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Esta ruta entre dos ciudades Patrimonio de la Humanidad combina historia, naturaleza y gastronomía: perfecta para recorrer en bicicleta
Identificación fotográfica] 23 Abril 2026, 12:15

Esta ruta entre dos ciudades Patrimonio de la Humanidad combina historia, naturaleza y gastronomía: perfecta para recorrer en bicicleta

Un itinerario de 65 kilómetros recupera una antigua calzada romana y un trazado ferroviario, atravesando dehesas, reservas naturales y enclaves con vestigios históricos

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El desarrollo de rutas ciclistas en el interior de la península ha impulsado la reutilización de infraestructuras históricas que durante siglos sirvieron como ejes de comunicación. En ese contexto, distintos tramos de la Vía de la Plata se han adaptado como recorridos accesibles para senderistas y ciclistas, aprovechando tanto su valor patrimonial como su trazado continuo.

Uno de los itinerarios más transitados se sitúa entre las proximidades de Plasencia y Béjar, con una longitud aproximada de 65 kilómetros. Este recorrido forma parte del denominado Camino Natural Vía Verde Ruta de la Plata, que discurre sobre una antigua línea ferroviaria en desuso. Su adaptación ha permitido crear un trayecto sin tráfico motorizado en gran parte de su extensión, lo que facilita su uso recreativo.

El interés por este tramo no se limita a su acondicionamiento actual. La ruta se apoya en un eje histórico de más de 2000 años de antigüedad, cuyo origen se remonta a la época romana. Este itinerario conectaba el sur y el norte de la península, articulando el movimiento de mercancías, personas y recursos en un periodo en el que las infraestructuras viarias resultaban clave para la organización territorial.

De calzada romana a Vía Verde

La Vía de la Plata fue construida en época romana para enlazar los núcleos de Emerita Augusta, actual Mérida, y Asturica Augusta, hoy Astorga. Se trataba de una calzada empedrada diseñada para garantizar un tránsito eficiente a lo largo de cientos de kilómetros, con un trazado que buscaba la mayor rectitud posible y una adaptación precisa al terreno.

A lo largo de los siglos, este eje se mantuvo como una de las principales rutas de comunicación en la península. En el tramo que hoy se recorre entre Plasencia y Béjar, la huella de ese pasado sigue presente en distintos elementos conservados. Entre ellos destacan los miliarios, columnas de piedra que en época romana señalaban las distancias, así como restos del firme original y estructuras vinculadas al tránsito antiguo.

El itinerario actual reutiliza además el trazado de una línea ferroviaria que conectaba diferentes puntos del oeste peninsular. Tras su cierre, la infraestructura fue reconvertida en Vía Verde, lo que permitió crear un recorrido continuo adaptado al tránsito a pie o en bicicleta. Esta transformación ha facilitado la conservación del corredor y su integración en la oferta turística.

A lo largo del trayecto se suceden antiguos apeaderos y estaciones rehabilitadas, junto a elementos ferroviarios que aún marcan el recorrido. También aparecen túneles y viaductos que formaban parte de la infraestructura original y que hoy se integran en el itinerario cicloturista. Esta combinación de capas históricas convierte el recorrido en un espacio donde confluyen distintas etapas del desarrollo territorial.

Antigua estación de tren recuperada.
Antigua estación de tren recuperada.

Naturaleza, patrimonio y producción local

El tramo entre Plasencia y Béjar atraviesa espacios naturales característicos del oeste peninsular. Desde el Valle del Jerte hasta el Valle del Ambroz, el recorrido discurre por áreas dominadas por dehesas, encinares y alcornoques. Parte de este entorno forma parte de la Reserva de la Biosfera de la sierra de Béjar, lo que refleja su valor ecológico.

La continuidad de estos paisajes permite observar la relación entre el medio natural y las actividades tradicionales. La dehesa, presente en buena parte del trayecto, constituye el hábitat donde se desarrolla la ganadería extensiva del cerdo ibérico. Este modelo productivo está vinculado a dos de las principales zonas de elaboración de jamón, como son la Dehesa de Extremadura y el área de Guijuelo.

Además del componente agroalimentario, el recorrido permite identificar distintos elementos asociados al patrimonio histórico. En la provincia de Salamanca se conservan algunos de los restos mejor preservados de la antigua calzada, incluidos tramos empedrados y puentes de origen romano. Entre ellos destaca el puente romano de Salamanca, que forma parte del conjunto histórico de la ciudad.

La conexión con Salamanca y Cáceres refuerza el interés del itinerario, ya que ambos núcleos han sido reconocidos como Patrimonio de la Humanidad por sus conjuntos históricos. Aunque el tramo de Vía Verde no enlaza directamente ambas ciudades, forma parte del eje histórico que las conecta dentro de la Vía de la Plata.

El itinerario está señalizado y cuenta con servicios turísticos en puntos concretos, lo que facilita su uso por distintos perfiles de usuarios. La posibilidad de recorrerlo tanto a pie como en bicicleta, junto con su trazado continuo y la ausencia de tráfico en buena parte del recorrido, lo convierten en una opción accesible dentro del turismo activo.

La recuperación de este tipo de infraestructuras responde a una estrategia orientada a poner en valor corredores históricos y espacios rurales. En el caso de la Vía de la Plata, la combinación de patrimonio, paisaje y actividad física ha consolidado varios de sus tramos como propuestas relevantes dentro del cicloturismo en España.


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