
El poeta británico convirtió el pequeño pueblo mallorquín de la Serra de Tramuntana en un epicentro artístico. Tras su muerte, aquel paraíso bohemio se transformó en un ejemplo de gentrificación y en la victoria aplastante del mercado sobre la cultura
Vida y muerte de Ramon Llull, el 'Doctor Illuminatus'
Deià, un pequeño pueblo encaramado en la Serra de Tramuntana mallorquina, se convirtió durante buena parte del siglo XX en un inesperado epicentro de creación artística. Poetas, pintores y músicos con hambre de libertad y belleza encontraron entre sus bancales de olivos, ásperas calas y sus cielos diáfanos un espacio donde la vida recuperaba un ritmo que en otros lugares se estaba perdiendo bajo el asfalto y la prisa.
Entre todos los forasteros que llegaron a Mallorca, uno marcó la diferencia: Robert Graves, el poeta británico que, en 1929, dijo “Adiós a todo aquello” —título de su autobiografía— y se refugió en este rincón mallorquín para reconstruir su vida y su obra. Pero la historia de Deià no es la de un paraíso inmutable. A lo largo del siglo XX estuvo a la vanguardia de muchas cosas, también de la gentrificación que más tarde se extendería por toda Mallorca.
Con la música como hilo conductor, Tomás Graves, el hijo pequeño del poeta, ha tejido en Afinando al alba (Libros del Kultrum, 2025) una crónica de la evolución social y emocional de España y Mallorca, donde Deià aparece como un microcosmos que anticipa la tensión entre la autenticidad y la turistificación, entre el arte como forma de vida y el mercado convertido en espectáculo.
Tomás, músico y escritor, concluye estas memorias —recién editadas en español— en el año 1992, evitando narrar lo que confiesa que “le da mucha pena”: haber sido testigo de la transformación de aquel Deià, que fue un laboratorio de libertad creativa, en un escenario donde la bohemia se convirtió en marca y las casas donde se imprimía poesía pasaron a ser objeto de especulación.
La especulación inmobiliaria, la escalada infinita de precios y el turismo de lujo se intensificaron con la llegada del hotel La Residencia, que para muchos marcó un antes y un después en la historia del pueblo. “Creo que hay tres etapas en el siglo XX en Deià: antes de la guerra, después de la guerra y después de La Residencia”, resume a elDiario.es Tomás Graves, condensando en una frase el impacto de aquel cambio.
Los años noventa fueron vaciando de artistas el pueblo, reemplazando la autenticidad por el escaparate, los pintores por las galerías y las musas por modelos de revista. “La especulación sustituyó a la autenticidad y le robó al pueblo su alma bohemia”, lamenta Graves. Las fiestas con bongos, vino local y marihuana dieron paso a cócteles caros y al consumo de cocaína entre ricos y celebridades que llegaban en grandes yates, alterando para siempre la calma de Deià.
Muchos sitúan el inicio del fin del Deià bohemio en la apertura de La Residencia. Robert Graves no llegó a ver el deterioro que se produciría poco después, cuando el mercado ganó la partida
La forja del Deià artístico
Robert Graves llegó a Deià con la determinación de reconstruir su vida y su poesía tras el trauma de la Primera Guerra Mundial y el asfixiante clima social de Inglaterra. “La expansión de la técnica y las máquinas tras la guerra le agobiaba”, explica su hijo Tomás, señalando cómo su padre, un poeta celta de alma libre, necesitaba un lugar donde el tiempo se rigiera por las estaciones y no por el reloj.
Le acompañaba Laura Riding, poeta estadounidense, con quien mantenía una intensa relación creativa y personal. Ambos buscaban un lugar asequible y apartado. Fue un amigo pintor alemán de retratos rápidos quien les dijo que en Deià, un pequeño pueblo de Mallorca, “el pescado costaba cinco céntimos y la emigración había dejado muchas casas vacías”. Además, allí ya existía una pequeña colonia de artistas como los catalanes de Llucalcari: Joan Junyer, Sebastià Junyent, Mir, Rossinyol… y los locales estaban acostumbrados a convivir con bohemios. El pueblo, tras el paso del Archiduque Luis Salvador y la memoria lejana de Ramon Llull, había aprendido a recibir a “gente rara” sin escándalo.
Fue entonces cuando Graves comenzó a construir Ca n’Alluny, “la casa lejana” que se convertiría en su hogar permanente y en el epicentro de su producción literaria. Hoy es un museo, dirigido por William Graves, otro de los hijos del poeta. Allí escribiría buena parte de sus poemas, ensayos y novelas históricas, más de cien títulos en total. En aquellos primeros años en Deià, la sencillez y el contacto con la naturaleza permitieron a Graves recuperar la disciplina creativa y el pulso vital que la guerra de trincheras había cercenado.
