
Ha firmado un convenio de colaboración gratuito con el Govern para, gracias a la Inteligencia Artificial, actuar rápidamente contra los delitos ambientales. El año pasado sacó un sistema para tocar el ukelele para personas con discapacidad. “Mi objetivo es la solución, no lo hago por el dinero”, comenta
Los espeleólogos, en lucha por los restos fecales de una urbanización de lujo sobre una de las cuevas más valiosas de Mallorca
No más inspectores deambulando sin un objetivo fijo, intentando separar el grano de la paja. Es el objetivo del Govern, que, a partir del mes de marzo, presentará una novedosa herramienta que permitirá localizar cualquier vertido sólido ilegal, en su mayoría proveniente del sector de la gestión de residuos. Cuando los inspectores salgan a la calle a hacer su trabajo ya contarán con los datos exactos del lugar donde se ha cometido el delito y del volumen del mismo y, por lo tanto, podrán actuar con más diligencia.
Un convenio gratuito firmado con la empresa Elohawk S.L por un periodo inicial de seis meses ampliable a dos años permitirá utilizar esta herramienta basada en Inteligencia Artificial, en desarrollo continuo, que detectará todos los vertidos sólidos, vía satélite, en cualquier emplazamiento que se encuentren. Su desarrollador, fundador y CEO de Elohawk S.L., Eduardo López, asegura a elDiario.es que, con este método, “que ya está siendo solicitado a nivel nacional y europeo, no va a quedar ningún vertido sin identificar, lo que facilitará la labor inspectora y sancionadora”.
A López le surgió la idea trabajando. Es instructor de procedimientos sancionadores en un organismo dependiente de la Conselleria de Industria. “A raíz de hablar con los inspectores y ver la situación actual de los únicos medios que había para detectar los vertidos ilegales, que es básicamente actuar por denuncias o por inspecciones aleatorias, me pareció que era tremendamente ineficiente y que no íbamos a poder abarcar, ni de lejos, la realidad de los vertidos en Balears. Esta herramienta que he diseñado es capaz de localizar estos desechos ilegales, en su mayoría escombros, en cualquier punto, por muy escondido que se encuentre”, explica a elDiario.es.
A raíz de hablar con los inspectores y ver la situación actual de los únicos medios que había para detectar los vertidos ilegales, que es básicamente actuar por denuncias o por inspecciones aleatorias, me pareció que era tremendamente ineficiente y que no íbamos a poder abarcar, ni de lejos, la realidad de los vertidos
Eduardo López — CEO de Elohawk S.L
Para confeccionar esta startup se han utilizado imágenes aéreas del Instituto Cartográfico del archipiélago y del Plan Nacional de Ortofotografía Aérea, que se renuevan cada dos años, para entrenar una serie de inteligencias artificiales. “Yo mismo las he diseñado para que pudiesen hacer lo que básicamente puedo hacer yo buscando los residuos, pero de una manera mucho más eficiente, en grandes extensiones de terreno y así tener una imagen real de cómo está la situación”, asegura López.
El procesamiento de todos los datos obtenidos es la clave del éxito de esta nueva herramienta. “Utilizo arquitecturas conocidas –estructuras de IA– y arquitecturas propias que he creado yo de visión por computación para procesar todos los datos. Ya son más de 360 mil imágenes de toda España con las que estoy trabajando. Con ellas he creado una serie de máscaras que son la localización precisa de la información que me dan esas imágenes. De ellas tengo 30.000 también”, explica el desarrollador.
“Para que se puedan hacer una idea, en 2025 teníamos un total de 114 denuncias por vertido de residuos o gestión incorrecta de los mismos. Entendemos que hay muchos más quebrantamientos de la ley. Obtendremos una cuantificación en cada uno de los puntos”, explican desde la Conselleria de Industria. Los datos aportados por la Administración podrán ser tratados por Elohawk S.L. con fines estrictamente vinculados al proyecto. La empresa, por su parte, informará periódicamente sobre la evolución del sistema y los resultados obtenidos.
López asegura que, hasta el momento, ya se han detectado “más de 1.000 puntos de vertidos ilegales”. La aplicación ya ha sido solicitada por otra Comunidad Autónoma, a pesar de que aún no se ha presentado oficialmente. “Las negociaciones están ya muy avanzadas. Además, esta semana se ha interesado un país de la Unión Europea. La idea es implantarlo en toda Europa”, relata López sin querer concretar más hasta el momento y muy satisfecho con los resultados que está pudiendo obtener hasta la fecha.
