
Sergio Ferrer, colaborador de este periódico, ha recibido el galardón por su trabajo ‘La investigación contra la enfermedad de Huntington remonta el vuelo tras años de decepciones’
La investigación contra la enfermedad de Huntington remonta el vuelo tras años de decepciones
La primera edición de los Premios Periodísticos y de Divulgación sobre Genética, organizados por Amgen España y el Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC), ha anunciado sus ganadores, entre los que está está Sergio Ferrer, periodista freelance de ciencia con más de diez años de experiencia en medios y colaborador en elDiario.es. Autor de ‘La investigación contra la enfermedad de Huntington remonta el vuelo tras años de decepciones’, publicado en este medio en mayo del año pasado, Ferrer ha recibido el premio por contribuir a mejorar el conocimiento público de la genética.
Los premios tienen como objetivo reconocer y fomentar el trabajo de profesionales capaces de traducir la complejidad de la genética en contenidos comprensibles, rigurosos y relevantes. La ceremonia de entrega, celebrada el 21 de abril en la Residencia de Estudiantes de Madrid, reconoció también al periodista Marcos Ruiz, de Radio Aragón, y a Gemma Marfany, catedrática de Genética de la Universidad de Barcelona.
El reportaje de Ferrer habla sobre la investigación contra la enfermedad de Huntington, un trastorno genético, hereditario y neurodegenerativo poco frecuente que provoca el desgaste progresivo de las neuronas en el cerebro. El artículo recoge cómo, por primera vez desde 2019, el año pasado se obtuvieron resultados preliminares alentadores con varios tratamientos en desarrollo clínico, basados en terapias génicas y orales.
El jurado de los premios ha estado formado por investigadores y científicos del CNB-CSIC, Big Van Ciencia, Science Media Centre España y Amgen España. “La genética se ha consolidado como uno de los campos científicos con mayor capacidad de impacto en la medicina actual, al permitirnos comprender mejor las enfermedades, abordarlas con mayor precisión e incluso cambiar su evolución”, ha señalado Meritxell Mir, directora de Comunicación de Amgen España. “En este contexto, el papel de los periodistas y divulgadores resulta clave para trasladar el conocimiento sobre nuestro genoma de forma accesible a la sociedad”.

El expresidente del Gobierno se enfrenta a todas las evidencias de la causa Kitchen y defiende que el espionaje al extesorero de su partido durante su mandato fue "una operación policial adecuada a la legalidad"
El expresidente del Gobierno Mariano Rajoy ha negado este jueves, ante el tribunal de Kitchen, cualquier relación con una operación ilegal de espionaje al extesorero del PP Luis Bárcenas con la intención de sustraer las pruebas que guardara sobre la financiacion ilegal del partido. Rajoy ha ido más allá y ha negado que aquella maniobra parapolicial, con cargo a los fondos reservados, fuera una operación ilegal por la que su ministro del Interior se enfrenta a una petición de la Fiscalía de 15 años de cárcle. El antiguo jefe del Ejecutivo, que comparecía como testigo, con obligacion de decir verdad, ha dicho también que no recordaba uno solo de los mensajes que se intercambió con Bárcenas en aquella época, en pleno estallido del caso de la caja B del PP.
Rajoy se ha excusado en que los mensajes de Bárcenas no los enviaba él y que, por tanto, no los recordaba. Solo ha admitido saber de uno de ellos, aquel el que él mismo le pedía ser “fuerte” ante las imputaciones que pesaban sobre el guardián del secreto de la caja B del partido que Rajoy presidía. “De ese me he acordado porque a lo largo de 15 años se ha publicado casi todos los días, así que supongo que sí”, ha dicho sobre la existencia del mensaje.
Cuando Rajoy excusaba su desmemoria en el hecho de que era Bárcenas quien enviaba los mensajes, la abogada del PSOE, Gloria Pascual, le ha exhibido una llamada perdida que él hizo al tesorero el 6 de marzo de 2013, antes de que entrara en prisión. La presidenta del tribunal ha declarado improcedente la pregunta, como ha ocurrido en numerosas ocasiones durante el interrogatorio, y Rajoy no ha llegado a contestar.
Cuando se le ha preguntado por el SMS en el que Rajoy trasladó a Bárcenas “hacemos lo que podemos”, el testigo ha contestado: “No tengo ni idea”. Los mensajes se produjeron dos meses después de que se descubriera la cuenta de Bárcenas con 48 millones de euros en Suiza. Sin embargo, Rajoy había dicho un poco antes que su “relación” con el tesorero cambió cuando se produjo ese hecho.
La acusación popular del PSOE ha abierto el interrogatorio a Rajoy por constituir la parte que pidió su comparecencia en el juicio. Rajoy ha comenzado respondiendo a varias preguntas con un escueto “no”, como cuando se le requirió por su posible conocimiento de la operación Kitchen.
Más adelante, Rajoy se ha explayado al respecto: “No hubo ninguna operación política. Luego conocimos que había una operación policial cuyo objetivo era coger el dinero del señor Bárcenas y averiguar quiénes eran sus testaferros. Ni el ministro ni el presidente del gobierno están en las operaciones policiales. Estoy convencido de que esa operación policial se adecuó a la legalidad”.
Rajoy se ha enfrentado a todas las evidencias durante la instrucción y el juicio de que la operación Kitchen no tenía nada que ver con la investigación contra Bárcenas en la Audiencia Nacional. Respecto al uso de fondos reservados, Rajoy ha apelado a sus dos años como ministro del Interior para asegurar, en contra de lo que dice la Ley, que el titular de la cartera no tiene ninguna responsabilidad sobre los fondos reservados. También ha dicho que el secretario de Estado de Seguridad no conoce el detalle de su uso.

El expresidente del Gobierno ha declarado como testigo en un juicio de la Audiencia Nacional y ha negado haber destruido documentación entregada por Bárcenas con información sobre la contabilidad B
Rajoy afirma que es “absolutamente falso” que Bárcenas le entregara el remanente de la caja B del PP y que lo destruyera
El expresidente del Gobierno Mariano Rajoy ha declarado por tercera vez como testigo en un juicio de la Audiencia Nacional. Lo hizo siendo presidente del Gobierno, con el privilegio de sentarse en estrados; con posterioridad repitió en la vista por la pieza separada de la caja B, por videoconferencia y ya habiendo dejado el Gobierno; y ha repetido este jueves en la sede de la Audiencia Nacional en San Fernando de Henares.
