
El proyecto del Trong Dong Stadium aspira a convertirse en el recinto deportivo con más capacidad del planeta y nuevo símbolo del sudeste asiático
¿Puede un estadio en lo alto de un edificio a 350 metros de altura convertirse en el futuro del fútbol mundial?
Ni Wembley. Ni el Camp Nou. Ni el gigantesco estadio indio Narendra Modi. Si todo se cumple según lo previsto, el estadio más grande del mundo no estará en Europa ni en América, sino en Vietnam. Con una capacidad proyectada de 135.000 espectadores, el futuro Trong Dong Stadium, en Hanói, quiere romper todos los récords y hacerlo además con una fuerte carga simbólica y cultural.
La inauguración está prevista para agosto de 2028. Y no se trata solo de un estadio: es la pieza central de un ambicioso complejo urbanístico de aproximadamente 9.000 hectáreas que incluirá viviendas, hoteles, centros comerciales, restaurantes, parques y múltiples instalaciones deportivas. La inversión es colosal y forma parte de una estrategia clara: colocar a Vietnam en el mapa global de los grandes eventos deportivos.
Un estadio con forma de tambor ancestral
Desde que Pekín presentó el Nido de Pájaro para los Juegos Olímpicos de 2008, la arquitectura de los estadios dejó de ser puramente funcional. Ahora cuentan historias. Y el Trong Dong Stadium también lo hará.
Su diseño está inspirado en el tambor de bronce Dong Son, un instrumento ceremonial vinculado a una de las culturas más antiguas del país. La estructura evocará esa forma circular y poderosa, convirtiendo el estadio en un símbolo nacional reconocible incluso desde el aire.
Además, contará con uno de los techos retráctiles más grandes jamás construidos. Esto permitirá albergar partidos, conciertos y eventos multitudinarios sin depender del clima, algo clave en una región donde las lluvias intensas forman parte del calendario habitual.
135.000 asientos: el nuevo récord mundial
Las cifras son las que realmente llaman la atención. Con 135.000 localidades previstas, el estadio vietnamita superaría ampliamente a los gigantes actuales.
El Rungrado Primero de Mayo, en Corea del Norte, ronda las 114.000 plazas. El Narendra Modi Stadium, en India, puede albergar oficialmente a más de 130.000 personas. Y el Camp Nou, incluso tras su ampliación, se quedará en torno a las 105.000.
Vietnam quiere ir un paso más allá. Y hacerlo no solo con capacidad, sino con tecnología: asientos inteligentes conectados a red 5G, sistemas de inteligencia artificial para la gestión de accesos y seguridad, ventilación natural optimizada para reducir consumo energético y sistemas avanzados de reciclaje de agua.
Es, en definitiva, un estadio pensado para el espectáculo del siglo XXI.
¿Por qué ahora?
Lo curioso es que la selección vietnamita no es precisamente una potencia mundial. Nunca ha disputado un Mundial y su palmarés internacional es modesto. Pero aquí la jugada es más amplia: infraestructura primero, aspiraciones después.
Con un recinto de estas dimensiones, Vietnam podría optar en el futuro a organizar grandes torneos internacionales o incluso plantearse candidaturas olímpicas. El estadio no solo es una apuesta deportiva, sino también una declaración de ambición geopolítica y económica.
Si el calendario se cumple, en 2028 veremos cómo el ranking mundial de estadios cambia de manos. Y el nuevo rey del fútbol global no estará en Barcelona ni en Londres, sino a 20 kilómetros del centro de Hanói.
Y eso, reconozcámoslo, nadie lo tenía en el radar hace una década.

Una comunidad de vecinos ha presentado un escrito a la Fiscalía de Eivisa para lograr una intervención en la vivienda de una mujer, afectada por un trastorno psiquiátrico, por el riesgo que supone la acumulación de enseres y escombros
El Síndrome de Noé de acumulación compulsiva de animales: “Es un trastorno y una forma de huir de la soledad”
Hace quince años que la comunidad de Propietarios Can Micolau, en Sant Antoni (Eivissa), convive con la acumulación de basura y escombros: un foco de insalubridad y riesgo fruto del trastorno psiquiátrico que padece una de las vecinas. Los olores insoportables y las plagas de cucarachas y ratas que se extienden a las zonas comunes han hecho imposible la convivencia vecinal y ha provocado que la comunidad se dirija ahora a la Fiscalía de Eivissa para exponer el estado de aislamiento social y aparente deterioro cognitivo de la mujer, quien no cuenta con apoyo familiar. Pese a las numerosas gestiones realizadas ante las administraciones no se ha conseguido una intervención efectiva que garantice su protección ni la del resto de residentes del bloque.
Los vecinos han solicitado este viernes la intervención del Ministerio Fiscal para promover un expediente de jurisdicción voluntaria que permita adoptar medidas de apoyo a favor de la afectada. Incluyendo, si fuera necesario, el nombramiento de un curador o defensor judicial, como refleja el escrito remitido al que ha tenido acceso elDiario.es. También se ha pedido adoptar medidas cautelares urgentes, entre ellas la autorización judicial de entrada en el domicilio para proceder a su limpieza, desinfección y al control de plagas.
La situación empezó en 2012, cuando la afectada tuvo que pasar por un episodio traumático cuando dos familiares muy cercanos perdieron la vida en un accidente de tráfico. Desde entonces, José Ramón, que vive en el piso contiguo, se enfrenta a diario al hedor que desprende la acumulación masiva de escombros y suciedad. “Dentro de su casa es un horror: olor insoportable, cucarachas, ratas… tenemos gatos y aun así estaríamos invadidos sin ellos”, relata en conversación con elDiario.es. A lo largo de estos años de complicada convivencia han ido presentando denuncias y documentos ante la Policía Local y a los servicios sociales del Ayuntamiento de Sant Antoni. La comunidad, al final, se ha visto obligada a personarse ante la Fiscalía para ayudar a la mujer, de unos 50 años, quien además debe un “dineral” a la comunidad: 7.000 euros en total.