Ha sido una labor titánica la que López ha llevado a cabo desde hace unos 10 meses. “Todo mi tiempo libre, el 100% del tiempo cuando salgo del trabajo, lo he dedicado a esto. Casi de manera obsesiva y compulsiva”, advierte. “Veo un problema y automáticamente me pongo a buscar la solución. Es mi manera de ver la vida”, asegura a elDiario.es. Hace meses salió a la luz otro de sus inventos, que le estará haciendo la vida más fácil a muchas personas: un sistema para tocar el ukelele para personas con discapacidad. “Mi objetivo es la solución, no lo hago por el dinero”, apostilla.
Todo mi tiempo libre, el 100% del tiempo cuando salgo del trabajo, lo he dedicado a esto. Casi de manera obsesiva y compulsiva. Veo un problema y automáticamente me pongo a buscar la solución. Es mi manera de ver la vida
Eduardo López — CEO de Elohawk S.L
“Ahora los vamos a cazar”
Según especifica el CEO de Elohawk S.L. en conversaciones con este diario, el departamento en el que trabaja como funcionario tiene la suficiente capacidad inspectora para hacer frente a la cantidad de procesos que se pudieran derivar del uso de esta herramienta. “Hay personal suficiente para hacer el trabajo, lo que no había era una sistema fiable para que pudieran desarrollar su labor con más eficacia. Es increíblemente ineficiente poner a cientos de inspectores a buscar porque, entre otras cosas, no sabes dónde están los residuos. El problema es que no existía una herramienta que te permitiese detectarlo en grandes extensiones. Ahora, puedes ver el sitio exacto donde están, el área que ocupan y hacer una estimación de su volumen. Por lo tanto, puedes priorizar a cuáles ir primero”, concreta.
Es increíblemente ineficiente poner a cientos de inspectores a buscar porque, entre otras cosas, no sabes dónde están los residuos. El problema es que no existía una herramienta que te permitiese detectarlo en grandes extensiones. Ahora, puedes ver el sitio exacto donde están, el área que ocupan y hacer una estimación de su volumen. Por lo tanto, puedes priorizar a cuáles ir primero
Eduardo López — CEO de Elohawk S.L.
Por su parte, fuentes de la Conselleria de Industria aseguran a elDiario.es que, hasta ahora, se actúa de oficio cuando en visita rutinaria se detecta que hay “algo” al margen de la ley. “Se pone en conocimiento, a través de actas, de la policía local, del SEPRONA y de los agentes de Medio Ambiente, con los que hay acordados un plan de inspección. Una vez recibida la denuncia, se informa y se procede a corroborar presencialmente la existencia de este residuo ilegal. Se inicia un expediente sancionador donde se exponen los hechos comprobados y, en base a la ley, se cuantifican las acciones. Después hay un periodo de alegaciones”, especifican.
La Ley de Residuos, tanto la balear como la nacional, da la potestad de inspección y sanción ante incumplimientos de la ley por cuestiones de vertidos ilegales a la Conselleria de Industria balear, de la que depende la Dirección General y el Departamento de Residuos, que cuenta con un servicio jurídico que instruye los expedientes sancionadores.
En cuanto a los responsables de estos vertidos, López asegura que los escombros no solo proceden de obras ilegales, como en un principio se podría pensar, sino de la gestión de los residuos por parte de obras totalmente legales. “Las constructoras normalmente contratan a otras empresas que se dedican al tratamiento de los escombros. Sin embargo, estas empresas de gestión de residuos no están haciendo las cosas como corresponde. Lo estamos viendo”, asegura.
“Algunas empresas de gestión de residuos, que cobran a las constructoras por deshacerse de ellos, vierten el escombro en terrenos no aptos para este fin y en muchos casos sin permiso de la propiedad. Los mismos transportistas en lugar de llevar los residuos a la planta de tratamiento correspondiente, los arrojan ilegalmente. La finalidad de esta picaresca es ahorrarse este coste. Pero ahora los tenemos localizados”, afirma López.