Estas han sido sus frases más destacadas:
Sobre los alias de 'El Asturiano' y 'El Barbas': “Yo me llamo Mariano Rajoy y luego cada uno me llama como quiere”
No cree que Bárcenas tuviera grabaciones comprometedoras: “Si las tuviera, las habría dado a conocer”
Afirma que es “absolutamente falso” que Bárcenas le entregara el remanente de la caja B del PP y que lo destruyera
Niega una “operación política”: “Hubo una actuación policial que se adecuó a la legalidad”
“La función de un ministro no es tener confidentes ni saber las operaciones porque no tiene sentido”

En la provincia de Lugo la localidad de Chantada, situada en el mismísimo epicentro de la comunidad, rezuma patrimonio, naturaleza y hospitalidad
Es la construcción civil más antigua de esta ciudad gallega y alberga innumerables secretos y leyendas
Este castillo del siglo XVII está situado en una isla de dos hectáreas y fue residencia de verano de Emilia Pardo Bazán
Justo en el epicentro geográfico de Galicia, donde el verde de los valles se funde con el azul profundo de los ríos, un agradecido viajero dará con Chantada, conocida cariñosamente como “el corazón de Galicia” y que se trata de una villa lucense de la Ribeira Sacra que se presenta como una puerta abierta a la eternidad y la belleza natural inigualable. Su ubicación estratégica la convierte en el centro neurálgico desde el cual se ramifica la historia de una región marcada por la fuerza de sus paisajes y la hospitalidad de su gente. El latido de sus calles empedradas resuena en cada rincón, invitando a descubrir un patrimonio que ha sabido resistir con orgullo el implacable paso de los siglos.
Es aquí donde la tradición y la modernidad conviven en una armonía perfecta, definiendo la esencia misma del espíritu gallego que se siente en el aire. Esta villa no es solo un punto en el mapa, sino un sentimiento que late con fuerza en el interior de la provincia de Lugo. El origen del nombre de esta villa, eso sí, está envuelto en un aura de misterio y leyendas locales que alimentan la imaginación de sus habitantes y visitantes por igual. Una de las historias más populares y extendidas cuenta que el propio diablo, fatigado de cargar a su madre a cuestas durante una fuerte tormenta, decidió dejarla allí exclamando “que se quedara chantada”.
Sin embargo, hay historiadores que prefieren vincular el término con la palabra latina Plantata, que haría referencia directa a una antigua fortificación defensiva construida con estacas firmemente plantadas en el suelo. Este pasado defensivo subraya la importancia estratégica que el municipio ha ostentado desde tiempos inmemoriales, vigilando siempre los accesos a las ricas tierras de la ribera. Sea cual sea la verdad histórica, el topónimo evoca una sensación de arraigo y firmeza que define perfectamente el carácter de este pueblo tan singular. Chantada no solo está clavada en la tierra física, sino también en la memoria colectiva de todo aquel que se aventura a conocerla.
El casco antiguo de Chantada es un testimonio vivo de la arquitectura tradicional gallega, destacando especialmente por sus emblemáticos y acogedores soportales de piedra de granito. Estas estructuras porticadas, presentes en la Rúa do Comercio y otras vías principales del centro, permitían históricamente a los vecinos transitar protegidos de la lluvia mientras realizaban sus labores cotidianas. El trazado urbano imita la complejidad de un órgano vital, con callejuelas que funcionan como venas que confluyen en plazas llenas de dinamismo, luz y mucha vida social. Los balcones de madera y las elegantes galerías acristaladas decoran las fachadas, aportando una estética rústica que ha sido reconocida mediante la declaración oficial de conjunto histórico-artístico.
Pasear por estas calles es sumergirse en una atmósfera de calma donde el tiempo parece detenerse para apreciar los pequeños detalles de la arquitectura civil. Cada columna y cada arco cuentan una historia de comercio antiguo, encuentros sociales y una vida cotidiana marcada siempre por la calidez y la cercanía humana. De hecho, en el centro neurálgico de la villa, la Plaza de España y la Plaza del Mercado albergan edificios que son auténticos iconos de la identidad cultural chantadina. La Casa de Lemos, una construcción del siglo XVI que originalmente sirvió como establo, destaca hoy tras su restauración como la sede de la activa Casa de la Cultura. Justo enfrente se halla la iglesia vieja de Santa Mariña, un templo de fachada neoclásica que sigue siendo objeto de gran devoción popular entre los fieles locales.
Aunque en los años ochenta se construyó una nueva parroquia con una torre prominente a pocos metros, la antigua iglesia conserva un encanto modesto pero majestuoso. Estos edificios no son meros monumentos estáticos, sino centros de actividad que albergan exposiciones de arte, bibliotecas municipales y la oficina de turismo para los viajeros. Las piedras de la antigua fortaleza medieval fueron reutilizadas inteligentemente en estas construcciones, vinculando el presente de la villa con su pasado noble y guerrero de la casa de los Lemos.
La riqueza cultural de Chantada se manifiesta con especial vigor a través de sus fiestas y celebraciones ancestrales, que atraen anualmente a miles de visitantes entusiastas. El Folión de Carros, celebrado cada agosto, es una muestra etnográfica donde bueyes tiran de carros tradicionales que representan diversas escenas costumbristas del pasado rural. Por otro lado, el Entroido Ribeirao es uno de los carnavales más antiguos y singulares de toda Europa, protagonizado por los coloridos volantes y los peliqueiros. Estas tradiciones no son simples espectáculos para el turista, sino formas profundas de honrar los oficios tradicionales y la herencia ganadera de la comarca. Los volantes, con sus ropajes coloridos que emulan a los antiguos señores feudales, desfilan entre la alegría de un pueblo que valora sus raíces.
Religión y naturaleza
El legado religioso y monástico ha sido fundamental en el desarrollo histórico de la zona, siendo el monasterio de San Salvador de Asma su principal artífice. Fundado originalmente en el siglo X, este centro gobernado por monjes benedictinos impulsó el progreso local y dejó como testimonio una impresionante iglesia románica del siglo XII. La influencia de estas comunidades monásticas se extendió también al paisaje, con la creación de los ingeniosos sistemas de cultivo en terrazas o bancales para la vid. Cerca de allí, el visitante puede recorrer tramos del histórico Camino de Invierno, que aprovecha antiguas calzadas romanas para guiar a los peregrinos hacia Santiago. Este patrimonio histórico-artístico se complementa con catorce iglesias románicas rurales que salpican las parroquias vecinas, escondiendo en su interior tesoros pictóricos y escultóricos.
El entorno natural que rodea a la villa es de una belleza serena y cautivadora, encontrando en el río Asma un eje vertebrador de vida y naturaleza. El paseo fluvial, que se extiende por ambas márgenes del río, ofrece un recorrido relajante entre árboles centenarios y zonas ajardinadas de gran valor paisajístico. En este trayecto se ha restaurado un viejo molino tradicional, que sirve como recordatorio de la importancia histórica del agua en la economía local. El paseo conduce suavemente al área recreativa de O Sangoñedo, un espacio perfecto para el descanso de familias y deportistas en un entorno natural precioso. La presencia constante del agua, ya sea en el modesto Asma o en el imponente Miño, marca el ritmo de una naturaleza siempre vibrante y generosa.