La situación empezó en 2012, cuando la afectada tuvo que pasar por un episodio traumático cuando dos familiares muy cercanos perdieron la vida en un accidente de tráfico
Casi dos toneladas de residuos
“Hemos hecho todo lo posible para que la ayuden –desde los servicios sociales municipales–, no queremos que le quiten la casa, solo que reciba atención psiquiátrica. Pero la respuesta siempre es mínima: vienen un par de veces y ya está. Cada cambio de gobierno implica empezar de cero”, añade José Ramón. ElDiario.es se ha intentado poner en contacto con el Consistorio, con competencias en atención primaria, sin obtener respuesta en el momento en que se publica este reportaje. El administrador de fincas, Jose Antonio Verdugo, ha pedido que se revisen todos los informes emitidos por psiquiatría. “Yo en 24 años de ejercicio no había visto nunca una situación similar”, dice Verdugo, también delegado de administración de fincas en Eivissa y Formentera.
Hemos hecho todo lo posible para que la ayuden –desde los servicios sociales municipales–, no queremos que le quiten la casa, solo que reciba atención psiquiátrica. Pero la respuesta siempre es mínima: vienen un par de veces y ya está. Cada cambio de gobierno implica empezar de cero
José Ramón — Vecino afectado
Hace unos años, el Ayuntamiento logró entrar a limpiar y los trabajadores llegaron a sacar del interior de la vivienda 1.800 kilos de basura. Casi dos toneladas. El administrador aclara que el actual equipo de gobierno municipal sí está haciendo lo posible a través de los departamentos de medio ambiente y de servicios sociales, un hecho que este diario no ha podido comprobar.
Hace unos años, el Ayuntamiento logró entrar a limpiar y los trabajadores llegaron a sacar del interior de la vivienda casi dos toneladas de basura
Por su parte, José Ramón lamenta cómo el padecimiento de esta vecina está afectando a su propia vivienda. Hace cuestión de unos años tuvo que invertir para cambiar las ventanas, con un acristalamiento más óptimo para que no traspasara el olor y tuvo que poner también mosquiteras para que las cucarachas y el resto de animales no entraran. Lleva, además, mucho tiempo sin utilizar la terraza porque, sobre todo cuando hace viento, el olor es insoportable. “Nadie viene a visitarnos desde hace años”, dice el afectado, que calcula que se habrá gastado en todas estas instalaciones alrededor de unos 15.000 euros para poder vivir más o menos en condiciones a pesar de la situación.
José Ramón ha gastado unos 15.000 euros para poder vivir más o menos en condiciones a pesar de la situación
Por otro lado, la comunidad ha reflejado en el escrito remitido a la Fiscalía los riesgos que podrían generarse con la acumulación de escombros. El primero de todos, incendios provocados por las montañas de basura, pero también por la combustión que podría generar la combinación de las mismas con los coches –tiene dos en su plaza de párking privada– con el depósito cargado de gasolina. En una ocasión, de hecho, los bomberos tuvieron que desplazarse para apagar un fuego en la casa después de que reventara una olla exprés en la cocina. Luego hubo un segundo conato, en este caso en el aparcamiento, que tuvieron que apagar los vecinos con sus propias manos.
Esto hace que José Ramón, a veces, tire algunos residuos, también, para poder acceder a su plaza de párking situada justo al lado. Aún así, explica que, por mucho que quieran limpiar los desechos, no pueden porque, aunque la plaza esté en un espacio compartido, se trata de una propiedad privada y cualquier retirada o manipulación sin consentimiento podría considerarse daño a la propiedad ajena o apropiación indebida y, por lo tanto, una infracción o un delito. Aunque en casos de seguridad pública sí que se puede actuar, solo pueden hacerlo los cuerpos de seguridad y emergencia o el equipo de gobierno municipal a través una ordenanza.
Este escenario ha provocado que el vecino viva con un desgaste emocional que no le impide continuar con su rutina, pero sí gestionar el estrés derivado de su trabajo con normalidad, porque su vivienda, que en teoría debería ser su lugar de paz, se ha convertido en todo lo contrario. Sobre todo en verano, cuando las altas temperaturas de la isla hacen que los hedores se vuelvan prácticamente insoportables y las plagas se acentúan: “Llegas a tu casa para descansar y no puedes. Es un estrés constante: miedo a amenazas, olor, ratas, cucarachas… Hemos pagado nosotros las fumigaciones –vienen una vez en invierno y dos en verano– y el mantenimiento de su basura [de la vecina afectada]. La administración tiene conocimiento de todo, pero no actúa con eficacia”, denuncia. Durante los meses de más calor –en Ibiza las temperaturas llegan a ser considerablemente altas– hay personas que incluso vomitan por los pasillos, explica el testigo.
Durante los meses de más calor –en la isla las temperaturas llegan a ser considerablemente altas– hay personas que incluso vomitan por los pasillos
Si existe un motivo por el que el conjunto de vecinos en su mayoría llevan más de una década conviviendo con la desagradable situación es porque casi todos son propietarios. En cuanto a los inquilinos que han pasado por el edificio, se han ido marchando.
Un trastorno obsesivo-compulsivo
El síndrome de Diógenes no existe en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, el tomo que sirve de referencia a psicólogos y psiquiatras para diagnosticar a pacientes. Se trata de un trastorno obsesivo-compulsivo en el cual el objeto de obsesión se utiliza para buscar “alivio”.
Normalmente se confunde con el Trastorno por Acumulación, que sí figura en el manual, pero la etiología del Diógenes es distinta y suele ser una manifestación secundaria de alteraciones neuropsiquiátricas como la demencia u otras condiciones en las que se dan una pérdida de facultades cognitivas (trastornos psicóticos o depresivos crónicos). La acumulación de objetos y la pérdida de la capacidad de limpiar y organizar por estar superado por la situación, añadido al aislamiento que suelen padecer estas personas, es un síntoma más del trastorno.
