”, apunta.
Archivos incompletos
Redondo defiende que aún no se ha estudiado mucho cómo vivían las personas que estaban en la marginalidad desde otros puntos de vista que no sean la beneficencia o la asistencia social. Redondo trabajó con la información publicada en la prensa local, sentencias judiciales que conservan los archivos de Chancillería o Valladolid y actas municipales que reflejaban los debates políticos sobre los consumos, lo que demostraba que este se consideraba “un problema de orden público y de imagen”. “Tendría que haber podido consultar los fondos de la delegación de Hacienda, pero en Valladolid están desaparecidos y en el Archivo Histórico Provincial no hay gran cantidad de documentación anterior a 1930”, lamenta este historiador, que reconoce también la incoherencia que hay a veces entre estas fuentes. “Muchas veces no podemos ir mucho más allá de obtener los hechos claros: que hubo matute de tal producto, que hubo violencia o que murió una persona”, apuntala.

A los pies del volcán de La Corona, el pueblo de Ye se erige como un oasis de autenticidad que conserva la esencia de la isla
Qué ver en la Costa Cálida, los más 250 kilómetros de playas de la Región de Murcia
Lanzarote es la isla más septentrional y oriental del archipiélago canario. A pesar de no superar los 800 kilómetros cuadrados de superficie, destaca por una diversidad paisajística abrumadora, marcada por las erupciones volcánicas de los siglos XVIII y XIX que le han conferido un aspecto de singular belleza. En este territorio, donde las grutas volcánicas y los lagos de lava conviven con playas de arena dorada, el patrimonio natural ha sido celosamente conservado. No en vano, la isla fue declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 1993 y se convirtió, en 2015, en el primer destino mundial certificado por Biosphere Responsible Tourism.
Es precisamente en este marco de protección y naturaleza insólita donde, en el extremo norte, resguardado bajo la imponente presencia del volcán de La Corona, se encuentra Ye. Este pequeño núcleo de casas blancas rompe con la sobriedad del paisaje volcánico configurando un escenario de contrastes único en la isla. El enclave parece haber sobrevivido a las décadas; es mucho más que un conjunto de viviendas: es un sistema complejo donde la geología y la historia de subsistencia se entrelazan. Aquí, la naturaleza salvaje todavía manda y la prisa, sencillamente, no existe.
Lo que hace de Ye un destino estratégico es su ubicación como puerta de entrada al Monumento Natural de La Corona. Este refugio de biodiversidad alberga especies protegidas como el lagarto de Haría, el perenquén o la pardela cenicienta. Este blindaje ambiental permite preservar una vegetación de tabaibas y líquenes —como la preciada orchilla—, garantizando que el tesoro natural originado hace unos 21.000 años se mantenga intacto
Cinco paradas imprescindibles
Desde el centro del pueblo se despliega un abanico de senderismo y ecoturismo que va desde la ascensión al cráter hasta el descenso por riscos de 600 metros, asegurando una estancia sensorial completa y respetuosa con el entorno. Anota bien estas paradas imprescindibles en tu ruta.
- El Mirador del Río: es, sin duda, la obra más icónica de César Manrique. Inaugurado en 1973, este centro se excavó directamente en la roca de la cumbre del Risco de Famara —un imponente acantilado de 23 km de longitud— para mimetizar su impacto visual. Desde sus amplios ventanales se descubre una panorámica sobrecogedora de La Graciosa y el Archipiélago Chinijo, situando al visitante en un balcón natural a casi 500 metros de altitud.
- El cráter de La Corona: representa el corazón geológico del entorno. Con un diámetro de 450 metros y una profundidad de 190, este edificio de escorias y lapilli (fragmentos de lava) es el origen de uno de los tubos volcánicos más largos del mundo. Su erupción creó una red de galerías subterráneas que, tras desplomes parciales del techo (denominados jameos), dio vida a espacios tan emblemáticos como la Cueva de los Verdes y los Jameos del Agua, uniendo geología y arte en un lugar.
- El Camino de los Gracioseros: esta ruta histórica de 4,5 kilómetros era la única vía de abastecimiento y comunicación para los habitantes de La Graciosa. Se trata de un sendero empedrado que desciende en zigzag por la pared del acantilado hasta alcanzar el nivel del mar. El esfuerzo físico se ve recompensado con la llegada a la Playa del Risco, un arenal virgen de aguas cristalinas ideal para un baño en el brazo de mar conocido como El Río.
- Las Salinas del Río: ubicadas en la base del Risco, cuentan con el reconocimiento de ser las más antiguas de Canarias (siglo XV). Destacan por su cromatismo encendido, que contrasta con el azul del océano y el jable dorado de la playa colindante, formando un paisaje industrial y natural de enorme valor histórico.
- El Mirador de Ye: un enclave más minúsculo y humilde que el diseñado por Manrique, pero con una carga escénica igualmente potente. Es el punto estratégico indicado para observar la magnitud y verticalidad del Risco de Famara en el silencio más absoluto, lejos de las rutas turísticas convencionales.