Tras décadas de abandono y obras paralizadas, el Gobierno acaba de adjudicar las obras de rehabilitación del Baluard des Príncep, pieza clave de la arquitectura militar renacentista convertida hoy en incómoda metáfora de la gestión del patrimonio y la relación de la capital balear con su propio pasado
El gran socavón que ha sacado a la luz parte de la obra más colosal de la historia de Palma: sus murallas
Entre la postal luminosa de la bahía de Palma y la crudeza del abandono, el Baluard des Príncep se alza hoy como una metáfora incómoda de la gestión del patrimonio y la relación de la capital balear con su propio pasado. Levantado en el siglo XVII como parte del sistema defensivo renacentista que rodeaba Palma -una compleja red de murallas y baluartes diseñada para resistir asedios y proteger la ciudad-, este enclave fue durante siglos una pieza clave de la arquitectura militar. Sin embargo, lo que antaño fue símbolo de protección y solidez histórica, en la actualidad languidece entre basura, grafitis y accesos forzados.
Tras cinco años de parálisis de las obras de rehabilitación que se estaban llevando a cabo en el bastión -interrumpidas por la quiebra de la empresa que se encargaba de ellas-, el Gobierno central acaba de adjudicar por 1,44 millones de euros los trabajos pendientes a una nueva empresa, Rigel Over, que se ocupará de culminar un proyecto largamente suspendido en el tiempo. La intervención, sin embargo, no es más que el último capítulo de una historia mucho más larga: la de una actuación que arranca en los años ochenta y que, más que una obra concreta, constituye una transformación urbana prolongada durante más de cuatro décadas. Porque este baluarte, aparentemente marginal en el actual paisaje urbano, es en realidad uno de los puntos donde mejor puede leerse la biografía profunda de Palma: una ciudad construida -y destruida- a golpe de muralla.
El origen de la transformación del Baluard des Príncep se remonta a los años 80, cuando los arquitectos Elías Torres y José Antonio Martínez Lapeña plantearon una idea radical para su tiempo: no limitarse a restaurar las murallas de Palma, sino reconvertirlas en un sistema de espacio público contemporáneo. Su proyecto -que se despliega a lo largo de todo el frente marítimo de la ciudad- parte de una premisa clara: las murallas ya no tienen sentido como infraestructura defensiva, pero sí como soporte urbano. La intervención no busca congelar el pasado, sino reinterpretarlo y hacerlo habitable.
Convertir una antigua estructura militar en un espacio transitable
Para ello, el diseño trabaja sobre una operación fundamental: coser los distintos niveles de la ciudad, articulando la relación entre la ciudad histórica -situada en cota elevada-, el foso -a media altura- y el frente marítimo, completamente abierto. La arquitectura se convierte así en un sistema de conexiones: escaleras, rampas, recorridos y plataformas que transforman un antiguo límite militar en un espacio transitable. El Baluard des Príncep no es, en ese sentido, una pieza aislada, sino un nodo dentro de ese sistema.
El proyecto de rehabilitación trabaja sobre una operación fundamental: coser los distintos niveles de la ciudad, articulando la relación entre la ciudad histórica, el foso y el frente marítimo, completamente abierto, transformando un antiguo límite militar en un espacio transitable
La ejecución del proyecto, sin embargo, ha estado lejos de esa coherencia conceptual. Ya en 2017, el Ministerio de Fomento había invertido más de 4,4 millones de euros en distintas fases del entorno del baluarte dentro del programa estatal de rehabilitación patrimonial. La intervención se fragmentó en múltiples etapas (A, B, C, D, E y F) y quedó interrumpida tras la quiebra de la constructora encargada de las últimas fases. El resultado: un espacio prácticamente terminado, pero inutilizable. La adjudicación actual llega para completar ese último tramo mediante la urbanización del foso, la ejecución de las conexiones de saneamiento, la construcción de una escalera y un puente que conectarán con la Porta des Camp, así como la finalización del edificio de recepción de visitantes. Es decir, no se trata de una nueva obra, sino del remate de lo que faltaba para que el proyecto funcione como fue concebido.
Para entender el significado del Baluard des Príncep hay que retroceder varios siglos. Más en concreto, al momento en que vio la luz la muralla renacentista de Palma, considerada la obra más colosal de cuantas se han construido en los más de dos mil años de historia de la ciudad y una de las de mayor envergadura de las erigidas en España. Proyectada en el siglo XVI ante las nuevas necesidades defensivas que trajeron los nuevos tiempos tras el abandono de la Edad Media, cercaba la ciudad a lo largo de un anillo de seis kilómetros. Sin embargo, más allá de sus portentosas dimensiones, su rasgo más revolucionario fue la irrupción de doce estructuras bajas, macizas y geométricas -ocho terrestres y cuatro marítimas- que transformaron por completo la lógica defensiva: los baluartes.
La imponente fortificación se construyó absorbiendo parte del trazado que desde el siglo XI había ocupado la muralla árabe: compuesta por una sucesión de muros verticales y torres cuadrangulares, presentaba un estado precario a pesar de los remiendos puntuales a los que había sido sometida y apenas ofrecía ya resistencia: había sido construida con sillares de marés y segmentos de tapia, material que había resultado eficaz para resistir el impacto de los disparos procedentes de las catapultas, los arcos y las ballesteras, pero obsoleto ante la irrupción de los cañones y las bombardas, capaces de lanzar proyectiles de piedra o hierro con una potencia hasta entonces desconocida.
La revolución de los baluartes
Con la aparición de la pólvora, ya no se trataba de resistir tras muros verticales, sino de proyectar la ciudad hacia el exterior mediante salientes angulados capaces de cruzar el fuego y eliminar cualquier punto ciego. La muralla dejaba de ser un límite pasivo para convertirse en un sistema activo, donde cada pieza protegía a la siguiente en una cadena continua de defensa. A los baluartes -Chacón, Berard, Sant Pere, Príncep, Moranta, Sitjar, Jesús, Santa Margalida, Zanoguera, Sant Antoni, Socorrador y Sant Jeroni- se sumaban ocho puertas de acceso y, con el tiempo, la capacidad militar de la fortificación se completaría con un hornabeque, tres revellines y un foso de 24 metros de ancho que rodeaba la muralla terrestre, terminada de construir en 1714, después de 139 años desde su inicio. La superficie que ocupaba el cinturón defensivo, con sus refuerzos exteriores y el foso, alcanzaba los 325.200 metros cuadrados. Palma dejaba de ser una ciudad simplemente amurallada para convertirse en una auténtica máquina de guerra geométrica.
