
Mientras el Amazonas o el Nilo acaparan titulares, existen ríos que apenas recorren unos metros… y aun así entran en la historia
Así es el pueblo español con el río bajo tierra más largo de toda Europa
Cuando hablamos de ríos, lo habitual es pensar en gigantes como el Amazonas o el Nilo, que superan los 6.000 kilómetros y atraviesan medio planeta. Pero en el otro extremo existe un mundo mucho menos conocido, casi anecdótico, que también tiene su gracia. El de los ríos más cortos del mundo.
Y es que, según la definición clásica de qué es un río, basta con que haya una corriente continua de agua que desemboca en otro río, un lago o el mar para que pueda considerarse como tal. No importa si mide miles de kilómetros… o apenas unos metros.
Una batalla absurda que acabó con el récord
Durante años, el Libro Guinness intentó coronar al río más corto del mundo, pero la cosa se les fue de las manos. Literalmente.
El problema era que algunos ríos cambiaban de longitud dependiendo de factores como la marea o el punto exacto de medición. Así empezó una especie de guerra absurda entre localidades que querían tener “el río más corto del mundo”.
Resultado: el Libro Guinness decidió eliminar directamente la categoría. Aun así, hay varios candidatos que siguen compitiendo en este ranking oficioso.
Los cinco ríos más cortos del mundo
Dentro del universo de los ríos más cortos del mundo, hay nombres que parecen sacados de una broma… pero son reales.
El primero es el río D, en Oregón (Estados Unidos). Durante años fue considerado el río más corto del mundo con unos 130 metros, aunque algunos vecinos defendían que, en determinadas condiciones, apenas alcanzaba los 37 metros.
Muy cerca en esta peculiar competición está el río Roe, en Montana, que mide solo 61 metros y que llegó a arrebatarle el récord en el Libro Guinness .
Pero si bajamos más, la cosa se pone seria.
El río Reprua, en Abjasia, tiene apenas 18 metros y conecta una cueva con el mar Negro. Es tan corto que prácticamente puedes verlo entero de un vistazo.
Y luego está el caso extremo. El río Mapurite, en Venezuela, que recorre solo 13 metros desde su nacimiento hasta su desembocadura, siendo considerado por muchos el verdadero río más corto del mundo .
Por último, otro candidato curioso es el río Tamborasi, en Indonesia, con unos 20 metros de longitud, que también entra en esta liga tan particular .
Cuando lo pequeño también cuenta
Este tipo de curiosidades encajan perfectamente con el espíritu del Día Mundial del Agua, que no solo busca poner el foco en los grandes sistemas fluviales, sino también en la importancia de cualquier masa de agua, por pequeña que sea.
Porque, aunque estos ríos más cortos del mundo parezcan casi una anécdota, cumplen la misma función que los grandes: transportar agua, conectar ecosistemas y formar parte del equilibrio natural.
Al final, todo se resume en una idea bastante sencilla. No hace falta medir miles de kilómetros para ser un río. Y, a veces, lo más pequeño es lo que más llama la atención.

Si la repostería europea es puro arte, la asiática no se queda atrás, y en concreto la kuwaití tiene todos estos platazos
A nadie le amarga un dulce por Asia: los 5 postres más reconocidos en Myanmar
Pocas cosas despiertan tanta unanimidad como un buen postre. Y si hablamos de los más célebres del continente asiático, Kuwait juega en otra liga. Su historia culinaria, marcada por el comercio marítimo en el Golfo y los intercambios con Persia, India y Arabia, explica por qué sus dulces combinan dátiles, sémola, frutos secos y especias con una identidad clara. Aquí lo dulce no es un extra: es hospitalidad, café y sobremesa.
En este recorrido por la repostería kuwaití asoman nombres que cualquier viajero ha visto —o probado—: el khanfaroosh, el luqaimat o el halwa del Golfo, dulces muy presentes en celebraciones y reuniones familiares. Kuwait puede dividirse por tradición y modernidad, pero hay algo que lo mantiene unido: su forma ritual de ofrecer siempre algo dulce junto al café árabe.
1. Khanfaroosh
Dulce frito elaborado con harina, huevo, azúcar y especias como el cardamomo y el azafrán. Tiene forma irregular y una textura crujiente por fuera y suave por dentro. Es muy popular en festividades.
2. Luqaimat
Pequeñas bolitas fritas bañadas en sirope o miel, a menudo espolvoreadas con sésamo. Son un clásico del Ramadán y uno de los dulces más consumidos.
3. Dango kuwaití (khabeesa)
Postre elaborado con harina tostada, mantequilla, azúcar y cardamomo. Tiene textura densa y se sirve caliente en celebraciones y ocasiones especiales.
4. Balaleet dulce
Fideos finos mezclados con azúcar, cardamomo y agua de rosas. Aunque también puede tener versión salada, su variante dulce es habitual como desayuno festivo.
5. Dátiles con tahini
Una combinación simple pero muy representativa: dátiles acompañados de pasta de sésamo. Es uno de los dulces más cotidianos y forma parte de la hospitalidad tradicional.
Kuwait demuestra que el postre es gesto y tradición. Sus dulces hablan de dátiles, de café y de una cultura donde lo dulce no se improvisa, se comparte. A veces, entender un país empieza por ese pequeño bocado que llega siempre antes que cualquier conversación.

'Política para supervivientes' es una carta semanal de Iñigo Sáenz de Ugarte exclusiva para socios y socias de elDiario.es con historias sobre política nacional. Si tú también lo quieres leer y recibir cada domingo en tu buzón, hazte socio, hazte socia de elDiario.es
Si sacas una pistola, tienes que disparar. No, no es un consejo para la vida cotidiana. Es un principio con el que el dramaturgo ruso Antón Chéjov explicaba que si introduces un elemento relevante en la trama de una obra, debes utilizarlo después. No puede ser intrascendente. El ejemplo que daba consistía en que si aparece un arma en la representación, alguien debería disparar con ella en algún momento posterior. No puede ser que un actor enarbole una pistola, lo que ya sabemos que no es habitual, y que no se vuelva a hablar de ella o que nos olvidemos de que alguien tiene un arma en su poder.
