
De esta manera, las temperaturas volverán a estar cerca de los 30 grados después de un descenso marcado con la llegada de las lluvias
“Del verano al invierno”: la Aemet prevé un viernes cálido y un descenso térmico extraordinario el fin de semana
Tras varios días de inestabilidad con las precipitaciones, ya fueran débiles o intensas, como protagonistas del tiempo en la Comunidad de Madrid, la estabilidad vuelve a ser predominante y este jueves suben las temperaturas máximas, según la previsión de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET).
La Aemet espera una jornada de 9 de abril estable, sin fenómenos significativos y adversos, con un cielo que será predominantemente poco nuboso, con intervalos de nubosidad alta que se darán principalmente durante las primeras horas.
Este jueves el viento soplará flojo de componente nordeste durante gran parte del día, sin rachas más intensas reseñables.
Subida de máximas hasta 29 grados
En cuanto a las temperaturas, las mínimas no sufrirán grandes cambios y se mantendrán entre los 8 y 12 grados, mientras serán las máximas las que subirán de forma generalizada, siendo hasta notable en puntos del suroeste.
De esta manera, volverán a estar cerca de los 30 grados después de un descenso marcado con la llegada de las lluvias, oscilando entre los 24 que se podrían encontrar en Collado Villalba y los 29 que se alcanzarán en ciudades como Alcalá de Henares o Aranjuez.
En los próximos días se espera que puedan volver las lluvias, concretamente el sábado o en algún momento del fin de semana, aunque las máximas seguirán entorno a los 20 grados.

El Parc Spirou de Monteux (Francia) acaba de inaugurar esta zona llamada Konoha Land, inspirada en el clásico anime
El éxito de Minecraft no se detiene: tras la película, ahora llega el parque de atracciones
Después de años de trabajo y 16 millones de euros de inversión, Europa abre las puertas de su primer parque temático dedicado a Naruto. El anime, uno de los más populares dentro y fuera de Japón, ha inspirado la nueva zona que acaba de inaugurarse en el Parc Spirou, un parque de atracciones ubicado en Monteux, muy cerca de Aviñón.
En Konoha Land, nombre que le han puesto a esta parte del parque en honor a la aldea principal de la serie, encontramos dos montañas rusas inéditas: Kyūbi Unchained, inspirada en Kurama, el Zorro de Nueve Colas; y Rasengan Chakra Rotation, que con sus brazos giratorios intentará recrear el Rasengan, una de las técnicas que utiliza Naruto en la historia.
Pero en la enorme área de 1,5 hectáreas que componen Konoha Land, los fans de Naruto también tendrán a su disposición diez estatuas de personajes a tamaño real, varios restaurantes donde probar comida típica japonesa y distintos escenarios emblemáticos que aparecen en la serie, como la puerta de Konoha, la Roca Hokage o la Mansión Hokage.
“Lo que cuenta para nosotros es la inmersión. Hemos hecho todo lo posible para que los visitantes se sientan plenamente inmersos en la obra y sientan realmente la vitalidad de este universo. Lo mismo ocurre con la música. Está en las estatuas, las atracciones, la música e incluso la comida. Se puede descubrir el ramen y todo el menú del parque”, explica Nabil Allouache, responsable del Parc Spirou.
El parque francés abre del 4 de abril al 11 de noviembre de 2026 y, además de Naruto, tiene otras zonas dedicadas a personajes míticos como Marsupilami o Lucky Luke. Las entradas de esta temporada cuestan alrededor de los 41 euros para adultos y 36 euros para niños (menores de 11 años).
La tendencia de los parques temáticos
Este tipo de espacios llevan años en expansión. En Estados Unidos, dominan los parques temáticos globales como Disney y Universal Studios, pero esta tendencia también está cogiendo fuerza en Europa. Lo demuestra, entre otros, el caso de Minecraft World, el parque temático inspirado en el popular videojuego que acaba de abrir a solo una hora del centro de Londres.
Este se suma al caso reciente de Peppa Pig Park, en Günzburg, Alemania, que se estrenó en 2024. Los datos reflejan claramente un auge del sector. El tamaño del mercado mundial de parques temáticos se valoró en 60,75 mil millones de dólares en 2025 y se prevé que crezca de 66,25 mil millones en 2026 a 150,61 mil millones para 2034, según la consultora Fortune Business Insights.