En cuanto al trastorno de acumulación, se trata de un problema de control de impulsos que se manifiesta en la dificultad persistente para desechar posesiones, independientemente de su valor. Para que exista un diagnóstico, la conducta debe interferir de manera significativa en la vida diaria, afectando la seguridad, la funcionalidad del hogar y las relaciones personales. José Ramón tiene esperanza en que el documento presentado ante la Fiscalía surta efecto: “Ha llegado un momento en que no podemos más”.

'Política para supervivientes' es una carta semanal de Iñigo Sáenz de Ugarte exclusiva para socios y socias de elDiario.es con historias sobre política nacional. Si tú también lo quieres leer y recibir cada domingo en tu buzón, hazte socio, hazte socia de elDiario.es
Ah, la unidad de la izquierda. Uno de esos temas míticos a los que siempre volvemos, como el continente perdido de la Atlántida o si fueron los egipcios quienes construyeron las pirámides o unos extraterrestres a la búsqueda de nuevos mercados para su negocio de pompas fúnebres. La izquierda no socialdemócrata –a mí me gusta la palabra radical– siempre ha estado dividida. Que se lo pregunten a Marx y Bakunin.
La cosa pierde su gracia cuando esa división, que de entrada no podemos considerar artificial, puede contribuir a una victoria nítida de la derecha y la extrema derecha en las próximas elecciones generales. Esa bala se esquivó en 2023 gracias a la formación de Sumar y su 12% de votos, aunque no fuera el único factor de esa remontada en el último minuto. Ahora ya no parece que existan las mismas opciones, aún más con la caída del PSOE, acelerada por el peso muerto que suponen las acusaciones contra Ábalos y Cerdán. ¿Está ya todo el pescado vendido o todavía hay tiempo de volver a salir a la mar?
Gabriel Rufián lleva tiempo agitando la caña y las redes y mostrándose dispuesto a subirse a otro barco (entiéndase, no a otro partido) con el que buscar caladeros de votos más propicios. En su estilo, es un comunicador nato, alguien que se prepara los discursos, y también los tuits, para que marquen la diferencia. Suele ser muy efectivo a la hora de cargar contra la derecha, lo que ayuda a explicar su creciente popularidad en esta legislatura de trincheras. No tanto cuando aporta alternativas. Es mucho mejor en el diagnóstico que en las soluciones. Ahí habría que añadir: como casi todo el mundo.
Junto a Emilio Delgado, diputado autonómico de Más Madrid, el portavoz de Esquerra en el Congreso celebró un acto esta semana que en principio no pasaba de ser un coloquio o charla. Y eso es lo que fue. La expectación fue tan grande que parecía que iba a generar una fórmula ganadora. Hasta 25.000 personas llegaron a estar conectadas en YouTube a la retransmisión que hizo este diario. Aquí se puede ver el vídeo completo.
Rufián comenzó con lo más concreto, lo que era su intención. Hacer un llamamiento a acuerdos previos entre partidos para que no se desperdicie ni un solo voto. Presentar una única lista de izquierdas por territorio con un programa de mínimos. “Si no, nos van a fusilar políticamente” (Rufián nunca se corta a la hora de insuflar dosis de drama). Suena práctico, pero roza lo inviable. ¿Quién decide en cada una de las 50 provincias quién es el más fuerte?
Si se hace a partir de los resultados de 2023, te encuentras con casos tan singulares como que los Comunes adelantaron en votos al partido de Rufián en la provincia de Barcelona. Está claro que Esquerra no va a renunciar a presentarse por esa circunscripción. Podemos ya ha dejado claro que su idea es presentarse en solitario o con todo aquel que acepte que ellos van por delante. EH Bildu y el BNG no están pensando en formar parte de una coalición con fuerzas del resto del país. Esa fórmula de todos juntos es la de la coalición Sumar, pero ni parece que vaya a tener la misma fuerza que en 2023 ni cambian mucho las cosas si le cambian el nombre y el candidato a la presidencia. A día de hoy, no se sabe si Yolanda Díaz será candidata, si volverá al Derecho laboral o si iniciará una nueva carrera como mariscadora en las Rías Baixas, lo que no resulta muy alentador.
El viernes, Rufián precisó su propuesta: “Una cosa. Yo no pido retiradas. Yo pido confluencias. Y eso no significa que se presente 1 pero tampoco significa que se presenten 14. Significa potenciar a quienes estén más capacitados para ganarle escaños a Vox y unirse a en torno a ellos. En plural”. Pero el problema sigue estando en las circunscripciones pequeñas, digamos las que aportan entre tres y ocho escaños, en amplias zonas de España donde la izquierda radical está en una posición minoritaria. Sumar revirtió esa tendencia en algunas de ellas hace dos años y medio. No está en condiciones de repetir el logro.
Rufián admitió que este tipo de acuerdos obliga a renuncias. Por otro lado, propuso “tres o cuatro puntos programáticos en común de las izquierdas”. Uno de ellos fue el derecho a la autodeterminación. Después del fracaso del procés en Catalunya, dudo de que eso sea una carta ganadora en la mayor parte de España. Más aún si no olvidamos que el procés supuso un rearme del nacionalismo español que estuvo inicialmente en el origen de la ascensión de Vox. Como bien sabe el PP, que empezó a perder votos a chorros a su derecha. Y no sólo no los ha recuperado, sino que continúa sufriendo una sangría en esa dirección.
Todos somos muy listos a la hora de recordar por qué algo no puede funcionar a nada que se aleje de la situación actual y tenga que superar innumerables obstáculos. No es tan sencillo construir algo diferente y arriesgado que sea efectivo.