Sumar enseñó un arma este viernes al negarse a que empezara el Consejo de Ministros extraordinario que tenía que aprobar las medidas sobre las consecuencias económicas de la guerra contra Irán. Pasaron dos horas hasta que se consiguió alcanzar un consenso que permitiera su aprobación. Siempre dispuestos a insuflar más dosis de drama a la vida política, los medios de comunicación empezaron a sufrir palpitaciones. ¿Dispararía Sumar a Pedro Sánchez y dejaría su cuerpo ensangrentado sobre la mesa del Consejo? ¿Acabaría todo como una escena de 'Kill Bill'?
Chéjov sabía mucho de teatro, y su idea se ha empleado muchas veces en el cine, pero no tanto de política. En ese mundo, es habitual que los protagonistas se pasen toda la función enseñando armas y amenazando con abrir fuego, y sólo es una manera de recabar la atención del otro. Mira que estoy muy loco y lo mismo empiezo a disparar a todo lo que se mueva. Lo estamos viendo ahora con las negociaciones del PP y Vox después de las tres elecciones autonómicas celebradas. Se trata de aumentar o reducir lo que se está dispuesto a pagar por un acuerdo. Es lo mismo que regatear por el precio de un producto, como se puede apreciar en la escena de 'La vida de Brian'. “¿Diez? ¿Pretendes insultarme? ¿A mí? ¿Con mi pobre abuela muriéndose?”.
Al final, hubo acuerdo, como todo el mundo sabía que iba a ocurrir, y se aprobaron dos decretos. Con el primero, se rebaja al 10% el IVA de los combustibles, el gas natural y los impuestos de la electricidad, y se congela el precio de la bombona de butano, además de otras ayudas a industrias, transportistas, pescadores y agricultores. Todo ello con un coste de 5.000 millones. Con el otro, se congelan los alquileres durante dos años. A pesar de los aspavientos previsibles, el primero será ratificado por el Congreso. Lo más probable es que el segundo sea anulado con los votos del PP, Vox y Junts.
Es típico de la política española que algunos partidos digan que el Gobierno ha copiado sus propuestas, pero que eso no impida que estén escandalizados. No por una cuestión de derechos de autor, sino porque no van a cambiar su discurso de que el Gobierno es peor que la peste negra. El PP iba a enviar a Alberto Nadal a una rueda de prensa para que ofreciera la posición del partido sobre las medidas. Cuando vio que había discrepancias entre el PSOE y Sumar, cambió al mensajero y puso a Miguel Tellado ante los micrófonos para que diera cera. Sus primeros minutos fueron una colección de chistes, “una auténtica batalla campal entre ministros”, “duelo a garrotazos”, “un presidente chantajeado por los ministros de Sumar”. Parecía una película de Torrente.
Tellado dijo que el Gobierno estaba copiando las ideas del PP, pero no se comprometió a apoyar el decreto de las ayudas fiscales. Es todo teatro, no al estilo de Chéjov. No se atreverán a tumbar unas medidas que favorecen a millones de personas. La primera reacción del PP fue distribuir entre los periodistas un montaje fotográfico en el que aparece Pedro Sánchez como líder del PP bajo un cartel de “menos impuestos”. Luego no la subieron a las redes sociales, porque era como decir que Sánchez había acertado con el decreto.
Para tenerlo claro. ¿Es el paquete fiscal aprobado por el Gobierno una medida de derechas, como viene a decir Tellado? Decir que algo es de izquierdas o derechas en función de si se suben o bajan los impuestos es una forma de hablar de economía que puede valer para las trincheras de las redes sociales, pero que no funciona igual de bien en el mundo real. Los impuestos son un instrumento para financiar políticas que pueden ser de izquierdas o de derechas, que pueden favorecer a muchos o a pocos. Eso sí que es cierto.
Las medidas con las que un Gobierno puede responder a un fuerte incremento de los precios de los combustibles no son muchas. Un recurso de efectos inmediatos consiste en reducir temporalmente la carga fiscal, que es algo que las finanzas públicas se pueden permitir ahora mismo en España. María Jesús Montero ha anunciado esta semana que se ha cumplido con el objetivo de déficit que se había fijado para 2025, con un descenso hasta el 2,5% del PIB.
La alternativa es no hacer nada y eso es algo que los ciudadanos no toleran en tiempos de emergencia. Hay gente que sostiene que la solución sería topar los precios de los combustibles por decreto. No estamos hablando de un producto que se fabrica en España y al que se asigna un precio para que dé beneficios. Es imposible disociar el precio de la gasolina o el gasóleo del precio del petróleo, y esto último no es algo que pueda dictar el Gobierno o las empresas del sector. El más mínimo riesgo de desabastecimiento si el precio del petróleo continúa subiendo, pero no el de los combustibles es un riesgo real. Ningún Gobierno quiere ver colas en las gasolineras.
Lo que puede hacer cualquier Gobierno es aprobar un impuesto excepcional a las empresas petrolíferas, que ya están aumentado sus beneficios. Es lo que hizo el Gobierno conservador de David Cameron en Reino Unido en 2011. Preveía recaudar 2.000 millones de libras, aunque la cantidad final fue muy inferior. Ese dinero se lo quedó el Estado para reducir su déficit y los ciudadanos no vieron nada de él. Pero un impuesto de esas características debe ser aprobado por el Congreso y, teniendo como tiene una mayoría de derechas, dudo mucho de que eso sea posible.