Existen otros grupos de población que enfrentan realidades complejas y muy específicas, como las mujeres, las personas con discapacidad o el colectivo LGTBI y que ya cuentan con marcos específicos de protección, lo que es para nosotros una buena referencia en relación con los avances que pueden producirse con una Ley Integral
Cada 8 de abril se conmemora el Día Internacional del Pueblo Gitano, una fecha que no solo invita a celebrar la riqueza cultural, la historia y las contribuciones que los gitanos y las gitanas hemos hecho a lo largo de seis siglos de convivencia, sino también a reflexionar sobre una realidad menos visible, las graves desigualdades que aún persisten para la población gitana, y que hacen que una gran mayoría de los gitanos vivan todavía en los márgenes de la sociedad.
Más allá de los actos simbólicos y los gestos institucionales, este día debería servirnos para hacernos una pregunta incómoda pero necesaria, y más si consideramos que vivimos en una sociedad avanzada, plural y democrática: ¿tienen las personas gitanas sus derechos suficientemente garantizados y pueden ejercerlos en condiciones de igualdad?
Todavía hoy muchas personas gitanas siguen enfrentando grandes brechas de desigualdad, lo que al final condena a gran parte del pueblo gitano a mantenerse en una situación de desigualdad y pobreza cronificadas. La tasa de paro es tres veces superior a la de la población general; la mayoría de quienes viven en asentamientos chabolistas son familias gitanas. La tasa de pobreza asciende al 86%, 89% en el caso de la pobreza infantil; la mayoría de los niños y niñas gitanas no terminan la educación secundaria obligatoria, y un tercio estudia en colegios segregados. La educación, un derecho fundamental para el progreso social, no está suficientemente garantizado para la infancia y juventud gitana. Y no se trata de casos aislados, sino de desigualdades estructurales que se repiten generación tras generación, realidades además que se agravan por el estigma del prejuicio y la discriminación.
Por eso creemos que ha llegado el momento de dar un paso más como sociedad. Un compromiso real con el reconocimiento, la igualdad y la promoción del pueblo gitano. No estamos hablando de algo lejano ni complicado, tampoco de privilegios. Estamos hablando de nuestras vidas. De nuestras familias. De nuestros niños y niñas. De nuestros mayores. De nuestros barrios. De nuestras oportunidades. De nuestro derecho a vivir con dignidad, con respeto y en igualdad de condiciones.
Creemos que ha llegado el tiempo de avanzar hacia un compromiso más claro, más firme y más útil. Por ello es importante que el pueblo gitano cuente con un paraguas jurídico que le dé amparo legal; un marco normativo que, tras siglos de leyes antigitanas, nos proteja.
Existen otros grupos de población que enfrentan realidades complejas y muy específicas, como las mujeres, las personas con discapacidad o el colectivo LGTBI y que ya cuentan con marcos específicos de protección, lo que es para nosotros una buena referencia en relación con los avances que pueden producirse con una Ley Integral para el Pueblo Gitano.
Estamos trabajando en una propuesta para avanzar hacia un marco legislativo propio para el pueblo gitano, capaz de generar consensos y de ser comprendido y asumido socialmente. Queremos acabar con los obstáculos que impiden que las personas gitanas podamos ejercer nuestros derechos en condiciones de igualdad. Sabemos que esta puede ser una carrera de fondo, pero creo firmemente que esta ley sería un punto de inflexión en la posición que tenemos las personas gitanas en nuestro país. Es el marco que necesitamos para dejar de estar en los márgenes de la sociedad.
No solo permitiría abordar desigualdades, sino que también supondría reconocer institucionalmente la historia, la cultura y las aportaciones del pueblo gitano a lo largo de tantos siglos de historia compartida asumiendo que los gitanos y las gitanas somos parte inseparable de la identidad colectiva de España.
En definitiva, este 8 de abril, Día del Pueblo Gitano, debería servirnos para recordar nuestra dura historia, homenajear a nuestros antepasados, pero también para mirar hacia el futuro buscando el consenso a través de una ley que dé garantía, integralidad y sostenibilidad a las políticas y medidas necesarias para la igualdad real y el reconocimiento del pueblo gitano. Este 8 de abril tenemos la oportunidad de reivindicar con fuerza y con ilusión; quiero ver banderas gitanas ondeando en homenaje a mi pueblo, pétalos en los ríos recordando a quienes nos abrieron camino, pero también quiero mirar al futuro con la convicción de que el avance social del pueblo gitano está más cerca que nunca y nos hace mejor sociedad.