Robert Graves germinó la semilla de un Deià artístico y libre, un oasis libertario y un refugio de creadores que aspiraban a una vida más simple y fértil, donde la poesía y el arte podían germinar al ritmo de las estaciones y de los influjos de la luna, lejos de las presiones de la modernidad y de la lógica industrial que él había decidido dejar atrás.
Los años treinta fueron el prólogo de lo que Deià llegaría a ser más tarde, “una pequeña república de la libertad creativa”. Con Robert Graves como polo de atracción, comenzaron a llegar al pueblo cada vez más artistas, escritores y músicos en busca de un lugar donde la vida se fundiera con la creación. En Ca N'alluny, Graves no solo escribía, también tejía redes de amistad y complicidad artística que convirtieron a Deià en un refugio sin igual en el Mediterráneo.
La historia de Deià no es la de un paraíso inmutable. A lo largo del siglo XX estuvo a la vanguardia de muchas cosas, también de la gentrificación que más tarde se extendería por toda Mallorca
Las fiestas que se organizaban en el pueblo reflejaban esta atmósfera. Laura Riding, pareja de Graves en ese momento, ponía discos de Louis Armstrong, después un grupo local tocaba en vivo y la gente bailaba “agarrados”, algo excepcional en la Mallorca de la época. Deià comenzaba a llenarse las noches del sábado de jóvenes de otros pueblos atraídos por esa libertad de costumbres que ya anticipaba el espíritu contracultural que años más tarde inundaría el lugar.
Graves propuso crear en Deià una comunidad artística y una universidad libre como alternativa al turismo incipiente, que ya generaba desconfianza entre los creadores. La idea naufragó cuando un temporal destruyó la carretera que conectaba el pueblo con la cala, un proyecto que Graves había financiado con los derechos de autor de Yo, Claudio.
La interrupción de la guerra
En 1936, con el estallido de la Guerra Civil española, el ambiente de libertad y apertura que se respiraba en el pueblo se transformó en sospecha y peligro. Solo una familia extranjera, la del pintor Gites, resistió los años de la contienda encerrada en su casa. Las autoridades no le dejaban pintar paisajes por temor a que pudiera facilitar información para un desembarco del enemigo.
Robert Graves y Laura Riding se vieron obligados a abandonar la isla. Un barco de la Royal Navy evacuó a los británicos de Mallorca. Graves convenció al capitán para que permitiera subir a Karl Gay, un amigo alemán y judío. Fue un gesto que probablemente le salvó la vida, ya que de regresar a Alemania habría terminado en un campo de concentración.
Tras abandonar Mallorca, Graves y Riding pasaron un tiempo en Francia, pero la Segunda Guerra Mundial los obligó a cruzar el Atlántico. Fue en Estados Unidos donde Graves conoció a Beryl, esposa inglesa de su colaborador Alan Hodge, quien se convertiría en su compañera definitiva. En esta travesía por el desierto, lejos de Mallorca, escribió su libro más influyente, La Diosa Blanca (1948), en cuya inspiración celta también se palpa la mitología mediterránea de su añorada Deià.
Con Beryl tuvo tres hijos y, tras la contienda, sintió la llamada de la isla que había dejado atrás. En 1946, Graves regresó a Mallorca con su nueva mujer, universitaria de ideas izquierdistas, quien le siguió con sus tres hijos. Ocho años después nacería su hijo Tomás, quien ahora es memoria viva de aquel Deià irrepetible.
En Deià, Robert Graves encontró un lugar donde escribir, amar y vivir en plenitud. Pero la especulación inmobiliaria y el turismo de élite cambiaron para siempre el latido del idílico pueblo
El apogeo en los años 50 y 60
El regreso de Graves marcó el primer paso hacia el renacer de Deià como enclave creativo. Los años de posguerra, con Europa recomponiéndose, fueron el preludio de un nuevo auge artístico en la década de los cincuenta, cuando aquella Mallorca rural y barata se convirtió en un imán para artistas de todo el mundo que buscaban vivir con poco, divertirse y crear. Deià se transformó de nuevo en un refugio para pintores, músicos, poetas y fotógrafos que compartían mesa, sueños y fiestas, en un lugar donde la vida y el arte podían fundirse a precios razonables.
