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Samuel López, el obrero que guía a Alcaraz: “Se puede llegar aquí sin haber sido un ‘megacrack”
Identificación fotográfica] 29 Enero 2026, 08:15

La de Samuel López (Alicante, 55 años) es una de esas historias que merecen la pena, de autenticidad, con aires de lo cotidiano. Cada vez más excepcionales en el tenis. La de un hombre curtido en la sombra de la formación y la élite de los banquillos, alejado del glamour prototípico que envuelve la primera línea de un mundillo en ocasiones postizo, de apariencias. Él era, es y será Samu. A secas. Un tipo normal. Sencillo, afable y sin impostura alguna, conversa con los enviados especiales justo antes del entrenamiento previo al duelo de semifinales con el alemán Alexander Zverev (4.40, Eurosport). “Gracias, gracias, gracias”, repite. Está de enhorabuena. Cuando Juan Carlos Ferrero salió hace poco más de un mes del equipo de Carlos Alcaraz, sonaron más y más nombres: ¿Murray? ¿Federer? ¿Agassi tal vez? ¿Y por qué no Nadal? El murciano (22) lo tenía muy claro: era él. Un currante. Con Samu al fin del mundo, defiende el número uno.

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UN LEMA POR BANDERA: ‘JOGO BONITO’

Alcaraz se medirá la próxima madrugada con Zverev, tercero del mundo, en busca de su primera final en el Open de Australia. Y López considera que su jugador llega en un “buen momento” y “mentalmente preparado”. El líder de la ATP no ha entregado ningún set y ha ido de menos a más.

Incide en el nivel de servicio del alemán —80 aces, más que ninguno—, pero al mismo tiempo remarca que Alcaraz “debe concentrarse en su juego, como a él le gusta”. Y ejemplifica: “Yo siempre digo lo de la camiseta de Brasil [que el otro día lucía el tenista]: hacerlo bonito [el jogo bonito], dar espectáculo. Eso es lo que a él le gusta”.

Satisfecho con la evolución de estos días del murciano — “el tenis ya le está saliendo de forma natural”—, dice que ha mejorado “en prácticamente todo”. Y subraya: “Si tuviera que decir en lo que más, diría los primeros tiros: tanto el saque como el golpe siguiente, y el resto y el tiro posterior”.

Da la casualidad de que Zverev, en una versión más agresiva, es el mejor del torneo en la estadística de servicio +1 golpe, con un 93% de efectividad; Musetti (91%) está en medio y Alcaraz es tercero, con un 88%. El técnico marca la línea: decidirá quién apriete más, quién “golpea primero”.

Añade que Alcaraz debe entender “que no todo es potencia” y menciona “la precisión, la colocación y la profundidad”, especialmente en las devoluciones, como uno de los apartados en los que más énfasis están poniendo. Ahí, recalca, es donde el de El Palmar tiene un margen de mejora mayor.

Atrás quedan ya las desconexiones, esos despistes del tenista que le provocaban con relativa frecuencia algún que otro susto, si no un disgusto. “Siguen existiendo”, dice. “Porque es casi imposible mantener una línea completamente estable, pero cada día hay menos altibajos”, cierra López.


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