
El encargado de moderar la charla será el exlíder de los Comuns y ex secretario general de Podem Catalunya, Xavier Domènech
Bustinduy vuelve a descartarse como candidato de la izquierda confederal: “No creo que sea el papel que yo debo asumir”
Giro de guion en proceso de reconfiguración de la izquierda alternativa. El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, y la número dos y candidata de Podemos a las elecciones generales, Irene Montero, compartirán escenario el próximo 9 de abril en Barcelona, en un acto conjunto que estará moderado por quien fuera secretario general de Podem Catalunya y también colíder de Catalunya en Comú, Xavier Domènech.
Fuentes de la formación morada aseguran que Montero y Rufián han comenzado ya a hablar sobre “cómo colaborar de cara a unas futuras elecciones generales”, aunque no ofrecen más detalles sobre el formato que tendría esta eventual cooperación. Podemos asegura que el acto “surge de una conversación” entre los dos dirigentes, “que siempre han estado en contacto y ven claro que hay que mover ficha y pasar a la acción”.
La charla tendrá lugar mes y medio después de que Rufián —junto al diputado autonómico Emilio Delgado, de Más Madrid, enfrentado a la dirección de su partido— presentase públicamente su propuesta de confluencia entre las fuerzas de la izquierda alternativa de ámbito estatal y las nacionalistas de cara a las elecciones generales. A grandes rasgos, lo que planteó el portavoz de ERC fue la necesidad de que estos partidos negocien para decidir cuál es la formación más fuerte en cada provincia y que, allí, solo esa lista acuda a las urnas.
Por el momento, no obstante, las fuentes consultadas no se adscriben a esa idea y se limitan a señalar que Rufián y Montero “son muy conscientes del momento político actual y comparten el objetivo político y la necesidad de mover ficha para que la izquierda se crezca y dé la batalla”. Sin embargo, sí afirman que “lo que pide la gente” es “un equipo de personas dispuestas a dejarse la piel para que gobierne la izquierda y para dar la pelea contra la derecha y la extrema derecha”, y sostienen que este “movimiento” está destinado a movilizar a “mucha gente que estaba en la incertidumbre” y desea “respuestas para que vuelvan a creer que se puede”.
La decisión de Podemos de acercarse a Rufián evidencia un cambio de estrategia de calado tras los dos últimos batacazos electorales de la formación en las elecciones autonómicas de Aragón (donde lograron un 0,9% de los votos) y Castilla y León (un 0,74%). La dirección morada rechazó asistir como público al acto del pasado 18 de febrero en el que Rufián presentó su propuesta, a diferencia de partidos como IU, Más Madrid, los Comuns o Movimiento Sumar, que sí enviaron delegaciones.
Estas cuatro formaciones, que llevan meses negociando para refundar la alianza Sumar con un nuevo nombre y un nuevo candidato, han rechazado, no obstante, la propuesta de Rufián de no presentarse en algunas circunscripciones en favor de partidos como ERC o BNG. La propia ERC, al igual que EH Bildu o los nacionalistas gallegos, también se han negado expresamente a contemplar la idea de pactar con la izquierda de ámbito estatal de cara a las generales.

La misión busca romper el bloqueo de EEUU para dotar de paneles fotovoltaicos a un hospital pediátrico de La Habana
“Tendré el honor de tomar Cuba”: Trump redobla la presión sobre la isla en plena asfixia energética de EEUU
Una flotilla zarpará previsiblemente en mayo de Barcelona rumbo a Cuba para burlar el bloqueo estadounidense y suministrar paneles fotovoltaicos al hospital pediátrico Juan Manuel Márquez de La Habana, según han anunciado hoy los promotores en una rueda de prensa a las puertas del Congreso de los Diputados, en Madrid.
El director de la ONG Open Arms, Óscar Camps, ha señalado que la organización participará en la misión, bautizada precisamente como Rumbo a Cuba y que prevé zarpar en mayo, con escala en varias ciudades del Mediterráneo y Canarias antes de cruzar el Atlántico. “Es una travesía marítima que tendría un carácter testimonial, como una forma de visibilizar la situación límite que la política de Donald Trump está llevando a Cuba”, ha dicho.
La fecha concreta de partida aún está por determinar, en función de las condiciones del mar, el éxito de la campaña para recabar el material y la situación política, y debería tardar entre 28 y 30 días en llegar a destino una vez zarpe, según detalló Camps.