Algunas empresas de gestión de residuos, que cobran a las constructoras por deshacerse de ellos, vierten el escombro en terrenos no aptos para este fin y en muchos casos sin permiso de la propiedad. Los mismos transportistas en lugar de llevar los residuos a la planta de tratamiento correspondiente, los arrojan ilegalmente
Eduardo López — CEO de Elohawk S.L
“Además, el daño no es solo para el medio ambiente, sino también para las personas a las que les vierten residuos en sus propias parcelas sin conocimiento. En estos casos la ley les obliga a retirarlos, pero no se les sanciona como al que pillamos vertiendo directamente”, precisa el CEO de Elohawk S.L. “La aplicación te permite localizar a gestores de residuos que no están actuando como se debe. Hay muchos casos de este tipo, lo he podido comprobar en las imágenes y ahora los vamos a cazar. Puedes ver que hay maquinaria en las parcelas para mover estos residuos, por ejemplo; los indicios son muchos”, explica sin querer concretar más detalles.
“La nueva herramienta también detecta residuos de aparatos eléctricos, electrónicos, montones de asfalto… No podemos detectar un vertido de líquidos, pero al identificar los residuos, normalmente, ya puedes detectar el resto de vertidos por el estado del suelo. Sería un hilo del que tirar”, argumenta.
Competencia desleal
Además, estos incumplimientos de la Ley de Residuos producen una competencia ilegal en el sector. “Los que gestionan peor cobran más barato a costa del medio ambiente y de todos nosotros. Esto tiene que parar”, urge el fundador de Elohawk S.L. López asegura que, asimismo, la posible demora de las sanciones en los casos de las empresas o particulares que cometan este tipo de delitos no es lo más importante. “Porque las multas van a llegar tarde o temprano. Además, los delitos van a empezar a disminuir si ya saben que estamos viéndolos y vigilándolos”, argumenta.
El desarrollador de esta startup prevé que, dados los resultados que se están obteniendo en el proceso de cruce de datos e imágenes, las instancias de inspecciones se van a disparar. “Una vez identificados los puntos, se ponen los datos al servicio de las administraciones públicas para que los ayuntamientos puedan actuar en el marco de su propio municipio”, explica.
Cuando comience a funcionar la startup se calibrará el sistema a través de una inspección de los primeros puntos para verificar que la herramienta está funcionando bien. “Una vez que tengamos todos estos datos, propondremos una campaña específica, empezando por los más graves, para iniciar los expedientes sancionadores que correspondan”, añade el desarrollador de la herramienta.
De los 114 expedientes abiertos en 2025 por vertidos ilegales por parte de la Conselleria de Industria del Govern balear, 35 han sido ya efectivamente sancionados. Un total de 92 de ellos están en estos momentos en periodo de alegación, según la Conselleria de Industria.

Si la repostería europea es puro arte, la asiática no se queda atrás, y en concreto la surcoreana tiene todos estos platazos
A nadie le amarga un dulce por Asia: los 5 postres más reconocidos en todo Japón
Pocas cosas despiertan tanta unanimidad como un buen postre. Y si hablamos de los más célebres del continente asiático, Corea del Sur juega en otra liga. Su historia culinaria, muy ligada al arroz, las legumbres y la fermentación, explica por qué los postres surcoreanos apuestan más por la textura y el equilibrio que por el azúcar puro. Aquí lo dulce acompaña celebraciones, rituales y comidas familiares, y estos cinco clásicos son una buena muestra.
En este recorrido por la repostería surcoreana asoman nombres que cualquier viajero ha escuchado —o probado—: los tteok, el bingsu o el yakgwa, dulces que forman parte del paisaje cotidiano. Corea del Sur puede dividirse por generaciones o regiones, pero hay algo que la mantiene unida: su manera tranquila y ritual de entender el postre.
1. Tteok
El gran pilar de la repostería coreana. Son pasteles de arroz que pueden adoptar múltiples formas, colores y rellenos. Se consumen en festividades, celebraciones familiares y rituales tradicionales, y representan buena suerte y prosperidad.
2. Yakgwa
Un dulce tradicional elaborado con harina de trigo, miel, aceite de sésamo y jengibre. Se fríe y luego se empapa en almíbar, logrando una textura densa y aromática. Está muy ligado a ceremonias y festividades.
