
La obra del artista urbano Primo ha aparecido este miércoles en la céntrica plaza de San Martín, donde se le representa junto a tres buitres en alusión a su famoso verso: "Y al animal que más quiero es al buitre carroñero"
Adiós a Robe, el poeta que nos enseñó la belleza adolescente y el dolor de la destrucción
El recientemente fallecido Robe Iniesta, vocalista y compositor del grupo de rock Extremoduro, es el protagonista de un nuevo mural en el centro de Plasencia, el municipio cacereño donde nació. Firmado por el artista urbano lucense Primo, también conocido como Primo.asecas, el mural rinde homenaje al mítico cantante que siempre se acordó de su Extremadura natal.
Se trata de un mural de tinta china sobre papel kraft ubicado en una de las fachadas de la céntrica plaza de San Martín de la capital del Jerte y que muestra a Robe acompañado de tres buitres, una imagen cargada de simbolismo para los seguidores de la banda. En su conocida canción 'Extremaydura', se encuentra el siguiente verso: “Y al animal que más quiero es al buitre carroñero”.
Este homenaje se suma a los numerosos reconocimientos que han despedido a Robe Iniesta desde su muerte el pasado 10 de diciembre. El líder de Extremoduro es conocido por sus letras subversivas, que marcaron a varias generaciones en España desde la primera maqueta del grupo en 1989 hasta las últimas canciones del placense en solitario.

La artista, que desveló en septiembre que le habían diagnosticado cáncer de garganta, ha explicado en Instagram que el tumor "ya remitió" y que se encuentra "emocionada"
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La actriz Antonia San Juan, de 64 años, ha anunciado que ha superado el cáncer por el que estaba en tratamiento y que el tumor que le diagnosticaron el pasado verano “ya remitió”. Así lo ha hecho saber con la publicación de un vídeo a través de Instagram, donde ha afirmado que se encuentra “emocionada” y que está feliz por cómo ha llevado “todo el proceso”.
“Hoy he hecho la última quimio. Estoy muy contenta porque me han dicho que el tumor ya remitió, que estoy curada”, ha contado la actriz, que ha añadido que tiene que “seguir el tratamiento” y que “ahora viene toda la resaca y todo el mono después de tanta medicación”. “Estoy tan contenta, pero también aparece la incertidumbre de cómo ahora es toda al recuperación, cómo va a ser la nueva vida”, ha confesado Antonia San Juan a sus seguidores.
Asimismo, la actriz también ha querido hacer una reflexión: “Una vez me dijo alguien me dijo que, cuando uno llora, no llora de felicidad, llora porque cree que no se lo merece. Estoy llorando de felicidad porque no es una cuestión de merecértelo o no. ¿Quién no se merece curarse? ¿Quién no se merece que esto no le pase?”. Además, ha querido agradecer “toda la ayuda y todo el apoyo” que ha recibido a la gente durante todo este tiempo en el que se ha enfrentado al tratamiento.
“Lo importante es estar ahí y confiar en la ciencia. Me he tapado los ojos y me he tirado a sus brazos”, ha concluido la actriz, que horas más tarde ha publicado otro vídeo en sus redes sociales para seguir comunicando sus sensaciones. “Tengo esa cosa de cuando acabas un proyecto, que este ha sido un proyecto de vida que no ha terminado, pero lo más duro ha sido todo el tratamiento”, ha informado la actriz.
San Juan es conocida por películas como Todo sobre mi madre de Pedro Almodóvar y series como La que se avecina, aunque entre sus próximos proyectos se encontraba la obra de teatro La ropa vieja de Cuca, que ya estaba preparada y que se vio obligada a cancelar en septiembre debido al cáncer. “Llevo más de un año con problemas de garganta, siempre he tenido faringitis crónica. Este año he suspendido funciones por esa causa, hasta que el otro día fui al médico de familia y me dijo que veía un problema en las cuerdas vocales”, desveló la actriz entonces.

Exploración - Abel Tasman fue el primer europeo que avistó la isla en 1642, durante una expedición encargada por la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales
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Nueva Zelanda representa uno de los ejemplos más claros de un país remoto, separado de Europa por más de 17.000 kilómetros y casi un día completo de vuelo. Desde España, el viaje requiere combinar varios trayectos, esperas largas y cambios de huso horario que exigen paciencia y organización. La lejanía no solo se mide en horas de vuelo, sino también en la sensación de aislamiento que produce encontrarse en el extremo opuesto del planeta.
Esa distancia física y simbólica ha convertido al archipiélago en sinónimo de fin del mundo, de un lugar al que se llega tras cruzar medio globo. Con ello se entiende por qué su propia denominación, nacida en los mapas del siglo XVII, está ligada a otra tierra mucho más cercana a Europa.
Abel Janszoon Tasman incorporó esas costas a las rutas neerlandesas
El navegante neerlandés Abel Janszoon Tasman fue el primero en ver las costas de la actual Nueva Zelanda en diciembre de 1642, durante una expedición de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales. Tasman bautizó el territorio con el nombre de Zeeland, provincia marítima situada al noroeste de Amberes, en los Países Bajos. La distancia entre ambas zonas, de más de 17.700 kilómetros, ilustra la escala de los viajes coloniales de la época, que pretendían extender la presencia neerlandesa en el hemisferio sur.
Tasman, nacido en Lutjegast hacia 1603, había entrado al servicio de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales en la década de 1630. Tras varios viajes por el sudeste asiático, recibió del gobernador general Anthony van Diemen el encargo de explorar el hemisferio sur y determinar si Australia formaba parte de un continente mayor. Su travesía de 1642 a 1643 le llevó a recorrer el océano Índico, Tasmania y el Pacífico Sur, y a identificar por primera vez los archipiélagos de Tonga y Fiyi.
La Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales, fundada en 1602, fue la primera gran empresa mercantil moderna. Tenía monopolio sobre el comercio entre el cabo de Buena Esperanza y el estrecho de Magallanes, y contaba con autoridad para firmar tratados, construir fuertes y mantener ejércitos propios. Bajo el mando de gobernadores como Jan Pieterszoon Coen y Van Diemen, la compañía consolidó el dominio neerlandés en el sudeste asiático y desplazó a los portugueses y británicos de las rutas más lucrativas.
El nombre se mantuvo tras el dominio británico como herencia histórica
La práctica de bautizar nuevos territorios con nombres europeos fue común durante la expansión colonial. Así surgieron lugares como Nueva Holanda, Nueva Ámsterdam o Nueva Orleans, reflejos de la proyección de los imperios comerciales. En este contexto, Nueva Zelanda conservó su nombre neerlandés incluso después de pasar a manos británicas, como recuerdo del alcance mundial de aquellos primeros exploradores.
Tasman realizó una segunda expedición en 1644, esta vez centrada en cartografiar las costas norte y oeste de Australia. Aunque no halló las riquezas que buscaba la compañía, su labor confirmó la separación entre Australia y el continente imaginado del sur. Con ello completó una de las primeras vueltas al hemisferio austral, dejando su nombre ligado a Tasmania y al descubrimiento de Nueva Zelanda, que sigue siendo uno de los lugares más apartados del planeta.

