
'Política para supervivientes' es una carta semanal de Iñigo Sáenz de Ugarte exclusiva para socios y socias de elDiario.es con historias sobre política nacional. Si tú también lo quieres leer y recibir cada domingo en tu buzón, hazte socio, hazte socia de elDiario.es
Donald Trump consiguió lo que quería. La OTAN consiguió lo que quería. Pedro Sánchez consiguió lo que quería. La cumbre de la OTAN de esta semana era un gran espectáculo de unas pocas horas de duración cuyo único objetivo era conceder al presidente de EEUU un titular y unas cuantas dosis de culto a la personalidad. De esto último se ocupó su secretario general, Mark Rutte, que no dudó en humillarse para jugar el papel de amigo pelota del matón de la clase que aterroriza a todos.
Los gobiernos tenían que dar su visto bueno a un comunicado que establecía el objetivo de llegar al 5% del PIB en gasto militar (3,5%) y relacionado con la defensa (1,5%) en los próximos diez años. Sobre si tendrán recursos suficientes para hacerlo y en qué se gastarán tanto dinero, nadie tiene una respuesta clara. Lo que sí sabían todos es que necesitaban el titular del 5% para calmar a la bestia. Por dos razones. La negociación de EEUU y la UE sobre comercio y aranceles está en su recta final. Francia y Alemania quieren que se cierre un acuerdo cuanto antes. Se juegan mucho económicamente. Las conversaciones las lleva la Comisión Europa, que sólo ha dicho que está estudiando la última contrapropuesta de Washington sin revelar en qué consiste.
El segundo tema es la guerra de Ucrania. Los gobiernos europeos viven entre el pánico y la preocupación la posibilidad de que Trump crea que la ayuda militar a Kiev es dinero tirado a la basura. A pesar de su proximidad a Putin y su desdén por Zelenski, aún no se ha decantado por la opción extrema de desentenderse de la guerra. Trump dijo que está estudiando el envío de nuevas baterías de misiles Patriot para que Ucrania se defienda de los ataques aéreos rusos.
Por todo ello, nadie quería que hubiera un auténtico debate en la cumbre con las posiciones y matices que cada jefe de Estado o de Gobierno quisiera incluir. Si alguien se salía un poco del guion trazado, corrían el riesgo de que Trump se calentara y empezara con sus amenazas. Era una fiesta familiar en la que todos se conjuran para que nadie saque un tema polémico que pueda hacer que el tío medio loco haga sufrir a todos con sus comentarios inapropiados. En el caso de Sánchez, era necesario que mantuviera un perfil bajo por esa misma razón. Y por otro lado, se notaba que él no tenía muchas ganas de entrar en discusiones con colegas que no estuvieran contentos con el acuerdo que permite una excepción ibérica en el gasto militar y dar lugar a fotos en las que se viera a los otros mirándole con cara de 'por qué tú el 2% y yo el 5%'.
Por la misma razón, Sánchez evitó entrar en un choque directo con Trump en la reunión ni buscar la foto con el norteamericano. No ganaba nada y se arriesgaba a provocar imágenes incómodas. Seguro que Rutte le dijo algo así: por lo que más quieras, no cabrees al Daddy. A cambio, te envío una carta que no aprobará, aunque sí tolerará, un gasto militar que se quede en el 2%.
En la prensa española de derecha, en primer lugar se criticó a Sánchez por desmarcarse de la línea oficial de la OTAN y luego se le acusó de no haber montado el número. “Sánchez se 'acobardó' en la cumbre de la OTAN”, tituló El Mundo. Si hubiera aceptado el 5%, le habrían acusado de aceptar un objetivo imposible. Le iban a atizar por una cosa y la contraria.
El PP y Podemos coincidieron en el argumento principal: Sánchez estaba mintiendo, porque había firmado el 5%. El único resultado de la cumbre fue un comunicado de los líderes, de sólo cinco párrafos y gestionado por el equipo de Rutte, que informó del acuerdo y que incluye el 5%. Hábilmente, con los trucos diplomáticos habituales en las cumbres polémicas, en el texto no se dice “the allies” (los aliados, es decir, todos los aliados), sino “allies” sin el artículo. Parece un poco retorcido, pero es la forma en que se introduce una cierta ambigüedad en los comunicados para que se sepa que puede haber excepciones. Y se hace de forma que luego se pueda desmentir tal excepción.