Ya no se trataba de resistir tras muros verticales, sino de proyectar la ciudad hacia el exterior mediante salientes angulados capaces de cruzar el fuego y eliminar cualquier punto ciego. La muralla dejaba de ser un límite pasivo para convertirse en un sistema activo, donde cada pieza protegía a la siguiente en una cadena continua de defensa
En su trabajo La formulación de los principios de la fortificación abaluartada en el siglo XVI , el arquitecto Fernando Cobos-Guerra destaca que los baluartes no surgieron como una innovación estética ni como una evolución natural de las murallas medievales, sino como una respuesta urgente a la irrupción de la artillería en los siglos XV y XVI, que hizo saltar por los aires el sistema defensivo tradicional: las torres altas y los muros verticales, eficaces durante siglos, se convirtieron en blancos fáciles para los cañones. Fue en ese contexto de experimentación, ensayo y error donde comenzó a gestarse una nueva forma de fortificar, basada no en resistir el impacto, sino en neutralizarlo mediante la geometría y el fuego cruzado.
Lejos de una invención puntual, el baluarte fue el resultado de décadas de debate entre ingenieros, militares y tratadistas que buscaban resolver un problema central: cómo evitar los puntos ciegos en la defensa. La solución consistió en transformar la muralla en un sistema angular, donde cada elemento pudiera proteger al otro. Así, el baluarte permitía algo revolucionario: defender los lienzos de muralla no desde arriba, sino desde los lados, mediante el llamado fuego de flanco. La defensa dejaba de ser frontal para convertirse en una red interconectada de ángulos, trayectorias y coberturas.
Lejos de una invención puntual, el baluarte fue el resultado de décadas de debate entre ingenieros, militares y tratadistas que buscaban resolver un problema central: cómo evitar los puntos ciegos en la defensa. La solución consistió en transformar la muralla en un sistema angular que pudiera defender los lienzos de muralla no desde arriba, sino desde los lados
Tras la derrota sufrida en la Goleta de Túnez en 1574, la monarquía hispánica asumió que las fortificaciones “perfectas e inexpugnables” que describían los tratados no garantizaban la invulnerabilidad, lo que llevó a los ingenieros a dejar de perseguir modelos ideales y a adoptar un enfoque más pragmático, adaptando cada sistema defensivo a cada lugar concreto, a su topografía, a la posición del enemigo y a las condiciones del terreno. La geometría, la aritmética y la experiencia militar se combinaron así en un complejo ejercicio en el que no existían soluciones universales. De hecho, los propios tratadistas del siglo XVI como Pedro Luis Escrivá -considerado el el primero en formular los problemas de la fortificación moderna- o Cristóbal de Rojas -autor de Teórica y práctica de la fortificación (1598)- reconocían que la fortificación era una ciencia llena de incertidumbres, donde cada decisión podía significar la caída o la resistencia de una plaza.
En ese contexto, el baluarte se convirtió en el núcleo del sistema defensivo. No era un elemento aislado, sino el lugar donde “estaba todo el arte de la fortificación”, en palabras de los ingenieros de la época: allí se concentraban las casamatas, las troneras y los mecanismos de fuego cruzado que garantizaban la defensa del conjunto. Su forma -baja, angulada, parcialmente oculta en el foso- respondía a una lógica precisa: ser menos visible, más resistente y, sobre todo, más eficaz en el control del espacio circundante. Los baluartes constituyeron así no una simple mejora técnica, sino una auténtica revolución en la manera de concebir la guerra y la ciudad. Allí donde antes había un límite estático, surgió un sistema dinámico, pensado para anticipar, cruzar y dominar el fuego enemigo.
Los baluartes constituyeron así no una simple mejora técnica, sino una auténtica revolución en la manera de concebir la guerra y la ciudad. Allí donde antes había un límite estático, surgió un sistema dinámico, pensado para anticipar, cruzar y dominar el fuego enemigo
Esta evolución alcanzaría su punto culminante en el siglo XVII con figuras como Sébastien Le Prestre de Vauban, ingeniero al servicio de Luis XIV, quien llevó el sistema abaluartado a su máxima perfección técnica. Lejos de inventar formas nuevas, Vauban sistematizó las ya existentes: su gran innovación fue entender la fortificación como un sistema dinámico y no como una forma cerrada y, frente a los modelos teóricos, defendió una arquitectura militar basada en la observación directa, la experiencia de campo y la optimización de recursos, perfeccionando elementos como los fosos, los glacis o las obras exteriores para crear defensas en profundidad.
En el caso de Palma, como documenta el historiador Jaime Escalas Caimary en su libro Las murallas de Palma (1955), en el que toma en consideración las descripciones que ya había efectuado el Arxiduc Lluís Salvador en su obra La Ciudad de Palma (1882), la forma de los baluartes era la misma en todos ellos, exceptuando los dos puramente marítimos, el de Chacón y el de Berard, más pequeños que el resto. Otros dos, con su gran elevación y su ubicación entre tierra y mar, sobresalían del recinto defensivo: eran el de Sant Pere y el de los Capellans o es Príncep -en honor a Felipe II-, los dos únicos bastiones que perviven en la actualidad.
El de Es Príncep, terminado de levantar en 1606, formaba parte del núcleo original de la muralla renacentista y ocupaba una posición clave en el frente marítimo oriental de la ciudad. El de Sant Pere, finalizado 40 años después, tuvo un destacado uso militar durante siglos y llegó a albergar instalaciones vinculadas a la formación y práctica de artillería, en línea con la función estratégica del sistema defensivo de Palma en época moderna.
El baluarte de Es Príncep, terminado de levantar en 1606, formaba parte del núcleo original de la muralla renacentista y ocupaba una posición clave en el frente marítimo oriental de la ciudad. El de Sant Pere, finalizado 40 años después, tuvo un destacado uso militar durante siglos
Comienza la demolición de las murallas
Sin embargo, lo que durante siglos fue imprescindible acabó convirtiéndose en un problema. Durante el tiempo en que buena parte del cinturón renacentista de Palma permaneció en pie, la expansión del imperio otomano fue considerada una amenaza y una preocupación de primer orden para Felipe II, que vio en Balears una posición estratégica para defender el territorio de posibles ataques. La construcción de la fachada marítima de la fortificación, sin embargo, no culminaría hasta comienzos del siglo XIX, cuando, paradójicamente, el imperio otomano ya se encontraba en decadencia y este tipo de muralla comenzaba a quedar obsoleto. Apenas unas décadas después comenzaría la demolición de una obra que podía considerarse recién acabada, un derribo del que se salvaría el Baluard de es Príncep.
