
Uno de los agentes, que se encuentra realizando su periodo de prácticas, acudió de inmediato a auxiliarle al observar que presentaba una hemorragia masiva en la zona inguinal
Desmantelado un 'macrolaboratorio' de cocaína en Toledo en una operación internacional: hay 13 detenidos
Agentes de la Guardia Civil han auxiliado a un joven de 18 años tras sufrir un accidente de circulación en la localidad toledana de Yuncler. Sobre las 15.00 horas del miércoles 15 de abril, los agentes fueron alertados por la Central Operativa de Servicios (COS) de que se había producido un accidente entre un vehículo y una motocicleta, con un herido grave.
Al llegar al lugar, los agentes encontraron al joven tendido en el suelo, siendo atendido inicialmente por personal sanitario del centro de salud de Yuncler. Uno de los agentes, que se encuentra realizando su periodo de prácticas, acudió de inmediato a auxiliarle al observar que presentaba una hemorragia masiva en la zona inguinal.
Utilizando material hemostático (polvo granulado y gasas), el agente aplicó las técnicas adecuadas para controlar la hemorragia, manteniendo presión directa sobre la herida y consiguiendo detenerla con éxito. Posteriormente, practicó un vendaje circular compresivo hasta la llegada de la UVI móvil, que trasladó de urgencia al joven al Hospital Universitario de Toledo.
Según la Guardia Civil, el personal médico del centro hospitalario confirmó posteriormente que “la rápida y efectiva asistencia prestada por el guardia civil fue determinante para salvarle la vida”. El joven se encuentra actualmente hospitalizado y estable.

Construida para frenar ataques navales en una isla clave para el comercio marítimo, la ciudad alta conserva su trazado histórico y mantiene población residente hoy
La villa de Catalunya con una muralla que conserva 25 torres defensivas y está declarada Bien Cultural de Interés Nacional
La silueta de la ciudad de Ibiza queda marcada por un recinto elevado que domina el puerto y buena parte de la costa. Ese perfil corresponde a Dalt Vila, el casco antiguo situado sobre el Puig de Vila, que durante siglos ha concentrado la actividad política, religiosa y defensiva de la isla. Su ubicación no es casual: desde este punto se controlaban los movimientos marítimos en una zona clave para las rutas del Mediterráneo.
El conjunto actual es el resultado de una evolución prolongada que arranca en época fenicia, cuando Ibiza se integró en las redes comerciales del Mediterráneo. A lo largo del tiempo, romanos y musulmanes consolidaron el asentamiento, reforzando su papel como punto estratégico. Sin embargo, la imagen que hoy define el perfil de la ciudad se configuró principalmente entre la Edad Media y el Renacimiento, cuando se llevaron a cabo intervenciones destinadas a adaptar el enclave a nuevas necesidades defensivas.
El reconocimiento internacional llegó en 1999, cuando la UNESCO incluyó el recinto en la lista de Patrimonio de la Humanidad. Esta distinción se concedió por el valor histórico del conjunto y por el grado de conservación de su sistema defensivo, considerado uno de los ejemplos más completos de arquitectura militar renacentista en el Mediterráneo. A diferencia de otros enclaves similares, Dalt Vila mantiene una función urbana activa.
Una fortificación renacentista frente a los conflictos del Mediterráneo
La transformación más significativa de Dalt Vila se produjo en el siglo XVI, en el contexto de la política defensiva impulsada por Carlos I y Felipe II. La isla, situada en una posición clave dentro de las rutas de navegación, se enfrentaba a amenazas constantes derivadas de la expansión otomana y de la actividad pirata. Ante esta situación, la Corona promovió un sistema de fortificación capaz de responder a las nuevas técnicas de asedio.
El recinto se diseñó siguiendo los principios de la arquitectura militar renacentista, con una estructura en forma de heptágono irregular adaptada al relieve de la colina. En cada uno de sus vértices se construyeron baluartes que permitían cubrir distintos ángulos de defensa, facilitando la vigilancia y el uso de artillería. Este planteamiento convirtió a Dalt Vila en un ejemplo representativo de fortificación moderna en el Mediterráneo.
Las murallas, levantadas con materiales locales, se integran en la topografía y refuerzan la protección del núcleo urbano. El acceso al interior se organiza a través de varias puertas, diseñadas para controlar el tránsito. La entrada principal es el Portal de ses Taules, que conecta con la zona del antiguo mercado y presenta una configuración monumental. Está flanqueado por réplicas de esculturas de la época romana y conserva elementos simbólicos vinculados al poder real, como el escudo de Felipe II y una inscripción datada en el siglo XVI.