Cuando Trump abrió la boca, las dudas que pudieran existir desaparecieron. Ya sabía que Sánchez se había salido con la suya. No le gustó nada su actitud y amenazó con sanciones comerciales a España. A pesar de estas palabras, Feijóo y Belarra insistieron en el error, porque a los dos les conviene presentar a Sánchez como un traidor a sus bases y a sus aliados.
¿Es España el único país que no llegará ni de lejos al 5%? No, por mucho que ahora todos prometan lo contrario. Pero el plazo de diez años para cumplir el objetivo es tan largo que permite ir tirando con aumentos menores del gasto de defensa. En 2014, los miembros de la OTAN decidieron subir ese gasto al 2% del PIB y hacerlo en diez años. Ocho años después, sólo siete países llegaban a ese nivel. Veintidós estaban por debajo. Si no hubiera sido por la invasión rusa de Ucrania, muchos se habrían quedado sin alcanzar el 2% en 2024.
Las dudas sobre el gasto real después de esta cumbre han aparecido en varias fuentes. Un informe del banco holandés ABN Amro indica que el objetivo de un incremento del gasto propiamente militar hasta el 3,5% “no es realista para la mayoría de los países”. Además, cree que “el aumento realmente grande en el gasto de defensa quedará circunscrito fundamentalmente a Alemania”.
Sólo Alemania, Polonia y los países bálticos y nórdicos llegarán al objetivo trazado en la cumbre, según el veterano diplomático francés François Heisbourg, que ha trabajado en distintas funciones para tres presidentes de su país. “Todos saben que Francia, Bélgica, el Reino Unido, España e Italia no están en condiciones de cumplir este tipo de compromisos”, dice.
El caso de Italia es el más chocante. Meloni se ocupó de decir a todo que sí a Trump. ¿Un 5%? Desde luego. La realidad es que con un 135% de deuda pública sobre el PIB lo tiene difícil para conseguir el dinero. De hecho, muchos creen que no llegará al 2% a finales de este año. El Gobierno pretende clasificar como gasto militar algunos gastos que dirá que están relacionados con la defensa, como el presupuesto de la policía financiera y la guardia costera. Es difícil que la OTAN y la Comisión Europea acepten este ejemplo de creatividad contable.
Para el futuro, tienen una idea aún más ingeniosa. Colar la construcción de un puente entre Sicilia y la península italiana como gasto relacionado con la defensa. Será para que los soldados y los tanques puedan llegar a la isla, aunque allí no hay ningún enemigo. Se trata de una idea no muy definida que circula en varios ministerios, pero fue el ministro de Exteriores, Antonio Tajani, el que la mencionó en público, aunque como posibilidad. Este proyecto que es casi legendario –se habla de él desde hace décadas– podría costar hasta 14.000 millones de euros. Tratándose de Italia, es posible que el coste sea mayor o que el puente no se haga nunca.
Europa aún no sabe si merecerá la pena inclinarse ante el emperador de piel naranja, que el secretario general de la OTAN masajee su ego llamándole “Daddy” (papi) como si tuviera que disciplinar a los hijos rebeldes, y ejecutar un aumento de gasto militar fuera de las posibilidades de algunos países. Hay que recordar que los dirigentes de la Administración de Trump han dejado claro en público que Europa es una pesadilla que ha hundido su civilización por abrir las puertas a la inmigración y donde se persigue la libertad de expresión (de los sectores más fanáticos de la extrema derecha). Para el presidente, la misma formación de la UE fue una conspiración contra EEUU.
EEUU es en estos momentos un aliado tan singular que casi parece un enemigo. Trump parece más a gusto con líderes autoritarios como Putin, Erdogan y Netanyahu que con los europeos. En el PP y los medios de la derecha, deberían saber que no es buena idea apoyar a Trump frente a Sánchez o culpar al segundo de que el primero esté enfurecido con nuestro país. Que tengan cuidado porque puede pasar como en Canadá o Australia y que la posición de firmeza frente a EEUU sea una carta ganadora en las urnas.