3. Songpyeon
Una variedad de tteok con forma de media luna, rellena de pasta dulce de sésamo o judía. Es típico del festival de Chuseok y tiene un fuerte simbolismo relacionado con la cosecha y el paso del tiempo.
4. Bingsu
Postre frío elaborado con hielo finísimo y diferentes toppings, tradicionalmente judía dulce y fruta. Aunque hoy existen versiones modernas, su base tradicional sigue siendo uno de los dulces más consumidos en verano.
5. Hotteok
Panqueques fritos rellenos de azúcar moreno, nueces y canela. Son un clásico de la comida callejera, especialmente en invierno, y representan la cara más popular y accesible del dulce coreano.
Corea del Sur demuestra que el postre no siempre busca intensidad. Sus dulces hablan de equilibrio, de textura y de tradición compartida, y recuerdan que en muchas culturas lo dulce se disfruta sin prisas y sin excesos. A veces, entender un país también pasa por morder algo blando, templado y sencillo.

El libro 'Tempo de correspondencia' recoge un intercambio de cartas en el que los autores gallegos reflexionan sobre sus obras en marcha, el lugar de origen o cómo los trastornos de salud mental afectaron a su escritura
Hemeroteca - La historia de las voces bajas de la emigración gallega que le valió a Xesús Fraga el Premio Nacional de Narrativa
Una de las últimas cartas recogidas en Tempo de correspondencia la firma Xesús Fraga. Extensa, sutil y nada sensacionalista, en ella vuelve a uno de los asuntos recurrentes de su intercambio epistolar con el poeta y narrador Xerardo Quintiá: “Sabes bien que una de las armas que la Negra Sombra empleó arteramente contra mí fue negarme la capacidad de leer y escribir”. El escritor que ganó el Premio Nacional de Narrativa en 2021 por la emotiva historia de migrantes gallegos en Inglaterra Virtudes (e misterios) padeció después una severa depresión -la bautiza Negra Sombra, en honor al poema de Rosalía d eCastro-, su vida profesional giró y tardó en recuperar la escritura. “Detenerte en el medio del barullo y ponerte a escribir con la certeza, con la total certeza, de que en este caso por lo menos vas a tener un lector me ha resultado reconfortante”, le responde Quintiá, que sufrió la misma enfermedad unos meses antes y, al igual que Fraga, encontro en estos escritos una suerte de terapia.
La depresión y su relación con el oficio de la literatura es uno de los hilos principales de los que van tejiendo el libro. Ni de lejos el único. Y, aun así, se encuentra en el origen de Tempo de correspondencia (Xerais, 2026, en gallego; en castellano a la vuelta del verano en Amparo y Rosita). “Recuerdo haber ido a Betanzos (A Coruña) a tomar algo con Xesús y su pareja, Ana”, explica Quintiá (Friol, Lugo, 1970) a elDiario.es, “yo estaba de baja por depresión. Él, a punto de entrar. Tuvimos una conversación en la que hubo una voluntad de comunicación profunda. Creo que esa fue la semilla”. No tardó mucho en remitir un correo a Fraga (Londres, 1971) con el asunto “¿Te animas?” y la primera de las cartas del volumen. Este se sintió interpelado, admite. Cuando habían cruzado cuatro o cinco, siempre en tono íntimo y conversacional -“son cartas, no Flaubert, no hay que repasar mil veces cada frase”, sostiene Fraga-, en absoluto descuidado, se dijeron “aquí hay un libro”.
En el taller
“En estos meses también reflexionado sobre cómo eso que nos hace creativos (la capacidad de asociación, de observación, la sensibilidad y la empatía) también es lo que nos hace más vulnerables”, escribe Fraga en su primera respuesta, “y nos deja expuestos ante enfermedades como las que nos lastimaron en el último año”. Cuando la correspondencia empieza, sin embargo, lo más negro de la Negra Sombra ha quedado atrás. La literatura vuelve a fluir. Un inédito sobre el que trabaja Xesús Fraga acompaña uno de sus correos. “Era inevitable hablar de lo que estamos haciendo, de nuestros proyectos. Si no, habría una carencia enorme”, dice Quintiá. En su caso, una novela sobre el lugar al que vuelve una y otra vez su literatura, Fornelos, una pequeña aldea en su Friol natal, y que cambia de títuo en el transcurso de estas cartas: de Parte do paraíso a Onde os salgueiros medran [Donde los sauces crecen].