Los partidos nacionalistas han reaccionado a las ideas de Rufián con frialdad elegante, sin querer hacer sangre, pero confirmando que Esquerra, EH Bildu y el BNG están a otra cosa. En Podemos han sido categóricos. Ellos creen que son la única izquierda combativa y no van a repetir lo que hicieron en 2023. “A veces la vida no va de cantidad, va de calidad”, ha dicho Ione Belarra. Las elecciones sí que tienen que ver con la cantidad. Con la cantidad de votos que saques.
Lo siento, pero no puedo dejar de recordar unas frases de la película 'La última noche de Boris Grushenko', de Woody Allen: “Lo que cuenta no es la cantidad de relaciones sexuales. Es la calidad. Por otro lado, si la cantidad baja a una vez cada ocho meses, pensaría en ello”.
El acto de Rufián y Delgado ha servido para que Sumar se quite la torrija que lleva encima y acelere la nueva edición de la coalición. El sábado, celebró un mitin en Madrid básicamente para anunciar que la mayoría de sus integrantes sigue en la misma onda. De las intervenciones, la frase más interesante la ofreció Lara Hernández que se comprometió a “construir una izquierda que vuelva a conectar con la calle”: “En este tiempo hemos perdido pulso y comunión con las gentes. Con paciencia, pero con determinación: hemos de estar fuertes en los barrios, en los centros de trabajo, en los institutos, en las asociaciones, las viejas y sobre todo las nuevas”.
Sumar debe admitir que la correlación de fuerzas en el Congreso ha hecho que esta legislatura haya sido muy poco ilusionante. Razón de más para que esos partidos ofrezcan ideas nuevas, propuestas que puedan llevar a la gente a las urnas. No valdrá con advertir del peligro de la ultraderecha. Esa estrategia funcionó en 2023, pero ya no es una garantía. Las campañas negativas tienen su momento y a veces funcionan. No son un arma infalible.
Al final, la unidad de la izquierda la tendrán que hacer los votantes.
Mentiras y más mentiras
Lo dijo Juan Bravo, diputado del PP, en la sesión de control del miércoles. A Alberto Núñez Feijóo le pareció una idea tan buena que la repitió un día después en Granollers con la mención específica al tren. “Si se pagan impuestos como si fuésemos un país nórdico, no tiene ningún sentido que tengamos servicios de cercanías ferroviarias como un país subdesarrollado”, dijo Feijóo. Dos ideas y las dos son falsas. En España no se pagan impuestos al nivel de los países nórdicos ni con el IRPF ni con el IVA. Sobre el nivel de los servicios públicos se pueden hacer muchas críticas, pero si se sostiene que es idéntico al de un país del Tercer Mundo, también en relación al tren, se nota que no has viajado mucho.
Y así es como se hace oposición estos días en España con el apoyo de una nutrida brigada mediática. Ya no es una cuestión de retórica inflamada, lo que no sería una novedad en un partido cuando está en la oposición, sino de contar mentiras cuya función es alimentar los prejuicios de la gente.

Según Islamabad, los ataques constituyen una respuesta a la reciente ola de atentados suicidas registrada en su territorio.
Al menos 17 personas murieron y otras cinco resultaron heridas en los bombardeos lanzados por Pakistán en la madrugada de este domingo en el este de Afganistán, según el primer balance ofrecido por las autoridades talibanes.
“Como resultado de la agresión de anoche por parte de milicias paquistaníes en el distrito de Behsood de esta provincia, 17 civiles, incluidos 11 niños, murieron y otras cinco personas resultaron heridas”, confirmó a EFE el jefe de Información del Departamento de Información y Cultura de Nangarhar, Quraishi Badloon.
Según las autoridades afganas, los bombardeos alcanzaron zonas residenciales en el este del país, donde varias viviendas y una madrasa resultaron dañadas, en un escenario donde la falta de equipos pesados complica las tareas de búsqueda bajo los escombros.
Pakistán confirmó este domingo haber llevado a cabo ataques en la región fronteriza con Afganistán, que, según Islamabad, constituyen una respuesta a la reciente ola de atentados suicidas registrada en su territorio.
“Pakistán, en una respuesta retributiva, ha realizado ataques selectivos basados en inteligencia contra siete campamentos y escondites terroristas pertenecientes a los talibanes paquistaníes y sus afiliados, así como contra el Estado Islámico de Jorasán (ISKP), con precisión y exactitud”, señaló el Ministerio de Información y Radiodifusión paquistaní en un comunicado.
Islamabad no precisó la localización exacta de los objetivos ni ofreció un balance de víctimas en la operación, que se produce en medio del deterioro de la seguridad en las regiones fronterizas.
Pakistán ha registrado en los últimos meses un repunte de la violencia insurgente, especialmente en las provincias de Khyber Pakhtunkhwa y Baluchistán, donde operan facciones vinculadas al Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP) y otros grupos armados.
El Ministerio de Defensa afgano denunció que los bombardeos vulneran la soberanía nacional y el derecho internacional, y aseguró que responderá “de forma adecuada y calculada”.
Pakistán sostiene que sus operaciones están dirigidas contra el TTP y la insurgencia, a los que acusa de encontrar refugio en Afganistán, algo que Kabul niega. En octubre pasado, ambos países ya intercambiaron ataques transfronterizos que dejaron decenas de muertos.

Si la repostería europea es puro arte, la asiática no se queda atrás, y en concreto la yemení tiene todos estos platazos
A nadie le amarga un dulce por Asia: los 5 postres más reconocidos en toda Georgia
Pocas cosas despiertan tanta unanimidad como un buen postre. Y si hablamos de los más célebres del continente asiático, Yemen juega en otra liga. Su historia culinaria, marcada por el comercio antiguo de especias y por una fuerte cultura de hospitalidad, explica por qué los dulces yemeníes giran en torno a la miel, la harina y el ghee. Aquí el postre no es sofisticación: es tradición, calor y generosidad.