La palabra y el dato han sido definitivamente sustitutos por el ridículo, la mentira y la llamada a una especie de insurrección contra los tributos. Lo que antes era solo el modus operandi de Vox, ya forma parte del ADN de un Feijóo sin rumbo entregado a la demagogia que se ha ido tan a la derecha de su derecha que le será imposible ocupar la centralidad. Justo el espacio que con el nombramiento de Carlos Cuerpo se ha propuesto ocupar Sánchez en lo que resta de mandato.
Feijóo promete bajar los impuestos si llega al Gobierno: “Si no lo hago, dejaré de ser presidente”
Nada de Trump, ni de sus amenazas de muerte a toda una civilización, ni de la mayor ofensiva de Israel sobre Líbano, ni de la incursión de J.D. Vance en la campaña electoral húngara para apoyar a Víctor Orbán, ni del incierto futuro de la UE, ni del bloqueo de las negociaciones entre PP y Vox para formar gobierno en tres Comunidades Autónomas…
Para el aspirante a la presidencia del Gobierno de este país, Alberto Núñez Feijóo, el asunto que envenena sus sueños es un colchón. Han leído bien: col-chón. Recordarán que allá por 2018 cuando Pedro Sánchez llegó a La Moncloa lo primero que hizo fue cambiar la superficie sobre la que iba a dormir y dar una mano de pintura a la residencia presidencial. Algo que en términos de higiene, además de recomendable, resulta muy necesario para todo aquel que se dispone a habitar un espacio en el que antes ha vivido otra familia.
Pues resulta que hablaba Feijóo este miércoles de inflación y de corrupción cuando, de repente, acusó al Gobierno de “crujir al que madruga, al que ahorra, al que monta un negocio, al que apoya a sus seres queridos y al que declara hasta el último euro, pero no a los que roban”. La expresión los que roban la vinculó inmediatamente con el cambio del colchón de La Moncloa, algo que insinuó él no hizo jamás en los 13 años que vivió en la residencia presidencial de la Xunta de Galicia, de lo que se deduce que durante todo ese tiempo durmió sobre el mismo lecho -¿y las mismas sábanas?- que lo había hecho el socialista Emilio Pérez Touriño. “Siempre su confort por delante del bien común”, reprochó a Sánchez.
Más allá de lo que se pueda inferir con esas palabras sobre su propio aseo personal, lo que Feijóo demuestra una vez más es la facilidad con la que incurre en el ridículo. Lo grotesco es algo que, como decía Tarradellas, debe estar fuera de la política y que, sin embargo, asoma con demasiada frecuencia en las intervenciones del líder del PP. Porque si absurdo es atacar a un oponente porque cambie el colchón en el que durante años durmieron Rajoy y señora, mucho más estrafalario es, ante la amenaza de Trump de arrasar por completo Irán, recurrir a la tibieza y la nadería en X con un mensaje que decía “en momentos delicados, necesitamos sensatez, no brutalidad. Occidente no es esto”. Esto después de haber difundido semanas antes un alegato en la misma red social con el que planteaba la necesidad de elegir entre la libertad o los tiranos entendiendo que lo primero lo encarna quien ha vulnerado todas las normas del Derecho Internacional y tiene en un ay al mundo entero con sus extravagancias e ínfulas belicistas.
Resulta cada vez más difícil imaginar en este PP a una oposición que combine responsabilidad, prudencia y dignidad personal. No digamos ya encontrar una voz a la que le mueva la coherencia y el respeto por el electorado al que representa. Porque lo del colchón lo soltó Feijóo en el contexto de un discurso con el que hizo un ejercicio de populismo fiscal más propio de la ultraderecha que de un partido que aspira a gobernar el país. Lo hizo justo ahora que arranca la campaña de la declaración de la Renta y los españoles tienen que pagar a Hacienda.
En este mismo espacio ya hicimos hace semanas un repaso por la hemeroteca para recordar lo que el PP dice sobre los impuestos cuando está en la oposición y lo que hace, después, con ellos cuando llega al gobierno. ¿Recuerdan? Entre 2012 y 2018, aprobó hasta 137 subidas fiscales. 30 de ellas mediante cinco revisiones del IRPF, cuatro del Impuesto de Sociedades, dos del IVA, dos del Impuesto de Bienes Inmuebles y una revisión del de Patrimonio en tan solo un año y medio, además de 12 nuevas figuras tributarias.
El discurso de Feijóo en esta materia es irresponsable, además de falsario porque, incluyendo el impacto estimado de las últimas medidas tributarias, la realidad es que las rebajas fiscales para la clase media y trabajadora con el gobierno de Pedro Sánchez han supuesto un ahorro de 50.000 millones. Porque es falso, como dice el PP, que se hayan subido más de 100 veces los impuestos. Y porque los datos comparados demuestran que España, lejos de ser un infierno fiscal, se encuentra tres puntos por debajo de la media europea en presión fiscal.