Fraga confiesa por su parte los desvelos a los que lo ha conducido Peto de ánimas, una narración dividida en ocho partes que amenaza con desbordar a su autor, cuenta a este periódico con cierta resignación. También se refiere a Bach: se documenta para un ensayo sobre el músico que formará parte de la colección de libro-discos de la Real Filharmonía de Galicia. Y le cuenta a Quintiá cómo es su taller de escritura, un habitáculo de seis metros cuadrados, sin iluminación ni ventilación natural, en el que ha colocado una puerta de cocina de Ikea sobre dos caballetes a modo de mesa. Lo acompañan fetiches -una foto de Betanzos tomada por su admirado Blanco Amor, un dibujo de Tàpies, una reproducción de Riña de gatos de Goya- y materiales de trabajo, libros, fotos. Quintiá replica: escribe en cualquier parte, la especie se adapta, él es viajante. “Escribo en cafeterías. Escribo en el coche. Escribo en hoteles. Escribo en Fornelos. Y lo hago en el portátil y en cuadernos”, asegura.
Fornelos y Betanzos
Fornelos. La pequeña aldea de una parroquia del Concello de Friol es uno de los núcleos de su escritura. Al que dedicó el ciclo Fornelos & Fornelos (2011-2019), tres libros de poemas que de alguna manera ilustran ese “aguantar los nombres que aprendí de niño” con el que define su obra en una de las cartas. Xesús Fraga, cuya Virtudes (e misterios) bucea en las voces bajas de la historia migrante, su propia historia familiar, siente algo próximo a la envidia (sana). “Xerardo tiene ese sitio mágico, un ancoradoiro [lugar donde echar el ancla] muy firme. Yo no tengo esa geografía en la que el tiempo se para y todo encaja”, aduce. Su relación con Betanzos, de donde proceden sus padres y donde reside, es de otra naturaleza, contradictoria, por momentos tensa. Es un hijo de la emigración, al fin y al cabo, y su sentido de la pertenencia, móvil. Lo trata, también, en Virtudes (e misterios). “La historia de la humanidad no deja de ser la de una migración perpetua. No creo en los esencialismos, pero, si hay uno en el que acredito, es este”, le dice a Quintiá
“Escribir es una manera de volver la vista atrás. No sé si hay un desajuste con el paso del tiempo”, se extiende Quintiá, “pero sí hay un análisis de la memoria. Y una grieta entre lo que somos y lo que creemos ser que la escritura aborda”. Su epistolario explora cómo el pasado y los recuerdos determinan la literatura. La de ambos. Aunque propuestas formalmente distantes, cierto realismo lírico “casi sin ficción” en el caso de Fraga, mayor querencia por el radicalismo formal en el de Quintiá, sí se adentran en algunos territorios análogos: la memoria, el origen, la subalternidad, la infancia, las transformaciones. Y una alergia a la velocidad desbocada del mundo moderno. “Intuyo que buena parte de las neurosis contemporáneas tienen que ver con que todo se ha acelerado muchísimo en poco tiempo y nuestros cerebros no son capaces de adaptarse”, expone Fraga.
Adiós al periodismo
A él le sucedió algo así con el periodismo, al que dedicó 28 años y medio de sus 55 de vida. Lo abandonó y califica esa decisión como su “línea de sombra”, en homenaje a la magnífica nouvelle de Conrad. Le escribe a Quintiá: “Cruzar ese paso fronterizo [abandonar la profesión] podemos atribuírselo, en última instancia, a la Negra Sombra. Digamos que fue una de las cláusulas de nuestro acuerdo cuando llegamos a un pacto de no agresión”. “Si había un problema, estaba en mí y no en el periodismo”, se extiende al margen del libro, “pero el oficio ha cambiado muchísimo. Las estadísticas en tiempo real influyen en la orientación de los contenidos. Yo me sentía como el gran fingidor de Pessoa, ya no encajaba”. Y eso que el periodismo está al fondo de Tempo de correspondencia: los corresponsales se conocieron cuando Xesús Fraga, entonces reportero de La Voz de Galicia en Lugo, entrevistó a un autor novel, Xerardo Quintiá, que acaba de publicar su primera novela, Finísimo po nas ás (1997) [Finísimo polvo en las alas].