Lo peor está por venir
Es imposible subestimar la gravedad del impacto económico de esta guerra. Es la mayor amenaza a la seguridad energética en toda la historia, ha dicho el máximo responsable de la Agencia Internacional de la Energía (AIE). Desde hace décadas, se ha considerado el bloqueo del estrecho de Ormuz como el escenario de pesadilla que podría causar efectos impredecibles, pero en cualquier caso muy negativos. Eso es exactamente lo que está ocurriendo ahora. El volumen de exportaciones de gas que se ha perdido por el conflicto es el doble del que se produjo después de la invasión de Ucrania. En el caso del petróleo, supera al perdido en las dos crisis del petróleo de los años 70, según la AIE. Los daños sufridos por bombardeos son de tal calibre que la agencia calcula que se tardarían seis meses para recuperar la producción perdida si la guerra acabara ahora, lo que es una previsión demasiado optimista.
El mundo está mejor preparado para afrontar un shock energético que hace décadas. Dependemos menos de los combustibles fósiles que entonces. Hasta cierto punto. Después de llegar esta semana a los 111 dólares por barril, el precio del Brent para su entrega en mayo estaba el viernes en 108. Es una cifra que crea problemas económicos que no son insuperables. Lo peor está por venir.
Una previsión hecha por fuentes de la industria petrolífera saudí y citada por The Wall Street Journal indica que el precio del barril puede superar los 180 dólares si la disrupción del mercado se prolonga hasta finales de abril. Calculan que en la segunda semana de abril ya estará en 150 dólares. No es el pronóstico más pesimista en el artículo. Los analistas de la consultora Wood Mackenzie no descartan que el crudo llegue a los 200 dólares en algún momento de este año si continúa la tendencia actual. Con esas cifras, sería imposible evitar una recesión en EEUU y Europa.
Hay una razón por la que EEUU nunca había aceptado llevar la guerra a Irán desde 2001. No intentas destruir un país que tiene la llave de Ormuz. Hay que agradecer a la locura belicista de Trump y Netanyahu que hayamos llegado a este punto. Irán no tiene medios militares suficientes para protegerse de los bombardeos. Su principal activo es su capacidad para atacar a otros países del Golfo Pérsico y hacer que todo el mundo sufra las consecuencias del conflicto bélico. El ataque israelí al mayor campo gasístico iraní ha sido el equivalente a jugar a la ruleta rusa. Por eso, Trump dijo que no supo del ataque con antelación, lo que probablemente es falso.
Sólo hay un factor en el que España no sale tan perjudicada. Gracias a las renovables, al igual que Francia con la energía nuclear, no está tan expuesta a las subidas del precio del gas, cuyo precio se ha doblado desde enero, destaca el Financial Times. En Italia, el precio de la electricidad ha estado marcada por el gas en el 89% de los días desde principios del año. En el caso de España, ha sido el 15%. A España también le beneficia que el 20% de su electricidad proceda de la energía nuclear. En Italia, es el 5%, pero toda ella es importada.
Por acabar con una nota optimista, Donald Trump publicó un mensaje en redes sociales a última hora del viernes en el que dice que “estamos muy cerca de alcanzar nuestros objetivos en la guerra”. Tiene que saber que si las circunstancias económicas empeoran, y lo harán si continúa el ataque a Irán, los republicanos se encaminan a una derrota clara en las eleccciones legislativas de noviembre. Pero es muy pronto para celebrar nada. Es mejor fiarse de los hechos que de las palabras de Trump. Ya sabemos que puede cambiar de opinión en cuestión de horas.

Comparamos el precio del diésel, gasolina 95 y gasolina 98 de más de 12.000 estaciones de servicio en todo el territorio ante la subida de precios por el conflicto en Oriente Medio. Busca la tuya en el mapa y compara con el resto de gasolineras de tu zona
Las gasolineras empiezan a subir precios tras el ataque a Irán: “Si veo que van a aumentar, lleno el depósito”
Fuente: Ministerio para la Transición Ecológica
La guerra iniciada en Oriente Medio, tras los ataques de EEUU e Israel y la respuesta de Irán, ha disparado los precios del gas y del petróleo en los mercados internacionales y estas alzas ya se están repercutiendo en el litro de gasolina que compran los ciudadanos en España. Los datos muestran las cifras justo después de la rebaja del IVA y del impuesto de hidrocarburos aprobada por el Gobierno.
Las cifras del mapa anterior provienen de los datos remitidos por más de 12.000 estaciones de servicio españolas al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, que se actualizan cada media hora y que muestran cómo está reaccionando los precios a la escalada bélica.
La paralización del Estrecho de Ormuz, la ruta marítima por la que pasa una cuarta parte del tráfico mundial de materias primas, es clave.
Los precios del gasóleo en las estaciones de servicio ya superan niveles que no se veían desde finales de 2022. En el siguiente gráfico puedes ver cómo evoluciona el promedio del precio del diésel y la gasolina 95 en todas las gasolineras de España.
El precio diario de la gasolina 95 y el diésel en las estaciones de servicio
Evolución del precio diario de la gasolina 95 y el diésel en las estaciones de servicio en España
Fuente: Ministerio para la Transición Ecológica
En el mapa puedes ver los datos en tiempo real con las últimas cifras remitidas por cada estación. El siguiente gráfico te muestra además la brecha de precio medio del diésel en cada provincia, según los últimos datos disponibles:
Las provincias con la gasolina más cara y más barata en España
Precio medio del gasolina 95 y el diésel en las estaciones de cada provincia. Datos actualizados a 07 de julio a las 12:16
Fuente: Ministerio de Transición Ecológica
¿Sabes cuánto cuesta la gasolina en las estaciones de servicio de tu municipio? Busca tu localidad o provincia y descubre cuáles son los establecimientos que venden el combustible más caro y más barato en tu zona.
????BUSCADOR: los precios de cada gasolinera en España
Precio del diésel, la gasolina 95 y la gasolina en las estaciones de toda España. Busca tu municipio o provincia y descubre la más barata
La evolución de los precios energéticos y su traslación al resto de los costes, con un nuevo empuje al alza de inflación, son algunas de las principales preocupaciones económicas como consecuencia de esta nueva guerra en Oriente Medio, aún en sus primeros días y de futuro incierto.