En este recorrido por la repostería yemení asoman nombres que cualquier viajero ha visto —o probado—: el bint al-sahn, el masoub o el luqaimat, dulces que no se entienden sin su contexto local. Yemen puede dividirse por regiones montañosas o costeras, pero hay algo que la mantiene unida: su manera ritual de ofrecer algo dulce junto al café o al té.
1. Bint al-sahn
El dulce más emblemático del país. Se trata de capas finas de masa horneadas, bañadas generosamente en miel y mantequilla. Se sirve caliente y suele acompañar celebraciones familiares y bodas.
2. Masoub
Postre tradicional elaborado con pan desmenuzado, plátano y miel, a veces enriquecido con crema o frutos secos. Es contundente y muy popular como desayuno o dulce energético.
3. Luqaimat
Pequeñas bolitas fritas empapadas en miel o sirope. Son crujientes por fuera y suaves por dentro, y aparecen con frecuencia en reuniones familiares y festividades.
4. Zalabiya
Dulce frito similar a pequeños buñuelos o churros, bañado en almíbar o miel. Es habitual en celebraciones y muy ligado al mes de Ramadán.
5. Basbousa
Pastel de sémola empapado en almíbar aromatizado. Aunque se encuentra en otras regiones del mundo árabe, en Yemen ocupa un lugar fijo en celebraciones y reuniones sociales.
Yemen demuestra que el postre es hospitalidad en estado puro. Sus dulces hablan de miel, de café fuerte y de mesas compartidas sin prisa. A veces, entender un país empieza por aceptar el trozo dulce que te ofrecen antes incluso de sentarte.

La creación artística no es ni ha sido nunca fácil. No lo fue para Robert Duvall en sus inicios y, por supuesto, tampoco lo fue para Frederick Wiseman y Tom Noonan, fallecidos todos esta semana
Nota al pie - El mundo recibido
Pocos recordaban su nombre cuando veían a Tom Noonan en la pantalla, aunque la mayoría lo reconocía al instante; sobre todo, por sus interpretaciones de villanos o personajes dudosos, de los que despiertan sospechas: Dolarhyde en Manhunter; Caín en RoboCop 2; The Ripper en El último gran héroe; Gary Jackson en Asesino oculto y el señor Ulman en La casa del diablo —entre otras—, aunque a él le habría gustado que su carrera siguiera por caminos como los de La puerta del cielo, de Michael Cimino y la igualmente recomendable Mystery Train, de Jim Jarmusch. “Me habría gustado tener más éxito como actor”, dijo una vez en una entrevista para Los Ángeles Times y, quizá por encerrar su decepción entre los muros de la ironía, añadió que tenía la sensación de que sólo le llamaban para darle trabajo cuando estaban “cambiando de canales en plena madrugada” y se lo encontraban en una película de relleno.
La creación artística no es fácil; tampoco entre los actores que tienen la suerte de trabajar de forma habitual y, en consecuencia, de cobrar habitualmente, algo que ni puede decir la mayoría de los trabajadores y trabajadoras de dicho gremio ni, desde luego, de los escritores, directores de escena, bailarines, traductores literarios y demás. Como también comentaba Noonan en la entrevista citada, tirando de la metáfora del carro de Fortuna, los “de la carroza del desfile” están “arriba, saludando y agitando la mano mientras a nosotros nos aplastan las ruedas”; y como suelen ser profesiones de vocación, se sigue adelante hasta la visita de la Parca: En el caso de Noonan, entre los guiones que escribía y la sala de teatro que fundó en la década de 1990, la Paradise Factory; en el caso del genial documentalista Frederick Wiseman, ganándose la admiración de unos cuantos y el desconocimiento general con películas como Titicut Follies, censurada durante más de veinte años por el gobierno estadounidense, Welfare, Boxing Gym y Ex Libris: La biblioteca pública de Nueva York, con la que ganó el premio de la Federación Internacional de Prensa Cinematográfica en el Festival de Venecia.
Huelga decir que sólo un puñado de afortunados —perdónenme el sarcasmo— llega el día de su muerte a periódicos y televisiones; y cuando encima coinciden en la fecha o, por lo menos, en el momento en que los medios se enteran, el tratamiento comparativo que reciben es digno de estudio sociológico. El resto pasa perfectamente desapercibido, aunque luego llegue la Historia y afirme, por ejemplo, que fue el poeta o novelista más influyente de su época; pero dejando a un lado ese tema, el recorrido anterior, esa cosa llamada vida, se parece con frecuencia al hombre de Welfare que entra una mañana en el centro de ayuda en cuestión (el Waverly Center de la Calle 14), saca el montón de documentos que lleva en el bolsillo y los acaba tirando al suelo ante la inutilidad de sus gestiones; con toda seguridad, para volver a intentarlo horas después. En mi opinión, es una pena que Wiseman, a quien Errol Morris llamó “el mejor cineasta” de Estados Unidos, no rodara un documental específico sobre la totalidad del sector creativo, tan sujeto a los problemas que aparecen en la obra del maestro bostoniano (vivienda, desempleo, burocracia, etcétera) como a los derivados del intento de vivir de su profesión.
El último de los tres días del título de este artículo fue el 18 de febrero, el del fallecimiento de Noonan; para entonces, la huella de la desaparición de Robert Duvall había ahogado ya el interés mediático por estos asuntos, y lo demás quedó en un segundo plano que el propio Duvall habría sufrido de haber coincidido su muerte con la de alguien de mayor fama. La condición humana es como es. Sin embargo, no lo he dejado para el final por eso, sino porque Duvall fue en sus comienzos, cuando aún no se había ganado el apoyo popular por sus papeles en el cine, un prototipo de compromiso con otro género, el teatro, desde su paso por la Gateway Playhouse de Bellport hasta sus estrenos del off-Broadway y el Broadway a secas. Por si lo dudan, echen un vistazo a las obras de este brevísimo resumen: El gato y el canario, de John Willard; Las brujas de Salem y Panorama desde el puente, de Arthur Miller; Soy una cámara, de John van Druten; Un tranvía llamado deseo, de Tennessee Williams; La profesión de la señora Warren, de George Bernard Shaw y American Buffalo, de David Mamet.