“Las organizaciones políticas y sociales que impulsan esta iniciativa instan al Gobierno de España y a las instituciones europeas a expresar su rechazo a la guerra económica que lleva practicando EEUU por más de seis décadas contra Cuba, exigiendo el fin del bloqueo de acuerdo con los principios fundamentales del derecho internacional”, ha dicho, por su parte, la periodista Teresa Aranguren en el acto de presentación de la misión, al que han acudido diputados de Sumar, como Enrique Santiago, y de Podemos, como Martina Velarde.
Entre las organizaciones implicadas está la cooperativa fotovoltaica Ecooo. Uno de sus miembros, José Vicente Barcia, ha justificado su participación por el cansancio “de ver como la energía se utiliza como herramienta de destrucción de los pueblos, como herramienta bélica”. “No podemos seguir haciendo que el contexto internacional pivote en torno al control geoestratégico de la energía y que eso justifique la violación de derechos humanos y el comienzo de las guerras”, ha indicado.
Camps ha dudado de que EEUU vaya a impedir el acceso físico de la misión a la isla. “Dijeron lo mismo en Ucrania e hicimos cuatro viajes con el Open Arms subiendo el Danubio. También dijeron lo mismo en Gaza e hicimos dos desembarcos con comida, así que no partimos con un no”, ha considerado, para añadir que el éxito de la misión puede depender de factores políticos. “Si no lo conseguimos no será por nuestro interés y determinación”, ha planteado.
La misión que se anuncia hoy no es la misma que la que ya va camino de la isla y en la que participan el exlíder de Podemos Pablo Iglesias o el diputado británico Jeremy Corbyn, y que tiene previsto llegar este fin de semana a Cuba con 20 toneladas de ayuda. Ante la situación de colapso energético en el país, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, anunció esta semana conversaciones con el Gobierno de Donald Trump. “Hace tres meses que no entra un barco”, justificó, después de que el mandatario estadounidense asegurase que Cuba iba a “caer muy pronto” y amenazase con una “toma de control” que podría ser o no ser “amistosa”.

En 1989 la localidad menorquina de Es Castell, situada muy cerca de Mahón, recuperó su denominación popular como tributo al castillo
Una ruta por cuatro de los pueblos blancos más bonitos de España
Para verlo tendrás que bucear: es considerado el primer museo submarino de Europa y está a 12 metros bajo el mar
En el extremo oriental de Menorca se encuentra una joya con un privilegio geográfico único en todo el país. Y es que la localidad de Es Castell tiene el honor de ser el primer núcleo urbano de España que recibe la luz del sol. Esta ubicación en la orilla sur del puerto de Mahón le otorga un resplandor especial cada mañana, de ahí que sus habitantes celebren con orgullo esta distinción que marca el inicio del día. Pasear por su litoral cuando amanece sobre el Mediterráneo es una experiencia que define a esta localidad, un lugar donde el tiempo se detiene frente a la inmensidad del horizonte azul del puerto natural. La magia de este despertar atrae a visitantes que buscan conectar con la paz de un entorno auténtico.
La historia de este pequeño pueblo es un relato de asedios, conquistas y constantes reconstrucciones históricas. Originalmente, el asentamiento surgió al abrigo del Castillo de San Felipe, levantado para defender la isla. La proximidad de las casas a la fortaleza suponía un riesgo táctico que obligó a desplazar el poblado. En 1771, los británicos ordenaron su traslado definitivo al llano junto al mar, siendo fundado bajo el nombre de Georgetown, en honor al rey inglés Jorge III, con un diseño octogonal. Tras la recuperación española, fue rebautizado como Real Villa de San Carlos por el monarca Carlos III. Finalmente, en 1989, recuperó su denominación popular de Es Castell como tributo al castillo.
Caminar por el centro de la localidad permite descubrir un legado arquitectónico que es testimonio de la dominación inglesa. Uno de los elementos más distintivos son las ventanas de guillotina, detalle poco común en la geografía española. Además, muchas fachadas lucen el característico “rojo inglés”, que imita el color del típico ladrillo británico. Este estilo se complementa con un urbanismo militar de calles rectas que desembocan en espacios abiertos. La gran Plaza de la Explanada ha permanecido intacta, conservando todavía sus cuatro grandes cuarteles militares. Esta fusión entre la estética británica y la esencia mediterránea crea una atmósfera singular en cada rincón. El carácter abierto y hospitalario de su gente refleja una tradición histórica de acogida a diferentes culturas.