Y aun así el claim de los populares es “Tú pagas y ellos se lo llevan”, como si la recaudación fuera directamente al bolsillo de Sánchez y sus ministros para comprar colchones y pintar despachos. Todo en un discurso en el que no falta tampoco una buena dosis de criminalización de la inmigración al más puro estilo de Vox y la sempiterna promesa de bajar masivamente los impuestos que financian los servicios públicos esenciales. Una estrategia idéntica a la que en otros tiempos desde las filas del PP, cuando lo proponían los de Abascal, lo llamaban «populismo fiscal».
El discurso, la palabra y el dato han sido definitivamente sustitutos por el ridículo, el insulto, la mentira y la llamada a una especie de insurrección. En este caso contra la utilidad de los impuestos. La estrategia no es baladí porque lo que se busca no es otra cosa que deslegitimar las instituciones y a quienes las representan y desafiar el orden establecido. Antes era solo el modus operandi de Vox y hoy ya forma parte del ADN de un Feijóo sin rumbo propio y entregado a la demagogia que se ha ido tan a la derecha de su derecha que le será imposible ocupar la centralidad y la moderación. Justo el espacio que con el recién nombramiento de Carlos Cuerpo se ha propuesto ocupar Pedro Sánchez en lo que resta de mandato en contraste al maridaje de PP y Vox. Y ya saben que el refranero dice que dos que duermen en el mismo colchón, se vuelven de la misma condición.
El flamante vicepresidente económico, con su pátina de seriedad y solvencia, ha descolocado la estrategia del PP, que en su primer lance parlamentario con Cuerpo en el Senado el pasado martes ha pretendido infructuosamente situarlo en el sanchismo del banquillo (en alusión a los casos de corrupción que afectan al exministro Ábalos). El segundo asalto será la próxima semana en el Congreso con la portavoz popular Ester Muñoz, una parlamentaria de verbo ágil, pero escaso fondo intelectual que, de empeñarse en bajar al barro como hace de forma habitual, se encontrará enfrente a un técnico de modales exquisitos dispuesto a debatir solo de datos económicos.

Amenazar con un genocidio, proclamar el final inminente de una civilización, apelar al infierno, desatar el terror en la población… y luego sentarse a negociar las migajas
Trump anuncia un alto el fuego de dos semanas y da marcha atrás en sus amenazas de arrasar Irán
Donald Trump lleva amenazando desde hace varias semanas a Irán para que abra el paso al tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, pero Irán no hace caso. Las amenazas de Trump han ido escalando en todo este tiempo hasta que el presidente norteamericano lanzó el último ultimátum posible: o Irán abría el estrecho de Ormuz en 48 horas, o “una civilización entera” sería destruida. Dos horas antes de que se cumpliera ese siniestro plazo, Trump anuncia que acepta la negociación de Pakistán como intermediario y establece un alto el fuego de 15 días.
Hay alivio, pero también hay gente diciendo… os lo dije… Trump siempre hace lo mismo. De hecho, al método le han puesto nombre: TACO, el acrónimo de Trump Always Chickens Out. Una forma de decir que Trump es un gallina o que siempre se acaba rajando. ¿Es así? ¿Es una nueva doctrina del shock? ¿Dónde está el límite? Lo analizamos con el director adjunto de Maldita.es Carlos Hernández-Echevarría, y analista de la actualidad en Estados Unidos.
***
Envíanos una nota de voz por Whatsapp contándonos alguna historia que conozcas o algún sonido que tengas cerca y que te llame la atención. Lo importante es que sea algo que tenga que ver contigo. Guárdanos en la agenda como “Un tema Al día”. El número es el 699 518 743
***
¿Cómo escuchar 'Un tema Al día'?
▶ Si eres socio/a, puedes escuchar los nuevos capítulos del podcast cada noche en elDiario.es con unas horas de antelación respecto al resto de lectores. Recibirás el enlace en tu correo electrónico en el boletín del Adelanto de noticias.
▶ Si no eres socio/a, el episodio está disponible a primera hora de la mañana en cualquier aplicación que uses habitualmente.
▶ Acuérdate de suscribirte al podcast 'Un tema al día' en tu app para que te lleguen automáticamente los nuevos capítulos. Es gratis.
▶ Tendrás disponibles también todas las entregas de 'Un tema Al día' en elDiario.es/aldia