En esos años, el pueblo recibió primero a los beatniks y más tarde a los hippies, quienes encontraron en Deià un espíritu de contestación y búsqueda espiritual similar al que había motivado a Robert Graves a establecerse allí décadas antes. “En los 60 ocurrió algo que Graves ya había vivido en los 20: una reacción a la guerra y al materialismo que provocó la búsqueda de algo más espiritual”, señala Tomás Graves, conectando la contracultura con la filosofía vital de su padre. En esa época, Robert se convirtió en el patriarca de Deià como antes lo habían sido el Archiduque Luis Salvador y Ramon Llull. “En los años 50 empezaron a afincarse grandes figuras en Deià, entre ellos George Sheridan y William Waldren… Luego el pintor Mati Klarwein llegó también en el 57 o 58… Había un ambiente de libertad, un ambiente social muy relajado y abierto, había muchas fiestas”, añade Tomás.
Se organizaban celebraciones improvisadas en la cala, en Ca n'Alluny o en las casas que los artistas cuidaban a cambio de un techo. “Las viviendas eran baratísimas… muchas estaban vacías y se deterioraban si no las habitabas. Ahí entraban los poetas y los pintores bohemios que podían jactarse de sufrir por su arte al tiempo que disfrutaban intensamente de la vida”, explica Tomás. También llegaron los músicos. “Robert Wyatt trajo un amigo suyo que era Kevin Ayers, y este trajo a Daevid Allen… llegaron a formar un grupo que se llamaba Soft Machine… el núcleo se fraguó aquí en Deià”, relata.
Serafine Klarwein, hija de Mati Klarwein –conocido como “el pintor anónimo más famoso del mundo” y autor, entre otras obras, del cuadro que usó Santana como portada de su álbum Abraxas–, lo recuerda así para elDiario.es: “Tú entrabas en una casa y alguien estaba pintando y te decía: 'Ah, pues pinta ahí'. O ibas a otra casa y había música, en otra preparaban una obra de teatro… todo era participativo. Era una auténtica comunidad de artistas”.
Durante esta etapa, Graves y su familia fueron un referente para la comunidad, mostrando respeto por quienes trabajaban con dedicación y observando con distancia a quienes solo buscaban diversión. El ambiente de Deià combinaba libertad con disciplina creativa. Robert Graves mantenía un ritmo estricto: escribía hasta el mediodía, luego nadaba en la cala y regresaba a su estudio para continuar con su producción literaria. Algo similar ocurría con Mati Klarwein, que pese a alargar las fiestas hasta las cinco de la mañana, cada día se levantaba a las ocho, pintaba de nueve a una sin faltar, dormía una gran siesta y retomaba los pinceles antes de la siguiente celebración.
Como describe Tomás, Deià era una “olla” en la que todo resonaba y nada pasaba desapercibido, pero el respeto por el arte era un valor compartido. Los años 50 y 60 supusieron el apogeo artístico de Deià. En sus calles se cruzaban pintores que habían expuesto en París, músicos que grababan en Londres y escritores americanos que buscaban inspiración junto al mar. Todo esto ocurría en un espacio muy pequeño, con una sola carretera de entrada y otra de salida. Un microcosmos, aislado y, a la vez, conectado con el mundo.
La llegada de la decadencia
Robert Graves murió el 7 de diciembre de 1985 y está enterrado en el hermoso cementerio de Deià, bajo un gran ciprés. Se ahorró el disgusto de presenciar el deterioro que se produciría poco después en su pueblo adoptivo. La idílica “república artística” de Deià comenzó a resquebrajarse con la llegada del turismo de masas y la especulación inmobiliaria de las décadas de 1980 y 1990. Lo que había sido un enclave de artistas y buscadores de libertad se fue transformando, poco a poco, en un escaparate para turistas de alto poder adquisitivo y en un destino para famosos en el que la población local, que ya lo había visto todo, les dejaba en paz.
Muchos sitúan el punto de inflexión en la apertura de “La Residencia”, el lujoso hotel que se instaló en el pueblo sobre terrenos que habían formado parte de Son Canals. Lo que para algunos supuso un paso hacia la modernidad y la proyección internacional de Deià, para otros significó el inicio del fin del espíritu bohemio que había caracterizado al pueblo durante décadas. Otros apuntan, en cambio, a “las ambiciones de un alcalde constructor que quería pulir un poco la imagen de hippies sucios y lo que hizo fue acabar fastidiándolo todo”. Los beatniks y hippies que habían envejecido en el pueblo asistieron al cambio con resignación, mientras otros se marcharon. Las fiestas en la cala y las jam sessions improvisadas dieron paso a cócteles caros y cocaína a ritmo de DJ's.