Para los amantes de la historia, el municipio ofrece el mayor patrimonio de vestigios militares de toda la isla. El Fuerte de Marlborough, construido en 1726, es un bastión defensivo que ofrece vistas impresionantes. Otra pieza clave es el Castillo de San Felipe, cuyas murallas repelieron ataques otomanos desde el siglo XVI. En el litoral también destaca la torre d’en Penjat, que servía como punto de vigilancia y control estratégico. Estas construcciones son evidencia tangible de la importancia geopolítica que Menorca tuvo para las potencias europeas. Aunque el castillo fue demolido para evitar asedios interminables, su memoria sigue viva en el nombre del pueblo. Visitar estos lugares permite comprender la rica y atropellada historia militar que ha forjado la identidad local.
El corazón social y turístico de Es Castell late con fuerza en el pintoresco muelle conocido como Cales Fonts. Este encantador enclave conserva la esencia de la vida marinera de Menorca con sus barcos y redes. Antiguas cuevas excavadas en el acantilado han sido transformadas hoy en pequeños restaurantes y comercios locales. Es el lugar ideal para degustar platos típicos de la isla mientras se disfruta de vistas únicas al puerto. Los tradicionales “llauts” menorquines forman parte del paisaje, resistiendo con elegancia el inexorable paso del tiempo. El ambiente vibrante de este puerto atrae a quienes buscan pasear en un enclave único y mediterráneo. Cada terraza ofrece una perspectiva diferente de la belleza que envuelve a este muelle de pescadores.
Si se busca una atmósfera más íntima, es imprescindible descubrir los rincones tradicionales que esconde Cala Corb. Allí se encuentra el emblemático bar “Es Cau”, un tesoro ubicado en una cueva sobre el acantilado. Este lugar es famoso por sus noches de verano, donde se improvisan conciertos de canciones típicas menorquinas. Escuchar estas melodías marineras en un entorno tan mágico traslada al visitante a tiempos muy remotos. Es un espacio de autenticidad donde se respira el carácter genuino de la gente que vive del mar. La tranquilidad de esta cala ofrece un contraste perfecto con el bullicio turístico de otras zonas cercanas. Es, sin duda, una parada obligatoria para quienes desean conocer la verdadera esencia cultural del municipio.
Mosaico de culturas
La oferta cultural se completa con espacios que preservan la memoria histórica y el patrimonio marítimo de la isla. En la Plaza de la Explanada se ubica el museo histórico militar, custodiando una valiosa colección de objetos. Por otro lado, el museo Thalassa ofrece una perspectiva única sobre la estrecha relación entre Menorca y el mar. Situado en una antigua batería militar, exhibe herramientas de navegación y artefactos rescatados de diversos naufragios. Estos centros permiten comprender cómo el esfuerzo y la valentía de las familias marineras construyeron el pueblo. La navegación ha sido tradicionalmente el motor de una sociedad que aseguraba el abastecimiento en condiciones difíciles. Sumergirse en estas exposiciones es un viaje educativo ideal para los amantes de la historia y el mar.
En definitiva, Es Castell es un mosaico de culturas donde el pasado británico y la esencia mediterránea conviven. Es un pueblo que ha sobrevivido a sus fortificaciones, manteniendo vivo el recuerdo de sus múltiples nombres históricos. Desde su fundación como Georgetown hasta su realidad actual, ofrece una experiencia única llena de matices. Ya sea contemplando el primer amanecer del país o explorando sus museos, un agradecido viajero encontrará aquí paz. Sus calles rectas, sus fachadas rojas y su puerto natural conforman un paisaje que cautiva a los visitantes. Es un destino imprescindible para quienes buscan descubrir la historia viva de Menorca en un entorno acogedor.

Una villa donde la arquitectura medieval rojiza se funde con la topografía y el río, conservando un casco histórico que refleja siglos de historia protegida
La ciudad amurallada de Andalucía que alberga uno de los patrimonios más grandes y desconocidos de España
A unos 38 kilómetros de Teruel, en el interior de Aragón, Albarracín se levanta sobre una formación rocosa que queda rodeada en gran parte por el río Guadalaviar. Su ubicación, a más de 1.100 metros de altitud, responde a una lógica defensiva que condicionó su desarrollo desde sus orígenes. El núcleo urbano se adapta a esa orografía mediante calles estrechas, trazados irregulares y desniveles constantes, una estructura que se ha mantenido con escasas modificaciones hasta la actualidad.
El municipio cuenta con un casco histórico reconocido como Monumento Nacional desde 1961 y protegido como Bien de Interés Cultural. Esta doble catalogación se debe al grado de conservación de su conjunto urbano, donde se mantienen tanto la disposición original de las calles como los materiales tradicionales. La regulación sobre obras y rehabilitaciones ha sido clave para preservar su imagen, evitando transformaciones que alteren el carácter del conjunto.