Además de esta puerta, existen otros accesos como el Portal Nou, la Portella de Sella o el pasaje de Soto, que completan el sistema de entradas al recinto. Este conjunto de accesos, junto con los baluartes y lienzos de muralla, define un sistema defensivo que ha llegado hasta la actualidad con un alto grado de integridad, lo que explica su reconocimiento como uno de los mejor conservados de su tipo.
Un núcleo urbano con capas históricas superpuestas
El interior de Dalt Vila refleja la superposición de distintas etapas históricas. Las calles presentan un trazado irregular que se adapta a los desniveles del terreno, configurando un entramado urbano que responde tanto a condicionantes geográficos como a necesidades defensivas. Este diseño condiciona la movilidad dentro del recinto y mantiene una estructura que apenas ha cambiado con el paso del tiempo.
En la parte más elevada se sitúan algunos de los edificios más representativos. La catedral de Santa María de las Nieves ocupa el punto dominante y se levanta sobre el emplazamiento de una antigua mezquita. A lo largo de los siglos, el edificio ha experimentado diversas reformas que han incorporado elementos de distintos estilos, reflejando la evolución arquitectónica del conjunto.
Junto a la catedral se encuentran otras construcciones relevantes, como el castillo y dependencias administrativas que han desempeñado funciones clave en la organización de la ciudad. Estos espacios conviven con viviendas que siguen ocupadas, lo que mantiene el carácter residencial del recinto. Esta continuidad de uso diferencia a Dalt Vila de otros enclaves históricos que han perdido su función original.
La importancia del lugar se explica también por su papel dentro de las rutas marítimas. Hasta finales del siglo XVIII, Ibiza fue un punto relevante en las comunicaciones del Mediterráneo, lo que reforzó la necesidad de mantener un sistema defensivo eficaz. La ciudad amurallada actuaba como núcleo de control y protección frente a amenazas externas, consolidando su papel dentro de la red de enclaves estratégicos de la época.
Dalt Vila combina su valor patrimonial con una actividad cotidiana que incluye viviendas, instituciones y espacios culturales. Este uso continuado obliga a mantener un equilibrio entre conservación y funcionalidad, con intervenciones orientadas a preservar la estructura original sin alterar su carácter. La continuidad de este modelo permite que el recinto siga siendo un espacio vivo, al tiempo que conserva los elementos que explican su evolución histórica.

En los dos últimos años, el recorte acumulado de la Ayuda al Desarrollo ha superado el 30%, una auténtica irresponsabilidad en un mundo atravesado por crisis gravísimas, según los últimos datos sobre los fondos globales destinados a cooperación
El sistema humanitario sufre el mayor recorte de financiación de su historia en todo el mundo
La pasada semana el Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) presentó los datos sobre los fondos globales destinados a cooperación: han sufrido un desplome sin precedentes que supone un mazazo para la vida de millones de personas en situaciones extremas. En los dos últimos años, el recorte acumulado ha superado el 30%; una auténtica irresponsabilidad en un mundo atravesado por crisis gravísimas. Las consecuencias serán incalculables.
Hay momentos en los que la historia nos obliga a elegir entre dejarse arrastrar por la vorágine o hacerle frente. Este es uno de ellos. Millones de personas sufren las consecuencias de decisiones ajenas, crueles e interesadas. Y, sin embargo, no se rinden: cada día se levantan, una y otra vez, y defienden sus derechos. En Ucrania, niños y niñas van a la escuela mientras continúan las bombas; en Sudán se inventan comidas sin alimentos; en Palestina, familias enteras se cuidan en medio del genocidio, “we teach life”, repiten y repiten. La vida —terca, tenaz, poderosa— sigue abriéndose paso, recordándonos que resistir no es una elección, sino una necesidad imperiosa.
En muchos lugares del mundo, quienes nos dedicamos a la cooperación, aprendimos que resistir es existir. El último Informe del Sector de las ONG de Desarrollo demuestra que, en un contexto extremadamente complejo, las más de 600 organizaciones que forman parte de La Coordinadora han fortalecido su compromiso con la defensa de los derechos humanos, la justicia y la paz en 100 países de todo el mundo.
De 2022 a 2024, el número de personas con quienes trabajamos pasó de 47 millones a casi 58,4 y los proyectos crecieron 8,5%. Realizamos más de 4.300 iniciativas en áreas tan importantes como la asistencia humanitaria, la alimentación, la educación o la construcción de paz. Se ha aumentado un 12% el número de oficinas fuera de España porque, en tales circunstancias, es imprescindible estar allá donde la vorágine golpea más fuerte.No es fácil. El riesgo es enorme. Pero, una vez más, eludirlo no es una opción; bien lo saben las organizaciones con quienes trabajamos cuyo compromiso no para de crecer a pesar de la adversidad.