Atravesada de libros y películas y música, esta conversación escrita y múltiple no obedecía a ningún plan más que, dice Quintiá, el de “hablar y comunicarse” tras una experiencia difícil. Fuera de las cartas no hablaban de las cartas. Fraga acaba por resumirlo con una idea prestada de un colega, Enrique Vila-Matas: “Somos de esa clase de escritores que escriben de las cosas para no tener que hablar de ellas”.

Arbeca y Les Garrigues se tiñen de blanco y rosa en uno de los espectáculos naturales más efímeros y fotogénicos del invierno
Más allá del Valle del Jerte: los destinos de España para disfrutar de la floración
No hace falta viajar a Japón ni esperar a los cerezos de Kioto para hablar de sakura. En Cataluña, el equivalente emocional —y paisajístico— llega cada año con la floración de los almendros en Cataluña, un fenómeno breve, delicado y absolutamente hipnótico que este 2026 se ha adelantado unas semanas. Y hay un lugar donde se vive con una intensidad especial: Arbeca, en pleno corazón de Les Garrigues.
Arbeca, cuando el invierno se rinde
Cada febrero, los campos que rodean Arbeca se transforman. Allí donde durante meses solo hubo troncos retorcidos y tierra seca, de pronto aparece un mar de flores blancas y rosadas que lo cambia todo. La floración de los almendros en Cataluña no solo anuncia que el frío empieza a aflojar, también convierte esta zona de Les Garrigues en uno de los paisajes más bellos —y más frágiles— del año.
El almendro es el primer frutal mediterráneo que se atreve a florecer. Lo hace cuando aún no está claro si el invierno ha terminado del todo, y quizá por eso su belleza tiene algo de desafío. En Arbeca, además, muchos de estos árboles son centenarios, con troncos gruesos y retorcidos que contrastan con la delicadeza casi japonesa de la flor.
Cuando cae la tarde y llega la llamada hora dorada, el espectáculo se vuelve todavía más intenso. El sol se cuela entre las raíces, las sombras se alargan y el paisaje adquiere una calma casi irreal. No es exagerado decir que aquí la sakura en Cataluña tiene acento propio.
Los mejores paisajes de almendros en flor
La singularidad de Arbeca no está solo en la cantidad de almendros, sino en cómo se distribuyen sobre una meseta abierta que permite que la luz del atardecer lo inunde todo. Las zonas más recomendables para pasear —siempre por caminos autorizados— son el Pla de la Floresta, el Pla de les Encinas, el Pla de Castellots y el Pla de les Borges.
En todos ellos, los almendros en flor en Arbeca dibujan un paisaje continuo, sin grandes desniveles, perfecto para caminar sin prisas, ir en bicicleta o simplemente detenerse a mirar. Es uno de esos lugares donde no pasa nada y, precisamente por eso, pasa todo.
Ruta de los almendros en flor: una escapada sencilla
La llamada Ruta de los Almendros en Flor es una de las formas más accesibles de disfrutar de este fenómeno. Parte del camino pavimentado entre Arbeca y la Floresta y recorre varios de los puntos más fotogénicos de la zona. Es una ruta fácil, apta para todos los públicos, y permite entender por qué Les Garrigues se ha convertido en un referente de la floración de los almendros en Cataluña.
El tramo entre Arbeca y la Floresta es, sin duda, el más espectacular: grandes extensiones de árboles en flor creando una explosión de blancos y rosas. Para quienes busquen algo más tranquilo, la carretera hacia Els Omellons ofrece campos más pequeños pero con una sensación de intimidad muy especial.
Conviene recordarlo: el acceso es libre, pero solo se puede entrar en terrenos señalizados. Este paisaje es tan bonito como vulnerable.
Mucho más que flores: una escapada a Les Garrigues
Aprovechar la ruta de los almendros en flor es también una excusa perfecta para descubrir Les Garrigues con calma. Una comarca extensa, poco poblada y marcada por campos de olivos que producen una de las variedades de aceite más apreciadas del mundo. Aquí no hay prisas ni grandes multitudes, algo que se agradece especialmente en temporada de floración.
La capital comarcal, Les Borges Blanques, y los pequeños pueblos del entorno mantienen ese equilibrio entre vida rural y paisaje que hace que la escapada funcione tanto en familia como en solitario. Y aunque la floración es efímera —febrero y principios de marzo suelen ser el mejor momento—, la sensación de haber llegado “a tiempo” se queda durante semanas.
