29 Marzo 2026, 18:15 Era una noche triste en el equipo Red Bull Bora, pues tras la quinta etapa de la Volta descubrieron que Remco Evenepoel no podía seguir el ritmo de Vingegaard, toda vez que le fallaron las piernas en el peor momento. El corredor, sin embargo, supo digerir la derrota -cuentan en el equipo que siempre dice que se pierde más que se gana, pero que eso no impide que siempre quiera ganar- y tras la cena se reunió con el director del equipo Patxi Vila para, con la cabeza gacha, puesto que el equipo había planteado la jornada para que le disputara el triunfo al danés, fue diáfano. “No he estado bien, pero no te preocupes que trabajaré para que Lipowitz acabe en el podio”, le dijo, lejos de esa posible prepotencia que destilan los campeones. Y así lo hizo al día siguiente, catapulta del alemán, tercero en la carrera tras el francés Lenny Martínez (Bahrain). “Fue muy honesto por su parte”, le reconoce Vila; “es una pena porque podría haberle apretado un poco más, pero nos estamos empezando a conocer y hemos aprendido mucho el uno del otro”. De todo ello, sin embargo, se aprovechó Jonas Vingegaard, campeón de la Volta con gran suficiencia, cabeza para leer la carrera y aprovecharse del trabajo de los demás; y piernas para dejar a todos por detrás en los momentos de alta montaña.