Graves pasó sus últimos años recluido en Ca n’Alluny, rodeado de familia, amigos y la luz de Deià. El cementerio de Deià, con vistas al mar y un gran ciprés, guarda la tumba sencilla del poeta
El contacto genuino entre artistas y vecinos se diluyó. “Pasamos de una vida en dos dimensiones a tres dimensiones”, recuerda Tomás Graves, refiriéndose a la transformación de un pueblo donde los estudios de los artistas se convirtieron en inmobiliarias y las casas antes habitadas por poetas lunáticos pasaron a ser residencias de lujo a precios inverosímiles. “Cuando Deià pasó de ser el pueblo más barato de las islas al más caro, se convirtió en un cementerio de elefantes”. Serafine Klarwein es más contundente: “Ahora veo Deià como un cadáver. Los ricos son como buitres que sobrevuelan el cuerpo muerto. Y los turistas son las moscas que se podan sobre lo que queda de él”.

El aumento de las temperaturas estará motivado por la llegada de una masa de aire muy cálido sobre la Península
El calor que te impide dormir cada vez llega antes: España ha batido su récord de noches tropicales antes de julio
Después de unas jornadas más suaves, el calor intenso volverá durante esta semana a nuestro país, según la previsión de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). El aumento de las temperaturas estará motivado por la llegada de una masa de aire muy cálido sobre la Península, que dejará 40 grados o más en el centro y mitad sur.
La estabilidad y el intenso calor durarán al menos hasta el viernes, apunta la Aemet. A partir de ese día podría refrescar de nuevo, salvo en el Mediterráneo y Baleares, donde las temperaturas seguirán siendo altas, añade.
De momento para este lunes, bajarán las máximas en el entorno cantábrico, alto Ebro, Valencia y en puntos de Alborán, aumentando en Canarias, vertiente atlántica y extremo nordeste peninsular. En el resto, no se esperan cambios. Se espera superar los 36 grados en amplias zonas del centro y mitad sur peninsular e incluso los 38 en áreas de Andalucía.
La Aemet ha activado avisos para hoy por altas temperaturas: Andalucía, Castilla-La Mancha y Comunidad de Madrid. De cara a mañana, se extenderán a más comunidades autónomas, según recoge la agencia en su página web.
Las mínimas tenderán a aumentar, exceptuando en Galicia con descensos y en el resto del cuadrante noroeste y en los archipiélagos sin cambios. No bajarán de los 20-22 grados en el Mediterráneo y Guadalquivir, donde volverá a vivir una noche tropical.
Algunas lluvias en el cantábrico
Se mantendrá una situación de estabilidad en la Península y Baleares, con predominio de cielos poco nubosos o despejados. No obstante, la Aemet señala que el paso de un frente en el extremo norte peninsular dejará cielos nubosos o cubiertos, con probables precipitaciones débiles y dispersas en el área cantábrica y una tendencia a abrirse cada vez más claros por el noroeste.
Además, se darán intervalos de nubes bajas matinales en el Ebro y regiones del este, así como nubosidad de tipo medio y alto en el sureste y Baleares, con posibilidad de alguna tormenta ocasional, aunque con tendencia a despejar. Por la tarde se desarrollará nubosidad de evolución en el tercio este y en montañas de la mitad norte, con posibilidad de algún chubasco ocasional en la Ibérica y Pirineos.

Ideas antiguas expresadas con palabras nuevas. Una doctrina supremacista disfrazada de humanismo. Valores universales y revisionismo histórico para fijar una idea de pueblo en el que la izquierda y el inmigrante son el enemigo
En los últimos días se ha hecho viral un vídeo de un discurso pronunciado hace ya varios meses por Giorgia Meloni en el que ensalza las raíces grecorromanas y judeocristianas de lo que ella considera la civilización occidental. El escritor Arturo Perez Reverte contribuyó a ese éxito difundiéndolo en sus redes sociales y alabando su contenido. Los argumentos de la primera ministra italiana parecen estar llenos de conceptos positivos, y sin embargo, no son diferentes a los que proclaman otros líderes de la ultraderecha, como Santiago Abascal; y que copia la derecha, como Díaz Ayuso y el propio Núñez Feijóo.
Con Iñigo Sáenz de Ugarte, subdirector de elDiario.es, decodificamos punto por punto un discurso que ha seducido a tanta gente a pesar de contener una síntesis del ideario fascista.
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El sindicato Esan ha mostrado su "apoyo incondicional" a los ertzainas agredidos esta noche en Ordizia (Gipuzkoa) y ha exigido al Gobierno vasco medios actualizados y "taser ya"
¿Qué hacer ante una agresión machista o de odio? Bilbao forma a hosteleros, vecinos y comparsas para Aste Nagusia
Un total de cuatro ertzainas han resultado heridos este domingo en Ordizia (Gipuzkoa), de los que dos permanecen ingresados en el hospital, tras un incidente protagonizado por varias personas que han arremetido contra las patrullas policiales cuando acudían a una pelea. Un hombre ha sido detenido por atentado a agentes de la autoridad y lesiones, y se trata de identificar al resto de implicados, según ha informado el Departamento de Seguridad.