Si quieren honrar la memoria del gran Robert Duvall, honren por el camino a los autores que amaba (les aseguro que no hay ninguno malo en la lista anterior); si quieren honrar la de Frederick Wiseman, busquen las obras que lo convirtieron en una leyenda del documentalismo, porque sospecho que es casi un desconocido en nuestro país; si quieren honrar a Tom Noonan, acuérdense de él la próxima vez que estén cambiando de canales, plataformas o redes sociales en plena madrugada: a fin de cuentas, hasta en las obras no tan buenas hay cómicos que, como recomendó William Shakespeare por boca de Hamlet, tienen el detalle de creer de verdad que “la acción debe corresponder a la palabra, y esta a la acción, cuidando siempre de no atropellar la simplicidad de la naturaleza”.

Aunque Teruel fue el primer conjunto reconocido por la UNESCO, el mudéjar aragonés va mucho más allá. Zaragoza, Calatayud, Tarazona o pequeñas localidades del valle del Jalón conservan torres y templos que explican cómo evolucionó este estilo durante siglos
En busca del sol de invierno: seis destinos más que agradables para un plan de pocos días
Si hay un lugar en España donde el mudéjar alcanza una personalidad propia y especialmente reconocible, ese es Aragón. No hablamos de un par de edificios aislados, sino de más de un centenar de ejemplos repartidos sobre todo por los valles del Ebro, el Jalón y el Jiloca. Iglesias, torres, palacios y antiguos monasterios que forman parte del paisaje urbano tanto en ciudades como Zaragoza o Teruel como en pequeñas localidades donde el ladrillo, el yeso, la cerámica y la madera marcan el perfil de cada casco histórico.
La palabra ‘mudéjar’ se utilizaba para referirse a los musulmanes que permanecieron en territorio cristiano tras la Reconquista, y su arquitectura es fruto directo de esa convivencia, con técnicas y formas de tradición islámica aplicadas a edificios promovidos por la sociedad cristiana. La importancia y la coherencia de este conjunto llevaron a la UNESCO a declarar en 1986 el mudéjar de Teruel como Patrimonio de la Humanidad, una protección que en 2001 se amplió a otros monumentos destacados de la comunidad.
Desde entonces, hablar del mudéjar aragonés no es solo hablar de un estilo artístico, sino de un paisaje cultural que aparece en grandes capitales y en pequeños pueblos. En este recorrido pasamos por algunos de los lugares donde mejor se entiende qué es, cómo surge y por qué sigue siendo uno de los grandes rasgos distintivos del patrimonio aragonés.
Qué es el mudéjar aragonés y qué lo hace diferente
Aunque el mudéjar existe en otros puntos de España, el de Aragón lo reconocemos fácilmente. Aquí el mudéjar se desarrolla entre los siglos XII y XVII, por lo que no es algo puntual ni una moda breve, sino una forma de construir que se mantiene durante siglos gracias a la continuidad de talleres especializados. Esa duración explica que hoy podamos hablar de un conjunto muy bien definido.
Uno de los rasgos más visibles es el uso del ladrillo como material principal. No solo por economía, sino también por la escasez de piedra en amplias zonas del territorio y por pura tradición constructiva. A partir de ahí, la decoración adquiere un peso fundamental: torres que recuerdan a los antiguos alminares islámicos, con estructura interior y escaleras entre muros, fachadas decoradas con dibujos geométricos de rombos, frisos de esquinillas, cerámica vidriada incrustada en tonos verdes y blancos, arcos mixtilíneos y cubiertas de madera pintadas con escenas religiosas, civiles o heráldicas.
En el espacio rural aparece además el modelo de iglesia-fortaleza, muy característico con muros robustos y aspecto defensivo. El mudéjar no sustituye a los estilos anteriores, sino que se integra en iglesias románicas, templos góticos o edificios ya influenciados por el Renacimiento, por lo que esa capacidad de adaptación se convierte en una de sus principales claves.
Teruel, la capital del mudéjar
Hablar del mudéjar aragonés obliga a empezar por Teruel. Fue aquí donde en 1986 la UNESCO reconoció por primera vez este patrimonio, incluyendo la torre, el cimborrio y la techumbre de la Catedral de Santa María de Mediavilla, además de las torres de San Pedro, San Martín y El Salvador.
La Catedral de Santa María de Mediavilla es una buena síntesis del estilo. Su torre, del siglo XIII, sigue el modelo de alminar adaptado a campanario cristiano, con decoración de ladrillo y cerámica. En el interior, la techumbre de madera pintada del siglo XIV es una de las mejor conservadas de Europa y ofrece un auténtico retrato de la sociedad medieval, con escenas religiosas, figuras fantásticas y representaciones de oficios. El cimborrio, ya del siglo XVI, demuestra que el mudéjar siguió activo incluso cuando el Renacimiento avanzaba en otros lugares.
Muy cerca están las torres de San Martín y El Salvador, ambas del siglo XIV, que repiten el esquema de torre-puerta con abundante decoración geométrica y cerámica verde y blanca. La de San Pedro, algo anterior, forma parte de un conjunto que incluye también claustro e iglesia. En pocas calles se concentra un conjunto que permite entender cómo funcionaba esta arquitectura y por qué Teruel se ha convertido en su imagen más reconocible.
Zaragoza: del palacio taifa al mudéjar urbano
Zaragoza ofrece otra perspectiva. Aquí el mudéjar no se entiende sin tener en cuenta la herencia islámica previa. El Palacio de la Aljafería, construido en el siglo XI como residencia taifa, es anterior al mudéjar cristiano, pero sus arquerías y yeserías influyeron en el desarrollo posterior del estilo en la ciudad.