Como ya ocurrió con el corte del gas ruso hace cuatro años, el encarecimiento de la energía puede traducirse después en un incremento de los precios de la cesta de la compra que descuadre las cuentas de los hogares justo cuando estaban empezando a recuperar poder adquisitivo.

Las guerras no terminan cuando se deja de disparar, porque para miles de personas el tiempo sigue contando dentro de un encierro. Los prisioneros de guerra arrastran esa incertidumbre desde el primer momento, con un futuro que depende de decisiones lejanas y cambiantes. Ese destino puede ir desde el abandono hasta una convivencia casi normal con el enemigo. En algunos casos hay comida, cartas y visitas, en otros solo frío y enfermedad.
Todo depende del contexto, de quién captura y de qué espera conseguir después. Y ahí es donde aparece la pregunta que define su situación, ¿qué les iba a pasar realmente cuando dejaban de combatir?
El trato en Crimea introduce normas poco comunes en conflictos anteriores
Esa incertidumbre sobre el destino de los cautivos encaja con un hecho concreto que documenta Donald Rayfield en History Extra, donde explica que el trato relativamente humano a los prisioneros durante la Guerra de Crimea condicionó tanto su vida en cautiverio como las relaciones posteriores entre los países implicados.
Ese planteamiento no era habitual en conflictos anteriores, donde los prisioneros solían ser ejecutados, esclavizados o abandonados. En este caso, la expectativa de reciprocidad llevó a mantener ciertas normas de trato. También influyó la intervención diplomática de países neutrales, que vigilaban la situación.
En Gran Bretaña, muchos prisioneros rusos vivieron una experiencia que chocaba con la idea habitual del cautiverio. Tras la caída de la fortaleza de Bomarsund en 1854, unos 700 fueron enviados a Sheerness y después a Lewes, donde las condiciones mejoraron.
Según el reverendo Evgeni Popov, capellán de la embajada rusa, los soldados se quejaban del precio del tabaco y de raciones más escasas que en su país, pero pudieron hornear su propio pan cuando se instalaron hornos.
Algunos fabricaban juguetes de madera y los vendían en Brighton, donde llegaban cientos de visitantes al día y podían ganar hasta 40 libras en una jornada. Los oficiales, además, vivían en libertad vigilada y participaban en reuniones sociales, como recogió el Brighton Gazette al contar que asistían a cacerías con vecinos de la zona.
En Francia y en territorios bajo control otomano, la experiencia variaba bastante según el lugar. En la isla de Aix, los prisioneros franceses pasaban de condiciones básicas a otras más cómodas, mientras que los oficiales podían instalarse en ciudades como Tours con bastante libertad. Sin embargo, cobraban mucho menos que en Inglaterra y tenían problemas con la censura de prensa.
En territorio otomano, algunos prisioneros rusos recibían raciones completas, con té, café y comidas de varios platos, mientras otros corrían riesgos por la hostilidad local. El príncipe Anatoli Demidov, con libertad de movimiento, intervino para mejorar las condiciones y evitar ataques contra ellos.
La guerra nació de intereses amplios más allá de disputas religiosas
Todo esto ocurrió en un conflicto que no empezó por una sola causa clara. La guerra estalló en 1853 tras disputas religiosas en Jerusalén, pero en realidad respondía a intereses más amplios, como el intento ruso de debilitar al Imperio otomano o el temor británico a perder rutas comerciales. Francia buscaba prestigio bajo Napoleón III y otros actores querían asegurar su posición en el mapa político. Los combates se extendieron más allá de Crimea, con ataques en el Báltico, el mar Blanco y el Pacífico norte.
Dentro de Rusia, la situación de los prisioneros extranjeros también mostraba contrastes. Algunos británicos capturados, como el teniente Alfred Royer tras el encallamiento del HMS Tiger, fueron recibidos con hospitalidad por autoridades locales. Royer llegó a reunirse con el zar y pudo regresar a su país tras viajar por Moscú y San Petersburgo.
En otros casos, prisioneros otomanos trabajaban en condiciones duras, sobre todo en regiones frías donde muchos enfermaron. Aun así, algunos grupos, como prisioneros kurdos en Roslavl, lograron integrarse parcialmente en la vida local y ganarse el respeto de la población.
Los centros británicos mantuvieron condiciones que suavizaron el final del conflicto
En Plymouth, otro de los principales centros de detención en Gran Bretaña, la situación volvió a mostrar un trato relativamente favorable. Allí llegaron cientos de prisioneros más a partir de 1855, y según el Illustrated London News, sus condiciones eran buenas, con talleres donde podían trabajar y espacios calefactados. Algunos llegaron a decir que se sentían huéspedes más que cautivos.
Cuando empezó la repatriación en noviembre de ese año, muchos expresaron su agradecimiento al gobernador Harry Veitch, que incluso compartía alimentos de su propia mesa con los enfermos. Ese tipo de trato ayudó a cerrar el conflicto con menos hostilidad, algo que se reflejó en la amnistía firmada en el Tratado de París de 1856.

La manipulación informativa no es un invento de los siglos XX y XXI; en esencia, lo único que ha cambiado es el canal principal por donde se distribuye
No sabemos cuál fue la primera biblioteca pública de la Historia; teóricamente, la que fundó Pisístrato en Atenas, aunque no hay pruebas que demuestren lo que sin duda sería otro punto a favor del tirano griego. No contento con instaurar las Grandes Dionisias, que hicieron posible el nacimiento del teatro –a través del primer ganador de dichos festivales, el actor y dramaturgo Tespis–, también fue quien ordenó la construcción del primer Partenón y el supuesto responsable de que se recopilaran y editaran nada más y nada menos que la Iliada y la Odisea, por fortuna para Homero y el mundo. Pero, volviendo a los libros, es indiscutible que la primera biblioteca pública de la que tenemos constancia real fue la que fundó Cayo Asinio Polión en el Atrium Libertatis de Roma en el año 39 a.e.c., llevando a la práctica uno de los muchos planes de otro tirano: Julio César, naturalmente, quien según Suetonio (Vidas de los doce césares) “se proponía formar bibliotecas públicas griegas y latinas, tan nutridas como fuera posible” en beneficio del pueblo.