La construcción de la fachada marítima de las murallas de Palma no culminaría hasta comienzos del siglo XIX, cuando, paradójicamente, este tipo de fortificación comenzaba a quedar obsoleto. Apenas unas décadas después comenzaría la demolición de una obra que podía considerarse recién acabada
La justificación popular que cobró más peso para impulsar el derrocamiento del recinto fue la filosofía higienista imperante en la época, encabezada en Mallorca por el ingeniero Eusebi Estada, una de las voces que con más ímpetu defendió el derribo en su obra La ciudad de Palma. Su industria, sus fortificaciones, sus condiciones sanitarias y su ensanche (1885) so pretexto de que, como consecuencia de la presencia de las murallas, la población vivía hacinada y en condiciones de insalubridad. Estada señalaba que a mediados del siglo XVII, el área edificada que ocupaba Palma era de 1.023.300 metros cuadrados, incluyendo sus calles y sus plazas, por lo que a cada habitante le correspondían unos 37 metros cuadrados. Sin embargo, advertía, a finales del XIX la superficie por habitante se redujo a 24 metros, cuando, a su juicio, la dimensión idónea por persona debía ser de 40 metros cuadrados.
Frente a quienes abogaban por echar abajo las murallas, otros se oponían fervientemente a ello, como Bartomeu Ferrà, maestro de obras de la Societat Arqueològica Lul·liana, o Pere Garau Cañellas, quien defendió un plan de ensanche de Palma en el que se preservaba el recinto renacentista, rodeándolo de zonas ajardinadas a partir de las cuales la ciudad podría ir creciendo. Garau alegaba así que las murallas sí podían armonizar con el desarrollo y la modernización de la capital balear, una postura que, en la actualidad, continúan compartiendo numerosos historiadores. El Ajuntament se decantó finalmente, en 1901, por el proyecto presentado por el ingeniero Bernat Calvet, el conocido como 'plan Calvet', que, bajo el lema Felix qui potuit rerum cognoscere causas (“Dichoso aquel que puede conocer las causas de las cosas”), contemplaba la eliminación de la fortificación, seguía los criterios de un plano radioconcéntrico y apelaba al aprovechamiento urbanístico de los terrenos afectos a las murallas.
Los baluartes sobreviven
Con todo, las murallas no desaparecieron del todo. Continúan presentes en el trazado urbano: las Avenidas de Palma siguen el recorrido del antiguo foso y su forma en zigzag reproduce la geometría defensiva renacentista. El casco antiguo mantiene la estructura heredada de una infraestructura militar que ya no existe, con excepción de sus baluartes Sant Pere y Es Príncep. El de Sant Pere pasó a manos privadas en la segunda mitad del siglo XX: sus nuevos propietarios proyectaron levantar edificios en toda la zona y en 1963 llegaron incluso a intentar derribar la muralla mediante cargas de cal. La reacción ciudadana, sin embargo, lo impidió: la presión social logró que el conjunto fuera declarado histórico-artístico y se impulsara su reconstrucción apenas dos años después, en 1965.
En la segunda mitad del siglo XX, los nuevos propietarios del baluarte de Sant Pere proyectaron levantar edificios en toda la zona y en 1963 llegaron incluso a intentar derribar la muralla mediante cargas de cal. La reacción ciudadana, sin embargo, lo impidió y logró que el conjunto fuera declarado histórico-artístico
No sería hasta finales de los años ochenta cuando los terrenos recuperaron su vocación pública, tras ser recalificados y sometidos a un proceso de expropiación que, sin embargo, quedó durante años en punto muerto. El espacio permaneció abandonado hasta 1997, cuando el Ayuntamiento de Palma cedió los terrenos para la construcción de Es Baluard Museu d’Art Contemporani de Palma, inaugurado el 30 de enero de 2004.
En 2023, la polémica golpeó de nuevo al baluarte a raíz de las obras de instalación sobre el mismo de un exclusivo beach club, lo que desató una fuerte contestación social e institucional. Los trabajos fueron finalmente paralizados tras detectarse graves irregularidades, incluyendo la construcción de elementos no autorizados y la alteración del subsuelo protegido. Asociaciones como ARCA denunciaron que la intervención convertía el patrimonio en un “contenedor” al servicio de un uso privado y elitista, alejándolo de su función pública y de contemplación. El episodio reabrió un debate de fondo que atraviesa toda la historia reciente de las murallas: hasta qué punto deben adaptarse a nuevos usos y dónde se sitúa el límite entre su activación contemporánea y su desnaturalización.
A finales de 2025, el derrumbe parcial de una torre medieval integrada en el Baluard de Sant Pere -uno de los pocos vestigios visibles de la Palma islámica- volvió a encender todas las alarmas sobre el estado del patrimonio defensivo de la ciudad. Las entidades conservacionistas denunciaron la “inacción prolongada” de las administraciones pese a las advertencias reiteradas durante años sobre el riesgo estructural del conjunto, y alertaron de que el colapso afectaba a un tramo completo del lienzo histórico, construido en tapial y mortero.
El Baluard de Es Príncep, por su parte, vivió uno de los episodios más controvertidos del urbanismo de la capital balear: la construcción de varios bloques de viviendas militares que ocupaban directamente la muralla renacentista, en abierta contradicción con los criterios de protección patrimonial. El complejo, proyectado en 1966 por el arquitecto Juan Castañón de Mena -recién nombrado jefe de la Casa Militar de Franco y posteriormente ministro del Ejército-, se materializó en distintas fases a lo largo de las décadas siguientes, consolidando la ocupación de este enclave estratégico. Lejos de ser una intervención menor, se trataba de varios edificios residenciales que llegaron a albergar a más de un centenar de familias y que transformaron por completo la fisonomía del baluarte, ocultándolo tras una arquitectura ajena a su carácter histórico.
El Baluard de Es Príncep vivió uno de los episodios más controvertidos: la construcción de varios bloques de viviendas militares que ocupaban directamente la muralla renacentista, en abierta contradicción con los criterios de protección patrimonial. La edificación fue proyectada en 1966 por el arquitecto Juan Castañón de Mena, recién nombrado jefe de la Casa Militar de Franco
Durante años, su presencia simbolizó la tensión entre desarrollo urbano y conservación del patrimonio en Palma en un contexto en el que la propia muralla había dejado de entenderse como un elemento central de la ciudad. El desenlace no llegaría hasta finales de los noventa, fecha en la que se produjo el giro definitivo: tras un largo proceso de negociaciones, expropiaciones y realojos, el Ministerio de Defensa cedió los terrenos al Ayuntamiento, lo que permitió liberar un enclave hasta entonces inaccesible, abriendo la puerta a un ambicioso proyecto de transformación urbana que buscaba devolver el baluarte a la ciudad.
Desde entonces, el Baluard des Príncep ha transitado de recinto cerrado y degradado a espacio en proceso de reintegración, convertido hoy en una pieza clave -todavía inacabada- dentro de la relectura contemporánea de las murallas de Palma.