Una apuesta por la vida
Personas como la saharaui Zahra Bujari, experta agrícola, o Pastora, comadrona maya kaqchiquel de Guatemala, cuyas historias se narran en el Informe, nos marcan el camino. Como también lo hace la ciudadanía española que, una vez más, demuestra su solidaridad: el número de personas y entidades que apoyan el trabajo de las organizaciones de desarrollo aumentó hasta 2,6 millones y el voluntariado subió casi un 4% hasta 18.000 personas. Esta tendencia, además, demuestra la confianza ciudadana en el trabajo que realizamos.
El apoyo ciudadano no siempre viene acompañado de decisiones políticas que estén a la altura. Ya mencionamos al inicio el enorme recorte global de los fondos para cooperación. España, según los últimos datos del CAD, sube hasta el 0,27% de su Renta Nacional Bruta para cooperación. Aumentar los fondos en un planeta con graves crisis, es una buena noticia, aunque no es suficiente. España no llega a la media europea (0,42%) ni se encamina al 0,7% marcado por la Ley de Cooperación. Es hora de tomar decisiones firmes que ayuden a cambiar el rumbo de una historia que se muestra desgarradora. España, en coherencia con una ciudadanía solidaria y sus propios compromisos, debe marcar el camino internacional en esa dirección.
Un esfuerzo colectivo
Este informe no es solo un compendio de datos. Es la historia de casi 35 años de compromiso con la transparencia y la rendición de cuentas. Es la narración de un trabajo sostenido en contextos hostiles, de alianzas con nuestras socias locales, de decisiones no siempre fáciles… Un esfuerzo colectivo que se refleja también en vidas que mejoran, contextos que avanzan en defensa de derechos humanos, sociedades que caminan hacia lugares más amables, sostenibles, pacíficos y justos.
Y así, mientras parece que el mundo se desmorona, seguimos apostándole a la vida, a los derechos y a la paz junto a más de 58 millones de personas de 100 países. No hay otro camino posible. Porque como cantaba La Negra Sosa, en palabras de Fito Páez “Hablo de cambiar esta, nuestra casa / De cambiarla, por cambiar nomás / ¿Quién dijo que todo está perdido?”

La filial está cerca de culminar la venta de todos sus activos residenciales, que en Catalunya ha adquirido casi enteramente la Administración para ampliar el parque de vivienda pública
Un juez admite a trámite la demanda de 61 inquilinos de InmoCriteria contra el cobro del IBI
La inmobiliaria de CriteriaCaixa, InmoCaixa, ha vendido en pocos años prácticamente toda su cartera de vivienda en España, que alcanzaba alrededor de 4.000 pisos de alquiler a precio de mercado y sobre todo de protección oficial. Su principal comprador ha sido la Generalitat: cuando cierren todas las adquisiciones que han anunciada ya, el Govern de Salvador Illa habrá adquirido la mitad de ellos, poco más de 2.000, todos los que tenía la filial bancaria en Catalunya, en la voluntad del Ejecutivo de ampliar el parque residencial público en los próximos años.
La última operación, la compra por parte de la Administración catalana de 127 viviendas en L’Hospitalet de Llobregat, ha culminado la venta de todos los activos inmobiliarios por parte de InmoCaixa, iniciado en 2021 y acelerado durante el mandato de Ángel Simon al frente de Criteria.
La inmobiliaria de Criteria asegura que ha priorizado la venta a los propios inquilinos de sus viviendas y a las administraciones locales y autonómicas. Ahora, tal como ya informaron, se centran en adquirir activos a los que puedan sacar mayor rentabilidad y revalorización. Es el caso principalmente de las oficinas. En este capítulo, la compra más sonada es de este 2026, la del Edificio Estel en el Eixample de Barcelona por 385 millones de euros, con Astrazeneca como principal inquilina.
La desinversión inmobiliaria ha generado también conflictos con algunos inquilinos de InmoCaixa, que han acusado en los últimos años a la entidad de querer vender decenas de viviendas que eran VPO al entrar al mercado libre. Varias de las 38 promociones de protección oficial en Catalunya iniciaron una huelga en señal de protesta. También en Madrid se unieron numerosos arrendatarios para denunciar que la entidad les estaba desahuciando.