Quedémonos un momento con ese concepto que ya ha surgido dos veces, el de tirano. En la antigüedad, no tenía siempre las connotaciones negativas que adquirió luego; con frecuencia, sólo se refería al detalle de conseguir el poder “contra derecho” y, como el derecho tiende a defender los intereses de los ricos y no de la mayoría, también era frecuente que el tirano en cuestión fuera un reformador que contaba con el apoyo de la gran masa de excluidos. Si las apariencias engañan, las palabras engañan el doble; y qué decir de las palabras al servicio del poder. Salvando las distancias, que son muchas, este 22 de marzo tenemos un excelente caso de impostura en tal sentido: el cobarde asesinato de Pedro I de Castilla y su posterior criminalización a manos de autores como Pedro López de Ayala, buen poeta por lo demás. Afortunadamente para el último rey castellano de la casa de Borgoña, su mala fama empezó a cambiar pronto; entre otras cosas, porque Isabel la Católica era tataranieta del gran amor de Pedro I, María de Padilla. En cambio, la fascinante mujer que llegó al trono post mortem tardó siglos en liberarse de apelativos como traidora, ambiciosa y bruja.
Hay que tener cuidado con las leyendas negras. Sin Pisístrato, de quien Aristóteles afirma que gobernó “más como ciudadano común” que como dictador (véase la Constitución de los Atenienses), no se habrían sentado las bases de la posterior democracia griega y, en cuanto a Julio César, todos sabemos de qué calaña era y qué pretendía realmente la nobilitas senatorial que lo mató, aunque no todos los conjurados fueran unos canallas. La manipulación informativa no es un invento de los siglos XX y XXI; en esencia, lo único que ha cambiado es el canal principal por donde se distribuye, que en la actualidad es el periodismo en sus distintas manifestaciones y –dentro de la creación artística– el cine. César tenía buenas intenciones al querer fundar bibliotecas públicas en un mundo donde el libro era privilegio de unos pocos, pero la palabra no libera si no se desarrolla el criterio, y eso también es válido en lo tocante a la historiografía, tan abarrotada de sesgos y olvidos que a veces hay más verdad en la ficción absoluta; por ejemplo, en la de un novelista y dramaturgo muy relacionado con la imagen que tenemos del gran político, militar y escritor: Thornton Wilder.
Dentro de unas semanas, se cumplirán cien años de la publicación de su primera obra, La Cábala, cuya acción se desarrolla en una Roma distinta, la de entreguerras. Tras aquella ópera prima, llegaron –entre otras– los dos textos que lo convirtieron en el primer autor en ganar el Pulitzer de narrativa y teatro (El puente de San Luis Rey y Nuestra ciudad, respectivamente) y, ya en 1948, publicó la extraordinaria novela de estructura epistolar que justifica mi comentario sobre la ficción total: Los idus de marzo, de la que él mismo afirma en el prólogo que no tiene ningún afán de “reconstrucción histórica” y que se limita a ser “una fantasía sobre determinados acontecimientos y personas de los últimos días de la República romana”, con el hombre al que asestaron “veintitrés puñaladas” (Eutropio, Breviarium) como personaje central. Imaginación pura, fundamentalmente; una simple hipótesis novelada, “pero una hipótesis que tal vez supere la realidad” (Gabriel García Márquez, 1981).
Thornton Wilder, quien por cierto tuvo una relación tan directa con nuestro país que fue especialista en Lope de Vega y hasta influyó en nuestro teatro contemporáneo a través de su amigo William Layton (maestro de José Pedro Carrión, Nuria Gallardo, Fernando San Segundo, Juan Margallo, etcétera), podía ser un hombre bastante conservador. Los animo a investigar por qué dijo Tennessee Williams que “a este tipo no le han dado buen revolcón en su vida” (y en mi opinión, lo dijo con razón, teniendo en cuenta lo que Wilder le había soltado antes); pero, si hay algún conservadurismo en su obra más famosa, no está en el lado de la literatura, sino en el carácter de lo real, curiosamente, incluso en el terrible y permanente factor premonitorio que Julio César desprecia, harto de supersticiones. Un factor que, al final, nos acecha a nosotros y, como se está viendo, con una ceguera no más pequeña que la suya ni menos relacionada con la advertencia política que Shakespeare resumió así: “Cuídate de los idus”.

El Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana confirma la sanción y destaca la "gravedad del comportamiento" de la adjudicataria de la "gestión inteligente del tráfico"
Hemeroteca - El tráfico en la calle Colón de València se dispara un 33% en un año tras la supresión del carril bus
La Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJ-CV) ha confirmado la sanción de 45.000 euros impuesta por el Ayuntamiento de València a la empresa adjudicataria del contrato de “gestión inteligente del tráfico” por “fallos en la detección de incidencias y no resolución de las mismas en el tiempo establecido”. Dos averías fueron detectadas (el 14 y el 18 de noviembre de 2023) en el mismo grupo semafórico, ubicado en la avenida de Manuel Candela y la calle de los Santos Justo y Pastor de la capital del Turia. Un informe de la Concejalía de Movilidad reseñaba la “iluminación simultánea de la indicación de regulación del paso de peatones en fase verde y en fase roja, incidencia que persistía cuatro días después por la reparación ”técnicamente incorrecta“ por parte de la empresa.