Los hechos han comenzado sobre las 00.18 horas de este domingo, cuando varias patrullas de la Ertzaintza han acudido al aviso de una pelea entre varias personas en la calle Araba del municipio de Ordizia.
A su llegada, una primera patrulla ha observado a tres hombres, que han iniciado una huida calle arriba, siendo seguidos por el recurso policial. En ese momento, varias personas más, supuestamente familiares de los primeros, han comenzado a increpar y a dificultar el trabajo de los ertzainas, que se han incorporado para atajar el incidente. Seguridad ha señalado que la actitud violenta de las personas ha aumentado la tensión en el lugar y uno de los hombres, especialmente agresivo, ha golpeado por detrás con el puño a un ertzaina, que ha caído al suelo seminconsciente.
El agresor ha sido detenido por un delito de atentado a la autoridad y lesiones, mientras las personas que le apoyaban acometían contra los recursos policiales, que han hecho uso de sus elementos de defensa para repeler las agresiones.
Patrullas de las comisarías de Deba Urola y Hernani han llegado en apoyo y la situación se ha calmado. Como consecuencia del incidente, cuatro ertzainas han resultado heridos. El primer agente agredido por el detenido presenta lesiones en el pómulo y una fractura de clavícula. Otro agente tenía el codo dislocado y ambos han sido evacuados al Hospital de Zumarraga. El primero va a ser trasladado al Hospital de Cruces, mientras que otros dos ertzainas han sido atendidos en la Mutua.
La Ertzaintza trabaja en la investigación de los hechos sucedidos y trata de identificar al resto de personas implicadas en las agresiones. Durante los incidentes, los agentes han activado las cámaras personales “bodycam”, cuyas imágenes podrán ayudar en el esclarecimiento de lo ocurrido. El detenido, un hombre con numerosos antecedentes policiales, se encuentra en dependencias policiales hasta que sea puesto a disposición judicial.
El sindicato Esan ha mostrado su “apoyo incondicional” a los ertzainas agredidos esta noche en Ordizia (Gipuzkoa) y ha exigido al Gobierno vasco medios actualizados y “taser ya”. En un comunicado, se ha referido, de esta manera, a lo ocurrido en esta localidad donde cuatro ertzainas han resultado heridos tras ser agredidos por varias personas cuando acudían al aviso por una pelea. Dos de ellos permanecen ingresados en un hospital y hay una persona detenida por estos hechos.
Esan ha lamentado que los agentes hayan sido “víctimas de una brutal agresión en el ejercicio de sus funciones” y cree que lo ocurrido esta noche en Ordizia es “intolerable y evidencia, de nuevo, la grave falta de medios materiales y apoyo político real con la que trabajan los agentes en Euskadi”.
“Basta de ficciones: exigimos medios materiales actualizados”, ha exigido. Esan ha denunciado “con firmeza” la actitud del Gobierno vasco, que sigue abordando el escenario criminológico actual como si se viviera “en un mundo de unicornios y arcoíris, ajeno a la realidad violenta que los agentes enfrentan a diario”.
A su juicio, la falta de actualización de los recursos materiales y operativos y la negativa a incorporar “herramientas imprescindibles” como el dispositivo Taser, “deja a los ertzainas en una posición de total indefensión”. “Si quienes nos gobiernan consideran que no hace falta más protección, que sean ellos quienes acudan a intervenir en incidentes como el de esta madrugada”, ha indicado.
Esan ha señalado que sus exigencias son la incorporación inmediata del Taser como dotación estándar para unidades operativas, la actualización de los medios materiales acorde al nivel de violencia que sufren los agentes y una “revisión urgente del modelo policial y de los protocolos de actuación frente a agresiones múltiples y espontáneas”. “Desde Esan no vamos a permitir que se siga ignorando la realidad. Si los agentes no están protegidos, la seguridad ciudadana está en riesgo”, ha concluido.

Mito - Mientras Atenea hiló escenas que glorificaban el poder olímpico, Aracne expuso los abusos y engaños de las divinidades con una precisión técnica inapelable que provocó la furia inmediata de su rival
Este es el mito griego que explica el origen de la primavera y el cambio de estación
A los dioses griegos no se les desafiaba. Ni en combate, ni en palabra, ni en arte. Todo el mundo sabía que poner a prueba su supremacía era provocar su orgullo, y que ninguna muestra de talento, fuerza o razón bastaba para librarse de las consecuencias. Desobedecerlos traía problemas. Superarlos, todavía más. En ese contexto, hubo una mortal que no solo los retó, sino que se atrevió a ganarles en su propio terreno.