Ciencia y conspiraciones
Esta semana, se han publicado los resultados de una encuesta sobre percepción social de la ciencia y la tecnología en España que me han dejado perplejo hasta el punto de que pensaba que era un error (sí, a veces los sondeos se equivocan por toda una serie de razones). Un 41% cree que “se han producido virus en laboratorios gubernamentales para controlar nuestra libertad”. Eso es el tipo de cosas que te cuentan en los programas de Iker Jiménez. Un 50% dice que “las compañías farmacéuticas ocultan los peligros de las vacunas”, a pesar de que han pasado pocos años desde que las vacunas salvaron incontables vidas en la pandemia.
Son resultados similares a los que existen en otros países europeos. Ha crecido la desconfianza hacia el papel que juegan los intereses comerciales en el ámbito científico, que es algo que existe y no se puede negar. La pandemia provocó un aumento del rechazo a las decisiones de gobiernos e instituciones internacionales, empezando por los confinamientos, y que terminó afectando también a las cuestiones científicas. Son más habituales entre votantes de extrema derecha, aunque esas ideas se han extendido en el campo de la derecha. Aún es habitual encontrar opiniones de dirigentes del PP que critican las decisiones tomadas por el Gobierno en España en 2020 o dicen que se encerró a la gente en sus casas sin motivo. Es algo que sigue haciendo Isabel Díaz Ayuso. La indignación política hace que sea más probable que se acepten conspiraciones que tiempo atrás se hubieran rechazado.
También influye que muchas personas se informan todos los días a través de las redes sociales, donde esos contenidos reciben muchas visitas, generan ingresos económicos a sus creadores y terminan siendo recomendados por el algoritmo, en especial en YouTube. Una idea interesante de Clara Pretus citada en el artículo: “Las conspiraciones nos hacen sentir especiales y mejores que los demás, porque nos creemos conocedores de esta supuesta verdad escondida, mientras que la mayoría de la población vive engañada”.
Es legítimo criticar a los científicos, como a cualquier colectivo. Se debe hacer apelando a argumentos científicos, no a prejuicios o ideas políticas. Habrá muchas razones que expliquen los resultados de la encuesta, pero hay otra idea que me parece obvia: una sociedad que da la espalda a la ciencia o duda de la honestidad de su trabajo está condenada al atraso económico y a la propagación de ideas reaccionarias.
Nuestras cuentas
Por si no las viste ayer, aquí están las cuentas de elDiario.es en 2024 explicadas por Ignacio Escolar. Como siempre, hay que recordar que, por muy buenas que sean tus intenciones, no puedes ser independiente si tu supervivencia económica está en manos de otros. Es un ejercicio de transparencia que casi ningún medio hace con este nivel de detalle. La calidad del trabajo de la redacción se ha visto recompensada por el aumento del número de socios en un 32% el año pasado. Eso ha permitido seguir aumentando el número de trabajadores en la redacción central hasta 139 personas, de los que 92 somos periodistas. Aunque los números económicos son buenos, hay que saber que sólo podremos seguir ampliando el trabajo de la redacción si continuamos aumentando el número de socias y socios.
Precisamente por lo que publicamos, nuestra facturación publicitaria es muy inferior a la del resto de los principales medios. Igual has leído en redes sociales que el Gobierno beneficia a algunos medios con la publicidad institucional y en concreto al nuestro. Es falso. En 2024, elDiario.es recibió 336.438 euros en campañas de publicidad institucional del Gobierno de España, el 2,1% del total de nuestros ingresos. Mientras tanto, gobiernos del PP, como el de la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de la capital, financian medios con generosidad que cuentan con una audiencia muy inferior a la nuestra. Esto es algo que Miguel Ángel Rodríguez lleva haciendo toda la vida.
Hasta el próximo domingo y de verdad muchas gracias por tu apoyo. No existiríamos sin tu ayuda.

Descubre las mejores rutas gastronómicas de tapas en Madrid, Zaragoza y Almería antes de que finalicen
Top 5 restaurantes de Barcelona donde degustar sus tapas tradicionales
El Día Mundial de la Tapa, celebrado el 16 de junio, ha dado pie a las tradicionales rutas de tapas, un evento culinario que cada año llena las calles de las ciudades españolas de deliciosos bocados, pequeños manjares que representan lo mejor de la gastronomía nacional.
Sin embargo, este año, la 29º edición de la ruta de la tapa está llegando a su fin, y solo en tres comunidades podrás seguir disfrutando de estas deliciosas rutas. Madrid, Aragón y Andalucía aún ofrecen a los amantes del tapeo una última oportunidad para disfrutar de las tapas más originales y sabrosas en sus locales.