Ruta hacia el volcán de la Corona
El volcán de La Corona no es solo la cota máxima del norte con sus 609 metros; es el arquitecto del paisaje septentrional. Su erupción, hace 21.000 años, creó un inmenso “río” de lava de 18 km² conocido como el Malpaís de la Corona. La ruta, una ascensión de dificultad moderada apta para todos los públicos, se inicia junto a la Iglesia de San Francisco Javier.
Los primeros pasos transcurren por un entorno de “arenado” artificial, flanqueando viñedos protegidos por socos (lugares al abrigo del viento). En este tramo es común observar higueras y tuneras, vestigios de la antigua industria de la cochinilla. Al ganar altura, la pendiente se vuelve rocosa y la vegetación cambia a tabaibas amargas y líquenes como la orchilla, explotada antiguamente para tintes.
Tras superar la pendiente, el sendero se dirige al cráter, donde habitan ejemplares de bejeque, ombligo de Venus y gamonas. Al alcanzar la cresta, la panorámica es espectacular: hacia el este el malpaís y la costa, y hacia el oeste Órzola. En las faldas sudoeste, en dirección a Máguez, se divisa un aljibe monumental, obra de ingeniería con 900 m³ de volumen y una superficie de recogida de 9.600 m², fundamental para la histórica gestión del agua en este entorno semiárido.
Lo más fascinante, sin embargo, ocurre bajo tierra. El canal de lava que se vació tras la erupción dejó un tubo volcánico de 8 kilómetros. A lo largo de su recorrido, el desplome parcial de su techo generó los denominados “jameos”, aberturas naturales que conectan el exterior con las profundidades. Su sección superior es la Cueva de los Verdes, mientras que la inferior, inundada por el mar tras el deshielo, forma los Jameos del Agua y el Túnel de la Atlántida, un ecosistema sumergido único en el mundo.

Tras la muerte de Jesús, esta jornada representa la espera y el vacío antes de la resurrección, en contraste con el bullicio de otros días
Viernes Santo: qué conmemora y por qué es el día más impactante de la Semana Santa
Después de la intensidad del Viernes Santo, la Semana Santa entra en una especie de pausa. El Sábado Santo es, probablemente, el día menos entendido y el más discreto de todo el calendario. No hay grandes celebraciones, las procesiones desaparecen o se reducen al mínimo y el ambiente cambia por completo. Pero precisamente en ese silencio reside su significado: es el día en el que, según el relato bíblico, todo ha terminado… o eso parece. Entender qué se conmemora el Sábado Santo es entender el momento de espera antes del desenlace final.
Qué ocurrió el Sábado Santo según la Biblia
El Sábado Santo no relata una acción concreta como otros días de la Semana Santa. Es, más bien, un tiempo suspendido. Tras la crucifixión del día anterior, el cuerpo de Jesús ha sido colocado en el sepulcro y sus seguidores permanecen en duelo y desconcierto.
Los Evangelios apenas detallan lo que sucede en esta jornada, lo que refuerza su carácter de vacío narrativo. No hay milagros, no hay discursos, no hay multitudes. Solo la ausencia.
En la tradición cristiana posterior, se ha interpretado este día como el momento en el que Jesús desciende al lugar de los muertos, aunque este episodio no aparece descrito de forma explícita en los textos principales. Lo que sí queda claro es que el Sábado Santo es el intervalo entre el final y lo que está por venir.
Sábado Santo: significado y por qué es un día clave
El valor del Sábado Santo está precisamente en lo que no ocurre. Es el día de la incertidumbre, del duelo y de la espera. Después de la muerte, todavía no hay señales de lo que sucederá después.
Desde una perspectiva simbólica, representa ese momento en el que todo parece perdido. No hay respuestas ni certezas, solo silencio. Y eso lo convierte en una pieza fundamental dentro del conjunto de la Semana Santa, porque prepara el terreno para el giro final.
Sin el Sábado Santo, el relato quedaría incompleto. Es el punto de transición entre la caída del Viernes Santo y la celebración del Domingo de Resurrección. Un día incómodo, sin épica, pero necesario para que el desenlace tenga sentido.
Cómo se vive hoy el Sábado Santo en España
En España, el Sábado Santo se percibe como una jornada de calma dentro de una semana intensa. En muchas ciudades, las procesiones desaparecen o se reducen notablemente, y el ambiente es mucho más tranquilo que en días anteriores.
Sin embargo, por la noche tiene lugar uno de los momentos más importantes del calendario cristiano: la Vigilia Pascual. Es una celebración que, aunque menos visible que las procesiones, marca el paso del duelo a la celebración.
A nivel social, el Sábado Santo también funciona como un día de transición. Tras el impacto del Viernes Santo, las calles recuperan poco a poco el pulso, y muchas personas lo viven como un paréntesis antes del cierre de la Semana Santa.
Al final, el Sábado Santo es ese momento que muchas veces pasa desapercibido, pero que sostiene todo el relato. Un día sin grandes gestos, sin ruido, que recuerda que incluso en las historias más intensas hay un tiempo de espera antes del desenlace.