Una joven sin cuna divina que logró destacar entre criaturas inmortales
El mito de Aracne se ha transmitido desde hace siglos como advertencia para quienes confunden el talento con la soberbia. Según las Metamorfosis de Ovidio, esta joven originaria de Lidia destacaba por su habilidad al telar, hasta el punto de que incluso las ninfas acudían a ver sus tejidos.
No se trataba de una artesana más, sino de alguien que, sin linaje divino ni protección olímpica, había alcanzado una maestría que desafiaba las jerarquías establecidas. Fue entonces cuando proclamó que nadie tejía mejor que ella, ni siquiera Atenea.
Ovidio relata que, al conocer sus palabras, la diosa decidió intervenir. Primero se disfrazó de anciana y le advirtió que se arrepintiera. Tras recibir la negativa, abandonó su disfraz y se reveló ante Aracne, que aceptó el reto sin retroceder. Las dos prepararon sus telares y tejieron cada una una obra monumental.
El castigo llegó como una metamorfosis que eliminó tanto el cuerpo como el prestigio
Mientras Atenea representaba en su tapiz escenas que glorificaban a los dioses y sus castigos a los insolentes, Aracne bordaba historias en las que las divinidades engañaban, humillaban o dañaban a los humanos por mero capricho. Ambos tejidos estaban ejecutados con una técnica impecable. Ninguno tenía errores. Pero el contenido de la obra de Aracne enfureció a la diosa.
El texto latino recoge que, tras ver el tapiz completo, Atenea no solo lo destruyó, sino que golpeó a la tejedora con una rueca y la cubrió con una sustancia que alteró por completo su cuerpo. En sus palabras, según la traducción incluida en la edición de Cátedra, la diosa declaró: “Vive, sí, pero cuelga, maldita, y, para que este castigo te quede como escarmiento, lo mismo se te impondrá a ti y a tus descendientes”.
Ovidio describe que, tras el contacto con esa sustancia, el cuerpo de Aracne se encogió, perdió la forma humana y adoptó la apariencia que hoy asociamos con las arañas. Desde entonces, su destino y el de su linaje quedó vinculado al acto de tejer, aunque ya no como arte sino como función perpetua. Ese castigo no era solo físico. Implicaba también el desprestigio del talento que la había llevado hasta allí.
Otros relatos cambiaron la condena por un acto de compasión, pero nunca la transformación
Existen otras versiones del mito, algunas con matices muy distintos. En una de ellas, también narrada en textos helenísticos posteriores, la diosa acepta la derrota y no actúa por venganza. Aracne, incapaz de soportar la vergüenza por haber derrotado a una divinidad, intenta quitarse la vida. Atenea interviene y la transforma en araña como forma de perdón, no de condena.
En otra variante, ambas acuerdan de antemano que quien pierda no podrá volver a usar huso ni telar. Como Aracne incumple la condición, se transforma para seguir tejiendo sin romper su palabra.
Aunque los detalles varían, todas las versiones coinciden en una cosa: desafiar a los dioses era una temeridad que podía cambiarlo todo. Y en el caso de Aracne, ese gesto la convirtió en una figura inolvidable del imaginario griego, símbolo de la delgada línea entre el genio y la insolencia.

Frase célebre - Pese al empuje inicial del ejército de Farnaces, la experiencia de los veteranos permitió a los romanos recuperar el terreno perdido y convertir la resistencia en un contraataque que acabó con una huida caótica y numerosas bajas entre los pónticos
La brutal derrota en Hispania que rompió el orgullo romano y su calendario
La velocidad era su mejor aliada. En menos de una semana, todo un levantamiento armado desapareció del mapa sin que hiciera falta una segunda batalla. Apenas cinco días después de entrar en territorio enemigo, el conflicto había terminado y la resistencia se había disuelto sin dejar más rastro que los cuerpos desperdigados por la pendiente. Así terminó la ofensiva de Farnaces II contra Roma, con Julio César resumiéndolo todo en tres palabras: “Veni, vidi, vici”.
La ciudad de Zela, en el centro de Anatolia, era mucho más que un punto en los mapas. Situada sobre un promontorio natural que dominaba una extensa llanura agrícola, había sido codiciada por reyes persas, caudillos pónticos y generales romanos. Según escribió Estrabón, ya existía una fortaleza allí en tiempos de Semíramis, y su control garantizaba el acceso directo a Galacia, Capadocia y el corazón del antiguo reino del Ponto. Por eso Mitrídates VI la convirtió en uno de sus bastiones más importantes al comienzo de las guerras contra Roma.