El Consistorio acordó el 12 de julio de 2024 la imposición de la sanción, que fue recurrida por la empresa, al considerar que las reparaciones fueron en dos fechas distintas y “ambas en menos de dos horas”. Además, la adjudicataria argumentaba que se había incurrido en una “deliberada” confusión entre los términos “avería” (con una penalidad menor, según los pliegos del contrato) e “incidencia”.
Sin embargo, el Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 3 de València avaló la sanción y concluyó, en su apartado de hechos probados, que la contratista “acudió a resolver la misma pero no lo hizo correctamente sino hasta cuatro días después, tras ser nuevamente avisada de la persistencia”.
La empresa recurrió la sentencia inicial, del pasado 30 de septiembre, aduciendo “desviación de poder” y arguyendo “animadversión” hacia la contratista por parte del jefe del Servicio de Movilidad. Además, también reprochaba la “preferencia acrítica” en favor del informe municipal a la hora de valorar los hechos.
Una incidencia “con importante calado objetivo”
La incidencia se debió, según el letrado del Ayuntamiento de Valencia, a una “actuación negligente” de la adjudicataria y a la “manipulación” de la instalación municipal semafórica “de forma unilateral, no autorizada ni informada, consistente en la sustitución de lámparas halógenas fundidas por otras de tipo LED con casquillo E27”, consideradas como “palmariamente inadecuadas para redes de semáforos”.
El informe de los servicios municipales —“adornado de gran precisión y exhaustividad”, según el TSJ-CV— concluyó que “el problema detectado no se genera exclusivamente por el uso de este tipo de lámparas, sino por el procedimiento seguido, técnicamente inapropiado”.
El TSJ-CV ha confirmado la multa de 45.000 euros. La sentencia del alto tribunal autonómico destaca la “gravedad del comportamiento seguido por el contratista”, que “dejó sin resolver una incidencia durante más de cuatro días”. “Una incidencia”, apostilla, “con importante calado objetivo como es el funcionamiento simultáneo de la fase roja y verde en un importante grupo semafórico”.

El PP amplía los horarios de los bares en invierno mientras los empresarios denuncian "desigualdad de condiciones" respecto a otras zonas de ocio. Los vecinos lamentan que la obra del artista cántabro se ha vuelto un punto de consumo de estupefacientes en lugar de una plaza del arte
Pintar el suelo con una obra de Okuda: el plan para convertir una calle llena de pubs en una meca de ‘instagramers’
El West End representa la némesis de la paz en el municipio ibicenco de Sant Antoni, cuyo corazón se encuentra en este centro neurálgico compuesto por bares para el público british, locales de ocio nocturno donde ponen reguetón para españoles y otros establecimientos al servicio del turismo de borrachera. Incluidos vendedores ambulantes que, con poco disimulo, suministran óxido nitroso -más conocido como ‘gas de la risa’-, lo que ha supuesto, en los últimos años, la principal batalla del Ayuntamiento para mantener la seguridad a raya, en palabras de la propia concejala del área, Neus Mateu. En la arteria principal del West, el colorido mural de Okuda San Miguel intenta redefinir la imagen del enclave.
Ahora, el equipo de gobierno del PP ha decidido ampliar el horario de cierre de los establecimientos del West End durante los meses de invierno. La medida, limitada a viernes, sábados y fechas señaladas entre el 1 de noviembre y el 30 de abril, permitirá hasta dos horas adicionales de actividad en respuesta a una de las demandas históricas del sector.
La decisión ha sido bien recibida por la Asociación Empresarial de Ocio Nocturno Noches de Eivissa (AEON), aunque la considera insuficiente. Los empresarios insisten en la necesidad de derogar la Zona de Protección Acústica Especial (ZPAE), una figura que, a su juicio, lastra la viabilidad de los negocios. Se trata de una normativa que exige a los locales de la zona que acrediten el cumplimiento de los límites acústicos mediante certificados técnicos y contempla la realización de sonometrías también en invierno.
El equipo de gobierno del PP ha decidido ampliar el horario de cierre de los establecimientos del West End durante los meses de invierno, pero los empresarios consideran insuficiente la medida y van más allá: piden eliminar la normativa que exige a los locales de la zona acreditar que cumplen con los límites acústicos
Desde el Ayuntamiento recuerdan que la retirada de esta declaración exige cumplir de forma sostenida los Objetivos de Calidad Acústica (OCA) aplicables a la zona. Tal como señala una portavoz municipal en declaraciones a elDiario.es, las mediciones realizadas deben indicar que su cumplimiento se acerca en algunos puntos concretos y/o épocas del año, pero los niveles sonoros deben estar por debajo de los límites exigidos de calidad de forma sostenida.
Desigualdad de condiciones
La mayoría de los empresarios sostienen que la ZPAE mantiene al West End en “desigualdad de condiciones” y advierten de su impacto: aseguran que desde su implantación ha cerrado más del 50% de los negocios, con la consiguiente pérdida de actividad y empleo. En ese sentido, han recordado que la medida “pone en peligro” la viabilidad de los pocos establecimientos que aún están “luchando por sobrevivir”. Aunque hay algunos, como Toni Marí, que lo consideran una herramienta “necesaria” a pesar de que su aplicación haya tenido fallos importantes.
La mayoría de los empresarios sostienen que la ZPAE mantiene al West End en “desigualdad de condiciones” y advierten de su impacto: aseguran que desde su implantación ha cerrado más del 50% de los negocios, con la consiguiente pérdida de actividad y empleo
Critica, en especial, la inclusión de la calle del Mar -donde se encuentra su establecimiento- dentro del West End, una decisión que, asegura, ha perjudicado a negocios con actividad durante todo el año y clientela local, provocando cierres. A su juicio, la limitación de horarios no ha reducido el turismo de excesos, sino que lo ha desplazado a otros puntos o a discotecas.