La Seo del Salvador es uno de los mejores ejemplos de superposición de épocas. Levantada sobre la antigua mezquita mayor, combina románico, gótico, mudéjar y barroco. En el exterior, la Parroquieta y el cimborrio mudéjar forman parte de la ampliación de la declaración de Patrimonio Mundial de 2001.
En el casco histórico, la iglesia de San Pablo, con su torre octogonal de 66 metros, y la de la Magdalena muestran cómo el modelo de torre alminar se integró en la arquitectura urbana. Son edificios situados en antiguos barrios populares, lo que deja claro que el mudéjar no fue solo arquitectura monumental, sino también parte de la construcción cotidiana.
Calatayud y el paisaje de las iglesias-fortaleza
El valle del Jalón concentra otro de los grandes focos del mudéjar aragonés. En Calatayud, la colegiata de Santa María destaca por su torre octogonal y su claustro mudéjar. En la misma ciudad, las iglesias de San Andrés y San Pedro de los Francos completan un diseño urbano dominado por el ladrillo.
En los alrededores aparecen algunos de los mejores ejemplos de iglesia-fortaleza del siglo XIV. Santa María de Tobed, incluida también en la lista de Patrimonio Mundial, combina un exterior robusto y compacto con una rica decoración interior. En Cervera de la Cañada, la iglesia de Santa Tecla mantiene ese mismo carácter defensivo, mientras que en Torralba de Ribota, San Félix destaca por la variedad cromática de su decoración en ladrillo y cerámica.
Son edificios levantados en localidades pequeñas, pero con soluciones arquitectónicas complejas. En conjunto, muestran que el mudéjar no fue algo excepcional, sino una forma habitual de construir en buena parte del territorio.
Un estilo amplio y conectado
Más allá de los grandes núcleos, el mudéjar aparece repartido por muchas otras localidades. En Tarazona, la catedral de Santa María de la Huerta combina gótico y mudéjar en su cimborrio y su claustro. En Daroca, la torre de Santo Domingo de Silos y el palacio de los Luna reflejan la presencia del estilo tanto en arquitectura religiosa como civil.
En Utebo, Tauste, Montalbán o Mesones de Isuela, las torres mudéjares siguen marcando la silueta urbana con sus frisos de esquinillas y cerámica vidriada. En el valle del Jiloca, iglesias como la de San Martín de Tours en Morata de Jiloca o las torres de Báguena y Fuentes de Jiloca muestran la evolución tardía del estilo ya en el siglo XVI.
El resultado es un conjunto amplio y conectado, que no se limita a un solo enclave. Recorrer el mudéjar aragonés no implica seguir una ruta cerrada, sino entender que forma parte del paisaje de la comunidad. Está por todos lados, y esa presencia constante es lo que explica que hoy se considere uno de los patrimonios más singulares de Aragón.

Si la repostería europea es puro arte, la asiática no se queda atrás, y en concreto la georgiana tiene todos estos platazos
A nadie le amarga un dulce por Asia: los 5 postres más reconocidos en toda Armenia
Pocas cosas despiertan tanta unanimidad como un buen postre. Y si hablamos de los más célebres del continente asiático, Georgia juega en otra liga. Su historia culinaria, profundamente conectada con el vino, los frutos secos y la tradición rural, explica por qué los dulces georgianos combinan textura, frutos secos y mosto de uva con naturalidad. Aquí el postre forma parte de la mesa festiva y del famoso banquete georgiano, donde todo se comparte.
En este recorrido por la repostería georgiana asoman nombres que cualquier viajero ha visto —o probado—: el churchkhela, el gozinaki o el pelamushi, dulces que no se entienden sin el contexto local. Georgia puede dividirse por regiones montañosas o valles vinícolas, pero hay algo que la mantiene unida: su forma generosa de cerrar la comida con algo dulce y contundente.
1. Churchkhela
El dulce más emblemático del país. Nueces ensartadas en hilo y recubiertas de mosto de uva espesado, que luego se deja secar. Tiene aspecto de vela y es uno de los símbolos más reconocibles de la repostería georgiana.
2. Gozinaki
Dulce elaborado con nueces y miel, mezcladas y prensadas hasta formar una lámina sólida que se corta en porciones. Es típico de celebraciones navideñas y ocasiones especiales.
3. Pelamushi
Postre gelatinoso elaborado con mosto de uva espesado con harina o almidón. Tiene una textura suave y un sabor intenso a uva, muy ligado a la tradición vinícola del país.
4. Nazuki
Pan dulce especiado, aromatizado con canela y clavo. Se vende tradicionalmente en ciertas regiones y forma parte del recetario más popular.
5. Kada
Un dulce relleno de mezcla de harina y mantequilla, similar en concepto a otras preparaciones del Cáucaso. Es habitual en celebraciones y reuniones familiares.
Georgia demuestra que el postre puede ser fruto directo de la tierra. Sus dulces hablan de uva, de nuez y de una cocina donde lo dulce no se separa del vino ni de la conversación. A veces, entender un país empieza por algo tan simple como probar lo que cuelga secándose al sol.

De un campamento en Inglaterra a una organización femenina global que transformó el liderazgo juvenil en los Estados Unidos
Esta fue la primera red social de la historia: la descubren en los 'grafitis' de las ruinas de Pompeya
Si has visto una película o serie americana, seguro que te suena la escena: niñas con uniforme verde oliva, fajín lleno de insignias y cajas de galletas llamando a la puerta. Las Girl Scouts forman parte del imaginario colectivo de Estados Unidos. Pero ¿de dónde salen realmente? ¿Son lo mismo que los scouts de toda la vida? La respuesta es más interesante de lo que parece.
El origen hay que buscarlo en el nacimiento del movimiento scout moderno. A comienzos del siglo XX, el militar británico Robert Baden-Powell organizó en 1907 un campamento experimental en la isla de Brownsea, en Inglaterra. Aquella experiencia y su libro Scouting for Boys sentaron las bases de un movimiento juvenil que combinaba vida al aire libre, disciplina, compañerismo y formación en valores.