1. Madrid: tapas en el corazón de la ciudad y más allá
Madrid es, sin duda, uno de los destinos más emblemáticos para disfrutar de la ruta de la tapa. En la capital, los habitantes y turistas pueden disfrutar de dos rutas diferentes durante esta semana. La primera, en pleno centro de la ciudad, invita a recorrer los bares más tradicionales y reconocidos de la zona, mientras que la segunda, en el distrito de Moratalaz, ofrece una experiencia algo diferente.
En Moratalaz, la ruta “Sabor Mahou-Moratalaz” permite a los participantes tapear por 11 locales, degustando una tapa original acompañada de un tercio de cerveza. Esta ruta estará disponible hasta el 29 de junio, lo que la convierte en una opción ideal para disfrutar de la gastronomía madrileña antes de que se acabe el evento. Madrid es sin duda una de las mejores ciudades de España para probar una tapa, con la variedad de sabores y estilos que van desde lo más clásico hasta lo más innovador.
2. Zaragoza: la ciudad aragonesa se llena de gastrotapas
La capital aragonesa no se queda atrás, y hasta el 29 de junio, Zaragoza celebra la ruta de la tapa con una oferta de más de 38 bares y tabernas que presentan una tapa especial acompañada de una bebida por solo 5,50€. Además, la ciudad se distingue por ofrecer menús exclusivos con tapas seleccionadas, que se pueden disfrutar en cuatro restaurantes por 25€.
La creatividad gastronómica de Zaragoza se deja ver en tapas como la bolita de manita de cerdo con salsa especial, canelón de jabalí con salsa de borraja y yema de huevo texturizada, foie casero, o la panceta ibérica que se flambea al llegar a la mesa. Cada uno de estos platos refleja la esencia de la cocina aragonesa, con productos locales y sabores intensos que seducen a los paladares más exigentes.
3. Almería: tapas solidarias en la costa andaluza
Almería, por su parte, ofrece una de las rutas de tapas más solidarias y extensas del evento, con casi 50 bares participantes en la provincia. Aunque la mayoría de los bares se concentran en la ciudad de Almería, también puedes disfrutar de esta deliciosa experiencia en municipios cercanos como El Ejido, Mojácar, Carboneras y Huércal de Almería.
La ruta tiene un componente solidario, ya que los participantes reciben una cartilla para sellar en cada uno de los bares que visiten. Al completar al menos cinco sellos, pueden obtener una taza con motivos almerienses elaborada por personas de una asociación de síndrome de Down, lo que añade un toque especial a esta ruta.
La ruta de tapas de Almería no solo es una excelente oportunidad para saborear las mejores tapas de la región, sino que también permite apoyar una causa solidaria mientras se disfruta de la gastronomía local, caracterizada por productos frescos, el aceite de oliva, pescados y mariscos de la zona, y la tradicional cocina andaluza.
Disfruta de la gastronomía española antes de que termine la ruta
Si eres un amante del buen comer y aún no has tenido la oportunidad de disfrutar de estas rutas gastronómicas, no pierdas la oportunidad de visitar Madrid, Zaragoza o Almería antes de que finalicen. Las tapas son un reflejo de la diversidad y riqueza gastronómica de España, y en estas tres ciudades podrás deleitarte con sabores únicos, desde las tradicionales bravas madrileñas hasta las más innovadoras propuestas en Zaragoza.
La ruta de la tapa es una tradición muy esperada por los locales y turistas que visitan estas ciudades, y no es para menos. Es una oportunidad única para probar una variedad de bocados en un recorrido de lo más sabroso. Además, este año la ruta ha tomado un giro solidario en Almería, lo que convierte a esta ruta no solo en una experiencia gastronómica, sino también en una manera de apoyar buenas causas.
No dejes que se acabe el mes de junio sin vivir esta experiencia. Prepara tu paladar y lánzate a descubrir los mejores bares y las tapas más deliciosas en estas tres ciudades, ¡la ruta de la tapa aún está en su apogeo!