El balance de viviendas adquiridas en Catalunya –o cuya compra está cerca de cerrarse– por parte del Instituto Catalán del Suelo (Incasòl) es de 2.054. En total, ha destinado 161 millones de euros a estas adquisiciones. Numerosos de ellos son de alquiler social o de protección, y se han traspasado con contratos de alquiler en vigor. Otros, forman parte de promociones de obra nueva, como los 127 pisos de l’Hospitalet, en el sector Porta Nord de la ciudad, que se han adquirido por vía de tanteo y retracto.
La negociaciones para comprar paquetes de vivienda a InmoCaixa, aprovechando su voluntad de desprenderse de ellas, las inició el Govern de Pere Aragonès. Poco después de su salida y de la investidura de Salvador Illa, se cerró la primera compra: 450 pisos. Posteriormente, se cerraron sendas de 214 y 179, según fuentes de Incasòl.
Pero el paquete más grande de viviendas, el anunciado de 1.064, todavía no está cerrado del todo. Aunque ambas partes aseguran que la compraventa se hará realidad salvo giro de última hora, estas viviendas aún están técnicamente en manos de Inmocaixa. Los pisos están ubicados Barcelona, Cornellà de Llobregat, Hospitalet de Llobregat (Carrilet), Mataró, Montornés del Vallés, Sant Just Desvern, Sentmenat, Sitges, Terraza, Tordera, Olot, Lleida, Tarragona y Sabadell.

La travesía de las Foces del río Infierno se ha consolidado como una de las joyas más preciadas para los amantes de la naturaleza y del senderismo norteño
La pequeña iglesia que se erigió bajo el mandato de Alfonso III de Asturias y que se conoce como El Conventín
Estas construcciones, de entre 10 y 20 metros de diámetro, se idearon hace siglos para proteger las colmenas del ataque de osos
En el concejo asturiano de Piloña se esconde un paraje donde el nombre contradice la realidad visual. La ruta de las Foces del río Infierno ofrece un viaje de 14 kilómetros entre valles verdes y bosques legendarios que, a pesar de su denominación, es un trayecto que recorre un auténtico paraíso natural que atraviesa la bella geografía del Principado. El origen del nombre del río se asocia a los intensos colores rojos que adquiere la vegetación durante el otoño pero, lejos de representar un castigo, caminar por esta senda supone una recompensa para los sentidos de cualquier senderista. El murmullo constante del agua acompaña cada paso, creando una atmósfera de paz que invita a la desconexión total. Esta travesía lineal se ha consolidado como una de las joyas más preciadas para los amantes de la naturaleza y del senderismo norteño.
Los caminantes encuentran en este valle un refugio de aire puro donde el tiempo parece detenerse bajo las copas arbóreas. La diversidad biológica y geológica de la zona la convierte en una parada obligatoria para quienes visitan esta región. El punto de partida de esta aventura es el área recreativa de La Pesanca. Situado cerca de Riofabar, este espacio está envuelto por una densa vegetación de robles y castaños centenarios de gran porte. Los visitantes aprovechan sus mesas y bancos de madera para organizar picnics antes de iniciar la caminata por el valle. Desde este enclave, el sonido del río Infierno ya se hace presente, marcando el ritmo de lo que está por venir. El acceso es sencillo por carretera desde Infiesto, atravesando pueblos con un encanto rural que preparan al viajero.
Una vez cruzado el puente inicial, la pista forestal comienza a ascender de manera muy suave y también constante. El entorno botánico inmediato ya muestra la riqueza de especies autóctonas que caracterizan de forma única a este valle. Al dejar atrás el aparcamiento, el sendero se interna en un dominio donde la naturaleza recupera su protagonismo más absoluto. A medida que se avanza por la ancha pista, el paisaje nos regala estampas de la arquitectura tradicional asturiana más auténtica. Una de las primeras paradas visuales es El Muñizón, una casa típica que se alza entre el verdor del monte. El camino está en excelentes condiciones, lo que permite disfrutar de las vistas sin preocuparse excesivamente por el firme.
Ignorando los desvíos hacia cumbres más exigentes como el pico Vizcares, el senderista se adentra en un dominio forestal. La mezcla de hayas y avellanos empieza a dominar el horizonte, creando túneles naturales que protegen del sol veraniego. Es un tramo ideal para familias, ya que la pendiente es progresiva y no presenta grandes dificultades técnicas iniciales. La sensación de aislamiento aumenta positivamente conforme dejamos atrás los últimos vestigios de las rústicas construcciones humanas. Cada recodo del camino revela una nueva perspectiva de las laderas que custodian con celo el cauce del río. La pista maderera se convierte en el hilo conductor de un relato escrito con el color de la hoja y el agua.