Cuando Cataluña también florece
Febrero y marzo son meses clave para ver florecer almendros, melocotoneros y, más adelante, cerezos en distintas comarcas catalanas. Pero Arbeca tiene algo especial. Quizá sea la antigüedad de sus árboles, quizá la luz, quizá el silencio. O quizá sea que aquí la sakura en Cataluña no se vende como postal, sino que se vive como lo que es: un recordatorio breve y hermoso de que el ciclo vuelve a empezar.
Y eso, aunque solo dure unos días, siempre merece la escapada.

La ceremonia de Punxsutawney observa a la marmota Phil al salir de su madriguera para determinar si el invierno continuará o la primavera llegará pronto
Año Nuevo Chino 2026: cuándo se celebra, qué animal lo rige y qué significa
Cada inicio de febrero, numerosas comunidades de Estados Unidos y Canadá conmemoran el Día de la Marmota, una tradición que combina la observación de la naturaleza con prácticas culturales heredadas de Europa. La jornada se centra en el comportamiento de una marmota que despierta de su hibernación y cuya reacción se interpreta para anticipar la duración del invierno y la llegada de la primavera. A lo largo de los años, esta celebración ha adquirido relevancia tanto local como mediática, atrayendo la atención de visitantes y curiosos que se concentran para presenciar la ceremonia.
La festividad refleja cómo antiguas costumbres europeas se adaptaron a contextos americanos, incorporando animales nativos y prácticas comunitarias en rituales de observación estacional. Aunque las predicciones de la marmota carecen de base científica, la tradición se ha mantenido durante más de un siglo, consolidándose como un evento cultural que integra folclore, historia y vida comunitaria.
Cuándo se celebra el Día de la Marmota 2026
Como en años anteriores, el Día de la Marmota se conmemora el 2 de febrero, fecha que en 2026 cae en lunes. La celebración tiene repercusión en distintas partes de Norteamérica, pero su principal foco se encuentra en Punxsutawney, Pennsylvania, localidad donde reside la marmota Phil. Durante la ceremonia, los vecinos y visitantes se concentran alrededor del hogar del animal para observar sus movimientos al despertar de la hibernación.
Según la tradición, si Phil al salir de su madriguera ve su sombra, regresará a su refugio, indicando que el invierno se prolongará seis semanas más. Por el contrario, si no percibe su sombra, permanecerá fuera y se interpreta que la primavera se acerca de manera inminente. La interpretación del comportamiento de la marmota depende de las condiciones meteorológicas de la mañana, y la ceremonia se realiza temprano para que los resultados se consideren precisos dentro del marco de la tradición.
Cuál es el origen del Día de la Marmota
El Día de la Marmota tiene raíces en antiguas tradiciones europeas que combinaban observaciones de la naturaleza con celebraciones religiosas. Algunos historiadores señalan que en la antigua Roma se utilizaban erizos para predecir la duración del invierno. Con la caída del Imperio Romano, la fecha del 2 de febrero se asoció con la festividad cristiana de La Candelaria, que conmemoraba la presentación de Jesús en el Templo y la purificación de la Virgen. Durante esta celebración, se encendían velas en iglesias y hogares para pedir que el clima permaneciera estable durante el resto del invierno.
En Alemania, esta tradición se fusionó con la observación de animales hibernantes como el tejón, cuyo comportamiento servía para anticipar cambios en el clima. Posteriormente, los colonos alemanes que se asentaron en Estados Unidos durante el siglo XVIII trasladaron estas costumbres al continente norteamericano. Al no encontrar tejones ni erizos locales, eligieron marmotas para continuar la práctica de observar la hibernación y la reacción del animal a la luz solar como indicador de la duración del invierno.
En Pensilvania, esta costumbre se consolidó y se transformó en la celebración anual conocida hoy como el Día de la Marmota. Los registros históricos señalan que las familias de ascendencia alemana realizaban predicciones meteorológicas con marmotas desde al menos 1841. Con el tiempo, la festividad se extendió y se popularizó, convirtiéndose en un evento reconocido que combina elementos de herencia europea con la fauna local y la tradición comunitaria estadounidense.