Ayuso, que prometió hace siete años 25.000 viviendas de alquiler y apenas tiene disponibles para entrar a vivir 5.000, abandera el rechazo del PP al Plan Estatal 2026-2030 con su acreditada aversión a lo público y su barra libre a la especulación. Madrid, donde el 89% de lo construído en la última década ha sido desarrollado por promotores privados, lidera la descalificación de casas protegidas en España
El Gobierno de Ayuso se opone al Plan Estatal de Vivienda: “Invade competencias”
Un bien de primera necesidad, además de un derecho cada día más difícil de conquistar para miles de españoles. Para quienes lo han olvidado o quienes solo invocan la norma suprema a conveniencia, recordemos que la Constitución establece que “todos los españoles tienen derecho a una vivienda digna y adecuada”. Y no solo. También dice que es a los poderes públicos a quienes corresponde promover las normas pertinentes para hacerlo efectivo, regular el suelo de acuerdo con el interés general e impedir la especulación. Has leído bien: impedir la especulación.
He aquí la cuestión: derecho o negocio; intervención o libre mercado. Cuando hablamos de una emergencia nacional y una crisis habitacional sin precedentes, que es ante lo que nos encontramos, la respuesta debería ser obvia: una decidida apuesta por lo público. Sin embargo, el debate está servido desde hace décadas y la confrontación vuelve a ser un hecho. Esta vez a cuenta del Plan Estatal de Vivienda 2026-2030 aprobado por el Gobierno de España con una dotación de 7.000 millones -el triple que la anterior- y la airada respuesta que ha dado la derecha.
La más sonora, como siempre, la de Isabel Díaz Ayuso, para marcar la senda por la que debe transitar Feijóo. Lo que subyace de todo ello son dos modelos, dos formas de entender la economía y dos apuestas muy distintas sobre lo que se entiende por vocación de servicio público. La indómita baronesa se sitúa otra vez en la trinchera, pero esta vez ante un asunto que afecta de lleno a miles de madrileños que no pueden acceder al mercado de la vivienda en propiedad o en alquiler. Su no a todo lo que venga de Pedro Sánchez le ha llevado en las últimas 48 horas primero a rechazar los 1.100 millones de euros en fondos estatales para la construcción, rehabilitación y protección de casas en la Comunidad de Madrid y, después, a sostener que ya decidirá al respecto “cuando llegue el momento”.
O le sobra dinero en las arcas regionales o le falta sensibilidad para con sus ciudadanos. Lo primero es dudoso porque por la mañana anuncia bajadas de impuestos; por la tarde, pide más financiación al Gobierno y por la noche, renuncia a una quita de la deuda de más de 6.000 millones de euros. Lo segundo es más probable teniendo en cuenta su disposición a ser tenedora consorte, ya que disfruta de una vivienda de lujo en Chamberí que compró su pareja supuestamente con el pelotazo de la venta de mascarillas en pandemia, además de un ático en la planta superior a la primera y ahora se encuentra en búsqueda activa para adquirir una tercera casa en propiedad en el mismo distrito, donde el metro cuadrado se vende al módico precio de 8.990 euros.
La presidenta debe ser de las pocas madrileñas que no tiene obstáculo para adquirir no una casa , ni dos, sino tres. En el fondo lo que libra una vez más es una guerra sin cuartel contra lo público porque su apuesta siempre fue el libre mercado, la ley de la selva y el sálvese quien pueda. Lo ha hecho con la sanidad, con las universidades, con la formación profesional y, ahora, con el acceso a la vivienda y las medidas para mejorar la regulación, frenar el auge de los precios y garantizar su función social.
El argumento con el que Ayuso anota un nuevo “no” a todo lo que llegue del Gobierno de España no es que la dotación le resulte insuficiente, que la burocracia pueda desesperar a los solicitantes o que los plazos sean dilatados. Nada de eso. Su reserva es que el plan estatal invade sus competencias. No es en absoluto cierto, pero lo que le inquieta es que el programa incorpora un cambio de paradigma en las políticas de vivienda y establece que ni un solo euro de financiación pública podrá destinarse a casas que en el futuro puedan acabar en el mercado libre. Más claro: la protección pública será a perpetuidad. Rechaza además que el plan establece un sistema de corresponsabilidad entre administraciones para que el 60% de la inversión sean aportaciones directas del Gobierno y el 40% restante corresponda a las Autonomías. Tampoco asume que una de las condiciones para recibir los fondos sea que las Comunidades compartan los datos de las fianzas para seguir en tiempo real la evolución de contratos y precios. Y menos que se establezcan cláusulas antifraudes para garantizar que las adjudicaciones de VPO sean transparentes para que no pase lo que en Alicante, donde las viviendas se las repartían políticos del PP, altos funcionarios y técnicos municipales.
A la cabeza en descalificación de VPO
La Comunidad de Madrid lidera en España la descalificación de vivienda protegida. Según los datos publicados por el Observatorio de Vivienda y Suelo del Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana el 84,14 % de las viviendas impulsadas por el gobierno de Ayuso en el período 2021-2023 han sido desarrolladas por promotores privados, además del 89% de las construidas en la última década. Solo el 15,86% en el período 2021-23 y el 11% en la última década fueron de promoción pública.
El plan aprobado este martes en Consejo de Ministros es innovador, ya que por primera vez el Gobierno no se limita a hacer exclusivamente de pagador de las Comunidades Autónomas, sino que asume la coordinación y la dirección de la política de vivienda para evitar que el dinero que transfiere para facilitar el acceso al alquiler o la compra acabe destinado a otros fines bien distintos, que es lo que ocurría hasta ahora. Y el cambio ha sido posible gracias a la Ley de Vivienda, que reconoce la competencia del Estado para intervenir en aras a garantizar un derecho constitucional, aunque el grueso de las competencias siga en manos de las Autonomías.
El reparto de los fondos está sujeto a un compromiso de ejecución de triple finalidad: construir nuevas viviendas, rehabilitar el parque ya existente y proteger el derecho a una vivienda por encima de la especulación y el lucro. Andalucía sería la más beneficiada, con 1.197 millones, seguida de Madrid 1.113; Catalunya, con 1.015 y Valencia, con 798. De momento, con la excepción de Galicia, que recibiría 399 millones de euros y no ha puesto objeción al plan, el resto de Comunidades gobernadas por el PP ha dejado en el aire si se acogerá a la iniciativa del Ministerio de Vivienda.
Sin duda, la más vehemente en el rechazo, Ayuso. Su celo competencial sería un argumento inapelable si los resultados de su política de vivienda hubieran dado algún resultado, lo que no ha ocurrido en todos sus años de mandato. De hecho, el llamado Plan Vive que anunció por primera vez en su pre campaña electoral de 2019 como medida estrella y con el que prometió la construcción de 25.000 viviendas para jóvenes y familias en régimen de alquiler a precios de entre 300 y 600 euros mensuales ha resultado claramente fallido.