El río Infierno es el gran protagonista de la primera mitad del recorrido, mostrándose en todo su esplendor cristalino. A lo largo del cauce, el agua ha esculpido caprichosas formas en la piedra, dando lugar a pozas y saltos. Muchas de estas charcas invitan a un baño refrescante, aunque la temperatura del agua suele ser gélida para el bañista. Las cascadas se suceden una tras otra, cayendo con fuerza entre las rocas cubiertas de musgo y helechos verdes. El espectáculo visual se complementa con el sonido rítmico de la corriente, que actúa como banda sonora natural. Existen rincones mágicos donde los toboganes de piedra guían el flujo del agua hacia remansos de paz absoluta. Para los aficionados a la fotografía, estos puntos representan oportunidades únicas para captar la esencia de la montaña. La transparencia del agua permite ver el fondo de piedra, reflejando el cielo y las copas de los árboles ribereños.
El hayedo es el ecosistema más emblemático que atraviesa esta ruta de 14 kilómetros por el valle piloñés. Las hayas, con sus troncos plateados y copas frondosas, crean un ambiente místico cuando la niebla baja desde las cumbres. Durante la primavera, el verde es tan intenso que parece irreal, mientras que en otoño el bosque arde en mil matices. Los robles y castaños también tienen su espacio, aportando diversidad y refugio a la fauna local que habita el lugar. Es común ver cómo la luz del sol se filtra entre las hojas, dibujando patrones de luces y sombras en el suelo. El camino suele estar cubierto por un manto de hojas secas que crujen bajo las botas, añadiendo textura a la caminata. La biodiversidad es asombrosa, pudiendo encontrarse acebos, tejos y una gran variedad de arbustos que completan el bosque.
Este pulmón verde es parte esencial de la experiencia, envolviendo al caminante en una atmósfera de pureza y frescor. Caminar bajo esta cúpula vegetal proporciona una sensación de protección y armonía difícil de encontrar en otros lugares. La ruta avanza cruzando varios puentes de madera y piedra que permiten saltar de una orilla a otra del río Infierno. Pasos como el del Mercadín o la Tarantosa son hitos geográficos que indican que nos acercamos al tramo más encajonado. El valle comienza a estrecharse, mostrando paredes de pizarra que se elevan verticalmente hacia el cielo azul asturiano. En este punto, el río Infierno se une al arroyo de los Cubilones, otro curso de agua que aporta más belleza al paraje. El puente de las Corberas nos introduce de lleno en la foz homónima, donde la pendiente se vuelve algo más pronunciada.
Murallas calcáreas
A pesar de este ligero incremento en el esfuerzo, la pista sigue siendo cómoda para aquellos con forma física media. El paisaje se torna más agreste, combinando la frondosidad del bosque con la desnudez de las rocas calizas superiores. Cada puente superado ofrece una perspectiva diferente de las cascadas que se desploman con fuerza renovada tras la lluvia. La transición entre el bosque cerrado y las paredes de piedra marca el inicio del tramo más espectacular del sendero. El culmen de la travesía llega al alcanzar la impresionante Foz de Moñacos, en los límites del Parque Natural de Redes. Aquí, la naturaleza despliega sus murallas calcáreas más imponentes, flanqueando el camino con gigantescas paredes verticales. El paisaje forestal da paso a un entorno más abierto de alta montaña, donde los picos circundantes dominan la vista. Desde la majada de Moñacos, se pueden contemplar cumbres como la peña Los Tornos o el peñón de Les Travieses.
Es el lugar perfecto para realizar una parada prolongada, recuperar fuerzas y simplemente admirar la grandeza del entorno. El desnivel total de seiscientos metros se hace evidente al mirar hacia atrás y ver el camino serpenteante recorrido. La paz que se respira en este circo glaciar es el mejor premio para los siete kilómetros de subida continua por la pista. Es el punto de retorno, donde el sendero lineal invita a desandar lo caminado con una mirada nueva hacia el valle. La inmensidad de las rocas calizas frente al verde de la majada crea un contraste visual que queda grabado en la retina.
Desde el punto de vista técnico, la ruta se cataloga como de dificultad baja o media según la experiencia del senderista. El ascenso es constante pero suave, lo que permite mantener un ritmo agradable durante las cinco horas y media de marcha. La experiencia de las Foces del río Infierno queda grabada en la memoria como una de las mejores rutas asturianas, una invitación a volver en cada estación para descubrir cómo el paraíso cambia su piel según el calendario anual. Asturias demuestra aquí, una vez más, por qué su eslogan de paraíso natural es una verdad absoluta e incontestable. El regreso al punto de partida cierra un círculo de sensaciones donde el agua, la piedra y el bosque son los protagonistas.