Los agentes han encontrado el cuerpo sin vida de la mujer en su domicilio, donde también han arrestado a su hijo
Agentes de los Mossos d'Esquadra han detenido a un hombre de 37 años por presuntamente haber matado a su madre de forma violenta en la tarde de este miércoles en El Vendrell (Tarragona).
Según ha informado la policía catalana en un comunicado, alrededor de las 13:40h., los Mossos d'Esquadra han sido alertados de la localización del cuerpo de una mujer sin vida en su domicilio. Al lugar de los hechos se han desplazado dotaciones policiales y del Sistema de Emergencias Médicas (SEM), que confirmaron su muerte.
En el mismo domicilio donde habría tenido lugar el crimen también se ha localizado a un hombre de 37 años, que ha quedado detenido por su presunta relación con la muerte de su madre. Los Mossos d'Esquadra investigan los hechos como un caso de violencia doméstica.

Duda resuelta - El valor económico de las medallas, sin embargo, es modesto si se compara con su prestigio
Los atletas que compiten en los Juegos Olímpicos compiten para ganar alguna de las medallas, especialmente de las de oro. Esas preseas se consideran el símbolo máximo del éxito deportivo y condensan años de entrenamiento, sacrificio y reconocimiento público. Representan un objetivo común que trasciende países, disciplinas y generaciones, porque ningún galardón tiene tanta importancia emocional ni tanta visibilidad internacional.
El aspecto emocional de una medalla supera siempre el valor real de su composición, y el acto de recibirla se convierte en una validación pública del rendimiento deportivo. Con ello, el prestigio del oro ha consolidado su estatus como el máximo símbolo de la victoria, pese a que su material real es mucho más modesto.
El organismo olímpico define desde hace décadas una fabricación pensada para durar y controlar costes
El Comité Olímpico Internacional fija desde hace décadas que las medallas de oro no estén hechas de oro puro, sino de plata esterlina con un recubrimiento de unos 6 gramos de oro. Esta norma responde a razones prácticas, ya que el oro puro se deforma con facilidad y encarece de forma notable la producción. La base de plata permite conservar resistencia física y uniformidad entre ediciones, mientras el baño de oro mantiene el aspecto que identifica al ganador.
En los Juegos Olímpicos de la Antigüedad, celebrados hace unos 2.800 años a partir del 776 a. C., no existían medallas. Los vencedores recibían coronas elaboradas con plantas locales, como hojas de laurel u olivo, que señalaban el triunfo sin un valor material elevado. Ese sistema reflejaba un reconocimiento ligado al honor y al estatus social, no a un objeto duradero.
El formato actual con tres metales se consolidó de manera progresiva. En los Juegos de París de 1900 se entregaron por primera vez premios a los tres primeros clasificados, aunque con formatos y materiales variados, incluidos trofeos y obras de arte. A partir de 1904, el esquema de oro, plata y bronce quedó fijado como referencia estable para las competiciones olímpicas.
Durante un periodo limitado, las medallas de oro sí fueron macizas. En las ediciones de 1904, 1908 y 1912 se fabricaron íntegramente con ese metal, una práctica que se abandonó tras la Primera Guerra Mundial por el aumento del precio del oro. Desde entonces, el Comité Olímpico Internacional regula de forma estricta la composición para equilibrar coste, durabilidad y coherencia simbólica.
La introducción de las medallas en la era moderna comenzó en Atenas 1896, aunque entonces solo se entregaron dos premios: una medalla de plata para el ganador y otra de cobre para el segundo clasificado. El tercer puesto no recibía recompensa, un criterio que se modificó en ediciones posteriores hasta dar forma al sistema actual.
Los problemas detectados en París 2024 reabrieron el debate sobre materiales y acabados
En París 2024 se detectaron problemas en algunas medallas por el desgaste prematuro del baño de oro. Con un recubrimiento de apenas un 1,2% del peso total de 529 gramos, las piezas se rayaban con facilidad y mostraban decoloraciones tras el contacto con el sudor o el roce durante las celebraciones. Además, la inserción de fragmentos metálicos procedentes de la Torre Eiffel pudo afectar a la adherencia del recubrimiento, dejando expuesta la plata que, al oxidarse, provocó manchas verdosas. Los atletas que las recibieron comprobaron así que el brillo de la victoria podía desvanecerse en pocos días, aunque su valor simbólico permaneciera intacto.