Farnaces II quiso repetir la humillación sufrida por Roma décadas antes en el mismo lugar
La batalla más humillante para los romanos en aquella región se produjo en el año 67 a. C., cuando el comandante Triario intentó defender Zela sin esperar refuerzos. La derrota fue tal que los romanos evitaron documentarla con demasiados detalles. Décadas después, su hijo político, Farnaces II, quiso emular aquella hazaña. Lo hizo aprovechando el caos provocado por la guerra civil entre César y Pompeyo, cuando Asia Menor quedó sin protección militar efectiva.
Con los principales ejércitos enfrentados en Grecia y Egipto, el rey del Bósforo comenzó a recuperar territorios antiguos del Ponto con apenas resistencia. Según cuenta Dion Casio en su Historia Romana, esa ofensiva se activó al saber que “César y Pompeyo estaban en guerra”.
Farnaces ocupó zonas de Bitinia y llegó a conquistar Amisos, donde ejecutó a todos los ciudadanos romanos en edad militar y vendió a los jóvenes como esclavos eunucos. Aquello convirtió su avance en una guerra declarada contra Roma. La primera respuesta romana llegó de la mano de Cayo Domicio Calvino, que unió sus fuerzas a las del rey gálata Deiotaro. Ambos fueron derrotados por Farnaces en Nicópolis.
César intervino personalmente con una fuerza reducida pero veterana
Tras recibir esta noticia, César decidió intervenir personalmente. Venía de asegurar su posición en Egipto, donde había consolidado la autoridad de Cleopatra, y se encontraba en Siria cuando partió hacia Anatolia al frente de una fuerza ligera, encabezada por la Legión VI, que apenas contaba con mil hombres.
Deiotaro se unió con parte de sus tropas al contingente de César, y juntos avanzaron hacia el norte. El ejército incluía también restos de las legiones derrotadas en Nicópolis y un contingente capadocio. En total, no llegaban a igualar en número a las fuerzas de Farnaces, pero la experiencia de combate de los veteranos de la Legión VI sería determinante.
Farnaces trató de bloquear el paso del ejército romano fortificándose en una altura cerca de Zela. Eligió la misma colina desde la que su padre había vencido a Triario, justo frente al monumento que conmemoraba aquella batalla. Intentó ganar tiempo con negociaciones, pero César las utilizó para maniobrar. En lugar de subir a la posición enemiga, se adelantó por la noche hasta un punto intermedio y comenzó a fortificar su propio campamento.
El momento decisivo llegó cuando la Legión VI rompió la línea enemiga y desató la retirada
La mañana siguiente, mientras los romanos trabajaban en las defensas y los esclavos reunían haces de madera, el ejército póntico descendió desde su posición y, tras cruzar una zona baja del terreno, comenzó a ascender por la ladera hacia el nuevo campamento romano. Al principio, César pensó que se trataba de una simple demostración de fuerza. No reaccionó hasta que vio que las tropas enemigas comenzaban a ascender por la ladera.
En ese momento ordenó formar filas de inmediato, tal y como él mismo relata en el capítulo 75 de La guerra de Alejandría: “Conmovido César, o de su temeridad, o de su confianza, al verse sorprendido sin pensarlo, a un mismo tiempo llama a los soldados de las obras, mándales tomar las armas, oponer sus legiones y las ordena para la refriega”.
Farnaces lanzó entonces sus carros falcados. Aunque estos artefactos podían causar estragos en campo abierto, al subir por la pendiente perdieron efectividad. Los legionarios, dispersos pero experimentados, resistieron el impacto inicial y consiguieron reorganizarse, sobre todo en el ala derecha, donde se encontraba la Legión VI.
La carga principal del ejército de Farnaces fue poderosa y durante varios minutos desestabilizó a los romanos en el centro de la línea. Sin embargo, cuando la Legión VI comenzó a ganar terreno, el resto del ejército recuperó cohesión y contraatacó. La pendiente, el desorden del enemigo y la disciplina romana hicieron el resto. La retirada póntica pronto se convirtió en una desbandada. El narrador cesariano señala en el capítulo 76 del mismo texto: “Muertos muchos soldados, muchos otros murieron aplastados durante la huida”.
El rey huyó a caballo, pero poco después sería asesinado por sus propios aliados. César, que apenas llevaba cinco días en campaña, se dirigió entonces al Senado romano con un mensaje breve que pasaría a la historia. En palabras de Plutarco, recogidas en Vidas Paralelas, el dictador comunicó su victoria con una frase escrita a un amigo: “Vine, vi, vencí”.

El Ayuntamiento de Pamplona ha manifestado su "rechazo total y condena" a esta agresión, sufrida por una mujer este viernes
La Policía Municipal de Pamplona investiga una agresión sexual sufrida por una mujer este viernes en un domicilio particular durante los sanfermines. Según informan los agentes, la propia víctima fue la que acudió a interponer la denuncia, según Noticias de Navarra. Por ahora no se han producido detenciones.
