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La emboscada mortal del joven Esteban en una calle de Valladolid: “No tuvo un asesino, fueron tres”
Identificación fotográfica] 02 Marzo 2026, 18:15
Diego Rubio y Monica Torres, padres de Juan Esteban, posan este jueves, tras rezar una novena por su hijo difunto, en la parroquia de Santa Teresa de Valladolid.

Juan Esteban Rubio, un joven de origen colombiano de 18 años que practicaba muay thai y quería opositar para ser militar, se vio acorralado el viernes 20 de febrero a mediodía en una estrecha calle cercana al barrio de La Rondilla de Valladolid. Frente a él tenía un adolescente de 13 años armado con un cuchillo de cocina y a dos chicas, de 17 y 18 años que, según las investigaciones, ayudaron a matarle. Los padres del fallecido sostienen que las jóvenes sujetaron a su hijo para que el niño, de menor envergadura, pudiera apuñalarle tres veces en el pecho, unas heridas que resultaron mortales. “Queremos dejar claro que no fue un asesino, fueron tres”, mantienen.

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Natalia, una amiga de Esteban, el jueves a mediodía en la calle en la que el joven de 18 años perdió la vida apuñalado por un niño de 13 años. Mercy pinta un graffiti en memoria de Esteban, mientras una chica consuela a Natalia, en la calle Democracia, este jueves. Pequeño altar junto a unos bancos situados en un patio entre dos bloques del barrio de La Rondilla, donde Esteban se reunía con sus amigos, y al que llaman

Colectas y comidas solidarias para ayudar a la familia de Esteban: “Somos personas que venimos a lucharla”

Ovellys Sandoval, que regenta el restaurante Nebulosa, el jueves en Valladolid.

Tras la muerte de Esteban se han sucedido los homenajes y la colectas para ayudar a su familia a sufragar los gastos del funeral o reunir fondos para llevar las cenizas del joven a Colombia. Ovellys Sandoval, colombiana y dueña del restaurante Nebulosa se despertó el sábado, al día siguiente del crimen, pensando qué podía hacer para ayudarles. “Son clientes de siempre, gente muy tranquila, que venían a comer los fritos típicos”. Organizó una comida solidaria de caldo de costilla con arroz y reunió 756 euros, entre el menú y otras donaciones, cuenta. El Juventud Rondilla también abrió una caja de donaciones. José Antonio Granado, presidente de este club de fútbol base en el que conviven 300 alumnos de hasta 13 nacionalidades, incide que en su club no había “religiones, ni bandas, ni color”. “El único color es el de su camiseta”. Granado mantiene que Esteban, que pasaba seis horas a la semana con ellos, entre entrenamientos y partidos, cumplía con lo que se esperaba de él, al igual que los padres. “Es gente muy humilde, su hermano, que andará por los 14 años, también quería entrar y estaba viendo con ellos cómo hacer con las cuotas”, explica. “Ha sido preocupante, vivir una situación en la que un paisano mata a otro”, valora Nora Fernanda, presidenta de la asociación de colombianos de Valladolid. “Es gente que viene para mejorar, a veces para sacar a sus hijos de la delincuencia, de las bandas. Somos personas que venimos a lucharla”, añade.


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