Uno de los elementos más visibles de Albarracín es el tono rojizo de sus edificios. Este color procede de un yeso con óxidos de hierro que se extrae en la sierra cercana y que ha sido utilizado de forma habitual en las construcciones. Las fachadas, combinadas con balcones de madera y herrajes en puertas, configuran un paisaje urbano reconocible que varía en intensidad según la luz a lo largo del día. A esto se suma la disposición irregular de las viviendas, muchas de ellas adaptadas a la pendiente mediante soluciones constructivas específicas.
Un sistema defensivo que explica su origen
El desarrollo histórico de Albarracín está ligado a su papel estratégico durante la Edad Media. En el siglo XI, el territorio estuvo bajo el control de la familia de los Banu Razín, cuyo nombre dio origen al actual. Durante ese periodo se consolidó como un enclave defensivo relevante y llegó a ser la capital de un pequeño reino de taifas, lo que explica la importancia de sus fortificaciones.
El castillo, situado sobre un peñasco dentro del actual casco histórico, fue uno de los elementos principales de ese sistema. Funcionó como alcázar en época musulmana y sus restos permiten identificar su función como punto de control del territorio desde al menos el siglo X. A partir de esta construcción se organizó el crecimiento del núcleo urbano, que quedó protegido por un recinto amurallado adaptado al relieve.
Las murallas que rodean Albarracín fueron levantadas y ampliadas entre los siglos X y XIII en distintas fases. Su trazado sigue siendo visible en buena parte del perímetro y puede recorrerse en varios tramos. En este conjunto destacan varias torres, entre ellas la del Andador, situada en la zona más elevada y considerada la más antigua, y la de Doña Blanca, integrada en la muralla y con una altura aproximada de 18 metros.
La estructura urbana responde a esta organización defensiva. Las calles presentan recorridos sinuosos, cambios de nivel y espacios estrechos que dificultaban el acceso en caso de ataque. El río Guadalaviar refuerza este sistema al rodear gran parte del núcleo, actuando como una barrera natural. Este conjunto de elementos define el carácter histórico del municipio y explica su conservación hasta la actualidad.
La catedral y el valor del conjunto histórico
En el centro del casco histórico se encuentra la Catedral de El Salvador, el principal edificio religioso del municipio. Su construcción actual se desarrolló sobre el emplazamiento de una antigua mezquita, lo que refleja la continuidad de usos en ese espacio. El edificio combina elementos de distintos estilos, entre ellos el gótico, el renacentista y el barroco, resultado de las transformaciones realizadas a lo largo del tiempo.
Uno de los elementos más destacados del interior es su cubierta de madera policromada, vinculada a la tradición mudéjar. El templo se organiza en una nave principal con capillas laterales y forma parte del conjunto que estructura el centro urbano. Junto a la catedral se sitúa el Palacio Episcopal, construido en el siglo XVI y modificado posteriormente, con una fachada que incorpora elementos barrocos tras reformas realizadas en el siglo XVIII. Otro edificio religioso relevante es la iglesia de Santa María, considerada la más antigua de la localidad, con un origen anterior al siglo XII.
En el ámbito civil, Albarracín conserva ejemplos de arquitectura tradicional como la Casa de la Julianeta, situada en uno de los accesos al recinto amurallado. Su estructura irregular, con escasas líneas verticales, responde a la adaptación al terreno y se ha convertido en una de las construcciones más reconocibles del municipio. Este tipo de soluciones es habitual en un entorno donde la orografía condiciona la forma de las viviendas.
El conjunto urbano se completa con calles adoquinadas, viviendas con balcones de madera y elementos de forja. La uniformidad en el uso de materiales ha sido clave para mantener la coherencia visual del casco histórico. Esta conservación se apoya en una normativa que regula cualquier intervención, con el objetivo de preservar sus características originales.
En el entorno del municipio se extiende el Paisaje Protegido de los Pinares de Rodeno, un espacio natural que combina zonas de pinar con formaciones rocosas de tonalidad rojiza similares a las utilizadas en la construcción del núcleo urbano. Este entorno amplía el interés del destino más allá de su patrimonio arquitectónico y refuerza su vínculo con el paisaje.

El galardón, otorgado por la Academia Noruega de Ciencias y Letras, reconoce su trabajo al introducir potentes herramientas en geometría aritmética y por resolver dos importantes conjeturas
Hemeroteca - El hermano mayor del teorema de Pitágoras que cambió nuestra forma de entender el mundo
Gerd Faltings, uno de los matemáticos más influyentes de los últimos 50 años, es el ganador del premio Abel 2026, uno de los dos galardones más importantes en las matemáticas, otorgado por la Academia Noruega de Ciencias y Letras. El otro premio de mayor relevancia, la Medalla Fields, lo obtuvo en 1986, tras demostrar tres importantes conjeturas: la conjetura de Tate para variedades abelianas, la conjetura de Shafarevich y la conjetura de Mordell, siendo esta última la que le dio fama internacional.
