12 Enero 2026, 08:15 Durante décadas, Paul Thomas Anderson ha ido muy a su bola, creando un corpus artístico cimentado en dramas con personajes al borde del colapso o al menos atravesando una enorme crisis, posiblemente pertenecientes a una familia disfuncional, o personas solitarias acompañadas por fantasmas del pasado. Y con un aroma formal al Nuevo Hollywood de los setenta. Por eso Una batalla tras otra sirve como compendio de sus virtudes, incluida su propensión a mensajes esperanzadores que incluyan el perdón como redención, aunque en esta ocasión el motor narrativo sea la revolución. Y en las dos tramas, separadas por 16 años de diferencia, triunfan quienes contestan desde la inteligencia al poder. El que sepa leer...