11 Enero 2026, 12:15 
Manuela Marimon murió el 16 de julio de 2019. Tenía 98 años y era la propietaria de la fábrica de canelones Fabricación de Alimentos, SA, sociedad unipersonal (FADAIC) en Ripollet (Barcelona). Marimon murió sin descendencia y la última voluntad de la empresaria fue que la fábrica de canelones y lasañas que lleva más de 60 años en funcionamiento la heredara el Hospital Sant Joan de Déu. El centro sanitario rechazó la herencia y, en 2023, la Generalitat fue declarada heredera universal de los bienes de Marimon. A las 10.00 horas del próximo 25 de febrero saldrá a subasta la fábrica de canelones y lasañas de Ripollet. Mientras, en FADAIC —ahora gestionada por la administración catalana— siguen cocinando pasta una docena de trabajadores. El precio de salida de la empresa es de 228.306 euros y el futuro comprador debe comprometerse a mantener los empleos, como mínimo, un año. Es la segunda vez que la herencia de Marimon sale a subasta (en julio, el único licitador no cumplía con los requisitos del pliego de condiciones). El objetivo de la Generalitat es conseguir, el máximo líquido posible, por la venta de los bienes que dejó la empresaria de Ripollet. El caso de la FADAIC es peculiar pero no único. La Generalitat busca en la actualidad a los herederos de 771 difuntos catalanes que murieron sin dejar testamento. Si no aparecen los herederos, los bienes de estas personas muertas acabarán en las arcas de la administración catalana.