Siete años después, la previsión hasta final de la actual legislatura en 2027 se ha reducido a 13.000 viviendas, de las cuales poco más de 5.000 se encuentran disponibles para entrar a vivir. Los resultados de su política neoliberal no han servido más que para elevar los precios, tensionar el mercado, proteger a los especuladores e imponer trabas a los sectores más vulnerables y con menor renta. Los datos una vez más hablan por sí solos. Pasen y lean:
❗❗El precio de compra creció en Madrid un 13,4% en 2025, según datos del INE.
❗❗Madrid roza ya los 5.960 €/m² en marzo de 2026 habiendo barrios, como el distrito de Salamanca, donde el precio por metro cuadrado supera los 10.000 euros
❗❗Si la compra es inaccesible, el alquiler tampoco es una opción más fácil porque los precios también son prohibitivos al situarse en torno a 23 €/m² en lo que llevamos de 2026. En términos interanuales, el incremento ronda el 9–10% de forma sostenida
❗❗Una familia media tiene que dedicar ya el 38% de sus ingresos al alquiler cuando los estándares sitúan el umbral de esfuerzo razonable en torno al 30%.
❗❗Hay zonas donde el mercado está directamente desbordado registrando subidas del 26% en los tres primeros meses de 2026, como es el caso del municipio de Leganés. De un 22,5% en Getafe y hasta 42,6% en Parla en el último un año
❗❗Si a ello se le añade que el parque de vivienda público en Madrid apenas llega al 1%, y el fracaso del llamado Plan Vive, la hoja de servicios de la derecha que gobierna la Comunidad desde hace más de 30 años no precisa de mucho más análisis, salvo para recordar que el proyecto estrella que Ayuso presentó como panacea ha resultado un fracaso estrepitoso, ya que el 28% de los 157.000 solicitantes renunció a la oferta por no poder pagar un alquiler que supera los 700 euros al mes.
❗❗El mercado en Madrid no está orientado para garantizar un derecho, sino para fomentar el negocio y la inversión de los grandes patrimonios, como demuestra que el 40% de las operaciones de compra se realizaran en 2025 sin financiación, a pesar de que los precios crecieron un 16,5%
Precios prohibitivos, alquileres inaccesibles, escasez de vivienda pública y una política articulada para el crecimiento de la compra de lujo es el resultado de los 7 años de un gobierno propagandista como el de Ayuso que, además, acumula críticas por desperfectos o precios finales próximos a los del mercado libre a su fallido Plan Vive en diferentes municipios. De hecho, miles de personas se han visto afectadas por las estrictas y elitistas condiciones de acceso que han causado rechazos y listas de espera eternas, según la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos, quien ha denunciado en estos años que quienes sí han podido acceder a una casa han tenido que hacer frente a precios excesivos, costes añadidos y graves desperfectos.
Y por si fuera poco, en 2024 el gobierno de Madrid actualizó los precios de las viviendas con protección pública y, según el grupo al que pertenezca cada municipio de la región, los incrementos varían desde el 26% hasta el 56% de tal modo que en algunos municipios ya sale más económico comprar una vivienda de promoción privada que pública. Pero, luego Piove, porco governo (de Sánchez, claro).

La idea es que estas construcciones conecten la provincia argentina de San Juan con la Región de Coquimbo (Chile) a través de la cordillera
Utilizado por contrabandistas y mercenarios en el siglo XVII, este túnel sigue siendo un símbolo de los Alpes
El proyecto Agua Negra vuelve a estar en marcha. “En el lado chileno ya se han reanudado las obras. Los trabajos en el lado argentino todavía no han comenzado, pero pronto lo harán”, comunicó Mario Schiavone, cónsul de Chile en San Juan (Argentina), hace unos meses, según recogió el diario argentino El Cronista. Hablamos de uno de los megaproyectos más importantes que se planean llevar a cabo en la frontera entre Chile y Argentina.
Este proyecto busca conectar la provincia de San Juan (Argentina) con la Región de Coquimbo (Chile) a través de la construcción de dos túneles paralelos de aproximadamente 14 kilómetros de largo, los cuales se ubicarán a más de 4.000 metros de altura en plena Cordillera de los Andes, creando una vía permanente y segura durante todo el año.
La idea es crear una alternativa al conocido como Paso de Agua Negra, un cruce fronterizo que sigue funcionando pero cuya operatividad es bastante limitada. La nieve y las condiciones climáticas extremas que caracterizan la zona en la que este se encuentra obligan a cerrarlo durante gran parte del año, lo que obstaculiza el tránsito de personas y mercancías.
“Ambas naciones son demasiado próximas territorialmente como para permanecer desconectadas la una de la otra”, destacan los impulsores del proyecto. Según señala El Cronista, se estima que la obra tendrá una duración de nueve años y un coste aproximado de 1.500 millones de dólares. Una vez en funcionamiento, se espera que lo utilicen unos 2.200 vehículos diarios.
Cómo serán los túneles
El proyecto Agua Negra contempla la construcción de dos túneles paralelos, uno para cada sentido de circulación: uno descendente desde Argentina hacia Chile y otro ascendente en sentido contrario, con una longitud aproximada de 13,9 kilómetros. Debido a la diferencia de altitud entre ambos sitios (4.085 metros en el lado argentino y 3.620 metros en el chileno), el túnel tendría una pendiente media de 3,37%.
La construcción prevé que cada túnel tenga calzadas de 7,5 metros de ancho, con espacios laterales destinados a emergencias y servicios, y una altura libre de 4,8 metros para permitir el paso de vehículos de gran tamaño. Además de mejorar la movilidad de los ciudadanos, la idea es que estos túneles también sean una infraestructura estratégica para el transporte de mercancías, facilitando el flujo comercial entre ambos países.
“Se está tratando de sumar varios kilómetros más para esta temporada. No es sencillo, porque hay tramos conflictivos en los que pavimentar es complejo, pero el progreso es constante y se nota que se puede trabajar cada vez mejor. (...) Lo importante es que el paso siga siendo un espacio de integración y desarrollo, porque más allá de los plazos del túnel, la integración ya es una realidad que se vive año tras año”, subrayó Schiavone.

John Phelan, millonario y gran donante de la campaña presidencial de Donald Trump, abandona el cargo en lo que supone una nueva salida de un alto cargo de Defensa, y lo hace mientras los buques de guerra estadounidenses se encuentran en plena operación de bloqueo del estrecho de Ormuz
Crisis en el Pentágono. El secretario de la Marina, John Phelan, abandona su cargo, según anunció de forma repentina el Departamento de Guerra este miércoles. Y se convierte en el primer jefe de un cuerpo militar en marcharse durante el segundo mandato del presidente de EEUU, Donald Trump, pero es uno más en la lista de altos mandos de Defensa purgados por el secretario de Guerra, Pete Hegseth.