Una opinión que comparte con Joan Pantaleoni, cuya familia regenta un bar en el paseo principal de Sant Antoni, el Soul City, así como varios negocios en la misma calle Santa Agnès, donde está el mural de Okuda San Miguel. Mientras los establecimientos de esta zona deben cerrar a las tres de la madrugada, otros pueden alargar su actividad hasta las cinco o seis, lo que genera -afirma el empresario- una “desventaja competitiva directa” que compromete la viabilidad de muchos negocios.
Si no se toman medidas más contundentes, el West End corre el riesgo de perder progresivamente actividad, su tejido empresarial y su identidad histórica, convirtiéndose en un área residual cuando siempre ha sido un lugar clave del ocio en el municipio, alertan desde el gremio.
El gremio del ocio nocturno alerta de que, si no se toman medidas más contundentes, el West End corre el riesgo de perder progresivamente actividad, su tejido empresarial y su identidad histórica, convirtiéndose en un área residual en lugar del lugar clave del ocio que siempre ha sido
Pantaleoni, valora como un “primer paso” la ampliación puntual de horarios aprobada por el Ayuntamiento, aunque insiste en que la medida resulta “claramente insuficiente”. El principal problema -a sus ojos- son las restricciones específicas en este área concreta, como la obligación de doble puerta, la prohibición de música en exteriores o el cierre anticipado, mientras en otros puntos de la localidad se desarrolla con mayor amplitud horaria. “En la práctica, una línea imaginaria decide qué negocios son viables y cuáles no”, insiste.
Una rehabilitación más allá de Okuda
El vicepresidente de la asociación, José Colomar Ribas, ha considerado que en el West es necesario ir más allá de la obra de Okuda para solucionar el problema: mejorar la iluminación de las calles adyacentes, aumentar la zona de intervención de arte urbano y también apoyar y revitalizar todo el barrio, con un refuerzo de la limpieza. “A mí la ampliación del horario en invierno, no me afecta para nada. Lo que sé es que en verano, entre las obras para hacer el bulevar -una especie de paseo de la fama que conectará el centro con el paseo marítimo-, el camión de la basura y el desperdigamiento de turistas cuando cerraban los bares, a las cinco me dormía y a las seis me sonaba el despertador”, denuncia Aurora [nombre ficticio a petición propia], una vecina.
En abril del año pasado, el Ayuntamiento buscó aportar “sombra y color” a la arteria principal del West End, la vía más problemática de todas, con el ‘Arcoíris Infinito’ del artista cántabro que ha reformulado, entre otras cosas, el faro de Ajo, en su tierra natal, la Rua Rosa de Lisboa o el degradado barrio de Wynwood, en Miami. Ahora, el gobierno municipal de Almeida ha contratado al artista por 280.000 euros (IVA incluido) para que construya el arco de entrada al Chinatown de Usera. El mural de Sant Antoni para reformar el área más frecuentada por hooligans, la mayoría de Irlanda, Escocia y Reino Unido, costó nada menos que 371.000. Un importe al que se tienen que sumar luego los costes de mantenimiento de la pintura y el resto de materiales necesarios para mantener la obra artística.
En abril del año pasado, el Ayuntamiento buscó aportar “sombra y color” a la arteria principal del West End, la vía más problemática de todas, con el ‘Arcoíris Infinito’ del artista cántabro que ha reformulado, entre otras cosas, el faro de Ajo, en su tierra natal, la Rua Rosa de Lisboa o el degradado barrio de Wynwood, en Miami
A pesar de la colorida reconversión de la calle Santa Agnès, donde turistas y locales se han fotografiado día sí y día también durante la temporada e incluso habiendo finalizado la misma, el entorno inmediato sigue mostrando signos evidentes de abandono: una decena de bajos cerrados -antiguos bares o viviendas- permanecen a medio uso, con fachadas deterioradas y cubiertas de grafitis que reflejan el declive de la zona.
Apenas se empieza a ver contraste en el barrio, con comercios o negocios de restauración que han ido abriendo sus puertas a medida que otros, antes enfocados a servir pintas y chupitos, han ido cerrando. Pero aún persiste la amalgama de jóvenes turistas que acuden al West, en pleno casco antiguo, atraídos por el ocio nocturno. “El problema es cuando cierran los bares y se quedan en las calles gritando, vomitando y orinando”, denuncia Aurora.
El problema es cuando cierran los bares y los turistas se quedan en las calles gritando, vomitando y orinando
Aurora — Vecina del West End
Punto de consumo de estupefacientes
A ello se suma la presencia de venta ambulante y otros fenómenos asociados. Ali, un empleado de un kebab cercano denunció en su momento, en declaraciones a elDiario.es, que frecuentemente se reproducen en los alrededores de su establecimiento de comida rápida escenas de consumo de drogas y conflictos. A él, acostumbrado a la tranquilidad, esto le parece “peligroso”. Bajo el mural de Okuda persisten cables a la vista y edificios en mal estado en una escena que convive cada temporada con el turismo de excesos característica y que, de momento, no parece tener un fin a corto plazo.
El balance que hacen algunos sectores del West End es claramente crítico. Consideran que la inversión -de varios millones de euros, en parte procedentes de fondos europeos- se ha centrado en una actuación estética que no ha logrado revertir el problema estructural. Toni, quien regenta desde hace años un bar más enfocado a residentes y clientela española, denuncia que el espacio, concebido como una “plaza del arte”, es más un punto de concentración de consumo de sustancias y ocio descontrolado.
A esta percepción se suma el coste de mantenimiento que requiere la instalación, lo que implica seguir destinando recursos públicos a un proyecto cuya utilidad real ha sido bastante cuestionada por la ciudadanía. Las críticas también apuntan a una pérdida de identidad local, al considerar que este tipo de intervenciones se alejan de la estética tradicional ibicenca. El problema de fondo, coinciden los vecinos, no solo persiste, sino que en algunos casos se han desplazado o intensificado. “No se arregla con color”, resume Toni Marí, reclamando medidas más profundas y sostenidas en el tiempo.