Según su perfil investigador de miembro de la Academia Europaea, Gerd Faltings investiga “en aquello que le parece interesante”. Sin embargo, el grueso de su investigación pertenece al campo de la geometría aritmética. Este término puede parecer una contradicción en sí mismo: mientras la geometría estudia fenómenos continuos, sin saltos ni cortes, la aritmética se centra en objetos discretos, es decir, en cantidades separadas y contables. La geometría trata de las formas de objetos matemáticos. Por ejemplo, para explorar una ecuación polinomial (es decir, una combinación de sumas, restas y multiplicaciones de variables elevadas a exponentes enteros), la geometría permite analizar la forma que tienen las soluciones. La aritmética, por el contrario, estudia principalmente los números enteros o los números racionales. Para estudiar una ecuación, la aritmética se pregunta si tiene soluciones con coordenadas enteras o racionales y cuantas hay.
El término “geometría aritmética” se puede entender de dos formas distintas. La primera, quizás la más superficial, afirma que la geometría, la forma, determina las propiedades aritméticas. La segunda, más profunda, plantea que existe una analogía entre la geometría y la aritmética que permite transferir la intuición de una ciencia a la otra y que, usando el lenguaje apropiado, ambas se pueden unir.
La conjetura de Mordell, que permaneció abierta durante 60 años hasta que Faltings la demostró, es un ejemplo perfecto de ambos puntos de vista. La conjetura de Mordell afirma que, efectivamente la forma, la geometría, determina la aritmética. En concreto, que, si una ecuación tiene cierta propiedad geométrica, entonces el conjunto de sus soluciones racionales es siempre finito. Se trata de ecuaciones cuyas soluciones definen una curva, un objeto matemático de dimensión uno. Por ejemplo, las soluciones de un polinomio en dos variables forman una curva. Y, si se consideran las soluciones que tiene como coordenadas números complejos, obtenemos lo que llamamos una curva compleja. Una propiedad geométrica interesante de esa curva compleja es el llamado género, que en este caso se corresponde con el número de agujeros. Si la curva tiene género cero, su forma es la de una esfera (con cero agujeros). Si tiene género uno, su forma es la superficie de una rosquilla (con un agujero).
Pues bien, esta característica geométrica está muy relacionada con las soluciones racionales. Si el género es cero, puede no haber ninguna solución con coordenadas racionales, pero si hay una solución, entonces hay infinitas. Si el género es uno, el número de soluciones con coordenadas racionales puede ser finito o infinito. Pero si el género es mayor que uno, tal y como probó Faltings, nunca puede haber infinitas soluciones racionales.
La analogía entre geometría y aritmética, el segundo punto de vista que mencionamos antes, predice que la conjetura de Mordell tiene un alter ego puramente geométrico, donde la curva se transforma en una familia de curvas que dependen de un parámetro y los puntos racionales se convierten en secciones de esta familia. Yuri Manin (en 1963) y Hans Grauert (en 1965) habían demostrado ya la versión geométrica de la conjetura de Mordell usando herramientas propias de la geometría. La intuición que proporciona el gemelo geométrico guio a Gerd Faltings para encontrar una demostración de la conjetura de Mordell original que sorprendió a los expertos de la época y que abrió numerosas vías de investigación.
Tras resolver la conjetura de Mordell, Gerd Faltings resolvió otras conjeturas importantes como la conjetura de Mordell–Lang. Su trabajo ha transformado muchos campos de la matemática moderna: la resolución de ecuaciones diofánticas, la teoría de Arakelov, la teoría de variedades abelianas, los espacios de moduli de fibrados vectoriales y la teoría de Hodge p-ádica. En palabras de la Academia de Ciencias Noruega, quien otorga el premio Abel, Gerd Faltings recibe el galardón “por introducir potentes herramientas en geometría aritmética y por resolver las conjeturas, largo tiempo abiertas, de Mordell y Lang”.
José Ignacio Burgos es investigador científico del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el Instituto de Ciencias Matemáticas (ICMAT)
Dimensión fractal es un espacio del Instituto de Ciencias Matemáticas (CSIC-UAM-UC3M-UCM) en el que se ofrece una mirada matemática de la actualidad de la mano de personal investigador especializado.
Edición y coordinación: Ágata Timón García-Longoria es coordinadora de la Unidad de Cultura Científica del ICMAT