La ciudad bohemia y vibrante del sur de Francia que desborda arte, historia y sol
Montpellier, laboratorio a gran escala del transporte público gratuito
Montpellier, situada en el corazón del sur de Francia, es una de las joyas menos conocidas, pero más cautivadoras de este país. Esta ciudad tiene la capacidad de sorprender a los visitantes con su energía juvenil, su impresionante oferta cultural y su historia rica que se fusiona con la modernidad de la vida urbana.
A menudo comparada con París, Montpellier tiene una identidad propia que se ha forjado a lo largo de los siglos, destacándose no solo por su belleza, sino también por ser el corazón artístico y cultural del Languedoc-Rosellón.
Un corazón medieval y bohemio
El corazón de Montpellier es sin duda el barrio de Écusson, el centro histórico de la ciudad, que tiene más de mil años de historia. Este laberinto de callejones estrechos y plazas pintorescas, rodeado por las murallas medievales, conserva una atmósfera única.
Pasear por Écusson es sumergirse en la historia, con monumentos tan emblemáticos como la Catedral de Saint-Pierre y la Facultad de Medicina, la más antigua de Occidente. Además, la ciudad es famosa por su arquitectura medieval, destacando las murallas que rodean el centro, pero también por sus pequeños comercios, cafés y bistrós que añaden un toque bohemio a la zona.
En la Place Royale du Peyrou, el mercado de antigüedades de los domingos se convierte en un hervidero de cultura local, donde los visitantes pueden comprar desde libros antiguos hasta objetos de todo tipo. La ciudad se respira en cada rincón, con su mezcla de tradición e innovación.
Montpellier y su pasión por la arquitectura contemporánea
Además de su impresionante legado medieval, Montpellier también es conocida por su amor por la arquitectura contemporánea. En 1977, el arquitecto español Ricardo Bofill fue el encargado de diseñar el barrio de Antigone, un espacio monumental y neoclásico que destaca por sus copias de esculturas grecorromanas y por la apertura de la ciudad hacia el río Lez. Este barrio innovador ha dado paso a otras joyas arquitectónicas, como la nueva Torre Árbol, diseñada por un equipo de arquitectos internacionales, que se ha convertido en una referencia mundial por su espectacular fachada llena de balcones colgantes.
Otros ejemplos de arquitectura contemporánea en Montpellier incluyen el edificio del Ayuntamiento, diseñado por Jean Nouvel, y el Pavillon Port Marianne, diseñado por Rudy Ricciotti. Estos elementos arquitectónicos no solo han transformado el perfil urbano de la ciudad, sino que también han impulsado el desarrollo de un ambiente innovador y cosmopolita.
El arte en Montpellier: un ecosistema de creatividad
Montpellier es también la ciudad del arte. El Musée Fabre, uno de los museos más importantes fuera de París, alberga una impresionante colección de obras de grandes maestros como Rubens, Monet y Brueghel, así como una destacada muestra de Pierre Soulages, el artista francés más cotizado de su tiempo. Además, la ciudad cuenta con una oferta variada de galerías de arte, exposiciones temporales y centros culturales como La Panacée, un espacio urbano que combina arte, gastronomía y ocio.
Montpellier también es el hogar de la galaxia MOCO - Hôtel des collection, un espacio único que se presenta como un ecosistema dedicado al arte contemporáneo. Aquí se exponen no solo obras de artistas consagrados, sino también las producciones de jóvenes talentos, lo que convierte a la ciudad en un punto de referencia para el arte moderno y experimental.
La ciudad del sol, la gastronomía y el buen vivir
Además de su vibrante vida cultural, Montpellier es también conocida por su excelente gastronomía y su clima soleado. La ciudad disfruta de un clima mediterráneo que hace que sus calles, terrazas y mercados estén siempre llenos de vida. Desde los tradicionales bistrós hasta los restaurantes de vanguardia, Montpellier ofrece una amplia variedad de opciones gastronómicas que van desde la cocina tradicional francesa hasta las últimas tendencias culinarias.
Los visitantes pueden disfrutar de los mercados locales, donde se venden productos frescos de la región, como los célebres vinos de Languedoc y las aceitunas de la región, perfectos para acompañar una comida relajada al aire libre. Además, los festivales y eventos gastronómicos, como la Fiesta de la Cerveza o el Festival de la Gastronomía, permiten a los locales y turistas disfrutar de la tradición culinaria francesa en un ambiente animado y acogedor.
¿Por qué elegir Montpellier sobre París?