La Junta de Portavoces del Ayuntamiento de Pamplona ha aprobado este domingo una declaración ante la denuncia en la que todos los grupos políticos del Consistorio muestran su “total rechazo y condena”, recoge Europa Press.
“Invitamos a la ciudadanía a que se muestre activa frente a la violencia y las agresiones sexistas e insistimos en el derecho de las mujeres a decidir sobre sus relaciones, su cuerpo y su sexualidad”, recoge el consistorio en una nota difundida a través de su página web.
En la Junta de Seguridad se han reportado ya dos casos contra la libertad sexual y se ha detenido a una persona desde que comenzaron los sanfermines, informa RTVE.
El Movimiento Feminista ha convocado una concentración para este domingo las 21 horas en la plaza del Castillo en repulsa, a la que se sumarán las peñas.

Hace justo 25 años que se produjeron en la localidad almeriense de El Ejido disturbios racistas. Los ejidenses, en cambio, estos días no se han dejado llevar por los cantos oscuros de Vox y su diputada de Almería Rocío de Meer
Los pogromos antijudíos en el Imperio ruso de la primera mitad del siglo XIX; el grupo terrorista supremacista blanco Ku Klux Klan (KKK), creado después de la guerra de Secesión estadounidense; la noche de los cristales rotos en la Alemania y Austria en noviembre de 1938 son los ecos que resuenan en estas dos últimas noches -y las que quedan- en Torre Pacheco, cuando grupos ultras de todo el país han acudido a este municipio murciano para “cazar” migrantes, azuzados por Vox, con la excusa de la agresión sufrida por un vecino. El racismo patrio acaba de dar una vuelta de tuerca en lo que a la violencia respecta y veremos qué fisuras se crean entre distintas comunidades.
“Hay determinadas zonas de España, pasa aquí y pasa en Almería, en las que el Estado tendría que ser consciente de esta escalada de racismo y tendría que poner medios suficientes, y hablo de mejorar las infraestructuras”, me dijo el entonces concejal socialista de Hacienda de Torre Pacheco, Carlos García, cuando escribía un reportaje que intentara explicar por qué la Región de Murcia había sido la comunidad autónoma con mayor porcentaje de votos a Vox -con el 18,64%- en las elecciones generales de abril de 2019.
Torre Pacheco era un secarral hasta que en 1979 se construyó el trasvase Tajo-Segura y posibilitó la creación de unas 18.000 hectáreas de regadío. “Torre Pacheco es uno de los sitios más asimilables que podíamos tener en Murcia a El Ejido”, me dijo en ese mismo momento el politólogo Francisco Javier López Carvajal al describir el municipio murciano de alrededor 40.000 habitantes que cuenta con un 30% de población de origen migrante que trabaja principalmente en el campo.
Hace justo 25 años que se produjeron en esa localidad almeriense disturbios racistas. Los ejidenses, en cambio, no se han dejado llevar estos días por los cantos oscuros de Vox y su diputada de Almería Rocío de Meer, quien el pasado lunes por primera vez habló de deportar a millones de personas de origen extranjero residentes en España. La música de Vox, esta vez, ha guiado cinco lustros después a los ultras al municipio gemelo de Torre Pacheco, mientras el Gobierno regional del PP no ha reaccionado hasta casi 48 horas después, preocupado por firmar en paz los presupuestos con los de Abascal.
“De los árboles del sur cuelga una extraña fruta. Sangre en las hojas, y sangre en las raíces. Cuerpos negros balanceándose en la brisa sureña. Extraños frutos colgando de los álamos. Escena pastoral del galante sur. Los ojos hinchados y la boca retorcida. Aroma de las magnolias, dulce y fresco. Y, de pronto, el olor a carne quemada”, cantaba Billy Holiday en ‘Strange fruit’, el tema más dramático de la cantante de jazz estadounidense que describe los cuerpos de sus compatriotas negros linchados, quemados y colgados de los árboles por el Ku Klux Klan.
La composición corrió a cargo de Abel Meerepol, un poeta y profesor judío, que se quedó traumatizado al ver una foto en 1930 de los cuerpos colgando de un árbol en Marion (Indiana) de Thomas Shipp y Abram Smith, mientras una multitud se agolpaba alrededor riéndose de la macabra escena. En lugar de esbozar ni una tímida sonrisa hay que denunciar esta violencia orquestada, racista, brutal. Al igual que las fuerzas de seguridad, quienes deben intervenir y reducir dicha violencia mejor de lo que han hecho hasta el momento.