El éxito fue inmediato. Pero había un detalle: el movimiento estaba pensado para chicos. Eso duró poco.
Cuando las chicas dijeron: “nosotras también”
En 1909, durante un gran encuentro scout en Londres, apareció un grupo de chicas uniformadas que exigían participar. Aquello no fue una anécdota simpática: fue una declaración de intenciones. La presión llevó a la creación de una organización paralela para niñas, impulsada por Agnes Baden-Powell, hermana del fundador. En Reino Unido nacieron así las Girl Guides.
El concepto cruzó pronto el Atlántico. Y aquí entra en escena un nombre clave: Juliette Gordon Low. En 1912 fundó en Savannah, Georgia, la primera tropa femenina estadounidense. No eran muchas —apenas dieciocho niñas— pero sembraron lo que hoy es una de las organizaciones juveniles más influyentes del mundo: las Girl Scouts of the USA.
Mucho más que vender galletas
Aunque el cine haya popularizado la imagen de las galletas —que, por cierto, se convirtieron en una herramienta histórica de financiación y aprendizaje empresarial— el movimiento va mucho más allá. Desde su origen, las Girl Scouts apostaron por algo bastante revolucionario para la época: formar a las niñas en liderazgo, independencia económica, toma de decisiones y servicio comunitario.
Mientras el mundo de principios del siglo XX limitaba el papel femenino al ámbito doméstico, ellas estaban aprendiendo primeros auxilios, orientación en la naturaleza y trabajo en equipo. No era poca cosa.
Con el tiempo, el movimiento se internacionalizó y hoy existe una asociación mundial que agrupa a organizaciones femeninas scouts de más de 150 países. Aunque los nombres varían —Girl Guides, Girl Scouts, guías, exploradoras— el espíritu es común: educación en valores, autonomía y compromiso social.
¿Y qué tiene que ver todo esto con el Día Mundial de los Scout?
El 22 de febrero se celebra el Día Mundial de los Scout, fecha que coincide con el nacimiento de Baden-Powell. Curiosamente, también es una fecha clave para el movimiento femenino, que celebra ese mismo día el llamado World Thinking Day, una jornada para reforzar la conexión global entre guías y scouts de todo el planeta.
Así que la próxima vez que veas en pantalla a un grupo de niñas organizando un campamento o vendiendo cajas de galletas con una sonrisa estratégica, ya sabes que no es solo un recurso de guion. Es la herencia de más de un siglo de historia, de chicas que quisieron tener su propio espacio en un movimiento que empezó siendo masculino… y que acabaron transformando por completo.
Porque si algo han demostrado las Girl Scouts es que no eran un apéndice del escultismo original. Eran —y son— una revolución silenciosa en uniforme verde.

Frente a la Lonja de la Seda, este espacio histórico sigue siendo un punto de encuentro clave para la venta de productos frescos y la cultura gastronómica valenciana
La obra maestra del gótico civil europeo, reconocida por la UNESCO y que puedes disfrutar en el corazón de València
El centro histórico de València alberga un espectacular espacio que combina actividad comercial y referencias culturales dentro del tejido urbano. Este lugar funciona como punto de encuentro tanto para residentes como para visitantes, ofreciendo acceso a productos frescos y locales. La ubicación central permite que el mercado se integre con otras edificaciones significativas de la ciudad y actúa como eje dentro de la vida urbana, reflejando la interacción entre comercio, arquitectura y cultura alimentaria.
La importancia de este espacio no se limita a su función comercial. Su construcción y diseño responden a la evolución histórica de la ciudad, reflejando cambios en la población, en la organización del comercio y en la planificación urbana. La edificación mantiene una continuidad de actividad desde principios del siglo XX, demostrando que los mercados pueden conservar su relevancia a lo largo del tiempo al adaptarse a las necesidades tanto de los compradores locales como de los visitantes.
Mercado Central de Valencia: espacio funcional y cultural
El Mercado Central de València se encuentra frente a la Lonja de la Seda y forma parte del conjunto de edificios históricos de la plaza. Construido en 1914, ha sido reconocido como Bien de Interés Cultural y está considerado como uno de los mayores centros de venta de productos frescos de Europa.
La estructura combina ladrillo, hierro, cerámica y cristal, con una bóveda principal que alcanza aproximadamente 30 metros de altura. Su arquitectura modernista integra elementos decorativos como vidrieras y azulejos, mientras que la distribución interior sigue principios racionalistas, con calles rectilíneas atravesadas por vías principales que facilitan la circulación de compradores y comerciantes.
El mercado alberga más de 300 puestos que ofrecen productos de origen local e importado. Entre ellos destacan pescados y mariscos procedentes del litoral valenciano y frutas y hortalizas cultivadas en la huerta. Esta concentración de productos convierte al edificio en un referente gastronómico de la región, donde la actividad comercial refleja la producción agrícola y pesquera de València y permite observar la variedad y abundancia de alimentos disponibles en la ciudad.
La relevancia del mercado no se limita a la compra de productos. Su diseño y su ubicación lo integran en el contexto urbano junto a otros monumentos históricos, como la Lonja de la Seda y la Iglesia de los Santos Juanes. Esta integración evidencia cómo la arquitectura modernista puede coexistir con el entorno histórico, al tiempo que permite que el edificio funcione como espacio operativo para la venta de alimentos y como punto de interés para visitantes que recorren València.
A lo largo de más de un siglo, el Mercado Central ha mantenido su papel como punto de referencia para residentes y visitantes. La combinación de actividad diaria, organización de puestos y arquitectura ha consolidado su importancia dentro de la ciudad. Su función como espacio de comercio de productos frescos, junto con su valor cultural y arquitectónico, continúa situándolo como un lugar central en la vida urbana y en la identidad gastronómica de València.