A pesar de su fama, París no es la única ciudad que ofrece cultura, historia y vida vibrante en Francia. Montpellier es un destino que atrae a aquellos que buscan una experiencia más relajada, pero igualmente enriquecedora. Su tamaño compacto y su ambiente cosmopolita hacen que sea una ciudad ideal para pasear, descubrir arte, disfrutar de la gastronomía local y vivir el buen vivir bajo el sol del sur de Francia.
La comparación con París no es casual. Montpellier ha sabido conservar su autenticidad, manteniendo un equilibrio perfecto entre el pasado y el presente, entre la tradición y la modernidad. Si buscas una ciudad con un ambiente único, lleno de historia, arte y una excelente calidad de vida, Montpellier es una opción que no debes dejar pasar.

Descubre el origen de una de las tapas más populares de Barcelona en La Cova Fumada, un bar tradicional en el corazón de la Barceloneta
De tapas por España: las 5 mejores tapas típicas de los bares de Cataluña
En el bullicioso barrio de la Barceloneta, en Barcelona, se encuentra un pequeño y acogedor bar que esconde una de las grandes joyas de la gastronomía local: La Cova Fumada. Fundado en 1944, este bar histórico ha sido testigo de generaciones de comensales que han disfrutado de su oferta de tapas, pero hay una en particular que ha marcado su historia y se ha convertido en uno de los manjares más emblemáticos de la ciudad: la bomba.
La bomba es una tapa que combina la textura crujiente de la croqueta con un relleno jugoso y sabroso, y que, según muchos, representa lo mejor de la cocina catalana en cuanto a tapas.
Lo que pocos saben es que este delicioso bocado nació en la cocina de La Cova Fumada, gracias a la abuela de los actuales dueños del local, María. Ella fue la responsable de inventar esta tapa, y la receta sigue siendo un secreto celosamente guardado por la familia que regenta el establecimiento.
El nacimiento de la bomba: una mezcla de tradición y sabor
La bomba, tal y como la conocemos hoy, es una mezcla de carne y patata que se sazona con especias cuidadosamente seleccionadas, y se envuelve en una capa dorada y crujiente. El resultado es una tapa llena de sabor que explota en la boca, de ahí su nombre. En sus primeros días, la bomba no era más que una variante de la croqueta, servida con varias opciones de acompañamientos, entre ellos, alioli, salsa picante o una mezcla de ambas.
El momento histórico de la bomba ocurrió cuando un cliente, tras probar este delicioso bocado, exclamó: “¡Esto es una bomba!”. Desde entonces, el nombre quedó grabado en la memoria colectiva de los barceloneses, y la bomba pasó a ser una tapa imprescindible en los bares de la ciudad. Su popularidad ha traspasado fronteras, convirtiéndose en un símbolo de la gastronomía de Barcelona.
La receta secreta: una tradición familiar que perdura
Lo que realmente distingue a la bomba de La Cova Fumada es la receta original, que se ha mantenido intacta a lo largo de los años. La familia propietaria del bar guarda el proceso de preparación con el máximo secretismo, asegurándose de que cada bomba servida en su local tenga el mismo sabor único que la original. Este compromiso con la calidad y la tradición es lo que ha permitido que La Cova Fumada se mantenga como un referente en la cocina catalana.
La Cova Fumada: mucho más que una tapa
Aunque la bomba es el plato estrella de La Cova Fumada, este bar ofrece mucho más. Sus paredes están llenas de historias, y su ambiente auténtico transporta a los comensales a una época en la que los bares tradicionales de Barcelona dominaban la escena gastronómica. Los clientes que visitan el local no solo se deleitan con la bomba, sino también con otros platos tradicionales, como los calamares a la romana o las ensaladas frescas, acompañadas de un buen vino local.
Además, la Cova Fumada es conocida por ser un espacio donde se respira la esencia de la Barceloneta: un barrio marinero con una tradición gastronómica que se remonta a siglos atrás. Este bar ha logrado conservar la esencia del pasado, pero a la vez sigue siendo un lugar moderno y vibrante, lleno de vida y sabor.
¿Por qué la bomba de La Cova Fumada es tan especial?
La bomba de La Cova Fumada es especial porque representa el alma de la ciudad: es una tapa sencilla pero deliciosa, que combina sabores tradicionales con un toque de creatividad. Es un reflejo de la cultura barcelonesa, de su historia y de su gente, que siempre ha sabido adaptarse sin perder sus raíces.