Ni Notre Dame ni las grandes catedrales europeas: este templo español guarda uno de los espectáculos de luz más impresionantes del planeta
La historia de Laviña: el hombre que dejó la catedral de León herida de muerte
En los últimos años, con la reconstrucción de Notre Dame, Europa ha vuelto a mirar al gótico como si fuera patrimonio exclusivo francés. Pero lo cierto es que, sin salir de España, hay una joya que juega en otra liga.
Una catedral que no solo destaca por su arquitectura, sino por algo mucho más difícil de igualar: la luz.
Porque sí, España tiene la catedral con más vidrieras del mundo, y está en León.
La Catedral de León: un templo hecho de luz
Hablar de la Catedral de León es hablar de uno de los mejores ejemplos de arquitectura gótica en España. Construida a partir de 1205 sobre antiguos restos romanos, este templo sigue el modelo del gótico francés con una fidelidad casi obsesiva.
Pero hay algo que la hace única.
Sus vidrieras góticas.
El templo leonés conserva nada menos que 737 vidrieras, que ocupan una superficie total de 1.765 metros cuadrados. Una barbaridad. Un conjunto que se fue desarrollando de forma ininterrumpida desde el siglo XIII hasta el siglo XX.
Por eso no es exagerado decir que estamos ante la catedral con más vidrieras del mundo.
Y no es solo cantidad.
Es calidad, continuidad histórica y, sobre todo, el efecto que producen.
La Pulchra Leonina: cuando el gótico alcanza la perfección
A la Catedral de León se la conoce como Pulchra Leonina, que significa “la bella leonina”. Y no es un apodo gratuito.
Su diseño responde a una idea muy concreta del gótico: eliminar peso en los muros para dejar pasar la luz. Eso permite que las vidrieras góticas no sean un elemento decorativo más, sino el auténtico protagonista del edificio.
Aquí los muros casi desaparecen.
La estructura se convierte en un esqueleto de piedra que sostiene un inmenso mosaico de colores. El resultado es una catedral que parece menos sólida de lo que es, más ligera, casi etérea.
Por eso, cuando entras, no tienes la sensación de estar en un edificio, sino dentro de una caja de luz.
Influencia francesa y construcción medieval
La arquitectura gótica en España tiene en León uno de sus ejemplos más puros precisamente por la influencia francesa.
Los primeros maestros de obra, como el maestro Enrique o el maestro Simón, tenían origen en la Champaña francesa. Eso explica por qué la Catedral de León recuerda tanto a templos como Notre Dame o Reims.
El proyecto arranca en el siglo XIII, en un contexto complicado económicamente, lo que provoca parones en la construcción. Aun así, en 1255 se retoman las obras con el impulso del obispo Martín Fernández y el apoyo de Alfonso X el Sabio.
A principios del siglo XIV, la estructura principal ya estaba prácticamente terminada.
Y el resultado fue una de las catedrales más avanzadas de su tiempo.
Más que un templo: un icono histórico
Hoy, la Pulchra Leonina no es solo un referente religioso, sino uno de los grandes iconos del patrimonio español.
Dentro del conjunto de la arquitectura gótica en España, pocas construcciones han logrado mantener un equilibrio tan fino entre técnica, estética y simbolismo.
Las vidrieras góticas no solo iluminan el interior, también cuentan historias: escenas bíblicas, motivos simbólicos y fragmentos de la mentalidad medieval que han sobrevivido siglos.
Por eso, más allá de cifras o récords, lo que realmente impresiona es la experiencia.
Porque sí, puedes leer que es la catedral con más vidrieras del mundo.
Pero hasta que no entras y ves cómo la luz se rompe en mil colores, no entiendes por qué la llaman, simplemente, la más bella.

Si la repostería europea es puro arte, la asiática no se queda atrás, y en concreto la birmana tiene todos estos platazos
A nadie le amarga un dulce por Asia: los 5 postres más reconocidos de Bangladesh
Pocas cosas despiertan tanta unanimidad como un buen postre. Y si hablamos de los más célebres del continente asiático, Myanmar juega en otra liga. Su historia culinaria, marcada por la influencia india, china y del sudeste asiático, explica por qué sus dulces combinan arroz, coco, sésamo y azúcar de palma con una sencillez muy reconocible. Aquí lo dulce no es sofisticación: es tradición, calle y vida cotidiana.
En este recorrido por la repostería birmana asoman nombres que cualquier viajero ha visto —o probado—: el mont lone yay paw, el shwe yin aye o el htanyet mont, dulces que forman parte del día a día. Myanmar puede dividirse por pagodas doradas y paisajes rurales, pero hay algo que lo mantiene unido: su manera tranquila de disfrutar algo dulce sin complicaciones.
1. Mont lone yay paw
Bolas de arroz glutinoso rellenas de azúcar de palma líquida. Al morderlas, el interior se derrama. Se cuecen en agua y se sirven con coco rallado por encima.
2. Shwe yin aye
Postre frío elaborado con gelatinas, tapioca, leche de coco y azúcar. Refrescante y muy consumido en climas calurosos.
3. Htanyet mont
Dulce elaborado con arroz, azúcar de palma y coco. Tiene textura densa y se consume como postre o merienda.
4. Mont sein paung
Pastel al vapor hecho con harina de arroz y azúcar, a menudo aromatizado y servido en pequeñas porciones. Es habitual en mercados.
5. Mont pyar thalet
Dulce crujiente similar a una galleta de arroz con sésamo y azúcar de palma. Se vende en puestos callejeros y es muy popular como snack dulce.
Myanmar demuestra que el postre puede ser sencillo y directo. Sus dulces hablan de arroz, de coco y de una cocina donde lo dulce se integra en la vida diaria sin necesidad de artificios. A veces, entender un país empieza por algo pequeño, caliente y recién hecho en la calle.