La Administración Trump no ha dado ninguna razón para la salida del máximo responsable civil de la Marina, que se produce cuando este cuerpo ha impuesto un bloqueo de los puertos iraníes y está actuando contra buques relacionados con Teherán en todo el mundo en medio de un frágil alto el fuego.
Otro leal a Trump asume el cargo de jefe interino de la Marina: el subsecretario Hung Cao, un veterano de combate de la Marina con 25 años de servicio que se presentó sin éxito a las elecciones al Senado y a la Cámara de Representantes de EEUU por Virginia.
La salida de Phelan es la última de una serie de purgas en la cúpula del Pentágono, y se produce apenas unas semanas después de que el secretario de Guerra, Pete Hegseth, destituyera al oficial de mayor rango del Ejército, el general Randy George. Hegseth también ha destituido a varios otros generales de alto rango, almirantes y altos cargos de la defensa desde que asumió el cargo el año pasado.
Los despidos comenzaron en febrero de 2025, cuando Hegseth destituyó a varios líderes militares, entre ellos la almirante Lisa Franchetti, la máxima autoridad militar de la Armada, y el general Jim Slife, el segundo al mando de la Fuerza Aérea, informa AP.
Trump también despidió al general Charles CQ Brown Jr. como presidente del Estado Mayor Conjunto.
Como muestra de lo repentina que fue esta última medida, Phelan se había dirigido el martes a una gran multitud de marineros y profesionales del sector en la conferencia anual de la Armada en Washington y habló con los periodistas sobre su agenda. También recibió a los líderes del Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes para debatir la solicitud presupuestaria de la Armada y los esfuerzos para construir más buques, según una publicación en redes sociales de su oficina.
El portavoz del Pentágono, Sean Parnell, dijo en una publicación en X que Phelan “abandonaba la Administración, con efecto inmediato”.
Phelan, gran donante de Trump
Phelan no había servido en el ejército ni había desempeñado ningún cargo de liderazgo civil en el servicio antes de que Trump lo nominara para el cargo de secretario a finales de 2024. Se le consideraba un outsider incorporado para dar un giro a la Marina.
Phelan fue uno de los principales donantes de la campaña de Trump y había fundado la empresa de inversión privada Rugger Management LLC. Según su biografía, el principal contacto de Phelan con el ejército provino de un puesto de asesor que ocupó en Spirit of America, una organización sin ánimo de lucro que apoyaba la defensa de Ucrania y la defensa de Taiwán.
Phelan se marcha en un momento de gran actividad para la Armada. Esta cuenta con tres portaaviones desplegados en Oriente Medio o en camino hacia allí, mientras que la administración Trump afirma que todas las fuerzas armadas están preparadas para reanudar las operaciones de combate contra Irán en caso de que expire el alto el fuego.
La Armada también ha mantenido una fuerte presencia en el Caribe, donde ha participado en una campaña de ataques contra presuntas embarcaciones de narcotraficantes. También desempeñó un papel importante en la captura del líder venezolano Nicolás Maduro en enero.
El nuevo secretario interino de la Marina se presentó sin éxito al Senado
Cao, que asume el cargo de secretario interino, se presentó sin éxito al Senado de EEUU por Virginia para intentar desbancar al senador demócrata Tim Kaine en 2024. Contó con el respaldo de Trump en las concurridas primarias republicanas y pronunció un discurso en la Convención Nacional Republicana de 2024.
La biografía de Cao incluye haber huido de Vietnam con su familia cuando era niño en la década de 1970. En un vídeo de campaña para su candidatura al Senado, comparó el régimen de Vietnam durante la Guerra Fría con la administración del presidente demócrata Joe Biden, informa AP
Durante su único debate con Kaine, Cao criticó la obligatoriedad de la vacuna contra la COVID-19 para los miembros del servicio, así como los esfuerzos del ejército en materia de diversidad, equidad e inclusión.
“Cuando se utiliza a una drag queen para reclutar para la Marina, no es la gente que queremos”, dijo Cao desde el escenario del debate: “Lo que necesitamos son machos alfa y hembras alfa que se arranquen las tripas, se las coman y pidan más. Esos son los jóvenes que van a ganar las guerras”.
Cuando se presentó al Congreso por Virginia en 2022, Cao expresó su oposición a la ayuda a Ucrania durante un debate contra su oponente demócrata: “Mi corazón está con el pueblo ucraniano. ... Pero ahora mismo estamos pidiendo prestados 55.000 millones de dólares a China para pagar la guerra en Ucrania. Y no solo eso, estamos agotando nuestras reservas estratégicas nacionales”.
Cao se graduó en el Instituto Thomas Jefferson de Ciencia y Tecnología de Alexandria, Virginia, antes de ingresar en la Academia Naval de los Estados Unidos.
Fue nombrado oficial de operaciones especiales y pasó a servir con equipos SEAL y fuerzas especiales en Irak, Afganistán y Somalia antes de retirarse con el rango de capitán, según su biografía de campaña para el Senado.
Cao también tiene un máster en Física y disfrutó de becas en el Instituto Tecnológico de Massachusetts y en la Universidad de Harvard.
Desde que asumió el cargo de subsecretario de la Marina, Cao ha defendido el regreso al servicio de los militares que se negaron a cumplir la orden de la era Biden de vacunarse contra la COVID-19.

Una gran trama de corrupción, demostrada judicialmente. Movimientos de dinero negro para sobresueldos, acreditados en una sentencia. Una operación para intentar robar y destruir las pruebas. Un presidente y su tesorero
Mariano Rajoy declara hoy en el juicio del caso Kitchen. Hace unos días declaró Luis Bárcenas y habló del ex presidente del Gobierno: aseguró que en sus papeles M.R. era Mariano Rajoy. Esos papeles, los papeles de Bárcenas, ya han sido juzgados. Están probados y sentenciados. Ahora se juzga la destrucción de pruebas, el uso de fondos públicos desde las cloacas para que no se descubriera que el PP tenía esa caja B. Y en el juicio, Bárcenas ha declarado como testigo, como víctima… Y, desde ese rol, le escuchamos señalar más directamente que nunca… a Mariano Rajoy.
¿Pero importa algo lo que digan testigos como Bárcenas, Rajoy o Cospedal en un juicio al que llegan como testigos? ¿Puede sobresalir algún testimonio o alguna prueba diferente que cambie todo lo que no se hizo en la instrucción del caso? ¿Qué dirá el ex presidente del Gobierno en torno a su participación en la destrucción de pruebas que supuestamente probaban la existencia de una caja B en el PP? Lo analizamos con el periodista de elDiario.es, Pedro Águeda.
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