Para los amantes de la gastronomía y los viajeros que buscan vivir una experiencia auténtica en Barcelona, La Cova Fumada es un lugar que no puede faltar en su recorrido. Aquí no solo se disfruta de una tapa excepcional, sino que también se forma parte de la historia culinaria de la ciudad.

Descubre el Parador Casa da Ínsua en Portugal, un hotel de lujo en un palacio barroco con siglos de historia y encanto portugués
Cinco paradores para lograr la desconexión total en plena naturaleza
Mientras que la red de Paradores es conocida por ofrecer alojamientos de lujo y tradición a lo largo de España, existe un rincón especial fuera de sus fronteras que sigue el mismo espíritu: el Parador Casa da Ínsua, ubicado en el municipio portugués de Penalva do Castelo. A tan solo 25 kilómetros de Viseu y a 70 kilómetros de la frontera con España, esta joya histórica representa una extensión de la tradición de Paradores en Portugal.
Este elegante establecimiento ocupa un palacio barroco que data de la segunda mitad del siglo XVIII, conocido originalmente como el Solar dos Albuquerques. Fue construido por Luis de Alburquerque de Mello Pereira y Cáceres, un miembro de la nobleza portuguesa, y a lo largo de los siglos ha sido restaurado y transformado en un moderno hotel de lujo, manteniendo su carácter y legado histórico.
Un viaje al pasado entre jardines y viñedos
La Casa da Ínsua es un verdadero refugio de tranquilidad. Sus jardines bien cuidados, con especies botánicas raras y bellas, invitan a pasear y disfrutar de la naturaleza. Además, el complejo cuenta con una imponente fachada de grandes ventanales y una estructura que conserva las dos torres originales.
Los visitantes pueden disfrutar de una amplia gama de instalaciones de lujo, como una piscina al aire libre, salones para conferencias, un restaurante especializado en gastronomía portuguesa, y una bodega con vino producido en la propia finca.
Lo más fascinante es que los huéspedes pueden explorar las instalaciones de la finca, participar en actividades como la vendimia, o disfrutar de una cata de vinos de la región vinícola del Dão, famosa por sus tintos de gran calidad. Los vinos, aceites de oliva y conservas son elaborados localmente, asegurando una experiencia culinaria auténtica.
El legado histórico y arquitectónico de la Casa da Ínsua
La arquitectura de la Casa da Ínsua es una representación perfecta del barroco luso-galaico, y conserva en su interior varias piezas de gran valor artístico. Los salones señoriales cuentan con techos de madera artesonados, y en el patio interior se pueden ver elementos históricos como una fuente diseñada por el maestro italiano Nicola Bibaglia y decoraciones de artistas renombrados. La capilla privada y los patios con fuentes completan este conjunto, creando un ambiente único que transporta a los huéspedes a siglos pasados.
Gastronomía local en un entorno incomparable
Uno de los grandes atractivos de este Parador es su oferta gastronómica, que destaca por la utilización de productos locales de la región. Entre los platos más destacados se encuentran el bacalao a la portuguesa, el arroz con cabrito, y los quesos artesanales de la región. Todo ello acompañado de aceites de oliva y conservas hechas en el propio obrador del Parador.
Los visitantes pueden conocer los procesos de elaboración tradicionales en la finca, aprendiendo sobre la producción de vinos y aceites en una región que tiene una gran tradición agrícola. Para los amantes del vino, la cata de los vinos Dão ofrece una experiencia completa, maridando los sabores locales con un entorno idílico.
Un destino para el descanso y la exploración cultural
El Parador Casa da Ínsua no solo es un lugar para descansar, sino también un punto de partida ideal para descubrir el Portugal más auténtico. Desde Penalva do Castelo, se pueden visitar localidades históricas como Viseu, famosa por su legado románico y manuelino, y explorar la región vinícola del Dão, célebre por sus excelentes vinos.
La zona ofrece una gran variedad de actividades al aire libre, como rutas en coche o en bicicleta a través de aldeas históricas, viñedos y reservas naturales. Este tipo de turismo tranquilo y sostenible es el complemento perfecto para aquellos que buscan una experiencia cultural y natural en el corazón de Portugal.